Cuervo de ojos Violetas Seguir historia

u15741079491574107949 Matias Rubiño

Un encargado de una morgue se obsesiona con un cadáver que presenta características peculiares, demasiado raras y perfectas como para tratarse de una muerte real. Investiga el motivo de su muerte con una fuerte influencia de libros de poesía, que son los únicos que lo acompañan en su sórdido trabajo.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.
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Era un día común en el trabajo de siempre, leía poesía para desviar mi aburrimiento y trasladarme un poco del olor a muerto que por esos lares abundaba.

Algo entrada la noche, yo estaba solo en un clima digno de película de terror, Con un frio insoportable y una insalubre sensación de desconfianza, allí estaba yo. admirando su cuerpo tirado en una camilla, yo sentado a su lado en una silla sin nadie a mi alrededor.

Una chica de quien sabe dónde había muerto quien sabe cómo, quien sabe por qué.

Mirandola minuciosamente (por mis años de experiencia) pudiese haber deducido el motivo de su muerte, por alguna razón esa vez no pude. Su cuerpo estaba demasiado sano como para que le haya pasado algo y no tenía secuelas de algún tipo de golpe o de sangrado.

Sencillamente estaba tiesa y fría.

La policía que poco había ayudado en el asunto dejo el cuerpo y se lavo las manos (de forma literal y metafórica) dicen que ha muerto atropellada, el oficial no sabía lo que decía.

Me dio mala espina, pero seguí con mi trabajo.

Al cabo de un par de horas, todo sucedía con normalidad, leía mi libro para ignorar lo que sea mientras su cuerpo tieso seguía en el medio de la habitación al yo no tener la llave para guardarla como correspondía.

Por razones que no entiendo los mosquitos no se acercaban y ella no largaba olor a putrefacción, era un tanto peculiar ver eso de un muerto.

Sus ojos azules seguían así color cielo, todavía estaban abiertos, pero no me impresionaba, habiendo trabajado tanto tiempo en una morgue uno sabe la naturaleza de ciertas cosas.

Miles de cadáveres había visto pero este me impresionaba, no podía concentrarme en mis otras tareas y apenas pude limpiar los pisos de esa estúpida biblioteca que estaba al lado de mi salón de trabajo

Porque a pesar de estar trabajando años en el mismo hospital me sigo haciendo la misma pregunta ¿Qué clase de arquitecto con un poco de sentido común pone una morgue al lado de una biblioteca?

La biblioteca esta llena de libros (Que redundante) y cuenta con una pequeña capilla que ha sido testigo de tantos lamentos y que me parece mas lúgubre que la morgue en sí.

Yo no soy religioso, pero esta chica al parecer lo era. Ya que en su cuello cuelga un pequeño rosario color dorado, que hace que bajen mis pensamientos sobre ella.

Porque de una forma casi enfermiza, había pensado en que hubiese sido lindo conocerla antes de su muerte y pienso que podríamos haber sido amigos o algo más.

Tiene cara de que le gusta la poesía, sus ojos expresan una desolación extrema y parece que en cualquier momento va a echarse a llorar.

¿Por qué habrá muerto con esa expresión?

Verla a los ojos tantas veces me hizo creer que se le dilataron las pupilas, porque por alguna razón veía sus ojos mas grandes de lo que ya eran.

Pensé que estuve mucho tiempo estático así que partí a la biblioteca.

Porque además de ser encargado de la morgue era bibliotecario por las noches. Y si, una combinación más estúpida de trabajos no había.

El olor nauseabundo se mezclaba con el de libro viejo y solamente la presencia de una radio me deja concentrar.

Estaba acomodando los libros, pegando las paginas necesarias y observando los nombres de los autores que poco merecían que sus obras estén en este hospital.

Sentí un ruido brusco, inmediatamente pensé que venía de la morgue.

Me había agarrado un miedo que rápidamente se esfumo cuando me di cuenta de que un libro se había caído, viéndolo descubrí que casualmente era lo que estaba leyendo.

Edgar Allan Poe era perfecto para estas circunstancias tétricas, y era de los pocos libros que alguien había sacado de la biblioteca.

Agarre ese ejemplar y me lo lleve conmigo a la morgue, quise buscar alguna diferencia entre ese y el que ya tenía.

Cuando entre lo primero a lo que atine fue a acercarme y observar a la chica en la camilla.

Sus ojos estaban mas grandes, y su tonalidad dejo de ser un azul cielo.

Sus pupilas eran enormes y el azul se había empezado a oscurecer.

Asumo que su sangre habrá hecho algún efecto en sus oclayos, que habían tomado parte de su color para transformarse en un amargo violeta.

Me aleje espantado y desde más lejos continúe mirándola.

La cabeza se me inundaba de pensamientos yo seguía pensando ¿de que pudiese haber muerto?

Y ya tenia mis sospechas de que la cosa iba por el ámbito sobrenatural

Seguí mis instintos y escape, Sali despavorido hacia la biblioteca y decidí quedarme ahí.

Pasé un rato buscando entre bibliografía médica y pensé en que era solo una cuestión química y una mera casualidad del cuerpo humano.

Llegué a la conclusión de que no era bueno asustarme por idioteces e inmediatamente volví a la morgue

Apenas entre vi a la chica sentada en la camilla mirando hacia la puerta con sus exorbitantes ojos.

Sali corriendo y atine a refugiarme debajo de una estantería,

La radio se había apagado y estuve horas quieto sin escuchar nada, no podía dormir y menos quería acercarme a aquella habitación mi único refugio eran los libros que tenia a mi alcance, y no paré de leer solo para escuchar algo en mi mente.

Todo era silencio hasta que escuché a una voz angelical recitando una canción, sentí pasos y como la puerta de la biblioteca se abría lentamente.

Ya habiendo aceptado mi destino, Sali de mi escondite cubriéndome con el libro y me pare frente a la puerta.

Y vi a esta chica parada frente mío mirándome a los ojos, me estaba penetrando el alma.

Súbitamente empezó a decir lo siguiente.

“Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejara”

Espantado leí mi libro, ella decía todo lo que aparecía en estas paginas

Solté el libro abruptamente y nos miramos a los ojos.

Ambos empezamos a decir

Así como me abandonaron mis esperanzas.

y entonces dijo el pájaro: nunca mas

Después de un silencio recuerdo que me empujo al suelo sin siquiera tocarme, y que una estantería había caído encima mí.

Ahora no recuerdo porque morí, si habrá sido por su mirada o por los libros que se me cayeron.

El amargo violeta de sus ojos me dice que morí de poesía.

18 de Noviembre de 2019 a las 20:41 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Matias Rubiño Escritor, poeta, dramaturgo y muchos sinonimos mas. Odio las aceitunas, amo el teatro y smash bros

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