EL SAPO Y LA PRINCESA Seguir historia

gesam_9 Samuel Ramírez

El inicio de esta historia viene inspirada bajo experiencias reales. Mucho de esta ilustración es una metáfora que proyecta un romance juvenil con el que cualquiera se puede identificar, pero más allá de una emoción, esta historia tiene un contexto que cruza la frontera espiritual para revelar el amor verdadero, el propósito oculto es dar a conocer el corazón de Dios. Esta es una historia que da a entender, según un criterio personal, la condición actual de la relación de la iglesia con Dios, siendo cada personaje una representación bíblica que da ejemplo de la antigüedad y del presente. El sapo representa a Jesucristo, la joven representa a la iglesia, el príncipe de la isla lejana representa al mundo fuera de Dios y el koala es la representación de los escogidos guiados por el Espíritu Santo. La historia puede ser interpretada libremente de forma personal (individual), o general. Pero sobre todo no tiene como propósito causar discusiones teológicas o doctrinales, el sentido de la misma es ilustrar, inspirar y llamar a reflexión individual a cada lector.


Cuento Todo público.

#christian #gospel #god #faith #romace #338
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EL SAPO Y LA PRINCESA

Esta es la historia de una joven que buscaba el amor verdadero, ella esperaba poder encontrar a su príncipe azul y ser feliz junto a él por siempre. En una isla lejana había un famoso y apuesto príncipe, era reconocido por su forma de cabalgar y todas las chicas de aquella isla morían por él. Y en un casual y humilde pantano estaba un sapo nada llamativo, era un ser de gustos básicos, vivía feliz en su estanque y pasaba las noches admirando las estrellas.

Un día el sapo, que andaba en sus asuntos de sapo, se consiguió paseando por el estanque a la joven, su rostro brillaba como el sol, llevaba una sonrisa inocente y una flor amarilla en su oreja, pasó descalza oliendo las flores y persiguiendo las mariposas, a penas la vio supo que en ella había algo diferente y desde ese momento quedó flechado por ella. Casi como hechizado se acerco a ella y se presentó con mucha carisma, con el tiempo la fue conociendo cada vez mejor. Entre más sabía de ella, más fuerte sentía en su pecho un fuego que lo dejaba cautivado. Obviamente se decía a sí mismo:


Ella es tan hermosa y yo soy tan sólo un sapo ¿Cómo podría impresionarla?


A pesar de esto, la ilusión lo fue arrastrando, tanto que olvidó todos sus complejos y temores, y pensó que la vida podría haberle regalado la oportunidad de conocer a esta joven.


Quizás haya una posibilidad… –se dijo– sólo es cuestión de tiempo.


Y así fue, pasó el tiempo y parecía que todo iba bien, pero de pronto el sapo se empezó a dar cuenta de que algo en la joven estaba cambiando, ya no era la misma, no respondía igual ni se mostraba risueña y amable como en un comienzo. Todo se tornó oscuro e incómodo ¿qué ocurría? ¿Por qué todo estaba cambiando?

El sapo se enteró de que la joven había conocido al apuesto príncipe de la isla lejana quien estaba haciendo viajes diplomáticos para desposar a alguna afortunada. El príncipe, al igual que el sapo, había sido cautivado por esta joven, y cómo no, también empezó a cortejarla. La joven, que no era tonta, naturalmente se sintió alagada y atraída por el príncipe, poco a poco se fue acercando más a él, dejando de un lado al sapo.

El sapo se puso muy triste, pues sabía que no podía competir contra el príncipe, pero él no dejaba de pensar en la joven, de día sólo hablaba de ella y de noche sólo soñaba con ella. Cuando la veía su corazón latía fuertemente, pero al recordar la realidad se sentía muy desilusionado. Algunos días lo arropaba la ira y otros la tristeza. Él sabía que todo esto ocurría porque estaba enamorado de esta chica y no lo podía negar.

Un día salió con su mejor amigo el koala y después de tratar de no hablar de esta situación, no aguantó más y le expresó desconsolado:


No sé qué hacer amigo, no entiendo por qué no me ama. Yo la hubiese amado como nadie, pero se fue con ese príncipe… No la puedo obligar a que este conmigo ni puedo comprar su amor al pretender ser mejor que el príncipe. Lo peor es que no la puedo olvidar, no dejo de pensar en ella y así me haya lastimado, no puedo dejarla de amar. No sé qué hacer…


El koala entendió el corazón de su amigo el sapo y le respondió:


¡Yo sé qué podemos hacer! Es muy hermoso esto que me dices y veo que tu corazón es puro, así que yo iré y hablaré con ella. Me haré su amigo y poco a poco le iré contando de ti, le daré a conocer tu corazón y así, quizás, ella pueda cambiar de opinión y se acerque de nuevo a ti, al final puede que se enamore o no, pero ¿qué puedes perder? ¡Ánimo!


El sapo lo pensó, y luego de un rato, se alegró mucho por el ánimo y la iniciativa de su amigo el koala, A pesar del temor a fracasar, el sapo estuvo de acuerdo, debía intentarlo ¿qué podía perder? Así que le dieron inicio al plan. El koala se fue acercando a la joven y se fue haciendo su amigo. Por otro lado, el sapo estuvo muy emocionado, pero al pasar el tiempo se fue enfocando nuevamente en sus asuntos de sapo. Él sabía que era un trabajo complejo y que era cuestión de tiempo, no debía perder la esperanza.

De esta forma el koala fue fiel a su amigo, se hizo amigo de la joven y le fue hablando del corazón del sapo. Así, al igual que una semilla que se planta y va creciendo al pasar el tiempo, la joven empezó a pensar nuevamente en el sapo. Claro está, el sapo, aunque la amaba, no la aceptaría de buenas a primeras, se sentía desconfiado porque pensaba que la joven sólo lo buscaría por mero interés o emoción y que al final volvería a los brazos del príncipe.

Pero cada día la chica mostraba más interés por el sapo. Sus ojos se abrieron y empezó a ver y a tomar en cuenta cosas que antes no veía, ella reconoció su error. Por esto el sapo tomó valor y decidió hablar con ella, se reunieron y el sapo le preguntó:


¿Qué tienes? ¿Todo está bien?


Ella, nerviosa, buscaba la manera de no mostrar que se sentía mal y le confesó:


Sabes, siempre he buscado el amor verdadero y hoy reconozco que no sé muy bien qué es y dónde encontrarlo. Pensé que lo había hallado, pero luego mi amigo el koala me hizo pensar todos los días en qué era lo que realmente buscaba y quería, y qué me hacia realmente feliz, segura y llena. Luego me habló de la confianza y del amor. "Somos seres diseñados para ser amados" –me dijo– "eso me lo enseño mi amigo el sapo".

Con todo esto me pude dar cuenta de cuánto te estima el koala, me hizo recordar cuando te conocí. Aunque al principio estuve desconfiada, ahora me doy cuenta que todo lo que quería siempre lo tuve a mi lado, esa paz, esa seguridad, esa luz.

Estando con el príncipe tenía mucho, pero sentía que no tenía lo que realmente buscaba. Hoy prefiero dejar todo para encontrar aquello que realmente deseo. Me equivoque y te lastime, por eso te pido perdón. Todo lo que ahora busco es a alguien que me ame de verdad, tal como soy.


Con todo esto el sapo quedó sorprendido; ella simplemente estaba allí, en silencio, mirando hacía el piso, esperando alguna reacción. El sapo sólo la veía con ojos de amor, su herida y su orgullo quedaron atrás. Él quedo impresionado y el fuego en su pecho se encendió nuevamente. Ella había dado un salto al vacío, hizo algo que pocos harían y esto fue lo que le impresionó al sapo. Ella dejó la comodidad, las riquezas, la fama, todo eso por buscar el perdón y la reconciliación.

El sapo no tuvo que pensarlo:


Por supuesto que te perdono –le dijo– no tienes nada que temer.


Y desde ese momento se dieron cuenta lo mucho que tenían en común el uno con el otro, se dieron cuenta que ambos estaban diseñados para estar juntos y que desde la eternidad estaba predestinado que estarían juntos.

Al pasar el tiempo el sapo probó la fidelidad de su amada y al ver que su amor no era fingido, sino que era puro, decidió revelarle un gran secreto, se mostró tal cual era. Este secreto sólo lo sabía su amigo el koala, quien esperaba que le fuera revelado a la joven. Resultó que el sapo realmente no era un sapo ni el koala era un koala, todo era un disfraz, una ilusión, era magia. El sapo era en realidad el príncipe heredero del reino más importante de todo el mundo, y el koala era su hermano menor. Resultó que este gran príncipe estaba en tiempo de casarse y quería encontrar a la mejor mujer de todo el mundo, él sabía que siendo príncipe fácilmente podía conseguir a cualquier mujer, así que conversando con su hermano menor tuvo la idea de disfrazarse de sapo y de vivir en un estanque y esperar el tiempo que fuera necesario para encontrar a la chica ideal, y he aquí la había encontrado. Él no quería impresionarla por lo que tenía, sino que quería que lo amaran por quien era, sin importar que fuera un sapo que viviera en un estanque.

Al final su plan fue un éxito ¡consiguió a la princesa que había soñado! Ahora él entraba a su reino, ya no como un príncipe ni como un sapo, sino como un Rey, y ella ya no era una simple joven ni una princesa, sino que ahora era su bella Reina. Y allí ella entendió que después de todo el amor verdadero si existe y resultó que no era como ella pensaba.

31 de Diciembre de 2019 a las 01:17 1 Reporte Insertar 0
Fin

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Eliza Castro Eliza Castro
Que hermosa historia! Me encantó! 😊
January 23, 2020, 02:53
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