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Tu amor me maltrata

“Algo no anda bien, tu amor me maltrata”, ese texto fue lo que se plasmaba en una imagen que llamo mi atención al buscar en Instagram el hashtag reflexión, leer aquello y pensar en ti me deja mal, con dudas, es lo que llevo sintiendo desde la última vez que cruzamos miradas, como quien piensa a diario si cortamos el gas al salir o si cerramos puertas y ventanas con sus respectivos seguros. En cada viaje extenso repaso en mi mente cada una de las palabras que nos dijimos, instancia que no teníamos idea que trataría de una despedida, sigo dando "replay" a aquellas canciones que no te explicas como reflejan tan bien lo que siente y momentos de manera explícita, temas hechos a la medida, mágico talento de aquellos artistas pienso.


Horas y horas de ti le dedico a mi mente, porque cierro los ojos y puedo dejar todo de lado para centrarme y poner en marcha mi imaginación, idealizo lo poco que vivimos con la misma intensidad que sentía el rose paciente y sin apuro de entrelazar mis dedos a los tuyos, está sucediendo, una madrugada clara de diciembre, espalda al suelo, con la mirada al cielo, ojos cerrados, y nuestra respiración agitándose al son de nuestros pulsos. No fue sino hasta esa instancia en que lo entendimos, algo ocurría, de por si era adrenalina, no la habíamos vivido, aun así, no le temíamos. Sabía lo que venía, lo anticipada y no lo quería, despegaría su espalda del suelo y se pondrías en frente, yo solo esperaba no ocurriera porque de ser así no lo frenaría, y como a quien le consumen los nervios frente al volante, perdí la concentración y olvide la ubicación del freno e hice solo lo que era lógico, quitar el pie del acelerador y dejar que todo perdiera velocidad paulatinamente.


¿Qué cuánto duraría? nos preguntábamos, ¿unos días? ¿semanas? ¿meses?, no había respuesta, supongo duro lo que debía, lo justo para enseñarnos bastante, lo justo para darnos cuentas, para sanar juntos, lo justo para poner los pies en la tierra, si pienso en ello el sufrimiento lo vale, valió la pena cada uno de los momentos, todos, sin excepciones. ¿Qué si será recordado?... por supuesto, como no recordarlo si te marca completa, ¿qué si lo compartiré?... pues ya lo hice por desahogo, por pena, porque no sabía cómo lidiar con la tristeza y elegí bien, oídos que escucharan siempre, boca que solo aconsejara sabiamente y que jamás nunca divulgara sin el consentimiento, quizás lo escriba algún día o quizás no, quizás, quien sabe, cuando la tranquilidad y la armonía me inunden entonces sí, lo podre plasmar, tomar papel y lápiz y recorrer recuerdos, antes de eso será solo mío.


Somos tan inseguros, dudamos todo, todo el tiempo, sabemos la respuesta y exploramos más alternativas, otras opciones, otras vías. Nos negamos a tomar decisiones y él es pésimo tomándolas, siempre lo ha sido, necio, inseguro, testarudo y repetitivo, pero sin duda la persona más bondadosa y respetuosa que he conocido, desgraciadamente lo conozco más de lo que creía y es mutuo. El día llego, se intentó explorándolo todo, las opciones menos invasivas, todo lo que nos dañara lo menos posible, pero no dieron resultados favorables, por el contrario, lo empeoramos aún más, porque de todos los múltiples sentimientos que nos golpeaban en ese entonces, hacían falta dos, claro! como no lo pensamos antes, ellas dos, la frustración y la resignación, esta última no te deja esperanzas ni ilusiones, con su llegada ya no había más que dejarnos ir, pero no sin antes vernos, decirlo, convencernos, mirarnos y abrazarnos, abrazos, un abrazo, nuestro talón de Aquiles.


No pasa nada malo me decía, claro que no si todo fue único, estaremos bien me decía, claro que lo estaremos, teníamos que estarlo, tenemos por quienes estarlo. Decirlo y consentirlo fue fácil, pero pasan los días y recordar no ayuda, busco al máximo en mi interior y exterior algo, lo que sea, que ayude a mantener en alto la decisión, que nos convenza si fue lo correcto, es lo correcto, en el fondo lo sabemos, pero ¿había otra opción?, no lo se, no las encontramos a tiempo al parecer, no estamos en una novela o una película de aquellas, esto es la vida real, pero te lo vuelves a preguntar ¿alternativas?, si, quizás si las había, un tanto difíciles, alternativas con cero posibilidad de ver viables y seguras, se nos pasaron por la mente, pero no puedes tomarlas si lo que eres es un cobarde, con fobia a todo eso que aunque sea poco sabes que te dañara, y eso fuimos, dos cobardes que simplemente se quedaron en su zona de confort, pensando mucho antes de arriesgar todo, pero ¿valdría la pena?, no, no lo sabemos, no lo sabremos. Pero que importa, si todo fue justo, preciso, cálido, fugaz, lleno de complicidad, sincero, transparente y una vez más… único.

7 de Febrero de 2020 a las 20:21 0 Reporte Insertar 1
Fin

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Ximena Reyes Fanática de la lectura viviendo una vida adulta con mucho que escribir a partir de sueños e imaginación con pizca de realidad.

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