Promesa Seguir historia

senseiainsheart Yoohezy (SenseiAinsheart) Ochoa Martínez

Una dama recordaba los días en que iba de visita a las tierras feudales del norte, leyendo aquellas cartas escritas de puño y letra de una persona especial, añorando las alegrías pasadas y deseando volver a reunirse con aquella persona en un futuro


Romance Histórico Todo público.

#princesa #china #tabú #amor #prohibido #promesa #inocencia #adulto #imperio #familiareal #romance #cariño #destino #deseo #cartas #poemas #revelacion #declaracion #antiguo
Cuento corto
24
1.1mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Promesa

I

“Dame un beso, y empieza a contar; luego dame veinte, y luego cien más”


Leía aquel pergamino con las palabras de quien conquisto su corazón, el aire frío anunciaba los últimos días de los meses cálidos, invierno se acercaba con rapidez.


—Su alteza, la emperatriz le busca.


—Por supuesto —guardo aquel valioso pergamino, dentro del cofre.


China tenía prosperidad en sus tierras, la primavera había iniciado, los bellos árboles de cerezo dejaban caer sus flores sobre el lago que era iluminado por los primeros rayos de sol, como todas las mañanas salía para buscar a su señor quien entrenaba a las orillas del lago con la espada.


El señor feudal siempre despertaba antes de que el sol saliera, su rutina de entrenar cerca del lago ya era bien sabido por sus sirvientes.


El señor Wú era uno de los cuatro grandes feudales de la dinastía Zhou, los más cercanos a la familia imperial quienes regían los dominios alejados de la capital, de esa manera podía el emperador administrar de forma adecuada con las personas de mayor confianza.


Para tristeza de los sirvientes, el señor Wú era el único de los cuatro feudales que aún no conseguía una esposa, estaba en sus treinta y eso les preocupaba—. Buenos días Huang.


—Buenos días mi señor, el emperador solicita los reportes anuales.


—Como siempre —respondió sonriente, el feudal era demasiado sencillo.


Tanto que ni a sus sirvientes los trataba como tales, sin duda como feudal del norte era algo fuera de lo común, solía incluso pasear y asistir a los festivales de los pueblos, de esa manera según él, conocía mejor las necesidades de los lugareños.


—Los festivales de los cerezos iniciaran pronto en el pueblo, las personas esperan su asistencia —índico el consejero.


—Y como todos los años estaré presente Huang, por favor avisa que desayunare después del baño.


El breve silencio acompañado del sonido de las hojas con el viento le brindaba paz y concentración al realizar su labor en los reportes, no acostumbraba trabajar dentro de esa enorme casa que le dieron como señor feudal del norte, prefería trabajar en los jardines traseros bajo la sombra de los mismos árboles.


Para su sorpresa escucho claramente como algo caía entre los arbustos, dejando su labor, con sigilo se acercó para descubrir a una pequeña de quizás unos diez años que se hallaba enredada entre aquellas ramas.


— ¿Te encuentras bien?.


La niña alzo su mirada para ver a un hombre de cabello negro y largo totalmente suelto, por las telas negras del hanfu con los bordados, logro identificar quien era y rápidamente realizo una reverencia—. Perdóneme señor feudal.


Wú pudo notar aquellos raspones en sus manos, tenía la duda de que hacía en sus jardines, pero lo prioritario era atender esas heridas o tendría una infección.


—Vamos, primero son tus heridas levántate —la niña estaba extrañada por la actitud del feudal, con duda tomo la mano que le brindaba para ayudarla y sacarla de esos arbustos en los cuales había quedado enredada.


Huang con las doncellas quedaron alarmados al verlo llegar con la niña en brazos—. Mi señor que ha pasado.


—Llamen al doctor, esta pequeña requiere revisión, ha quedado entre los arbustos de espinas.


Y vaya que obedecieron, las doncellas se encargaron de atenderla mientras el feudal esperaba con Huang fuera de la habitación, solicitando que se investigara los alrededores, ya que posiblemente la niña estuviera huyendo de algo o alguien.

II

—No es justo —había hecho puchero aquella niña.


Huang se aguantaba la risa, ya un año de aquello, la pequeña resultaba ser sobrina del emperador, vaya revuelo había causado, puesto que la niña huía de muy lejos con tal de evitar que unos criminales la atraparan.


Ahora esa pequeña lo había visitado, el mismo emperador cumplió el capricho de la niña, la única de su línea de sangre, debido a la enorme confianza hacia los feudales la pequeña solo iba con un par de guardias imperiales, los más fuertes para su protección, caso que al entrar a dominios del señor Wú estos vigilaban la entrada del pequeño palacio.


—La vida no es justa su alteza.


—Shui, es Shuuuiii.


Huang quien les traía algunos postres se aguantaba la risa, pero no lo haría ya que sería una falta hacia su señor.


—No creo correcto llamarle de esa manera.


—Y porque no —le pareció graciosa el verla así, con los brazos cruzados al frente y la expresión molesta, esa niña no tenía limites, mira que igualarse a él que era un hombre ya adulto.


—“Los niños de hoy en día” —pensó Wú ante eso—. Porque es la única sobrina del emperador y eso la vuelve en una dama, su estatus es más alto que el mío y por ende le debo respeto.


—No soy una anciana.


Y las risas por parte de Huang sonaron, no pudo contenerlas, se divertía con ver cada tarde en el almuerzo como la pequeña le sacaba platicas casi adultas o jugaban, en su caso esa tarde solo estaban almorzando en el jardín con el tema de los títulos al dirigirse hacia los adultos.


—Huang a tus deberes —eso en definitiva era un regaño por parte del feudal.


—Lo lamento — con ello tomo la bandeja para retirarse, Wú solo medio esbozo una sonrisa, no era una reprimenda pero dio en claro que no le diera alas a la niña.


—Como decía, no tengo permitido… —ni siquiera termino de hablar ya que la pequeña estaba justo detrás de él trenzándole el cabello largo que poseía el feudal—… ¿Puedo saber qué hace? —continuo con su té.


—Peinando su cabello, mi tía me enseño —el feudal no podía moverse pero sabía que la niña estaba batallando un poco, sintió como le colocaba algo entre el cabello—. Listo —sonriente y satisfecha puso la trenza larga de lado para que lo viera.


Una trenza mal hecha y llena de flores, sin duda un detalle bonito por parte de la princesa, aunque tenía una duda que le pasaba por la cabeza.


¿Ella no tenía amigos?


—Princesa, acaso sus amigos no quisieron venir con usted a pasear.


El semblante de la pequeña cambio a uno serio y algo triste—. No tengo, solo se burlan de mí en la escuela, los niños de la capital solo se burlan de mi baja estatura para mi edad.


Ahora comprendía todo, se levantó para encaminarse a uno de los cerezos, recogiendo una de las flores caídas—. Eso es debido a que no todos pueden ver la belleza de una flor a punto de abrir —expreso Wú, con cuidado coloco un pequeño botón semi abierto de cerezo en la media cebolleta que recogía el cabello de la niña.


Shui se puso feliz al recibir un beso en la frente por parte del feudal—. ¿Me ayudara con mi tarea?.


Sin duda con esa niña no tenía días aburridos, sus días de paseo serian activos y con momentos sin descanso al tenerla bajo su cuidado.


Luego la llevaría a pasear al pueblo cercano y probaría las comidas típicas de esa región.


III

Mientras sellaba los pergaminos en su oficina, claro ahora trabajaba dentro de la mansión porque tenía que vigilar a una pequeña.


Se escuchaban las risas de los sirvientes de aquel palacio, la princesa corría de un lado a otro para que no la atraparan y la pusieran a realizar sus deberes del colegio, Wú medio sonrió con diversión por dentro, en pocos días y su mansión llena de paz estaba ahora llena de ruidos y risas, no le molestaba en absoluto, más bien le causaba una nueva manera de paz.


Pero por muy pequeña que fuera debía de realizar sus tareas, se levantó para salir al recibidor y ver a las doncellas correr tras ella.


— ¿Puedo saber que pasa aquí?.


—La princesa no quiere realizar sus deberes —expreso una de las doncellas, ante la interrogante del feudal.


Noto las manchas de tinta en su ropa, manos y cara—. Las princesas no deben estar así, tiene manchada toda la cara.


— ¡Shuuuiiii! —reprocho—. Soy Shui.


Con diversión se arrodillo para estar a su altura—. Le llamare por su nombre si se va a cambiar y a limpiar.


La niña negó con la cabeza, las doncellas se aguantaban la risa, por esa pequeña el señor feudal se veía más alegre—. No.


—Si no lo hace —dijo el feudal en tono de reto, indicando con un gesto a las doncellas para que la atraparan, la niña reía de diversión, ocultándose entre las túnicas del hafu de Wú.


Saco su cabeza entre risas de diversión sin notar que había logrado quedar muy cerca de darle un beso al señor feudal quien de la sorpresa alejo un poco su rostro.


Las doncellas quedaron en silencio y sonrojadas por lo que había pasado—. Señor Wú ¿Está enfermo? —cuestiono la pequeña al ver su reacción.


Al parecer la niña no había notado su travesura, el feudal estaba totalmente sonrojado por ello—. “Esto…” —apenas meditaba palabra el hombre.


Shui por su parte toco la frente con su pequeña mano para saber si no estaba enfermo—. Tiene fiebre —más bien había logrado dejar incomodo al feudal.


Carraspeo un poco y con media razón trabajando, la cargo para cedérsela a las doncellas—. Deben limpiarla y que termine sus deberes.


— ¡No! —la niña pataleaba pero ya no se libraría.


Vaya que sintió el alivio regresar a su mente y corazón, entre el juego la princesa casi lo había besado, mira que eso era nada ético, y además era sobrina del emperador, daría una mala imagen ya que la niña tenía once y el treinta y seis.


IV

Por ese día tomaría un rato libre, había tenido que adelantar todo su trabajo por una razón, debía llevar a la pequeña al pueblo, seguro así no se aburriría de estar en ese enorme palacio y con un viejo feudal.


Pero esperaría primero a que terminara sus deberes con su tutor imperial, aun si estaba de vacaciones, la pequeña no tenía que descuidar los estudios, si sería la próxima emperatriz debía estar lista.


Pasaba con parsimonia las hojas de aquel antiguo libro, uno de sus primeros libros obsequio y herencia de su abuelo, el frío viento provocaba el bello sonido armónico de las hojas, las copas de los árboles mecían creando diferentes formas de sombras, ahí gustoso estaba leyendo.


— ¿Qué lee?.


Alzo su vista, la pequeña había terminado sus deberes y miraba curiosa el libro—. Un viejo diario.


— ¿De usted? —con la inocente curiosidad se acercó para casi pegar la cara al libro, hecho que provoco una ligera sonrisa al feudal.


—No, de mi abuelo.


— ¿De qué trata?.


Las cuestiones sin duda mostraban que no se iría hasta saber su curiosidad saciada—. Trata sobre la vida de él, viejos consejos que me ayudan a no perderme en las sombras de la vida, ¿Quiere saber su contenido?.


La pequeña asintió sonriente y se acomodó sobre sus piernas, hecho que dejo muy sorprendido al feudal, no estaba en una pose comprometedora, solo la niña se había sentado de lado para poder tomarlo de silla y esperar ansiosa la lectura—. Mi tía suele leerme cuentos, mi tío también —expreso feliz.


Aquel gesto enterneció por completo al feudal, a veces se preguntaba qué sería de su vida si tuviera una familia e hijos como la pequeña que tenía sentada, por primera vez sintió la soledad llegarle al alma.


Regreso las hojas al inicio de la lectura y comenzó a relatarle la vida de su abuelo a través de esas palabras escritas en tinta y caligrafía fina.


Las horas pasaban con preguntas y respuestas mientras avanzaban hoja a hoja el contenido de ese diario.


El sueño la había vencido para esa tarde, sus planes habían cambiado hace mucho y la visita al pueblo tendría que esperar, con cuidado la cargo para llevarla a su habitación, no sería bueno que durmiera al aire libre y enfermara, pero la pequeña al ser dejada en la cama ni siquiera soltó la mano del feudal.


El feudal solo negó con media sonrisa—. Princesa suelte mi mano —le susurro.


Pero solo recibió que la niña se aferrara más y hablara entre sueños—. Sshuii.


Se tuvo que aguantar la risa, aun dormida seguía de necia, beso su frente—. Que descanses Shui —al parecer aquello fue escuchado porque sonrió sin despertarse.


La comida había sido servida hacia mucho, le había costado un buen salir de la habitación de la niña, se iría después de probar bocado, aquel ultimo día era el que regresaría a palacio.


—Espero y vaya a visitarme señor Wú.


—Por supuesto que lo haré princesa —noto el puchero—. Shui —al final cumplió su capricho ganándose una sonrisa de ella.


Se tuvo que agachar para despedirse porque la pequeña se lo pidió y con la sorpresa de todos incluso de los guardias imperiales, fueron testigos de algo nunca jamás visto, Shui se había colocado de puntas para besar con inocencia al feudal sobre sus labios.


Hecho que a Wú dejo súper rojo de la vergüenza y sin palabras— Ya lo dijo, es una promesa.


V

Lamentablemente esa visita jamás pudo ser cumplida, las guerras llegaron de nuevo y los cuatro feudales fueron llamados a la batalla, china era invadida por enemigos de tierras lejanas, después de años de sangre derramada un cofre pequeño fue llevado a la princesa que ahora tenía sus quince años.


—Un regalo del señor feudal del norte —había llegado uno de los soldados.


Los ojos se llenaron de brillos eh ilusiones, quedando sola en su habitación, al fin abrió aquel bello contenido.


Un grupo de pergaminos pequeños enrollados y ordenados yacían dentro, cuatro flores de cerezo marchitos pero conservados muy bien, siendo así que el cofre se llenara de su fragancia, una pequeña caja negra que tenía una nota.


“Lee los pergaminos”


Obedeciendo y leyéndolos comenzó a llorar por el contenido.


“Dame un beso, y empieza a contar; luego dame veinte, y luego cien más”


Cura mis pesares en batalla con aquellos inocentes deseos, maravillosa flor que me llego en primavera y se volvió mi medicina, una pequeña flor que me cautivo cuando dejo que sus pétalos rosaran mis labios, desde ese día cultivó mi corazón y enamoró a un solitario jardinero, cuanto desee verla en su jardín original pero aquello fue imposible.


Oh dulce niña, conseguiste lo que nadie pudo, no quise admitirlo pero termine rendido a usted, cuanto amor suspiraba en mis batallas y rezaba a los dioses para regresar solo por el simple hecho de verla, espero con todo deseo poder entregarle estas cartas en persona, pero si eso no llegase a suceder eh dejado todo listo para usted, mi hermosa niña no tiene idea cuanto la amo de la manera más pura con la que me ha cautivado.


Con dolor comprendió la noticia, había muerto en batalla, y las cartas le habían sido entregadas como último deseo, reviso el resto del contenido y no pudo evitar llorar amargamente, dentro de la pequeña caja negra dejaba como voluntad que ella sería la heredera de todo el norte feudal, incluso venia el sellado imperial que la declaraba de manera oficial, solo requeriría la firma y aceptación del emperador.


Aun con las lágrimas en su rostro salió de la habitación con el cofre y el pergamino en mano donde declaraba a Shui como heredera, los sirvientes la veían preocupados al notarla de esa manera desordenada, entrando a la sala del trono con toda la seriedad jamás vista en su rostro se inclinó levemente ante su tío el emperador, levanto su mano con el pergamino, dejando a su tío sorprendido de lo que veía.


—Has de firmarlo y consentirlo, yo Shui declino de mi derecho a la corona imperial, y aceptare mi lugar como nueva señora feudal del norte, de ahora en adelante dejare la dinastía Zhou, y seré a partir de hoy Wú Shui.


Sin duda el emperador no le agradaba la noticia, pero al parecer el fuego en los ojos de su sobrina indicaba una cosa, si se negaba a su petición otra guerra se alzaría.


Una guerra por el derecho a las tierras del norte.


—Niégamelo, y veras lo que es en verdad china arder —expreso Shui con fuego en sus palabras.

13 de Diciembre de 2019 a las 03:00 8 Reporte Insertar 9
Fin

Conoce al autor

Yoohezy (SenseiAinsheart) Ochoa Martínez Soy una escritora novata como todos pero me caracterizo por una sola cosa Brujos y Hogwarts

Comenta algo

Publica!
Julen Basterretxea Julen Basterretxea
Intenta meterte en la creacion de una novela . Creo que te saldria bien. Si necesitas ayuda pidelo

Julen Basterretxea Julen Basterretxea
Intenta describir mas a fondo cada parte. Darle mas pausa y un poco separacion a la trama principal.

Kim Jisoo Jinju Kim Jisoo Jinju
Solo me queda decir que me encantó<3

Nataly Calderón Nataly Calderón
Hola, me gustó mucho tu historia, me habría gustado saber más que él regresara. Tienes algunos pequeños errores que deberías corregir nada grave. Saludos...
December 20, 2019, 18:47

~