El juego de los Rubíes Seguir historia

galaxydiamond Luke Galaxy

Tres amigos descubren un ritual jamás antes visto en la tumba de un amigo, al jugarlo pierden el juego y con ello sus almas, deberán de efectuar un par de rituales más para volver a intentarlo y vencer al ente que les arrebató el alma.


Paranormal No para niños menores de 13.
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Prólogo

Regreso a mí casa, ha sido un día muy pesado.

Soy Haru, un chico de apenas 18 años, Universitario, cabello oscuro y una estatura promedio, no hay mucho que decir de mí, en lo que cabe soy una persona más o menos "Normal".

Regreso del cementerio, estaba visitando la tumba de un amigo que falleció hace un par de meses junto con mí mejor amiga Alice; una chica muy bella de cabello corto y rubio, amante de lo paranormal, y mí novio Sebastian; un chico más alto que yo (y Alice), un cuerpo hermoso y que siempre viste de negro, es medio emo, pero lo amo con toda el alma.

Llego a mí departamento, abro la puerta y entro, lo normal que haría cualquier persona, solo que no dejo de pensar absolutamente en una cosa: Alice encontró algo a medio enterrar en la tumba de nuestro amigo, lo abrió y encontro algo curioso; las instrucciones para jugar a... "El juego de los rubíes". Aparentemente es un estilo de ritual que nunca antes habíamos escuchado, y no se encuentra por la web, al parecer encontramos algo único pero, ¿Que tan peligroso será? No me importa mucho. Lo jugaremos mañana por la noche en la casa de Alice.

Ceno y me voy a dormir.

Me recuesto, cierro los ojos, y me quedo dormido.

...

No sueño nada, pero... Logro escuchar algo.

¿Un Biwa? Sí, creo que sí. (El Biwa es un instrumento de madera y música tradicional Japonés. Similar a un Laúd.)

Fue un solo toque, luego se detuvo.

Luego volvió.

Una, dos, tres, cuatro, cinco veces, no se detenía, ¡Maldita sea! Se está volviendo molesto.

Dio un último toque, y me desperté de golpe, no me podía mover, no puede ser, seguro es de esas malditas y famosas "parálisis de sueño".

Solo podía mover mí cabeza, miré hacia todos lados, no veía nada, a excepción de algo; frente a mí había un par de esferas enormes de color rojo, pero no eran solo eso, parecían ojos enormes hechos de rubí que me penetraban hasta el alma, empecé a temblar, se estaba acercando...

Sonó el Biwa, los ojos desaparecieron, me quedé tranquilo y pude dormir nuevamente.

Pasó todo hasta el día siguiente, por la noche; ahora me encuentro en la casa de Alice, junto con ella y Sebastian, estamos listos para efectuar el ritual, el dichoso "Juego de los Rubíes".

Estábamos en una habitación oscura, sin ventanas, era una regla el hecho de que no debía de haber ninguna luz, ni natural ni eléctrica a excepción de velas, pero eran muy específicas, debían de ser velas rojas para iluminar la habitación, no blancas, no negras, ROJAS.

Las fuimos colocando alrededor de la habitación y encendiéndolas una por una, hasta tenerlas todas listas.

En segundo paso era colocar una ouija exactamente a la mitad de la habitación, y así fue como lo hicimos, la Ouija era de Alice, así que no tuvimos mucho problema para acceder a una. Las letras debían estar del lado contrario al norte.

Nos sentamos cada uno al sur, este y oeste de la ouija, el norte debería de quedar completamente vacío, así el ente que íbamos a invocar podría sentarse ahí.

Debe de haber un espejo en la habitación, al norte de la ouija, el espejo debe ser de cuerpo completo.

Llenamos una enorme copa con vino tinto, del mejor que pudimos conseguir. Cada uno dimos un pequeño sorbo a la copa.

— Pff, he probado mejores vinos en las citas que he tenido con Haru. Ahora, solo nos faltan un par de pasos más, ¿Lograron conseguir los rubíes?

— Tuve que sacarlo de un anillo de mí madre, pero logré conseguirlo, ¿Tenías alguno en tú casa Haru?

— Así es, aquí lo tengo.

El siguiente paso era colocar la copa de vino al lado norte de la ouija, a unos centímetros de donde se encontraba el “adiós” del tablero, no debía estar muy cerca del espejo, después colocamos los rubíes dentro de la copa, los cuales llegaron hasta el fondo, ahora solo quedaban dos pasos más.

Colocamos varias velas negras alrededor de la copa y las encendimos, era hora de comenzar con esto.

— Bien, hagamos esto de una buena vez, ya me estoy cansando.

Alice estaba al sur de la ouija, así que Sebastian y yo la tomamos de la mano, y recitamos la siguiente frase:

—Desde tú extraña dimensión, te invitamos a jugar con nosotros… Muéstranos la verdadera diversión. Nuestras almas quedan en juego— Dijimos al unísono, luego colocamos cada uno un dedo sobre el oráculo, y esperamos la respuesta del ente.

Pasaron un par de segundos, luego lo peor comenzó, primero fueron voces que gritaban desesperadamente "¡Sáquennos de aquí!" No entendíamos de que hablaban pero sonaban agitadas, hartas de estar atrapadas en aquel lugar que desconocíamos, cesaron de un momento a otro.

El oráculo comenzó a moverse.

"Bienvenidos".

—Gracias por haber aceptado haber venido a jugar con nosotros, te hemos invocado para que nos reveles parte de nuestro futuro.

"Lo haré, pero primero, el que se encuentre al sur de la ouija levante el oráculo".

Y así lo hizo Alice, lo que no sabía es que ese podría ser el peor error de su vida, su cara quedó pálida, solo levantó su brazo y apuntó con un dedo al espejo.

Nuevamente volvió aquel sonido del Biwa, ¡Maldita sea! Solo sonó una vez y después de unos segundos, Sebastian y yo también pudimos verlo.

Era algo horrible, no puedo describirlo como alguien, si no como… Algo, una criatura demasiado extraña… Era alargado, de un color casi negro, enormes brazos que casi llegaban hasta el suelo y un par de manos alargadas, sus dedos eran largos y afilados, podría compararlos con zarpas, estaba jorobado, era muy alto, calculo unos dos metros y medio de altura, extremadamente delgado, y se encontraba cabizbajo, luego nos volteó a ver, tenía un par de enormes ojos rojos, sin parpados, sin pupila ni ningún brillo, eran simplemente como un par de esferas rojas, como un par de enormes rubíes, sonrió, una sonrisa enorme que se extendía hasta donde deberían de estar sus orejas.

El reflejo de Alice había sido reemplazado por aquella figura, vimos como levantó la copa y dio un enorme sorbo.

"Los rubíes simbolizan sus almas, y ahora me pertenecen. Solo que olvidaron algo."

¿¡Habíamos olvidado algo!? ¿¡Pero qué cosa!?

"Si la copa se rompe, seré liberado"

Fue lo último que dijo antes de que el espejo se cayera de dónde estaba colgado y se rompiera junto con la copa (La cual fue aplastada por el espejo). Se escuchó una risa extremadamente burlona, era el ente, se estaba riendo y sonaba como si mil bocas lo hicieran a la vez, el vino tinto restante se esparció por el suelo, los rubíes habían perdido totalmente su color… El ente… Se había liberado…

— ¡Maldita sea, a la mierda el juego!

— ¿Que se supone que hagamos ahora? ¡Se acaba de llevar nuestras almas

— Todo esto es mí culpa, mi maldita fascinación por lo paranormal les acaba de costar el alma...

— Han cometido un pésimo error al efectuar el ritual, que idiotas que son — Una cuarta voz sonó, luego nos dimos cuenta que el espejo estaba reconstruido y en su lugar, se veía en el una mujer con un Kimono, un enorme colgante de rubí ¡Y un Biwa! Su cabello le cubría los ojos, se salió del espejo.

— ¡Así que eras tú, hija de perra!

Le arrebaté el Biwa y quise rompérselo en la cabeza, pero me detuvo tomando el biwa y quitandomelo.

— Ni se te ocurra querer destruirlo.

Se sentó, empezó a tocar el Biwa una y otra y otra vez, me estaba mareando.

— Tranquilos, no soy peligrosa. Soy la Amalgama, creada a base de almas que fallaron el juego, igual que ustedes, quiero ayudarlos.

— ¿Y como lo harás? ¿Matando al ente quizá?

Tocó una vez más el Biwa, apareció un pergamino sobre la Ouija.

— ¡Pongan atención que esto es importante! — Lanzó el Biwa y abrió de golpe el pergamino— Deberán completar 5 rituales más para poder enfrentarse nuevamente al Ente y recuperar sus almas, los rituales son los siguientes: Radio nocturna, El juego de las Escaleras, Hitori Kakurenbo, el juego del ascensor y por último el de los 3 Reyes. En tres de ellos encontrarán un rubí con un alma ajena que podrán usar para volver a intentarlo. Si no los completan en los próximos 6 días, morirán.

— Claro, me imaginaba que sería taaaaan sencillo, hija de perra.

— Solo tengan cuidado con el ente, estará tras de ustedes en todo momento, usen el oráculo para poder verlo, de lo contrario, los atrapará. Solo recuerden también, que las almas son muy mitómanas.

Empezó a reír con fuerza, tomó su Biwa y volvió dentro del espejo, desapareciendo.

— Ah, bien, nos dividiremos los rituales así, Haru; la radio nocturna, Sebastian; El juego de las escaleras, yo me encargaré de el Hitori, Ascensor, y el de los tres reyes lo haremos en grupo, regresen a casa con mucho cuidado, si es posible, Sebastian, llevate a Haru junto contigo, no me dejaría tranquila que se quede solo esta noche.


25 de Enero de 2020 a las 06:31 1 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Día #1: Haru/La radio nocturna

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YellowQueen~ YellowQueen~
Desde hacía tiempo que sabía de la existencia de esta historia. Prácticamente la vi desde que empezaste a desarrollarla... Hay una mejora notoria entre esta y la anterior. Es decir, aquí es más ordenada la narrativa, el ambiente es bueno. Más que terror es una especie de suspenso. El final deja un poco de intriga, mucho para pensar. En fin, felicidades. Espero que sigas la historia. ;)
January 26, 2020, 00:39
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