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MAÑANA

Era una mañana soleada de un dieciséis de abril del 2016. Hacía un día maravilloso y me levanté pronto. Debían ser las siete de la mañana.

Fui a ducharme y, para terminar de despertarme, me puse mi playlist de Spotify. Caía el agua fría por encima de mi cabeza mientras sonaba mi canción favorita, era Bohemian Rhapsody de Queen.

Después de salir de la ducha, me preparé un café con leche. Nunca puede faltar el café de las mañanas. Mientras dejaba que se helara un poco, abrí las ventanas de todo el piso para que entrara la brisa que en aquel momento corría por la ciudad. Desde el balcón de la sala principal se veían las montañas, verdes y muy bonitas. También me fijé en el jardín que hay delante de mi casa. Era sábado, por esa razón, todo el parque estaba lleno de niños con sus padres jugando alegremente. Era un día perfecto. Las flores vivas y coloridas, los niños felices y contentos, la ciudad soleada y tranquila, el tiempo perfecto e ideal...

Entonces, decidí ir a dar un paseo por el lado del río y por la zona antigua de la ciudad. Cogí las gafas de sol, el teléfono, la documentación y las llaves de casa. Antes de salir, paré la música que estaba sonando. En aquel momento, sonaba Here Comes the sun de los Beatles. Esta canción iba a la perfección con el día que hacía.

Momentos más tarde, cuándo ya llevaba unos cuarenta y cinco minutos de paseo, fui a parar a la Plaza de Alfonso X, «el Sabio» . Era una plaza con un castillo restaurado, datado del siglo XV, una fuente de piedra más actual y diversos árboles que estaban muy bonitos. En aquella plaza también había una librería, con más de cien años, que me gustaba mucho y entré a ver si había algún libro que me gustase. Mirando por las estanterías, vi que tenían el libro Asesinato en el Orient Express de Agatha Christie. Lo compré. Estaba muy contento, pero nada más salir de la librería, todo cambió.

La plaza tenía varias entradas, una de esas era la calle Mayor, la más famosa de la ciudad. Justo en la confluencia de esta calle con la plaza, había una concentración de gente que no sabía por qué estaban allá. Avancé unos pasos hacia allí pero tuve que pararme en seco porque empezaron a entrar cuatro patrullas de la Guardia Civil y dos ambulancias. Eso me desconcertó. No entendía nada.

Cuándo descubrí lo que estaba pasando, mi vida cambió.

20 de Febrero de 2020 a las 16:22 0 Reporte Insertar 1
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