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baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Mientras huía de unos tipos a los que debía dinero, Nathan termina en un tren con rumbo desconocido. Al intentar bajar de este, nota que ha cruzado un cerco militar y observa como un civil es asesinado al intentar escapar del área protegida, por soldados vestidos con trajes de contención. En el pueblo de Tellluride, la muerte se viste de amarillo y amenaza con acabar con todo rastro de vida...


Horror Horror zombie Todo público.

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DÍA CERO

LA MUERTE AMARILLA


No recuerdo cuantas veces he tenido que correr de matones que desean romperme un par de costillas como escarmiento. En lo que va del va año, he terminado en emergencias al menos en cuatro ocasiones. Ese día tocaba huir de Marcus y su sanguijuela de confianza Iván; cobradores de la casa de apuestas en la calle Mein.

¿Debí pensar dos veces antes de deberles dinero?

Definitivamente.

Pude burlarlos cruzando la avenida sin detenerme a pensar en los coches que la transitaban, pero, siendo expertos en seguirle el paso a los embusteros poco atléticos como yo, no tardaron en pisarme los talones en la siguiente intersección.

—¡Mientras más nos hagas correr, más fuerte machacaré tu cráneo con la suela de mi zapato! —gritó Marcus, elocuente como ningún otro gánster de la zona.

—¡Pues la solución es dejarme en paz! —respondí jadeando.

Sin darme cuanta, Iván había desaparecido de mi vista. ¿Piensan ponerme una emboscada, eh? Haciendo un giro cerrado, el cual Marcus no pudo prever, pude poner distancia entre nosotros, dirigiéndome a la estación. Tomar el tren podía asegurarme el escape.

Supongo que gané esta partida, pensé, justo antes de ser derribado por un placaje que salió de un callejón, Iván impactó mi lado derecho, dejándome sin aliento.

—Eres un zorro muy astuto, pero tu confianza te traiciona cuando menos lo esperas, he ahí la causa de tu ruina.

—Marcus, cuando publiques tu libro de poemas, quiero uno autografiado...

Una patada en el abdomen ahogó mi sarcasmo.

—Eres talentoso y tienes una lengua afilada, ¿por qué te metes en estos problemas innecesarios? En serio, detesto golpear a tipos como tú —dijo Marcus mientras se colocaba un par de guantes.

—Mi psicólogo dice que tengo problemas con la autoridad y una depresión de cuidado, además de una rara afición por las mujeres mayores, por cierto, ¿tu madre aún vive en la calle Faras?

—No eres más que un niño engreído con una boca enorme, espero que esto no te mate...

Logró levantarme con una mano, encajando de inmediato un golpe en el plexo solar y otro par en las costillas, rompiéndome varias. Iván vigilaba que nadie de acercara, encendiendo un cigarro para aliviar el frío. Cuando Marcus se cansó de vapulearme, dejó que cayera de forma pesada al suelo. Me costaba respirar, aunque me las arreglé para no perder la consciencia.

Espero que te hayas desahogado, infeliz.

—El jefe quiere que arreglen esto de una vez, sabes que no quiere desaparecerte, eres su sobrino después de todo —Marcus se acercó a mí de cuclillas, sosteniendo mi rostro con su mano enorme—, no niego que romperte el cuello me causaría cierta alegría, pero debo cumplir las órdenes y llevarte entero.

—Pues no es tarde para ser un poco rebelde, ¿tanto miedo le tienes a Vladimir?

—Nathan, no logró entender el odio que sientes hacia ti mismo...

—¡Hey! ¡¿Qué hacen ahí?!

La voz de un guardia de seguridad fue como una señal para correr, aun con el dolor que ello me causaba. Me encontraba cerca de la estación, solo debía subirme al primer tren que me encontrara, dando con uno que partía a los pocos metros. En un último esfuerzo, a punto de ser alcanzado por Marcus, logré asirme de uno de los vagones.

—¡Lo siento, amigo! ¡dile a mi tío que gracias por prestarme dinero, pero que tardaré un poco en pagarle...!

—¡No saldrás de esta con vida, Nathan! ¡No siempre podrás huir de las consecuencias de tus acciones!

El tren aceleró de repente, así que debí buscar donde poder sentarme y descansar. Estaba deshecho, me dolía cada músculo del cuerpo. Antes de salir del parque ferroviario, ya había caído rendido ante el sueño.

━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━

Los rayos de sol se colaban por la puerta del vagón que forcé para no morir congelado, me golpeaban la cara de forma directa. Un día entero en tren, me había alejado más de lo planeaba de Vladimir y sus hampones. Supongo que podría comenzar de cero.

No había pensado en ello cuando me subí a ese tren, estaba demasiado dolorido para fijarme en esas cosas. Pero, sin duda no me encontraba en un viaje comercial. Los vagones estaban pintados de verde olivo, sumado a eso, había un olor a pólvora que impregnaba el ambiente. Era uno de los trenes que servían al ejército. A la velocidad a la que andaba era peligroso saltar. Por lo que decidí estar atento y hacerlo luego.

Mientras tanto, había podido vendar mis costillas rotas con los jirones de la camiseta que llevaba puesta, solo me quedaba la chaqueta que traía encima al salir de mi apartamento. Ya deben haber saqueado el dinero que tenía bajo el colchón de la cama. Suspiré, no deseaba pensar en como compliqué las cosas.

Llegados a un espeso bosque, perdí por completo la noción del tiempo, podíamos haber pasado horas o días en ese lugar sin darme cuenta. El frío empeoraba, cuando logré divisar, llegados a una curva, un pueblo al pie de unas montañas, sin embargo, varios kilómetros antes, había algo que llamó mi atención: Un cerco militar.

Cerré la puerta para no ser descubierto, dejando solo una pequeña apertura para poder ver de lo que se trataba. Hombres vestidos con trajes blancos, coordinaban a los soldados, eran sin duda alguna, trajes de contención. Al pasar del cerco, ahora en tierras controladas por leyes marciales, observé a lo lejos a una persona correr desde el interior del pueblo.

¡Regresa de una vez, no podrás pasar!

Los soldados la rodearon en un instante y parecieron dar órdenes, sin embargo, esa persona no retrocedió. Formando un paredón con seis soldados, dispararon sin miramientos.

—¡Carajo!

El tren se adentró en el pueblo, ante lo cual bajé de él a la primera oportunidad, escondiéndome en una de las oficinas de la estación. Buscando algo que ponerme encima, di con una gabardina amarilla, en la espalda había un logo como el de la estación, podría fingir ser un operario de ser necesario. Aunque era vistoso, al salir no parecía levantar sospechas, las personas parecían no interesarse en mi presencia.

Cerca del centro, en una tarima improvisada, una mujer con traje blanco tomó un megáfono y dio la noticia.

—La enfermedad que hemos detectado en este lugar, la cual por el momento identificaremos con el código Yellow, es altamente infecciosa y se ha declarado un estado de emergencia sanitaria en todo Telluride y alrededores, incluyendo la laguna Collings y la mina Fort Venture, a las afueras. Se declara estado de excepción. Se prohíbe que los habitantes de Telluride abandonen el área de seguridad, así mismo habrá toque de queda a partir de las seis de la tarde —dijo la mujer sin titubear—, se tiene autorización de usar fuerza letal para mantener el cordón sanitario, espero que entiendan lo que eso significa.

Yo si sabía el significado de aquellas palabras, apenas unos minutos antes los vi aplicar la ley marcial a un hombre desarmado, no estaban bromeando, nos matarían si eso detiene dicha enfermedad.

—Todos los habitantes de Telluride estarán en cuarentena, iniciando el día de mañana, hasta nuevo aviso, el gobierno tiene la prioridad de que Yellow no se expanda. Acaten las órdenes y sobrevivirán.

El silencio de los lugareños fue interrumpido por una persona que cayó al suelo, convulsionaba y parecía sufrir mucho, los soldados la rodearon y alejaron a la multitud, pero no me moví. La persona, enferma a todas luces, temblaba y retorcía sus extremidades de formas poco humanas. En un momento dado, dejó de moverse. Ante mi sorpresa, todos sus orificios comenzaron a excretar una sustancia amarillenta, entendiendo entonces el código que se la había asignado, era una muerte cruel pintada de amarillo.

Tomé distancia para no verme involucrado, los soldados colocaron el cuerpo en una bolsa hermética y quemaron con un lanzallamas los restos amarillos que quedaron por el suelo.

Vaya mierda en la que me he metido...

Mezclándome en el tumulto de personas que eran empujados por los soldados lejos del centro, logré colarme y conversar con algunas personas. Yellow apareció una semana atrás, calculaban que al menos veinte personas habían muerto debido a ello. Mis manos temblaban, sin querer estaba en medio de lo que podría ser una masacre inminente.

—Si no encuentran la cura o descubren la causa de esto en cuarenta días, nos quemarán a todos con esos lanzallamas, es lo que yo haría —dije en medio de la conversación.

—¿Eso harías? Puedo notar que eres un hombre sin escrúpulos —respondió a mi comentario una joven de cabello rojizo y mirada seria, blanca como la nieve.

—Es solo una conjetura, vi cuando los soldados mataron a alguien que intentó salir del pueblo, nada más. La cuarentena es una oportunidad —agregué— sabemos cuanto tiempo tenemos para descubrir de que se trata Yellow...

La muchacha alzó la mirada, acercándose a donde estaba.

No tenía intención de morir en un lugar en medio de la nada, salvar a la gente de Telluride era también salvarme a mí mismo, pensaba hacer lo necesario para ello. Antes de que el sol se ocultara, del horizonte, llegaron avionetas cessna, las cuales rociaron una fina capa de aerosol sobre todo el pueblo, el olor de aquel componente era amargo y causaba irritación, debía ser algún tipo de desinfectante. El día cero se fue con esa escena lamentable, una niebla que resplandecía de color amarillo debido a la puesta del sol, como una especie de adelanto a lo que se vendría.

19 de Noviembre de 2019 a las 19:33 13 Reporte Insertar 12
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Zaycko Joria Zaycko Joria
Me deja con muchas preguntas y ganas de continuar. Hay descripciones que se me hacen cortas, a pesar de que merecen más (8 o 10 palabritas). No se te escapa nada al narrar. Excelente inicio.

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Aprovecharé los días de descanso pasa agregar detalles, gracias por el comentario! 2 weeks ago
Becca Blume Becca Blume
Directo a la acción n.n es interesante el comienzo

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    No podemos perder tiempo, hay que ir a asunto de una vez! 😁 Gracias! 2 weeks ago
  • Becca Blume Becca Blume
    jajaja sí, tienes razón! ;) seguiré leyendo 2 weeks ago
Ana Jiménez Ana Jiménez
¡Genial! Excelente historia, Baltazar. Me encanta el cinismo y sarcasmo de Nathan.

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    No sigas su ejemplo, le va mal por no saber cerrar la boca, 2 weeks ago
Sebastian Silvestri Sebastian Silvestri
Muy buem comienzo! Felicitaciones!

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias, espero mantener el ritmo con los capítulos diarios 2 weeks ago
Ana Paula Ana Paula
Excelente, ya quiero otro capítulo. 🤩

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Ya está disponible el capítulo dos, espero verte alla! 2 weeks ago
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Muy bueno, como siempre, Balta!

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    ¡Gracias! Siempre me hace feliz verte por aquí 2 weeks ago
~

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