hanssare Han Ssare

"Ambos estamos condenados a reencarnar hasta reparar mi error ¿No?." Noah, el hermano menor, tras su muerte es enviado al infierno por homicidio no culposo. -----, la hermana mayor, quien sacrificó su alma con el fin de salvar a su hermano del dolor eterno. ¿Por qué reencarnar una y otra vez por un pequeño error? Algunas veces, una pequeña elección afecta el destino de muchos. ⚠ADVERTENCIAS⚠ ♥ Se tocaran levemente temas como el bullying, discriminación, homofobia, suicidio y la religión, entre otros


Romance Chick-lit Todo público.

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Noah

Año 2022
(0 años antes de la última reencarnación)

El concierto se mantiene repleto de gente, ella toca el violín con total seguridad y perfección en cada movimiento realizado; las luces del lugar son de múltiples colores, pero todos formaban perfecta armonía con el vestido menta de la joven situada en el escenario, el ambiente se mantiene relajado a pesar de la emoción mostrada en el rostro de los presentes.

Sin embargo, yo no me siento del mismo modo, la castaña quien tocaba el violín con serenidad en el rostro moriría en cuestión de tiempo; su destino se selló en el instante que ella conoció a su actual prometido y cantante de ópera Arion. Todo esto es mi culpa, no merezco ser llamado hermano tuyo, pues he pecado y peco contra ti. Todo por un pequeño error cometido por mí.

~•~

Año 2024

(160 años antes de la última reencarnación)

Mi vida se puede considerar bastante normal, soy una simple estudiante común y corriente. Aunque aún así no puedo evitar sentirme aburrida, atrapada en una constante monocromía diaria, no me quejo, después de todo, no me falta nada.

O al menos aso pensaba hasta que lo conocí, era un joven de mi edad, sus cabellos castaños eran lo que a mí más me atraía, pero me enganché más con él tras notar su inteligencia.

Él era simplemente perfecto, tímido y amable, totalmente mi tipo; lamentablemente alguien así de popular no conocería siquiera de mi existencia. ¡Vamos!, Soy una chica visualmente como la mayoría, morena y castaña; casi un setenta por ciento de la escuela era igual que yo. Pero, aún así, muy dentro mío no podía dejar de tener leves esperanzas acerca de que al menos, pudiese hablar con él. Era pésima en deportes, una vez, en una mala racha, me tropecé con mi propio pie debido a un ligero mareo mientras corría, mis lentes se cayeron y posteriormente se rompieron, él se acercó a auxiliarme y me llevó a enfermería para que me atendieran, al parecer la caída resultó mas aparatosa de lo que parecía, porque la enfermera muy preocupada me mandó a hacer unas pruebas en un hospital; mientras, el castaño, fue seleccionado para el campeonato de atletismo en la escuela. De alguna manera un día se acercó a mí, yo me puse muy nerviosa, aunque por suerte era relativamente buena disimulando mis reacciones con una fachada inexpresiva; él con un gran sonrojo en sus mejillas abrió su boca y cerró sus ojos con fuerza.

— ¡Me gustas! — dijo con una voz alta y las manos en puño, pude notar como sus nudillos se encontraban rojos. No lo podía creer, ¿Será que me encontraba en un sueño?... No, es demasiado realista como para serlo; aunque quería gritar de emoción en ese instante, no debía bajar la guardia, tomando en cuenta mi estado social, era fácil ser víctima de alguna broma bien planeada por parte de algunos de mis compañeros. — ¿Hay alguien gravando esto? — Se me ocurrió decir, debo admitir que fue una pregunta tonta, pero era lo primero que se me ocurrió, el joven enfrente mío levantó su rostro con rapidez, casi llegué a creer que se le rompería el cuello por tal abrupto movimiento.

— No, lo que te digo es de verdad — dijo el castaño claro con más tranquilidad en su habla y aún un sonrojo notable en sus mejillas.

De alguna manera, terminamos siendo pareja, a mis amigas casi les daba un infarto cuando les conté; supongo que no es fácil asimilar que la chica más común del mundo se encuentre siendo la novia del joven más hablado en el salón de clases, sin embargo, por una extraña razón del universo, fuimos la pareja más apoyada del grupo escolar. Mi vida por el momento parecía mejorar, mi hermano Noah me contó sobre un compañero de su clase, el cual era nuevo; se habían vuelto mejores amigos en muy poco tiempo.

Sin embargo, no todo podía permanecer de esa manera, un día en una visita al hospital, - ultimamente se habían vuelto más frecuentes - me dijeron algo que cambiaría mi vida por completo.

Mi hermano se encontraba sentado en mis piernas, no había querido alejarse de mí, y el medico me miró con lástima, aquel hombre sostenía una hoja en sus manos y no pude evitar comenzar a sacar conclusiones negativas, tal vez tenía algo malo, creo que era obvio, no por una simple caída te mandaban a hacer miles de estudios. Y no me equivoqué, me habían detectado un enfermedad en mi corazón, la cual abarcaba más zonas en mi cuerpo, al parecer, ya estaba muy avanzado y no había retorno, era cuestión de días, o a lo mucho unos meses para que mi vida se extinguece por completo. Era difícil para mí asimilarlo, salí del consultorio con mi hermano tomando de mi mano; al parecer el no comprendía la gravedad de la situación, y no podía estar más que agradecida por eso, me libraría de verlo llorar y oír mi nombre salir de sus labios múltiples veces seguido de un "no quiero que te mueras", eso me partiría el alma; lastimosamente, yo no me logré controlar y tan pronto mis padres entraron al consultorio, me recargue en la pared más cercana y me dejé caer, quedando en cuclillas, comenzando a llorar, en todo el proceso Noah no me dejó y al verme soltar lágrimas como si de una fuente me tratase me abrazó, le regresé el gesto aún con llanto e hipidos saliendo de mí. No quería morir, no lo quería aceptar, todo iba tan bien...

Poco a poco mi salúd física se fue deteriorando y terminé en cama, todos mis conocidos ya sabían sobre mi estado, pero casi nadie me visitaba, el único que lo hacía - y que no tenía relación sanguínea conmigo - era mi novio, algunas veces me traía regalos la mayoría eran cosas pequeñas tales como chocolates o flores, esos detalles ni mis padres los habían tenido; ellos se concentraban más en el problema del divorcio, desde que se enteraron de mi enfermedad comenzaron a discutir sobre quién era el culpable, una cosa llegó a otra y aquí estoy, sola en mi habitación, con poco tiempo de vida y con un cuerpo rondando a lo inservible.

Mi hermano sale de la escuela a la una de la tarde y llega solo a casa quince minutos después; sin embargo hoy llegó más tarde, eso no era buena señal, pues desde hace unas semanas atrás un grupo de niños le molestan con relativa frecuencia. Si tan sólo mi cuerpo no permaneciera tan inútil podría ir a su escuela y abogar por él, ya le había dicho a mamá y papá, pero dijeron que hablarían con la maestra, pero nada cambió. Noah subió a mi habitación, yo por inercia puse mi mejor sonrisa.

— Hola, pequeña pulga — le dije acariciando su cabeza, mi hermano era más bajo que los demás de su edad, él se sonrojó levemente por eso y seguidamente frunció el seño.

— No me gusta que me digas así — mencionó con un puchero. — Ya me cansé de que todos lo digan — ahora su voz sonaba más decaída. Eso fue suficiente para estar segura por la razón de su retraso.

— Levantate las mangas —
Le ordené con preocupación, él obedeció con la cabeza gacha, esos cobardes le pegaban en lugares no muy vistosos, como el abdomen, los brazos o piernas. Tenía múltiples heridas y moretones en sus pequeñas articulaciones, pero hubieron casos en los cuales tenía llamar a mi doctor privado - porque de alguna manera mi mamá consiguió un apoyo gubernamental para conseguirme uno - para que supurara a mi hermano, no sabía como un grupo de niños idiotas podían llegar a provocarle eso a mi pequeño principito.— Al menos hoy no fueron tan malos contigo — Me levanté con mucha dificultad de mi cama, mis calcetas de dinosaurios provocaron que mi hermano soltara una leve risa, comencé a sostenerme de las cosas para no caerme, hasta que finalmente y con el corazón agitado llegué a mi destino, un mueble donde encima reposaba una caja de primeros auxilios. — Me encontré con tu novio, me dijo que mañana vendrá a visitarte — Eso provocó que me alegrara instantáneamente, finalmente volví a mi cama con la caja en manos y me senté con rapidez en ella — deberías tomar asiento, algunas veces dudo de tu capacidad mental — Posteriormente comencé a curar sus heridas.

Tenía miedo, porque cuando yo muera ¿Quién cuidará de él? Algunas veces, esa pequeña cuestión no me dejaba dormir tranquila por las noches.

Tal y cómo dijo Noah, al siguiente día mi novio fue a visitarme, mamá se fue a revisar unas cosas con su abogado, mi hermano fue a la escuela y papá fue a trabajar. Esa mañana me sentí como si no me estuviera muriendo por dentro.

Un mes después, mi estado empeoró gravemente, definitivamente ya no tenía tiempo, escuché al doctor decirles a mamá y papá que sólo tenía a lo mucho una semana de vida.

A partir de eso comencé a reflexionar y cuestionarme bastantes cosas, me iría de aquí sin cumplir múltiples deseos tales como tocar el violín o el piano, eran cosas que nunca lograría en vida; también, rondaba la curiosidad acerca del futuro de los demás tras mi muerte. En algún punto mi pareja me superará y conseguirá una novia mucho mejor que yo, no sería una sorpresa para mí; mis amigas, ¿Pensarán o llorarán por mí? O simplemente se quedará como un acontecimiento más en sus vidas, pensar que sería olvidada tan fácilmente me aterraba, existían tantas variantes, pero solo una era la correcta. Recuerdo ver a un doctor entrar a mi habitación asignada, se acercó a mí y llamó a más enfermeras, me dolía todo el cuerpo sobre todo mi pecho, el dolor desgarraba cada parte de mi ser, no podía gritar, por lo que decidí sujetar las sábanas con toda la fuerza que tuve, hasta que simplemente las solté y sentí como una rara tranquilidad inundaba mi cuerpo y pensamientos.

~

Año 2034
(150 años antes de la última reencarnación)

En una recidencia celestial* llegó una carta, en esta sólo se encontraba escrita un nombre y una fecha específica. Una joven de largos cabellos castaños y vestido blanco tomó dicha carta, al leer su contenido sintió una gran alegría albergando su corazón; pues finalmente vería a su hermano, durante mucho tiempo solamente había compartido momentos con su abuela y abuelo, junto a algunos animales -ex mascotas de sus familiares-. Rápidamente fue al comedor con el escrito en manos para contarle las buenas nuevas a su abuela, la pelinegra con gran alegría le concedió el permiso para recoger a su hermano.

La joven extendió sus alas para emprender el vuelo hacia la puerta del cielo*, con el fin de poder encontrarse nuevamente con su amado hermano, una sonrisa iluminaba su rostro, y se podía notar su entusiasmo con sólo verla unos minutos.

Al llegar a su destino, sus ojos cafés no pudieron detectar la presencia de Noah, hasta que de un momento a otro sus alas desaparecieron y una aureola se posó en su cabeza, eso no podía se buena señal; si un Arcangel se hacía presente no podía significar algo alegre. Sus sospechas aumentaron al momento en que el arcángel comenzó a hablarle.

— ¿Usted es familiar de Noah Nayr? — Dijo el ángel de enormes alas y rizados cabellos. La castaña sólo realizó un pequeño movimiento de forma asertiva — De acuerdo, Noah no podrá venir al cielo — comenzó a hablar el rubio. — Fue condenado a una eternidad en el infierno por suicidio y homicidio no culposo.

La joven apretó sus ropajes blancos, estos al tacto parecían de seda, pero esto no le ayudó a tranquilizarse, cayó de rodillas mientras lágrimas inundaban su rostro, su aureola comenzó a brillar con mayor potencia hasta que el arcángel la tomó entre brazos y susurró — No mereces sentirte culpable, olvida estos penosos sentimientos que no hacen más que debilitarte y levántate, pues aún tienes mucho tiempo de regocijo en este paraíso.— Concluyó su oración separándose de la castaña, tomándola de la mano con suma delicadeza y ayudándole a levantarse. Con su otra mano limpiaba el rastro de lágrimas que aún se mantenían en el rostro moreno de la joven; una vez notó tranquilidad en el alma de la castaña, el arcángel desapareció.

A pesar de las palabras dichas por aquel superior, la de ojos cafés no podía evitar sentir un vacío en su interior, ¿Qué haría ella ahora? Su preciado hermanito se encontraba sufriendo en el infierno, no podría seguir su eternidad con normalidad sabiendo el estado de Noah.

El tiempo pasaba lento y doloroso para la castaña, cada noche, la joven se acercaba a la pequeña capilla* de su residencia y comenzaba a rezar por su hermano, con la esperanza de que algún Dios llegase a escuchar sus plegarias y ayudara a liberar a su hermano; sus familiares comenzaron a preocuparse por ella, todo el tiempo la morena hablaba sobre su hermano, evocando la melancolía en cada uno de sus recuerdos, algunas veces llorando sin siquiera comenzar a relatar el suceso.

Hasta que en algún momento una mujer de apariencia asiática se adentró en la capilla dónde ella se encontraba, la mujer pelinegra se acercó a ella y automáticamente su aureola apareció.

— Hey pequeña, sígueme — Anunció la asiática con una leve sonrisa y elegancia. La castaña se le quedó mirando con extrañeza ¿Por qué le daba esa instrucción? — Soy Aoi, Diosa del amor oriental — Indicó la de piel clara entornando sus ojos. La joven frente a ella mostró en su rostro una gran conmoción, algo que no pasó desapercibido por la Diosa — Escuché tus plegarias, y estoy dispuesta a ayudarte, te guiaré a mi hermano y él te llevará con la diosa del destino, ella te dirá como sacar a tu hermano del infierno — Dijo, esta vez tomando asiento en una banca no muy alejada de la morena.

— No lo puedo creer, verdaderamente mis plegarias fueron escuchadas — Susurró con voz entrecortada y lágrimas brotando de sus ojos, mientras una sonrisa adornaba su rostro. — Haré lo que usted me diga —.

Una mujer asiática abrió una puerta estrepitosamente, un joven rubio tomaba de la biblioteca un libro, a su lado se encontraba su asistente sosteniendo una gran cantidad de escritos; la pelinegra, sin una pizca de vergüenza en su rostro tomó asiento en el sofá cerca de la chimenea.

— ¿Qué es lo que quieres?, Hermana — Dijo el rubio con enojo en su rostro, su hermana siempre que lo visitaba pedía algún favor, y por lo general eran relacionados con destino. Se sentó en el sofá frente a su hermana, su asistente dejó los papeles en la mesa del centro, procediendo por ponerse a un lado de el de ojos azules.

— Hermanito — Comenzó la de cabellos negros con seriedad. — ¿Puedes contactarme con destino? — Habló esta vez con una mirada tierna y con una voz alegre. Cupido* comenzó a estremecerse, el joven de su lado izquierdo le tomó del hombro, de alguna manera queriendole transmitir el mensaje de "No te dejes convencer por tu hermana", porque él, Cupido, el Dios más conocido y al que todos oran por razones amorosas ¡Es derrotado muy fácilmente ante cosas tiernas!.

— No — sus puños se encontrabas apretados y la mano en su hombro iso más presión, su asistente de cabellos bicolores sabía que no duraría mucho tiempo para ceder ante el capricho de su hermana.

— Porfis hermanito — Ese era el tiro de gracia para el pobre rubio, la imagen de su linda hermanita diciendo esa frase le traía tantos recuerdos... Su asistente soltó un gran suspiro y retiró su mano, ahora posándola con tranquilidad sobre sus muslos, su jefe cederia sin duda después de esa frase.

— De acuerdo, pero sólo si me das una buena razón. — Su corazón rogaba por acceder sin pedir explicaciones, pero por suerte su razonamiento no se había visto tan afectado y lo usaría para -al menos- no verse tan patético.

— Bien, no sé si te han llegado las oraciones de una joven pidiendo por su hermano...

~

La joven castaña había sido contactada por la diosa, salió batiendo sus alas con gran velocidad con el fin de saber las noticias que la mujer le tenía preparadas, al llegar a su destino desaparecieron sus alas y su aureola apareció nuevamente.

— Iré al grano; podrás contactar con destino — Dijo la mujer de rasgos asiáticos tomando sus manos. — Te deseo las mejores de las suertes — Finalizó para después darle un abrazo, la ángel no lo podía creer, un sentimiento cálido se adueñó de su corazón.

— Muchas gracias— Comentó correspondiendo al contacto con la diosa del amor.

— Cupido, ¿Usted cree que ella quiera ayudarme? — La joven castaña se hallaba con un atuendo rosa pastel y un peinado sencillo, cortesía de la diosa asiática. El Dios rubio la miró sin parar de caminar por el extenso pasillo.

— Sin duda lo hará si considera que te lo mereces. — Contestó brevemente. Ambos se detuvieron al ver una inmensa puerta de colores claros y múltiples detalles, algo bastante digno para una diosa principal* — Suerte — Dice cupido a la castaña, dándole ligeras palmaditas en su hombro.

La puerta se abrió lentamente, la aureola de la joven pareció brillar aún más y después de una luz brillante, la cual segó la vista de la castaña, esta desapareció y finalmente comenzó a visualizar a una mujer en medio de un salón enorme, este se encontraba adornado con terciopelo rojo y detalles dorados, las paredes eran de diamante, jade y oro. La mujer al centro de todo esto tenía un cuerpo de envidia, una mujer digna de su puesto sin duda alguna. Tan pronto como ella entró a el lugar las puertas se cerraron, dejando atrás cualquier rastro de compañía que tuviera, solo era destino y la joven nerviosa de sí misma.

~

— Tu eres la joven que desea mi ayuda. — Me dijo con seguridad en su voz, la cual era tranquila y sin una pizca de superioridad. — Soy Alaia, también conocida como destino o tiempo — Se acercó a mí, se podía escuchar el sonido producido por sus tacones, los cuales eran cuales eran cubiertos por un elegante vestido con corte sirena. — No necesitas presentarte, sé quién eres —.

Mi cuerpo se tensó ante la mujer, la cual de un momento a otro apareció una muñeca parecida a mí, junto a otro muñeco, el cual era obvia representación de Noah.

— Quieres que libre a tu hermano de el infierno ¿Verdad? — Yo indiqué de forma afirmativa con mi cabeza. Ella movió un poco su flequillo, el cual le cubría por completo sus ojos. — Lamentablemente, no puedo sacarlo del infierno como si nada, eso es contra las leyes del cielo católico y cristiano*. — Dijo con neutralidad mientras jugaba con los muñecos en sus manos. — Tampoco puedo alterar el pasado, tengo las capacidades, pero prefiero evitar problemas. — Ahora haciendo aparecer un nuevo muñeco pelirrojo, pude reconocerlo como Arthur, el amigo pelirrojo que tanto me hablaba mi hermano. — Por lo que, lo único que me deja cómo opción es la enmienda, tu hermano tendrá que reparar su error para ser perdonado; esto sólo se puede completar a través de la reencarnación. —

Alaia caminó hacia un enorme librero, pasó unos cuantos minutos buscando hasta que finalmente tomó uno de los libros, este era de tonos rojizos y en la portada venía el nombre de mi familia escrita en dorado.

— Presta atención a lo que te voy a decir, porque es muy importante — posó los muñecos en la alfombra aterciopelada, y de su dedo índice brotó una gota dorada, la cual terminó cayendo en esos objetos; ahora solamente se proyectaban en mi mente imágenes, cómo si de una película se tratase.

~•~

Recuerdo tipo personal.
Punto en vida: Punto clave*
Persona: Noah Nayr
Edad: siete años
Tiempo antes de morir: Diez años

El día es aburrido, las matemáticas son aburridas y los niños al rededor mío también lo son. Alguien toca la puerta de el salón, la profesora detiene la clase y abre, ahora entra una niña pelirroja; es bastante rara, trae el uniforme para niños.

— Este es su nuevo compañero, se llama Arthur — Anuncia la profesora, yo me sorprendo al enterarme de que es un niño; en seguida siento mis mejillas tornarse levemente rojas sin razón alguna, no es como si él supiera que lo confundí con una niñita linda. — Puedes tomar asiento Arthur — Concluye mi profesora, el pelirrojo mira hacia diferentes direcciones, buscando un lugar dónde sentarse; hasta que su visión se posa en el asiento frente mío. Comienza a caminar hacia ese lugar, sus ojos café no notan cómo uno de mis compañeros saca su pie de su espacio, muy probablemente para provocar que se caiga, y lamentablemente, Arthur si se tropezó. Seguido, aquel niño y sus amigos comenzaron a reírse. — Perdóname, no sabía que los afeminados también eran ciegos — El niño, víctima de esa burla tan mala, no le tomó importancia, y se levantó, para continuar su trayecto.

En el receso ví cómo molestaban a Arthur, yo me acerqué lentamente y saqué mi teléfono; mi papá me regaló uno en caso de emergencia, sólo tenía para recivir llamadas y tomar videos o fotos; lo encendí y comenzé a tomar grabación sobre lo que le decían. Antes de ellos se dieran cuenta, di por terminada la grabación y fuí con una profesora para decirle, al principio mi regañó por traer teléfono a la escuela, pero cuando vió el video me ordenó que la acompañara a por los niños y Arthur.

El problema se resolvió y los abusadores fueron suspendidos y avisaron a sus padres, la profesora me encargó a mí que cuidara de Arthur, me contó el secreto de que el papá de él era un doctor bastante importante y debían cuidarlo buen.

A partir de ese momento, el pelirrojo y yo nos volvimos muy buenos amigos, aunque se pone casi igual que su cabello cuando le digo algún cumplido (hasta porque yo le diga que tiene bonita letra), es un poco raro, pero me agrada.

~•~

La joven castaña finalmente sale de su trance y mira a la diosa, buscando explicaciones — Esa es la razón de tu muerte — dijo la pelinegra abriendo levemente sus labios.

— Disculpe, pero no hallo sentido entre eso y mi enfermedad — La castaña separó un poco su mirada de la diosa, mientras se rascaba el brazo con nerviosismo.

— Deja te explico de forma resumida — la mujer abrió el libro en una página en específico y comenzó a recitar lo escrito allí, la más joven finalmente logró divisar los ojos galácticos de la diosa. — Un receso, Arthur le dice a Noah sobre su atracción hacia él; sin embargo, este es rechazado y su amistad se vé truncada. — La mujer separa su vista del libro y mira a la morena. — En esa parte, el destino de Noah se vió escrito por completo, pues allí pudo haber tomado otra decisión, pues esa porción de su vida aún no era visible; el pudo haber forjado un destino diferente. — Cerró el libro y con calma lo dejó en la estantería de dónde lo sacó. — El padre de Naoki, tal y como se vió en el recuerdo de tu hermano, era un gran doctor; si Noah hubiese aceptado a el niño en algún momento el hombre asistiría con frecuencia a tu casa y por medio de leves sospechas te avisaría sobre tu enfermedad, ayudando a prevenirse, y también salvándose de morir. A partir de eso lo eventos cambiarían notoriamente, pues Arthur protegería a tu hermano de sus agresores, el divorcio de tus padres se haría con calma y en buenos términos, entre otras cosas. — Concluyó la mujer, ahora asercandose a la castaña, invadiendo bastante el espacio personal que la morena consideraba necesario, seguido le tomó del mentón, la joven sentía cómo las largas uñas de la diosa hacian contacto con su piel de esa zona, su bello se erizó ante esa acción; los labios de la deidad comenzaron a abrirse lentamente — Si aceptas este trato, ten por seguro que todas tus memorias hasta el momento se eliminarán y no serán recuperadas hasta que Noah concluya la misión, además de que tu alma desaparecerá si tu hermano no acepta la propuesta, tu alma sufrirá más y más por cada reencarnación que pases; una vez que tu des el sí ya no habrá retorno y todo lo demás dependerá de tu pequeño niño adorado. ¿Estás segura de tomar el riesgo? — el agarre en su mentón se intensificó notoriamente.

— Yo… — Su voz comenzó a temblar y dudó por un momento de su elección — Yo acepto tu propuesta. — sus puños se tenzaron de nerviosismo — Estoy dispuesta a hacer lo que sea por mi hermano. — Finalizó, la pelinegra la soltó con sorpresiva delicadeza y sonrió.

— Perfecto, si me permites, debo dar un pequeño paseo al infierno para poder hablar con tu hermanito y darle los detalles; disfruta de tu estadía en el cielo querida, las puertas se abrirán en cuanto yo llegue al infierno.

~•~

Noah

Año 2022
(0 años antes de la última reencarnación)

Frente a una ventana observé a un joven pelirrojo, el cual portaba un arma de casería entre sus brazos — Supongo que este es otro Game Over, no logré salvar a la princesa nuevamente. — Luego una serie de disparos comenzaron a oírse, ví al escenario y allí se encontraba el cuerpo de mi hermana, tirada en el piso y con un charco de sangre rodeándola, su violín se encontraba roto y una mancha roja brotaba de su pecho; un pequeño dolor se presentó en mi cabeza, una bala me dió en esa zona, divisé por el rabillo de mi ojo cómo Arthur soltaba lágrimas mientras seguía disparando; seguido, todo volvió a obscurecerse.

~••~

La violinista "Angel" falleció en pleno concierto tras una herida de bala en su pecho a un mes de su boda con el cantante Arion, en este ataque hubo un total de trece muertos y treinta heridos de gravedad. El atacante, identificado por el nombre de Arthur Grandchesster se suicidó luego de cometer el delito.
Se especula que el agresor fue contratado por una fan obsecionada con el cantante, para ascecinar a la joven y de paso a algunas personas extras, la contratante fue identificada como Rachel M. Se realizará una ceremonia en honor a la violinisa en la cual sus fans podrán asistir.

~••~

El cantante de Ópera Arion cometió suicidio por sobredosis de pastillas tras enterarse de que su prometida falleció, dejando sólo esta carta:

"Ella me salvó de una vida destinada al fracaso, me dió consuelo cuando más lo necesité y amor en mis momentos de dolor; sin su presencia a mi lado ¿Qué sentido tiene vivir?, No tengo familia y mis amistades son casi nulas, mi voz eventualmente será reemplazada por una mejor, ella es mi todo, y no volverá a estar conmigo.

Por medio de la presente, pido perdón a mis seguidoras más leales, por no poder seguir brindándoles mis canciones o interpretaciones, y deseo que la mujer la cual le arrebató la vida a mi amada pague lo justo por ello, espero que las autoridades realicen los procedimientos necesarios.

Fue un gusto haber estado con todos ustedes en este mundo, pero yo dí mi vida por terminada en cuanto ella murió."

~•°•~


Holi! Esta es la primer historia que llevo a cabo y que hago medianamente en serio (?. Espero que les guste...

En esta parte puse muchos "*", más que nada para explicarles el significado de esas cosas .

recidencia celestial: En todos los cielos existen ciertas residencias, estas se ubican por familias, las personas que tienen dos o más pueden irse de una residencia a otra, en este caso, la protagonista tiene su familia materna y paterna, ella se la pasa más en la materna ya que allí sólo se encuentra su abuela.

puerta del cielo: En este cielo o lugar santo existe una puerta, por la cual entran las almas recién llegadas, por lo general sólo un familiar puede ir a recogerlos para que así puedan ir a su recidencia correspondiente

capilla: Cada recidencia cuenta con una capilla para pedir por algo, las oraciones/peticiones hechas, si son de verdad anheladas por el corazón, son oídas por los dioses secundarios y de rangos inferiores. Por lo general no son muy usadas, ya que el cielo está "programado" para que sus habitantes no sufran.

Cupido: Entre los dioses del amor existen sólo dos, cupido y su hermana, ambos hacen lo mismo, sólo que se centran en regiones diferentes. Aoi adentrándose mayoritariamente en la región asiática y cupido en las demás zonas, por lo cual se le dió el derecho a tener un asistente.

diosa principal: Los dioses se dividen en tres categorías:
Principales: Creación(vida), Destrucción(muerte) y Destino/tiempo
Secundarios: Los creados por humanos y que ocupan un puesto grande (según la religión) por ejemplo Buda o Zeus. Y los de apoyo, cupido, Aoi, La diosa de los elementos, tierra, Marte, Venus(también incluyen a los considerados malignos, cómo el "diablo", quien en realidad es el Dios del sufrimiento)...
Terciarios: Los que forjan y guían a los humanos y creaciones, locura, Tolerancia, creatividad, inteligencia...

cielo católico y cristiano: Dependiendo de la religión que se haya profesado se llevará su alma dependiendo del sitio o cosas que conllebe la muerte de x religión. La religión tanto católica cómo cristiana mantienen casi las mismas reglas, por lo que Alaia los considera como lo mismo en cuestiones reglamentarias. Si alguien fue ateo o no tenía alguna religión, se va al lugar dónde habiten la mayor parte de sus seres queridos.

Punto clave: En la vida de todo ser humano existen los puntos claves, los cuales son momentos en los que dos personas claves en la vida del otro mantienen contacto por primera vez, pueden ser parejas, amigos, salvadores.

22 de Enero de 2020 a las 21:49 0 Reporte Insertar Seguir historia
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