El secreto de la bestia. Saga Oráculos Seguir historia

u15689880591568988059 Jonaira Campagnuolo - Autor

EL SECRETO DE LA BESTIA corresponde a la primera entrega de una saga de cinco partes de fantasía romántica que tengo publicada en [AMAZON]( https://www.amazon.com/dp/B078RT487S) bajo el seudónimo de Johana Connor. Quiero compartir con ustedes el inicio de esta mágica historia llena de misticismo y pasión, ambientada en las hermosas playas de Ocumare de la Costa de Oro (que en las novelas llamé La Costa) en el estado Aragua-Venezuela, y forman parte del Parque Nacional Henry Pittier. Su trama es contemporánea y está centrada en mitos y leyendas de la zona, espero la disfruten. EL SECRETO DE LA BESTIA. SAGA ORÁCULOS I. SC: 1804016424251 Publicada en Amazon bajo seudónimo © Johana Connor. Todos los derechos reservados. ISBN-10: 1982050489


Romance Suspenso romántico Todo público.

#venezuela #leyendas #misterios #amor #fantasiaromantica #romance
0
841 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Prólogo

Centenares de años atrás…

Con las pieles trigueñas marcadas por las guerras entre clanes y por el hambre pisaron aquel suelo cálido. La exuberancia de la montaña los envolvió y amarró sus vidas y corazones a su centro palpitante, de donde brotaba el más exquisito maná.

Se hicieron uno con ese paraíso fértil, hasta que un día llegaron extraños visitantes que navegaban por el mar en imponentes balsas empujadas por el viento, observando con ojos lujuriosos las riquezas que cubrían el terreno. Buscaron apropiárselas, incluyendo a la vida salvaje que habitaba la zona, pero se toparon con unos guerreros enérgicos y testarudos, que no dudaron en rebelarse.

Apertrechados con las armas de guerra que habían traído en sus embarcaciones y los soldados y esclavos que tenían a su disposición, los recién llegados lucharon con ferocidad por las tierras que ambicionaban, acabando con cada uno de los pueblos. Desataron una guerra cruenta, bañando a la costa de sangre, venganza y avaricia.

Ocultos en las montañas, los nativos trataron de sobrevivir, pero los invasores se apoderaban de más y más terreno, aniquilándolos. Los guerreros tuvieron que ser testigos de la pérdida de sus seres queridos, que, si no caían ultimados en medio de la lucha, lo hacían por culpa del hambre, del frío o las enfermedades. Hasta que se cansaron de huir y de vagar sobre los restos de sus esperanzas y comenzaron a clamar justicia.

Con el sufrimiento de la raza como estímulo se reunieron en el corazón de la montaña organizados en medio de un claro, con sus musculosos y macizos cuerpos formando un círculo alrededor de una fogata. Las plumas de colores que les adornaban la cabeza, los antebrazos y muslos resplandecían con los rayos del sol; y un enorme tazón de arcilla descansaba sobre el fuego, acunado entre ramas.

Los rostros inexpresivos, dibujados con los símbolos característicos de cada tribu, esperaron el momento exacto cuando el sol se posicionó justo encima de sus cabezas para entonar cánticos con los que clamaban la intervención de la fuerza avasallante de la naturaleza, e introdujeron dentro del tazón los polvos sagrados de las creencias de sus clanes y los aceites que ungían a su pueblo. El fuego los unió y transformó la mezcla en un vapor mágico que desterraría al espíritu de la muerte y el sufrimiento y despertaría al de la lucha y el amparo.

Los tambores retumbaron en la selva, justo cuando sacaron filosos puñales para cortarse la palma de la mano. La sangre cayó dentro del tazón y se fusionó con el caldo, sellando la alianza.

El cielo tronó como si gritara consignas de guerra y la fauna se agitó. Un fiero jaguar de ojos sangrientos quiso salir de aquel vapor mágico para rugir su ira, pero fue absorbido hacia las llamas, dando paso a otro de ojos centellantes, que se evaporó y se dirigió hacia los guerreros entrando en sus organismos a través de los poros y de las fosas nasales. Les recorrió el cuerpo, transformando sus existencias en vigorosas armas con las que consolidarían la seguridad de su gente y de sus tierras. Los volvió invencibles.

De pronto, todo se silenció. El tazón se rompió en cientos de pedazos que cayeron al fuego para volverse polvo y el temible rugido de varias bestias poderosas y llenas de furia retumbó en la selva.

Los soldados del conquistador que en ese momento recorrían la zona, se sobresaltaron al oír algo parecido a cientos de caballos desbocados que galopaban en dirección a ellos. Algunos se persignaron al pensar que el demonio había sido liberado en aquel paraje solitario, pero el líder no admitió la retirada, creyó que el sonido era una treta de los rebeldes y los obligó a esperar con las armas cargadas.

Con manos temblorosas sostuvieron las ballestas y los arcabuces, siendo testigos de cómo los árboles se agitaban y la tierra vibraba ante la proximidad de lo desconocido. Mantuvieron la mirada fija en el horizonte, sin poder evitar que poco a poco los pasos retrocedieran e ignoraran las amenazas del líder.

Los corazones se detuvieron cuando la selva se abrió en dos dando paso a las bestias más temibles de la existencia humana. No tuvieron oportunidad de correr, solo gritar de terror, mientras filosas garras acuchillaban sus estómagos y agudos dientes se clavaban en sus cabezas arrancándoles la vida.

11 de Enero de 2020 a las 13:56 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Capítulo 1. El regreso

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 19 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Historias relacionadas