HISTORIA EN DOS RUEDAS Seguir historia

ism-mac1580508879 Ism Mac

Al ver el calendario de hoy, recordé una anécdota que les compartiré, soy del milenio pasado, por allá de los 1974, desde los 14 años aprendí a andar en moto, bueno en una bici moto vespa ciao amarilla.


Historias de vida Todo público.
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HACE ALGUNOS AÑOS.

Al ver el calendario el día de hoy, recordé una anécdota que me permitiré compartirles, soy del milenio pasado, por allá de los años 1974, desde los 14 años aprendí a andar en moto, bueno en una bici-moto, marca vespa ciao amarilla, que se ponchaba a toda hora, para ser exacto, (para los milenials y centenials) era una bicicleta con motor, que resultaba, que ni era bicicleta, ni era motocicleta, a los 15 años y después de ahorrar cada centavo, pude acceder a mi primera motocicleta de verdad, fue una Islo Apache 175 cc, año 1980. Al inicio de los años 90´s nuestro México era muy diferente, no había muchas marcas ni de motos, ni de autos, las pocas motos que existían eran muy caras, por lo que las pocas que habían o las traían del gabacho o las compraba la gente pudiente. Ya por esos años en las ciudades se empezaban a ver motos Japonesas, deportivas, verdaderamente hermosas, para los estándares de esa época.

Aun que la verdad, yo en mi Islo 175 cc era feliz, recorría grandes distancias y muchos kilómetros de carretera cada fin de semana. Con mi Islo aprendí mecánica de motos, pues al ser una moto vieja, siempre me daba problemas de todo tipo…recuerdo un día quedarme sin frenos al bajar en carretera una pendiente, o si bien me iba… sus resecas llantas aun de cámara se ponchaban y había que ponerse a parchar llanta en mitad de la nada, así que siempre tenía que salir bien preparado, hasta con parches de bicicleta en mi mochila, eso no impedía que me divirtiera, ¡Siempre me imagine, que mi moto ha de ver tenido mejores épocas de mas nueva!.

Existe en mí persona una nostalgia de esos años y de otro tipo de México, un país de gente de familia y sobre todo personas buenas, en más de alguna ocasión, cuando mi moto se descomponía, siempre la gente se ofrecía a ayudarme aun sin conocerme, en alguna ocasión incluso hasta alojamiento me dieron, cuando de plano la Islo no arranco y me quede con el pedal del cranK, en el suelo.

Hace algunos años y como todos los domingos, cuando me sobraba algo de dinero, decidí emprender un viaje, iría solo como siempre, a una odisea que me llevaría a 106 kms de Guadalajara, a un Restaurante los burritos en Moyahua, donde la ruta es de subidas, bajadas, curvas cerradas la mayoría del tiempo, un día antes limpie mi moto, revise y limpie su bujía, filtros. Saldría como siempre al amanecer, en ese entonces en mis 16 años, soñaba que mi moto era una maquina deportiva de alto cilindraje, así que en las curvas, aplicaba todos mis conocimientos adquiridos en mis viajes, contra manillar para dar la vuelta más rápido , aun que por la moto que era, supongo que ni se ocupaba, al ir subiendo la barranca, cuando iba tomando una curva… empecé a escuchar el rugir de motores, esos escapes japoneses que al ver por mi retrovisor esos faros redondos, cuadrados, seguidos por una carrocería brillosa todas con esos hermosos plásticos de colores brillantes, sus frentes figuraban caras de insectos, al mirar mi retrovisor opaco, todas esas hermosas maquinas estaban por detrás mío, por un segundo, me sentí parte del grupo, baje de velocidad y acelere a fondo mi Islo, hasta que mis 175 cc de pura bravura, me hicieron volver a mi realidad, bueno eso y el echo de que mi moto empezara a cascabelear…taca, taca, taca,… lo que me gano algunos reclamos por parte de los miembros del grupo de motociclistas, a los cuales les estorbe para seguir su camino.

Después de una hora, al llegar a mi destino, descubrí que aquel grupo de motociclistas, se encontraba en el lugar, baje de mi moto y me apresure a las cajas, solo dos burritos y una coca por favor, no es que no trajera mucha hambre…si no más bien, era para lo que me alcanzaba, tenía que guardar para cargar gasolina y dejar unos pesos para alguna eventualidad. Cuando me dieron mi orden, busque entre las mesas a aquel grupo de motociclistas, que fue fácil de encontrar, trate de sentarme lo más cerca de ellos. Su ropa y equipo eran de primera, calcule que un solo de sus cascos costaría lo que valía mi moto, en esos años no había una tienda que vendiera equipo económico en Guadalajara, por lo que la mayoría de ellos o los pagaban carísimos o los importaban de Estados Unidos. Como era de suponerse ellos estaban en su plática y pase desapercibido.

Al terminar mis 2 burritos recogí mis cosas de aquella mesa, mi chamarra era de mezclilla y mi casco blanco, (que creo también había tenido mejores días, de hecho lo había comprado usado y creo que era para automovilismo y no de motociclismo), procedí a salir al pórtico del restaurante a fumar un cigarrillo y hacer algo de tiempo mientras mi moto se enfriaba, ya que mi motocicleta era enfriada por aire y el aceite se solía calentar muchísimo.

Estaba en mis asuntos, observando aquellas maravillosas motocicletas, cuando el grupo salió, todos vestían impecables, botas especiales, que solo en revistas había visto, sus trajes y vestimenta, denotaba su estatus económico, sus cascos llamativos hacían juego con sus atuendos y cuando prendieron sus motores, un estruendo hizo sobresaltar mi corazón motero.

Poco a poco todos tomaron sus motos y se alejaron como habían venido… en un segundo, todos habían desaparecido y solo se escuchaba el rugir de sus motores, todos menos uno, enfrente de mi estaba una Yamaha con su piloto tratándola de prender, pero parecía que la moto no daba ni marcha, sus amigos lo habían dejado atrás y el piloto trataba desesperadamente de prende su moto, cabe hacer mención que al inicio de los 90´s, NO había muchos equipos celulares en México, por lo que cuando se te quedaba un vehículo o tenias una emergencia, había que conseguir un teléfono y saber a quién llamar para que te auxiliara.

Cuando termine mi cigarro, me acerque al piloto de esa moto deportiva, una Yamaha FZR 600, yo en aquellos entonces, solo las había visto en revistas o estacionadas en algún bar de moda, su piloto al lado de ella solo la observaba, como tratando de conciliar con ella y preguntarle por qué no encendía, sus amigos hace 5 minutos habían desaparecido dejándolo atrás, así que solo me acerque y le pregunte lo que se me ocurrió….creo que fue un NO prende, a lo que él no de inmediato respondió; Obviamente que NO.- Nos quedamos viendo la moto unos segundos. Posterior me pregunto, conoces un taller cerca o habrá algún teléfono?, pensando que era del lugar... a lo que yo respondí... ¡que no sabía, ni tenía idea!

Después de algunos segundos en silencio, le comente que si me permitía checar su moto, para tratar de ver, que es lo que tenia.- Él como que no muy convencido, solo acento con la cabeza, fui por mis cosas que estaban en una banca de mi vieja mochila, saque una bolsita de plástico oxidado que vacié al suelo, de ella salió estrepitosamente mi herramienta oxidada, parches de bicicleta y hasta un insecto muerto, que cayeron al suelo haciendo un ruido seco… Mientras de adentro de mi pensaba, en que lío me estaba metiendo?..pero dentro de mi a mil por hora mi cerebro realizaba conjeturas… si no da marcha, puede ser la batería o quizás un fusible!, como pude y algo nervioso, retire el asiento de la moto, nunca había tenido una moto de esas en mis manos, pero respire de alivio al ver el acumulador en ese lugar, al checarlo note que el tornillo, del polo positivo estaba suelto y muy sucio, agarre mis viejas pinzas y como pude lo retire y limpie, de mi kit de parches de bici.. que venían en un tubito de plástico de colores saque mi lija, le di una lijadita y como pude lo atornille, ahora si le comente vamos a darle marcha, di vuelta a la llave.. encendieron los focos del tablero y nada….de nada….adentro de mí me dije ¡ya valío!, pero el piloto de la moto, que para ese momento se había convertido en mi ayudante…inmediatamente me comento ¡es de botón y hay que apretar el clutch, ¡pero ya prenden los focos susurro!, en cuanto apreté el botón… la moto dejo salir un tremendo rugido, listo la moto había prendido, no se porque, pero en ese momento respire bien hondo de alivio, (Como si la moto, fuera mia).

En ese momento el piloto, por fin se quito su casco, me sorprendí al ver a alguien más o menos de mi edad, todo sudoroso, ya pegaban las 12:00 del medio día y el sol estaba fuerte, yo apague la moto e introduje el asiento, el solo sonreía y me miraba con cara de alivio, mientras yo volvía a guardar mi oxidada herramienta en su empaque, nos sentamos a contemplar la moto, no recuerdo bien, pero creo que me invito una cerveza y de regreso nos regresamos juntos, claro en las rectas me dejaba como por mil kilómetros, pero ya no iba solo, ahora tenía un amigo, un amigo biker…Que compartiría conmigo, por más de 10 años sus rutas y fascinación por estos vehículos, con el tiempo y la edad, fuimos cambiando de vida y de motocicletas, pero compartiríamos muy buenas rutas y viajes interminables…Hoy hace 20 años, un automovilista decidió que esperar 30 segundos, en el semáforo era mucho tiempo y acabo con su vida …… las motos requieren más tiempo para frenar…siempre se lo dije….

Han pasado muchos años, desde que compartimos caminos por ultima vez, yo me he dedicado a envejecer, pero aun conservo el espíritu motero, me sigo escapando solo de mi casa los fines de semana al amanecer, mi casco ya no es aquel viejo casco de automovilismo, mi moto ya no es aquella vieja ISLO, pero cuando uno se pone el casco, se encuentra uno solo y aislado, recorriendo esos caminos a veces con sol, a veces nublado, con lluvia, con frío o con calor, pero siempre miro por mi retrovisor, aun lo imagino en su moto atrás de la mía, corriendo como si no existiera un mañana, como si el camino nunca se terminara, un saludo y buenas rutas amigo donde quiera que estés, siempre te adelantabas, pero algún día te alcanzare y volveremos a rodar juntos.

31 de Enero de 2020 a las 22:26 0 Reporte Insertar 0
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