Cuento corto
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Día cualquiera, en un instituto cualquiera, en pueblo cualquiera en medio de Tejas. Es un día de verano bastante caluroso y yo cuento las horas para que suene el timbre. El último timbre y después ya no tendré que oír el agudo estrépito que arma cada vez que suena.

Solo diez minutos y seré libre. Mi cuenta atrás se ve interrumpida por el portazo que da un alumno al entrar en clase. Como no, todos nos giramos a mirar quien era la persona malhumorada que había entrado a clase y como siempre es nada más ni nada menos que Evan.

Se le podría describir como una persona muy solitaria y rara, pero a mi me gustan ese tipo de persona. Por eso cuando lo conocí supe que seria un amigo para mi, pero no me imaginaba que llegará a ser su novia. Lo que me atrajo de él fue sus ojos negros, su tez pálida y su pelo rubio platino. No se parecía al típico chico tejano por eso me enamoré de él.

-Señor, McCourtny después del espectáculo podrá sentarse.

- Creo que no.

De repente sacó una pistola de debajo de la sudadera negra y disparó a la profesora Grey en la cabeza. Las chicas empezaron a gritar y casi todos los chicos se quedaron paralizados. Menos uno que empezó a levantarse, pero no llego ha hacerlo porque Evan le disparo en la espalda y se quedo tumbado encima del pupitre. Ahí es cuando salto el pánico y todos empezaron a levantarse y intentar salir de la clase.

Lo único que pude hacer fue bajarme poco a poco y quedarme bajo la mesa hasta que la pesadilla pasara. No se cuentos disparos escuche solo supe que después de unos minutos ya no se escuchaba nadie. Al lado de mi pupitre estaba el cuerpo de la capitana de las animadoras con un orificio de bala en la cabeza. No grite y me quede callada por si también decidía matarme.

-Magie¿donde estas?

Escuche la voz de Evan e intente hacerme más pequeña, pero no funciono ya que me agarro del brazo y me arrastro fuera de mi escondite. No me di cuenta que estaba llorando hasta que vi la cara de Evan. La veía borrosa y salpicada de sangre. Intente por todas mis fuerzas soltarme de su agarre, pero era más fuerte que yo.

-¿Por qué lo has echo Evan?

Él solo me miro y vi que en su mirada no expresaba ninguna emoción era todo hielo, pero al verme así de afectada su mirada se dulcifico. Tiro de mi y me abrazo como pudo ya que no quería mancharme de sangre.

No se porque lo había echo y él no me había contestado aun a la pregunta de antes. Así que me separé como intentando castigarle, pero fue el error de mi vida. Al solo separarme unos centímetros de él oímos un cristal romperse como el de una bala atravesando el aire. No grite ni nada esperando a que Evan se desplomara, pero no sucedió sino lo contrario.

Empecé a sentir el dolor que venia de mi espalda y me desplomé. Notaba como la sangre fluía lentamente por mi espalda empapando el suelo como mi vestido. Lo último que vi fueron los ojos tristes de Evan intentando ayudarme, pero se oyó otro disparo y como impactaba en su cabeza matándolo directamente. Empecé a llorar desconsoladamente.

Él único hombre al que amado a muerto delante de mis propias narices, pero el único consuelo que puedo tener es que lo más seguro que moriré a su lado.

Y así poco a poco me fui desangrando a su lado hasta que el frió que sentía desapareció completamente. En realidad es muy gracioso y él diría que éramos unos copiotas, pero seriamos los nuevos Romeo y Julieta.

7 de Febrero de 2020 a las 00:00 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

NaRa Estudiante de Documentación y Administración Sanitaria. Escritora por amor a las letras.

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