laura_calabria Laura Calabria

Marco ha encontrado otro de los muchos diarios de su madre. Éste es distinto porque es un continuo relato de los momentos vividos en la relación sentimental con su padre, una persona que él considera misteriosa a pesar de haber estado presente siempre en su vida. Leyendo las anécdotas que su madre cuenta, quizás llegue a entender un poco más de esa relación de la que nunca le han hablado y del extraño mundo interior de su padre.


Romance Contemporáneo No para niños menores de 13. © Todos los derechos reservados

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La maldición


Martes 11 de octubre


''Soñé una noche con él, mientras yo estaba en otros brazos. Soñé con él como nunca antes había soñado... Y eso era malo.

No es que estuviera a su lado, no era un recuerdo pasado. Ni mucho menos. Esta vez no eran juegos sexuales o fantasías eróticas. El sueño ocurría en un tiempo real.

Soñé solo con su voz, que no se estaba dirigiendo a mí. El receptor era una persona desconocida que no se manifestaba de ninguna manera. Quizás no esperaba que nadie le oyera, pero aquello no era una conversación. Era un monólogo muy duro y rotundo que hablaba sobre mí. Así, llegó el mensaje que cambió todo:


_Ella es feliz con otro hombre, con otra vida. Una vida sin mí. Pero nada de eso importa porque ella siempre será mía_


Al oír esta sentencia, me desperté de un sobresalto. Todavía podía oír todas y cada una de sus palabras, creía hasta incluso poder tocarlas. Me palpé la frente y estaba sudada, me había provocado una reacción de ansiedad aquel sueño. Resultaba tan real que llegué a dudar de si en algún momento él había estado allí delante de nuestros cuerpos dormidos, de si habría sido capaz de recitar esas palabras ante tal escenario.

¡Qué idea tan disparatada! ¿Cómo iba a haber estado allí? Ni tenía llaves, ni la habilidad para abrir una puerta sin ellas. Es más, ¿quién en su sano juicio se iba a meter en una habitación privada para hacer eso?


Y de repente, se me ocurrió una segunda idea. Y la segunda idea me dio miedo.

Tenía la sensación de que lo había oído había sido a tiempo real por la sencilla razón de que aquello era un hechizo, uno de esos conjuros que se formulan con tal fortaleza que hubiera podido traspasar las dimensiones y manifestarse durante mi vigilia a modo de aviso de lo que ocurriría.


Un momento.

Respiré hondo y pensé que estaba dejándome llevar por el pavor que aún sentía y por las palpitaciones que me había provocado el sueño. Eso me tranquilizó un poco y me llevó a sopesar una tercera hipótesis.

La tercera, que era un poco menos macabra, tampoco se quedaba atrás en imaginación. Probablemente hubiera sido yo la culpable de otorgarle tales poderes de por vida. Bueno, yo no. Mi subconsciente. Es decir, que verdaderamente todo aquello era un estúpido sueño al que le estaba dando una relevancia demasiado elevada.

No me conformé pero conseguí reconciliar el sueño esa noche.


Pasaron los meses y no me olvidé de aquella noche, pero procuré vivir restando importancia al peculiar suceso. Evidentemente, él fue parte de mi vida por demasiado tiempo y de una manera muy intensa; era lógico que se manifestara de uno u otro modo... Todo era parte de un duelo que era de lo más normal.

El problema era que conforme seguía pasando el tiempo empezaba a comprobar por mi misma que aquel sueño estaba siendo cruelmente certero. Él se instaló en todo mi ser desde años atrás y aún no se marchaba.

Algunas mañanas al levantarme creía que tendría que contarle a alguien lo que sentía. Motivada por esto leí montones de artículos de cualquier revista especializada en psicología o sociedad que cayera en mis manos. También buscaba en Internet. Los temas siempre eran los mismos: la interpretación de los sueños, obsesiones y emociones tóxicas ligadas a antiguos amores, autoestima y compasión. Sin embargo, resultaban inservibles para lo que a mí me pasaba. En el mejor de los casos, cuando seguía algunos consejos, el efecto apenas duraba unos días.

Y cuando menos me lo esperaba... Otra vez reaparecían esas palabras. ¿Dónde? Aunque alguna vez fue en sueños, la mayoría era en mi mente, una por una:

''Ella siempre será mía''.

No obstante, si solo hubiera pasado esto, seguro que hacía ya tiempo habría cerrado este capítulo y no estaría usando estas hojas para narrar lo ocurrido.

Porque para mí, las ocasiones peores (las más peligrosas), sucedían aproximadamente cada mes, que era cuando me lo encontraba cuerpo a cuerpo en persona, en cualquier parte de Granada.


Lo curioso de estas coincidencias es que siempre, siempre, siempre, seguían un mismo patrón; cuando parecía que él había desaparecido de todas partes sin dejar rastro, casi casi, cuando ya estaba a punto de olvidarle porque nada nuevo sabía, cuando no paseaba por las calles ni por el barrio,...

Doblar la esquina, entrar en una cafetería, a una tienda a por un pantalón... Daba igual el lugar, la hora, la época y si yo pasaba por allí veinte veces diarias que si solo una vez al año. Donde y cuando menos me lo esperaba lo encontraba.

Y cómo no, manteníamos una breve conversación porque jamás rompimos la cordialidad. Solían ser charlas cortas, pero tan significativas como para no desvanecerse en una temporada. De eso ya hablaré más adelante.


A veces me daban ganas de preguntarle si ese sueño había sido fruto solo de mi mente, pero sabía que hacerle una cuestión tan disparatada sonaría a locura.

Decidí que el tiempo pasara para comprobarlo. Tenía claro que si esto continuaba, esperaría el momento en que la vida dejara que nuestros caminos se cruzaran de nuevo. Tenía mucha fe en el destino por aquel entonces y si tenía que suceder, sabía que sucedería.

Si eso pasaba, que seguro que pasaría, sin temor ni vergüenza alguna, seguro que le preguntaría. Él siempre fue sincero conmigo y nunca juzgaba los sentimientos que le mostraba. Me respondería sin más.

_ ¿Acaso eres tú la maldición? ''


Silvia.




Mi madre siempre fue una persona que llevaba un lápiz y una libreta en el bolso; y si ese día el bolso era pequeño, ya se apañaba ella para que cupiera en su bolsillo; y si su bolsillo era minúsculo o no tenía, ya se buscaba ella una hoja de papel con un lápiz diminuto que te hubieras olvidado de tirar a la basura. Si era capaz de esto, no creerás que exagero si te digo que mi casa siempre ha sido como las historias de Instagram pero con cuadernos, porque en mi casa hay libros, cientos, pero ¿cuadernos? ¡ El cuádruple!


Mi madre era la persona que más escribía que yo haya conocido jamás. Escribir lo que fuera. Todo lo anotaba. Igual que hay gente que fotografía absolutamente todo lo que se va a comer, mi madre escribía todo lo que se le pasaba por la cabeza. Que sí, que había cosas preciosas, historias, poemas, cuentos...

¡Pero chorradas también!


No es de extrañar que cuando he encontrado este diario me haya pensado que era otro de esos en los que lloraba por si había discutido con sus amigas en el recreo o porque su novio del instituto no le hacía caso. La cosa es que al leer ''juegos eróticos'', he caído en la cuenta de que iba a tratarse de algo más serio.


Francamente, no sé si debo dejarlo guardado donde estaba por si leerlo significa quebrantar su privacidad. Ella era muy recelosa de sus cosas.

Estoy seguro de algo; habla de mi padre. Me encaja a la perfección el misterio con el que aparece y desaparece de su vida. Yo de mi padre apenas sé nada, y esto es un indicador claro de que se trata de él.


No es que ella no me quisiera contar nada de él, ni que fuera madre soltera. Conozco a mi padre y aún vive. Eso es lo curioso.

Mi padre me ha criado a su manera, dejando emocionalmente mucho que desear, pero no podemos decir que no se haya hecho cargo de mí.

Lo veo casi a diario ahora que soy adulto pero aun así, creo que no lo conozco de la manera que ella lo conoció porque jamás me han hablado de su relación.
Que fue tóxica y tormentosa me lo supongo por el misterio, por los silencios y la falta de historias.


Este diario posiblemente sea la única ventana que tengo hacia una verdad que nunca me ha sido contada. A fin de cuentas, su historia desembocó en mí.


Tengo derecho a saber que es lo que ocurrió. Quiero saber qué hay dentro del corazón de mi padre, si es que alguna vez ha habido algo.




1 de Febrero de 2020 a las 19:41 5 Reporte Insertar Seguir historia
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Jancev Jancev
¡Buena historia! Una trama más intensa de lo que uno se esperaría de aquel diario, creas una trama profunda y una redacción precisa, pero sobre todo la concepción de mirar a través de los ojos de su madre la personalidad de un padre disfuncional, es muy atrayente. Como dicen, el lobo siempre será el malo si sólo se escicha a Caperucita.
March 14, 2020, 04:01
Lisbeth Vargas Lisbeth Vargas
Es un escrito atrayente pero sobre todo conciso y concluyente. Te felicito porque logras transmitir con las palabras. No tengo demasiada experiencia, pero por lo que leí me parece que manejas una buena redacción que no es difícil de seguir. Saludos!
February 11, 2020, 22:22

  • Laura  Calabria Laura Calabria
    Muchas gracias por tus palabras Lisbeth, y te agradezo también tu tiempo para leer mi capítulo :) February 12, 2020, 20:57
Francisco Rivera Francisco Rivera
Amiga Laura Calabria: Me gusta la línea de suspenso e intriga que desarrollas. Tu narrativa es sencilla pero no fácil; tu contexto es preciso y directo. Mantiene la expectativa del lector. El padre dibujado está escondido de manera interesante. Gracias por acceder a tu lectura y, a su vez, a seguir lo que he escrito. Con respeto de afecto fraterno, tratará de ocuparme en tus lecturas y comentar como ahora. Saludo a tu narrativa como escritora desde este lector que también escribe en esta plataforma amigable e importante.
February 02, 2020, 16:29

  • Laura  Calabria Laura Calabria
    Muchas gracias por tus palabras. Realmente me alegra tu paso por aquí. Prometo devolverte la visita por tus escritos que tienen muy buena pinta. Saludos cordiales. February 02, 2020, 20:40
~

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