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REFLEXIONES DEL CORAZON

PARA MEDITAR.

Lo importante no es lo que tengas sino a quien tienes en la vida, porque la vida es simple, sólo recibes lo que has dado y para ser feliz sólo tienes que olvidar el pasado. Debes saber que justo cuando te sepas todas sus respuestas, la vida te cambiará las preguntas.

Pero no te rindas, nunca hay mal que por bien no venga, ten claro que hace más el que quiere que el que puede y sobre todo no olvides que da igual lo que pierdas mientras que lo que realmente importa no lo hayas ganado.

La vida no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. Debes aprender que cuanto más desees algo más te costará conseguirlo pero que muchas veces no veas tu objetivo no significa que esté lejos.


Hay dos tipos de personas, las que consiguen lo que quieren y las que no se atreven a conseguir lo que quieren. Si alguna vez decides rendirte recuerda por lo que estabas luchando; ser valiente no significa no tener miedo, sino avanzar aun teniéndolo. Siempre que se interpongan en tu camino debes


decir: “dime que no puedo hacerlo y tendré un motivo más para intentarlo”. Inténtalo, no tienes nada que perder, sólo lo recordarás si sale bien.

Debes entender que todos los días son iguales, hacerlos especiales está en nuestras manos. Piensa si de verdad mereció la pena esconder tu sonrisa algunos días por tonterías sin importancia; a veces pagamos un precio muy grande por una tontería.

Aprenderás que la grandeza no se mide por lo que tienes sino por lo que puedes dar, que a veces la mejor decisión no es la que tienes que tomar, sino la que debes evitar. No olvides que rendirse nunca fue una obligación y que cuando pienses “no puedo más” es el momento de decir “ahora o nunca”. Una gran verdad:

Un hombre se puede equivocar muchas veces, pero no se convierte en un fracaso hasta que empiece a culpar a un tercero por sus propios errores. La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce.

Comprenderás con el tiempo que no existe cosa más arriesgada que no arriesgarse, que vivir es nacer a cada instante y que la realidad es una historia que la mente se cuenta a sí misma. Recuerda; los sabios son sabios porque cuando habló alguien más sabio que ellos supieron estar escuchando.


Ya sabes, si quieres recoger miel no des patadas a la colmena. Pero debes comprobar por ti mismo que para ser viejo y sabio primero hay que ser joven y estúpido.

Porque hay cosas que nunca entenderás por mucho que lo intentes. Porque las cosas perdidas siempre acabarán apareciendo cuando no las estés buscando. Porque unas pocas palabras pueden hacer que siempre que las recuerdes seas feliz.

Sé listo, las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo; los tontos, en cambio, suelen complicar lo sencillo. Sé fuerte a pesar de que a veces el dolor te corrompa. Una gran verdad: las personas fueron creadas para ser amadas y las cosas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos, es porque las cosas están siendo amadas y las personas usadas.


Dos consejos: No tomes decisiones cuando estés cabreado, ni hagas promesas cuando estés feliz. Pero ten claro que quien menos se arrepiente es quien más se equivoca. Aprenderás que los verdaderos héroes son aquellos que están en la sombra sin esperar ningún reconocimiento público.

Algún día llegarás a entender que una persona puede sentirse sola, aunque mucha gente la quiera. Sentirás que en algunos momentos no puedes decirle a nadie como te sientes. No porque no confíes en ellos, sino porque nunca encontrarás las palabras adecuadas para que lo puedan comprender. Y algún día comprenderás que no hay mayor dolor que el que sientes al ver sufrir a lo que más quieres.

Pero no te rindas, cada vez que sientas que la tristeza te persigue, déjala entrar a tu vida, que con ella aprenderás a ser fuerte.

Llegará un momento en el que sólo quieras en tu vida a las personas que te demuestren que te quieren en la suya porque la experiencia se encargará de enseñarte que los amigos se cuentan con los dedos de una mano; lo que realmente vale la pena suele encontrarse en aquellas personas que son distintas a los demás. Pero no por tener nuevos amigos hay que dejar de lado a los viejos, no lo olvides.

Una gran verdad: Una persona muere cuando muere la última persona que la conoció, y recuerda que lo que más te irrite ahora puede ser lo que más eches de menos cuando desaparezca.

No te precipites en tomar decisiones, más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto. No seas necio y aprende a callar, así el día que hables todos te escucharan.

Tal vez con el tiempo me esté dando cuenta de las cosas. Es cierto que dicen que se aprende a base de palos, pero yo creo que con una vez no es suficiente, por lo menos en mi caso. A veces es necesario tropezar un par de veces con la misma piedra para asimilar bien las cosas.

El tiempo es el mejor amigo de la experiencia y con ella consigues controlar muchos aspectos de tu vida. La verdad es que a veces me planteo cuestiones, o incluso situaciones pasadas, que ahora mismo sabría asimilar de otra manera.

Cada vez me voy dando cuenta de ello viviendo mis experiencias en otras personas. Cuando les sucede lo mismo que a mí en el pasado me veo reflejadas en ellas y me doy cuenta de lo que ayuda el tiempo a curar.

Es cierto que puedes dar millones de consejos una vez superada la situación, pero lo raro del ser humano es que antepone el corazón a la razón aun sabiendo que el camino menos doloroso y sencillo es olvidar.

Una de las grandes cuestiones de la vida sentimental es por qué nos cuesta tanto olvidarnos de las cosas. Sigo sin entenderlo, y lo peor de todo es que ni tú mismo, que das consejos sobre ello, puedes librarte de eso cuando te llega. No puedes, es imposible ser indiferente, ante todo.

Dicen que eso es lo más bello del hombre, que sea capaz de sentir, pero y entonces ¿de qué nos sirve ser racionales?

Tanto pensar y darles vueltas a las cosas para luego dejarnos arrastrar por los sentimientos que, mayoritariamente, no nos hacen ningún bien. No me malinterpreten no digo que no me guste dejarme llevar por mis sentimientos en multitud de ocasiones, es sólo que no entiendo porque nos gusta tanto sufrir.

A veces pienso que nos encanta machacarnos, sentirnos mal, ser negativos.

Es aquí donde entra mi experiencia y sobre todo mi manera de pensar después de un libro que me leí hace unos meses. En él te plantea la vida de una manera diferente. Tú atraes las energías que te rodean.


Tú eres tu estado de ánimo y según como te tomes las cosas te saldrán bien o mal. Tampoco es que me lo crea al cien por cien, pero es cierto que existe algo de verdad en ello. ¿No es verdad que en esos días en los que nos encontramos de buen humor cualquier cosa nos parece poco importante o la miramos de un modo distinto? A mi modo de ver el dolor no es una obligación sino una opción. El sentirte mal o bien está en tus manos, sentimentalmente hablando.


Todos sabemos que la vida va a ser muy dura con nosotros pero se supone que nuestra labor es vivir e intentar que nos afecte lo menos posible.


Entonces yo digo que a veces las situaciones en las que te sientes mal, te estresas, te agobias, o simplemente, te deprimes, lo único que debes hacer es buscar el lado bueno de todo eso.

Aunque sea pequeño, lo más mínimo que encuentres. Se trata de centrarte en ello y bloquear lo negativo. Es como cuando te hacen daño personas que te importan. Tienes dos opciones, o te deprimes y no sales de la situación o piensas que gracias a eso serás más fuerte, que cuando una relación termina es porque simplemente habrá una mejor que esa. Puede que no la estés viendo y que quizás no la encuentres hasta dentro de muchos años.

Se trata de ser positivos. Suena un poco infantil, iluso e incluso tonto. Pero es cierto. A veces estás tan cegado en la parte negativa de las cosas que piensas que la realidad siempre es cruel y que es así y punto. Si miráramos las cosas de otro modo, si cambiáramos nuestra filosofía de la vida y pensáramos que tal vez, siendo drásticos, mañana no sabemos dónde vamos a estar y que nos estamos perdiendo miles de cosas buenas por una simple cosa mala. En vez de agrandar lo malo es empequeñecerlo hasta tal punto que podamos esconderlo en cualquier rincón, y así nos permitamos disfrutar de las cosas que están ahí todos los días y que no valoramos.

Qué más da que se acabe una relación, una amistad, que nos caigamos, que discutamos o cualquier cosa. No importa. Si vale, en el momento te vas a dejar llevar por los sentimientos correspondientes pero, lo verdaderamente importante en la vida es llegar a ser tan maduro que sepas apreciar las cosas buenas, porque la madurez incluye saber la realidad. Algunos están demasiado equivocados pensando que no siendo maduros son más felices. Ingenuos.


La madurez te permite disfrutar de la felicidad a cada instante, sobre todo porque conoces totalmente su valor y sabes que se esconde en cualquier rincón.

No se trata de decir, paso nada me afecta. No, se trata de recapacitar y grabarte en la memoria que de todo lo malo siempre sale algo bueno... Y que a veces no hay que ir muy lejos para encontrar lo que buscas, puede que esté tan cerca que no te has parado a observar.


ECO….

El mundo es un lugar de ecos si arrojamos ira, ira es lo que nos vuelve; si damos amor, amor es lo que recibimos. El amor no debería ser exigente; de lo contrario, pierde sus alas, no puede volar. Se enraíza en la tierra y se vuelve muy terrenal; entonces es lujuria y proporciona mucha desdicha y gran sufrimiento.


El amor no debería ser condicional, no habría que esperar nada de él. Él mismo debería ser su razón de ser, no una recompensa o resultado. Repito, si tiene algún motivo ulterior, tu amor no puede convertirse en un cielo abierto. Se ve confinado a ese motivo; el motivo se convierte en su definición, en su límite. El amor sin motivo carece de límites: es puro júbilo, exuberancia, es la fragancia del corazón.


Y que no haya deseo de conseguir ningún resultado, no significa que estos no tengan lugar; acontecen, y multiplicados por mil, porque aquello que le damos al mundo, nos vuelve rebotado a nosotros. El mundo es un lugar de ecos: si arrojamos ira, ira es lo que nos vuelve; si damos amor, amor es lo que recibimos. Pero ese es un fenómeno natural, no hace falta pensar en ello. Se puede confiar: acontece por su cuenta. Esta es la ley del karma: se recoge aquello que se siembra; lo que se da es lo que se recibe. Así que no hay, necesidad de pensar en ello, es algo automático. Odia, y te odiarán. Ama, y te amarán.

CAMBIANDO NUESTRA IMPRESIÓN DEL AGRADECIMIENTO.

Nunca esperes recompensas por algo bueno que hayas hecho. En caso de que esperes recompensas no te desilusiones si no llegan, sigue adelante.

No te desgastes sembrando semillas si ya has visto que no dan frutos. Antes de pensar que nadie te está correspondiendo, ¡mira a tu alrededor! Haz un análisis objetivo de lo que tienes y recibes diario.

Las relaciones importantes se forjan con el tiempo y las acciones; es todo un proceso, nada es instantáneo. Dales más a aquellos a quienes más quieres y menos a quienes ves poco, un gran corazón también se desgasta y podemos no darnos cuenta.

¡Aprende tú mismo a ser agradecido! Esta es una regla de oro Recibe lo que te den de manera amable y con una sonrisa sincera.

Piensa lo que significa para él/ella aquel bonito detalle. Reconoce el tiempo que alguien invierte en ti Aprende las formas en que cada persona te agradece algo. Ten en gran estima las intenciones aunque no siempre den en el clavo.

El punto clave no es si las personas son o no son agradecidas sino las expectativas que nosotros mismos generamos al otorgar un detalle, compartir nuestro tiempo o al decir unas palabras.

COSAS SIMPLES;

Siempre suceden cosas. A veces buenas, malas, que nos ayudan, que nos entristecen, cosas que nos enturbian, que nos confunden, que nos traicionan…


Cosas que simplemente rehacen nuestra vida, le dan un giro de cualquier grado y sentido.


Cosas que de un día para otro pasan de ser rutinarias a especiales, que nos envuelven en una nube de recuerdos … que nos transportan a recovecos de nuestra mente, de los que ya no teníamos constancia de que aún existían o, de que habían existido alguna vez.


Cosas que nos hacen decir que la vida es injusta, que nos parten el alma o que incluso nos llevan a querer dejarlo todo atrás, que nos eliminan todo sentimiento, o, al contrario, cosas que nos hacen sentir millones de ellos.


Son cosas que nos hacen recapacitar y nos enseñan de alguna manera a vivir aprendiendo de ellas. En definitiva, toda aquella cosa que suceda en la vida de alguien es, a su vez, un momento que la forma, pues la vida se compone de peque


ños cachitos de momentos en los que suceden cosas que, con los años, vamos uniendo y encajando como piezas de un puzzle; el puzzle de nuestra vida.


En realidad, tú decides que pieza montar o unir a otra, tú eliges en qué lugar quieres colocarlas… Decides tú y nadie más.

Lo único que aprendes tras ir creando el puzzle es que, tras pasar por tantas cosas y tantos momentos, solo puedes llegar a la conclusión de que, la vida es injusta, sí… es buena, mala, melancólica, vengativa, inesperada, frustrante, y muchas veces todo junto… es cualquier cosa. Pero es lo que nos toca vivir, o lo aceptas o lo aceptas...


No hay otra salida. Ya sabes dicen por ahí que hay que ajustarse a la vida, pero la vida no es justa con nosotros. Lo único que sé es que gracias a todas las cosas y momentos del puzzle de mi vida, he aprendido y sé cosas que antaño jamás hubiera imaginado que pudiera llegar a conocer y que hoy en día me han hecho ser tal y como soy.


Por ello cada cosa que me suceda es para mí, lo más preciado en el mundo, tanto como si es buena como si es mala…


Son momentos y duran poco sí, pero los recuerdos que se quedan tras ellos no se borran nunca…


"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento"

LAS COSAS NO CAMBIAN, CAMBIAMOS NOSOTROS.

Hay momentos en la vida en los que una decisión insignificante puede cambiar el transcurso de toda una vida. Tomamos decisiones a diario, desde cuando decidimos levantarnos, cuando elegimos la ropa, cuando eliges lo que quieres desayunar, la hora a la que sales con los amigos... Se puede decir que al menos cada media hora has elegido una opción, has decidido qué camino escoger.


No importa si es algo importante o tal vez sin importancia. Cada una de las decisiones que tomes te harán ser la persona que eres, o podrán cambiarte. Lo que trato de decir es que, las cosas cambian cuando nosotros tomamos nuestras decisiones, sí. Pero a medida que pasan los años lo que en un principio habrías elegido, puede que ahora sea diferente y ya no decidas escoger lo mismo.


Es por esto que si las cosas cambian no es debido a que tomemos una u otra opción, es a causa de que nosotros, con los años, cambiamos. Las experiencias nos ayudan a ser más fuertes y, tal vez, menos sensibles. Es cierto que los rasgos profundos de nuestra personalidad son muy difíciles de cambiar, pero la mayoría de nuestros rasgos son alterables con el tiempo. Por eso creo que nunca llegas a conocer del todo a una persona.


No sólo lo creo, lo sé. No se puede conocer completamente a nadie si ni siquiera te conoces a ti mismo. Nunca sabes cómo vas a reaccionar a ciencia cierta, ni tampoco como serán tus pensamientos en un futuro.

Por esto, las cosas no son las que cambian; cambiamos nosotros.

DOS PASOS ADELANTE Y UNO ATRÁS.

He cometido muchos errores. He llorado por quien no debía y he reído con falsas amistades. He tropezado dos veces con la misma piedra y, aun pensando que no lo haría más, me empujaron y caí estampado con la tercera.


He perdonado mucho, hasta que me tomaron por tonto. He callado te quieros que, por miedo o por inseguridad, se quedaron en el aire. Sin embargo, he regalado otros simplemente por cumplir.

Ha habido veces que me he despertado con ganas de comerme el mundo y otras que parece que el mundo me comía a mí.


He gritado con fuerza, pero mi voz nunca salía. He callado verdades por no hacer daño. He salido sin ganas de fiesta y he vuelto con los zapatos rotos de tanto bailar. He pasado por muchas fases; he sido un niñato inmaduro e insensible y he madurado a base de palos.


He creído en lo imposible hasta que se destrozaron mis metas. He abrazado a la persona que pensé que nunca me haría daño y me he dado cuenta de que esa persona no se merecía ni el roce de mi piel.


He besado con dulzura, con pasión. He cantado en la ducha hasta que mi garganta no podía más. Hubo días en que me sentía precioso y otros que no quería ni mirarme al espejo.


He disfrutado de pequeños detalles, pero, sobre todo, he aprendido poco a poco en qué consiste la vida.

El secreto de la vida está en no arrepentirse de nada y afrontar todo con una sonrisa.

El secreto de la vida está en vivirla.

AMIGOS Y AMIGAS….

Lucha, vive, arriésgate y gana.

No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras.

Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay reglas para tal cosa. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder.

Espero que hagas lo mejor.

Espero que veas cosas que te asombren.

Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes.

Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa.

Y si te das cuenta de que no es así... espero que tengas el valor de "empezar de cero.

HAMBRE DE VICTORIA.

Sé lo que aprendí de las lecciones que dio el tiempo, sé que me puedo ir y morir en cualquier momento. Todo lo que siento es amor por quienes me aman, quien me reclama y aclama, haciendo brillar mí llama.


Siento el drama en la fe cada mañana en mi regazo, pero encuentro placer en la sonrisa y el abrazo. Todo lo que busco es un oído que me escuche, que al sentir surgir la rabia en sus latidos luche.


Que no se agache ante el poder y el golpe de su inclemencia. Busco militantes que muestren desobediencia.


Todo lo que soy me lo dio la dura experiencia, las hostias del pasado que han matado mi inocencia.


Soy mi esencia y mi destino; mi suerte y mi mentor. Soy yo el que se redime si no encuentro redentor.

GRANDES VERDADES.

Los buenos momentos no se miden con grandes actos. Se miden con las acciones que hacen que se te hinchen los pulmones de felicidad, y las pequeñas cosas que te ayudan a quitar la tapa que encierra tu sonrisa.


Esos momentos que vives con las personas que más quieres, con las que tienes más aprecio. Ellas son justamente a las que menos se lo demuestras, no sé por qué, pero siempre es así.


A pesar que son esas personas que te llenan el corazón de alegría, los pulmones de esperanza. Son las que forman tu mundo, las que te hacen sentirte viva y creer que la vida merece la pena.

Porque si reflexionamos; ¿de qué sirven los problemas que tú misma te creas o que la vida pone en tu camino? no te busques problemas, ni te preocupes por ellos.

¿Para qué?


Los problemas o tienen solución o no la tienen. Si la tienen; perfecto. ¿Qué no? pues mira da lo mismo, ya le llegará alguna solución con el tiempo.

No es más que eso, no hagas un drama donde no lo hay, lo único que no tiene solución en esta vida es la muerte, desgraciadamente para mí.

Lo dicho, el valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con la que se viven, ¿no? por esto existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN. OJALÁ FUERA TAN FÁCIL CUMPLIRLO.

Porque a veces basta un segundo para darte cuenta de nuevo de aquellos sentimientos que tenías escondidos, guardados en cualquier rincón de tu memoria.


Cosas que olvidas con el tiempo y que la vida siempre se encargará de recordarte. Porque las experiencias vividas nos hacen ser las personas que somos. Debemos aprender de los errores, para no cometer la estupidez de volver a repetirlos.


Pero siempre está el típico personaje que se tropieza una y otra vez con la misma piedra. Esa que confía sin mirar a quien y las consecuencias. La confianza puede jugarte malas pasadas sino sabes hasta qué punto debes entregarla.


Ten cuidado, hay muchos que no valoraran lo que hagas, muchos en los que confiaras y te fallaran, otros que tergiversaran las cosas. Aunque no debes olvidar que por cada cien que te fallen y te hagan sufrir siempre habrá uno que podrá sacarte una sonrisa.


Por cada persona que te falle siempre habrá una que te apoye en las peores situaciones, incluso alguien que se encargue de defenderte. Pero nunca encontrarás a esas personas si las buscas, no, ellas llegan solas, cuando menos te lo esperes y más lo necesites.


Pero mientras tanto piensa si mereció la pena esconder tu sonrisa algunos días por tonterías sin importancia… hay cosas que es mejor dejarlas pasar sin más. La vida es demasiado corta para malgastarla en preocupaciones. Lo que hoy puede parecerte una montaña, mañana será un simple grano de arena.


Dicen que: una para saber y otra para aprender… Antes de actuar piensa en las consecuencias y daños que podrán causar tus palabras en los demás.


Deja de ser tan egoísta, y piensa que a veces no solo importas tú, y que muchas personas conviven contigo, personas que sufren por tu culpa. No hagas lo que no quieres que te hagan. Tarde o temprano lo terminarás pagando, no lo olvides. Aquí pagan todos, buenos y malos, a todos les llega su hora.


Deja ya de engañarte eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso o de tus éxitos, alegría y de tu paz. Sólo tú tienes la culpa de sentirte así, nadie más.


Un hombre se puede equivocar muchas veces, pero no se convierte en un fracasado hasta que empiece a culpar a un tercero por sus propios errores.

NUNCA ES DEMASIADO TARDE...

El tiempo cura heridas, las sana, las cicatriza. No espera por nadie, no se para ni un segundo para permitirte pensar que opción debes elegir, que camino es el correcto e incluso cuáles serán las consecuencias al tomar una u otra opción.


El tiempo no olvida, ni perdona. No te permite dar marcha atrás a las agujas de su reloj y rectificar palabras, gestos... ni revivir momentos felices, no te permite ponerle el pause disfrutar de una simple sonrisa del pasado, y luego, en el momento que quieras, darle al play y seguir tu presente.

Cada día que pasa son horas que se olvidan o se recuerdan toda una vida, que se pierden, se malgastan o se disfrutan, todo dependiendo de la madurez de cada uno y su manera de pensar sobre el tiempo y la vida. No nos está permitido controlar el tiempo, pero si aprovecharnos de él de la mejor manera que podamos...

NO BUSQUES PROBLEMAS ENCUENTRA SOLUCIONES.

El problema no es el problema, es tu actitud ante el problema. Debes olvidar lo que te hizo daño en el pasado porque agua pasada no mueve molinos, pero ten en cuenta que jamás debes olvidar lo que ese pasado te ha enseñado.

Es verdad que en ocasiones bebemos vasos llenos de ilusiones y vomitamos realidades pero entre las dificultades se esconde la oportunidad.

Debes siempre dar lo mejor de ti y lo mejor vendrá. Aunque no tengas fe y creas que todo se ha perdido por muchos errores que cometas o por mucho daño que te hayan cometido todo llega y todo pasa en la vida.

A pesar de los errores de ultrasiones y desilusiones del corazón roto por el peso de las decepciones, el tiempo pasa y las personas pasan pero lo que siempre pasa es que los recuerdos te marcan, nunca se olvidan.

Lo bueno es lo único que podemos conservar en esta vida. Comprenderás con el tiempo, que los recuerdos malos se pierden, siempre y cuando no se cultiven en el pensamiento, vive el hoy porque la vida se va en cualquier momento.

Ya sabes todo llega, todo pasa y mientras tanto la vida pasa sin preocuparse por nosotros.

En ti esta la decisión, o lo cambias tu o dejas las cosas como son.

Encuentra el modo de errar, debes progresar y olvidar aprender a perdonar, recuerda; la vida se compone de instantes de felicidad.

LECCIONES QUE DA LA VIDA.

Descubrí que cuando las mentiras hablan, hablan el doble que una verdad en primera plana. Que las canciones describen cada momento de la vida y que el cielo no siempre es celeste.


Descubrí que el sol no siempre brilla, y que no siempre después de la tormenta llega la calma. Que muchas personas cambian y cambian para mal.


Descubrí que nada se compara con un abrazo en tu peor momento, y menos podría compararse si ese abrazo es de alguien que quieres, necesitas, aprecias.


Que el tiempo a veces cura y a veces no. Descubrí que a veces los mejores consejos son de personas que ni siquiera conocen un poco sobre ti.


Que uno se hace fuerte con el dolor y que todo lo demás es de menos importancia.


Descubrí que es necesario aprender a querer y a aprender a amar antes que sea demasiado tarde.


Que las cosas que se hacen a destiempo no están bien hechas.

Descubrí que lo peor que le puede pasar a una persona es arrepentirse, pero quizás peor puede ser no poder remediarlo.


Descubrí que muchas veces esperamos al tiempo y el tiempo no nos espera a nosotros.

Que a veces "tiempo al tiempo" no es la mejor opción.

SI LUCHAS PUEDES PERDER, PERO SI NO LUCHAS ESTÁS PERDIDO.......

Dicen que todo cambio es bueno, aunque no sea bienvenido en un primer momento.

La vida está en constante movimiento: dinámica, voluble, impredecible.

Lo natural no es que las cosas se mantengan siempre igual; al contrario, lo natural es el cambio, la evolución.

Sin embargo, el ser humano es un animal de costumbres y, por ello, a veces nos cuesta mucho aceptar las nuevas situaciones de nuestras vidas.


Nos aferramos a lo que conocemos, a lo que nos resulta familiar, independientemente de si nos hace realmente felices o no. Es una actitud peligrosa, porque el principio de la evolución dicta que hay que adaptarse o morir, cambiar con nuestro entorno o acabar desapareciendo sin remedio.

Sé por experiencia lo que se siente cuando algo bueno desaparece de tu vida. He sentido el inmenso dolor de perder lo adorado: personas, experiencias, situaciones...


El alma se llena de una gran sensación de impotencia, como si la Vida nos hubiese mostrado un atisbo de la felicidad completa para luego quitárnosla sin piedad. Es un dolor físico en el pecho, como si el corazón, literalmente, se rompiera.


Las lágrimas que lloras son, inexplicablemente, distintas a las que sueles llorar y nos parece que el consuelo nunca llegará. Pero la realidad es que ese dolor, como todo lo demás en la vida, también pasa.


Las lágrimas desaparecen, el pecho se calma, el consuelo llega. Pero la adaptación, el uso de todo ese dolor para evolucionar, está en nuestras propias manos. Sólo de nosotros depende pasar al siguiente nivel y reinventarnos una vez más para no caer en el olvido de nuestra propia existencia.


El problema está en que, solemos estar demasiado distraídos: distraídos de nuestra propia existencia, de lo bueno que nos ofrece la Vida, del milagro de nuestra respiración, del latido de nuestro corazón, de todo lo que crece, muere y renace a nuestro alrededor.


Y en nuestras manos está trabajar nuestra consciencia para eliminar toda esa distracción.

A lo largo de mi vida he descubierto muchas cosas sobre mí, sobre el mundo y sobre las personas. Con los años aprendí a volverme fuerte, frío y alguien con una coraza que no dejaba que nadie rompiera. Y me fue bien, hasta que decidí quitármela y ser como realmente era.

Tras eso, volví a comprender que era diferente al resto, que confiaba demasiado en los demás y siempre terminaba rompiéndome por quien no lo merecía. He perdido muchas cosas, personas y momentos que sé que no recuperaré. Pero en el proceso también he visto que la independencia es el molde actual de las personas.

Que el miedo les abruma, que actúan en base a él.

Que el egoísmo mueve el mundo cuando, en realidad, debería hacerlo el amor. Y por eso ahora sé que para que alguien merezca conocerme, antes debe demostrarme que merece la pena.


He aprendido que el única que va a pensar en mi soy yo, y que necesitar a alguien en la actualidad es sinónimo de debilidad.

Hace un tiempo leí un texto de Roy Galán que se titulaba "haz que no parezca amor" y así es el mundo hoy en día.


La gente tiene miedo a sentir, tiene miedo a darse a alguien y si lo haces es que estás loco y yo me miro al espejo y no veo a alguien que esté loco.


Veo a alguien que sabe sentir, y oye, que ¿eso es bueno o malo?, pues ya no lo sé. Solo sé que seguiré sintiendo, pero esta vez por alguien que se lo merezca y no por cualquiera que intente que no parezca amor.


La Distancia


Cuando a mucha distancia hay una persona a la que deseas, lo único que puede paliar el ansia impuesta por la dictadura de la separación es el recuerdo. Aquello que hicisteis, aquello de que hablasteis, aquello por lo que reísteis u os peleasteis… en definitiva, lo que compartisteis –sin importar si fue durante mucho o poco tiempo–, se magnifica a la vez que se convierte en un rincón personal al que acudir cuando uno quiere viajar al pasado.


Hay quienes lo llaman nostalgia, aunque también se puede sentir nostalgia por los objetos o por una etapa anterior vivida y que se echa de menos. No, no es nostalgia. No existe una palabra que pueda aplicarse para las personas que están lejos.


De hecho, creo que ni tan solo el recuerdo sirve para describir ese vacío. Una vez me dijeron que recordar significaba haber olvidado antes. Y nunca se olvida una persona a la que se desea aquí y ahora.

Es cierto, hoy en día podemos utilizar tecnologías, que parecen romper el monopolio de la distancia, a través de textos, imágenes o sonidos. Sin embargo, aun no se ha creado el aparato que transmita la sinceridad del tacto, de la mirada directa. Sin ellos, la comunicación con la persona que vive en la distancia no mitiga la persistente necesidad del reencuentro físico.


La sinceridad de la mirada no transmite nada desde una pantalla. Tan solo quedan las palabras. Y las palabras creadas en la distancia están descontextualizadas, son vacías.

Únicamente el acercamiento puede terminar con la distancia. Aunque ni así, uno estará seguro de reencontrarse con lo vivido y reproducido por los recuerdos. Pues la distancia no sólo separa, sino que transforma, cambia, altera.


Y aunque uno mismo se conoce por dentro, nunca podrá estar seguro de que la persona alejada siga el mismo camino. Así es la distancia. Así de cruel, así de implacable.



24 de Enero de 2020 a las 19:50 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

REINALDO RODRIGUEZ HERNANDEZ Soy Reinaldo Rodriguez Hernandez, ciudadano cubano y vivo en chile, tengo 28 años. Hace algun tiempo decidí crear este espacio que sigo actualizando cada vez que se me presenta un buen motivo o una nueva oportunidad. Escribir me ayuda a concretar y a asimilar nuevos conceptos.

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