ÉL Seguir historia

u15743948391574394839 Francisco Solís González

Un hombre tranquilo y melancólico, espera que algún el amor de su vida, vuelva y le sonría... pero no todo es como él quisiera que sea. Una llamada, una dirección, una acción... en fin, un hombre solitario.


Cuento Todo público.

#solitario #hombre #soledad #microrelato
Cuento corto
0
4.5mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

ÉL

Es un día normal en la ciudad, todas las personas caminan rápido. Pero él, camina despacio y observa las maravillas que le ofrece ese paisaje mundano de color gris que muchas personas llaman “ciudad”. Él no es una persona extraordinaria ni menos increíble, trabaja en una biblioteca como personal de aseo, un promedio de 10 horas diarias, de las cuales, y como le exige su contrato, debe ser la primera persona en llegar y la última en irse. Toda persona que va a aquel lugar puede jurar que él es el trabajador del mes. Porque sabe la ubicación exacta de cualquier libro dentro de aquella biblioteca. No es parte de su trabajo, pero ordena todos los libros en el orden exacto que él cree que deberían estar. Él no puede tolerar solo una cosa en su vida: un libro mal ubicado. Siempre se ha dicho en su vecindario que es una persona amable, servicial y generosa con la comunidad. Dicen que es muy raro porqué siempre ha estado en contra del uso del automóvil, camionetas o camiones, el argumento que siempre ha dado es el siguiente: “es mucha muerte sobre la marcha, un día subes a esas cuatro ruedas y vuelves a tu casa en un ataúd”. Y no es tan descabellado su argumento, en fin, como todo cambia, nadie puede creer ahora lo que le pasó a él.

Para entender el desenlace de este “pobre” sujeto, debemos hablar de sus relaciones amorosas pasadas, estuvo involucrado en un matrimonio desastroso, es increíble en lo que se ha convertido “el matrimonio” en la actualidad, es decir, la unión mas sagrada entre dos seres humanos, o por lo menos esa es la mentira que ha todos nos han hecho creer, se resume en llamadas, citaciones y firmas sin sentido. Antes de aquel matrimonio, existía una persona que él nunca olvidará. Almendra era su nombre. Para él es el nombre más hermoso que puede tener una mujer.

-Almendra, eres el amor de mi vida. - le dijo él, cuando por primera vez la besó.

-Tu también. – respondió ella, luego se dieron un abrazo cálido y lleno de amor.

Es un bonito recuerdo, pensarán ustedes, pero para él es el motivo principal para llorar todas las noches en su habitación, empapando su almohada con lágrimas y amanecer cada día en un río de penas y lamentos. Como de costumbre repasó todos los acontecimientos que ocurrieron con Almendra, meses de amor “eterno”, rutinas que se hacían insoportables, discusiones, un “te odio” mutuo y el fin de una relación. Han pasado 19 años desde aquel abrazo tan cálido y lleno de amor, la única razón que lo mantiene con ganas de vivir es que Almendra ingrese algún día por aquella puerta y pregunte por él.

-Nunca vendrá. -se decía él a sí mismo, mientras colocaba la llave en el cerrojo de la puerta de la biblioteca.

Siempre llevaba en su bolsillo un bolígrafo y en su humilde mochila, una pistola y libros. La pistola era para defenderse de cualquier ataque hacia su persona y el bolígrafo para escribir cuando estaba en horario de almuerzo. Y sí, hoy tampoco nadie preguntó por él. Pasaron las semanas y todo seguía normal, un día se quedó hasta tarde en la biblioteca, estaba leyendo un libro de autoayuda, según él le ayudaba bastante a soportar la existencia. De repente el teléfono comenzó a sonar, él contestó:

-Hola, sé que estás leyendo en la biblioteca donde trabajas, te diré esto porque ya me cansé de ver tu vida infeliz esperando a alguien que nunca vendrá. -era la voz de Claudio, el hermano de Almendra. -Almendra ha muerto hace una semana, un camión la ha arrollado, ha dejado cartas a todo el mundo, creo que lo aprendió de ti, en fin, en sus escritos me ha pedido que, a los 7 días de su muerte me comunique contigo y ella “te invita a verla en su tumba”, el cementerio está ubicado en la calle Viana 205, en el callejón número 22, verás su tumba con facilidad, es la única que tiene flores.

-No sé qué decir, gracias y adiós Claudio. -colgó el teléfono, secándose las lágrimas y recordando la cara de Almendra, tomó su mochila y se dirigió al cementerio.

Llegó al callejón 22, la tumba de ella era imponente y hermosa, tenía flores alrededor, una foto de ella en la lápida y un mensaje típico de despedida. Se sentó en un banco frente a la tumba, cerró los ojos y su único deseo era que todo esto fuera una vil broma. Pasaron 20 segundos y abrió los ojos, mirando la foto de ella nuevamente, se acercó y se dio cuenta que había un papel blanco detrás del cuadro. Movió un poco el cuadro y el papel cayó en sus pies, lo recogió con cuidado y decía: “Fuiste el amor de mi vida”.

Sin más que pedir, tomó el bolígrafo que tenía en su bolsillo, escribió en el mismo papel: “Tú también, Almendra”. Buscó en su mochila algo, tomó la pistola, se sentó sobre la tumba, besando el escrito y mirando hacia el cielo, puso el arma apuntando su sien, cerró los ojos y susurró:

-Almendra, fuiste el amor de mi vida.

22 de Noviembre de 2019 a las 04:08 1 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Francisco Solís González Escribo mis manías y pensamientos, ideas y experiencias, a veces reales, y otras ficciones. https://www.instagram.com/franciscosolis22_g

Comenta algo

Publica!
Nataly Calderón Nataly Calderón
Hola, me gustó mucho tu historia. Te aconsejo que mejores la construcción de los diálogos, tienes algunos errores y no haces uso del guion largo o raya de diálogo. Es muy importante. Saludos.
December 23, 2019, 20:28
~