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Ying E M


Algunas veces algo debe llegar a su fin para que algo mas pueda comenzar


Fantasía Medieval Todo público.

#delafraseelcuento
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El final es el inicio

Los golpes de mi madre en la espalda ya no dolían como en un principio, solía derramar la jarra de agua en la hora de la cena, y es que como podría no hacerlo si las heridas en mis dedos me lo impedían, sumando el hecho de que pasaba todo el día lavando las ropas olorosas de mi padre y mi hermano en el río cerca del pueblo; evitaba expresar mis dolencias, no fuera a ser que mi padre se encargara de castigarme injustamente en lugar de mi madre, la historia siempre era la misma y las dolencias también, muy poca parte de mi vida fui tratada como ser humano.

Desde que tengo memoria recordaba como las personas a mi alrededor se dedicaban a maltratarme, cuando era bebé mis padres cuidaron de mi los primeros años, pero no fue hasta que cumplí cinco años que visitaron a la tía Rose que mi madre comenzó a apartarme sin razón aparente, mi independencia inicio en ese momento aún sin darme cuenta, un año después, con la llegada de mi hermano Ethan, mi existencia era nula en casa, y como los pueblerinos eran reservados y no solían inmiscuirse en asuntos ajenos, nunca supieron de mi o por lo menos fingían no saber; pobre de mi, no conocía el calor del aprecio, a decir verdad no conocida lo que era ser valorada, pero no importaba porque tampoco conocía el deseo, era decepcionante, un asco total el no tener ninguna ambición, me bastaba con existir simplemente; no fue sino hasta una tarde cuando padre me envío a recolectar leña para la chimenea, que el fin estaba cerca.

Cuando me adentre en el bosque aquella tarde de Octubre no esperaba nada en especial; las ramas secas que encontraba en mi camino eran perfectas para el fuego de casa, la carga que había recolectado era suficiente para mínimo una semana, el pobre Eter era un poco viejo pero aún se encargaba de tirar de la carreta como si fuera un corcel joven; madre me había dado cierto tiempo para regresar, aún tenía tiempo de sobra, dejando a un lado la carga y el caballo, me dedique a tomar un respiro, ese día el aire me parecía más frío de lo usual y curiosamente eso no me molestaba, cuando una ráfaga de viento se llevo con ella el listón de mi cabello, tuve que seguir la misma dirección, no hubo necesidad de correr aun así no había desespero de mi parte, mi camino terminó cuando llegue al árbol más viejo de la localidad, era frondoso y áspero, había perdido ya todas su hojas lo que lo hacia lucir más seco de lo que ya era; no solía salir de casa, dado que no me lo permitían, por eso nunca me detuve un momento para apreciar el lugar donde vivía, siempre nublado, quieto y silencioso, un lugar aburrido y solitario, con una naturaleza impresionante que le rodeaba; y entonces ahí estaba yo, recargada en una raíz de aquel viejo árbol, dando un respiro profundo y luego exhalando con calma, cuando mi vista bajo al suelo, un destello entre la tierra había llamado mi atención, me acerque y tome aquello, me di cuenta de lo que era, una daga pequeña, era extraño, dado que la ubicación era un poco lejana al pueblo, pero pensé que tal vez había pertenecido a algún pueblerino que cazando animales la habría dejado caer por accidente, no lo pensé y simplemente la tome, la guarde en el bolsillo derecho de mi vestido, eso había sido lo más emocionante de todos mis ya casi 20 años de vida, el cielo ya empezaba a oscurecer por lo tanto me propuse regresar a casa, algo había sido diferente ese día tal vez el recorrido, tal vez mi pequeño respiro, pero por primera vez en mucho tiempo tuve un sueño que me hacia sentir, sentir libertad, me hizo saber el "qué" y "por qué", cuando desperté a mitad de la noche no tuve que pensarlo dos veces, e hice lo que debía.

El pueblo abucheaba a mi paso, y todos me lanzaban lo que se cruzara en sus caminos, caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mi; asesianto era el pecado cometido, mi familia entonces ya no era el problema, el problema era la horca; la histeria del pueblo cuando frente a todos dictaron mi condena fue sin duda lo más estrepitoso que había escuchado hasta ese momento, eran idiotas al pensar que la muerte era la solución, pero el problema no era mio, era de ellos, mi cuerpo en ese momento se había alimentado esa misma madrugada asi que incluso ni el fuego hubiera sido una opción; siendo aquel día un 31 de octubre y habiendo cumplido 20 años, el llamado ya había sido echo, el aquelarre esperaba y el banquete de iniciación entonces solo gritaba "Muerte a la perra".


20 de Noviembre de 2019 a las 08:35 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Continuará…

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