Desaceleracion Seguir historia

juan_guzman

Un cuento corto donde se aplico el proceso de desaceleracion.


Acción Todo público.

#miedo
Cuento corto
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Trabajo de desaceleracion

El niño se despierta de la siesta. Abre los ojos y lo ve: Tiene un pescado mirándolo a centímetros de la cara. En ese momento se activa la amígdala cerebral y se producen cambios fisiológicos, producto del miedo: se le dilatan las pupilas, el corazón empieza a latirle más rápido, la médula a segregar adrenalina y un frío le recorre la espalda. No puede moverse: está paralizado. Le pasan varias preguntas por la mente: ¿Como llego ahi? no encuentra una respuesta lógica. ¿Sigue vivo? Observa su cuerpo inmóvil, su piel escamada. No llega a tocarlo pero cree que no: le parece un objeto de metal frío y mojado, salvo por el olor característico que despide, resultado de la descomposición rápida que sufre la carne de ese tipo. Vuelve a fijar su atención en la cara: El pescado lo mira fijo e inmutable con sus ojos negros. El chico quiere escapar pero no puede: La cama es de una plaza y está pegada contra un muro. El está entre el pescado y la pared. Piensa en las posibles salidas. En las dos puertas de la habitación. Descarta la que da al interior de la casa. La otra, que le queda más cerca, está paralela a la cama y da al patio. Esta última tiene dos puertas: la de madera está abierta pero la mosquitera de aluminio no. Por ella se ve la pared de ladrillos, el pasto y las plantas relucientes bajo el sol del mediodía, que produce un contraste en la iluminación del cuarto. En ese momento logra liberarse de la parálisis. Empieza a gritar. Se tira contra la pared, flexiona los brazos hacia él y empuja al pescado. Este se desliza por la sabana y cae al suelo. Aprovecha esa situación para saltar de la cama, con la precaución de no pisar al bicho y resbalarse. Corre y sale gritando al patio. En su mente, ese recuerdo se graba como un cuchillo sobre la corteza de un árbol. Jamás podrá entrar a una pescadería o siquiera comer atún. Una vez afuera, sigue huyendo sin rumbo y despavorido. En el patio, al lado de la parrilla, está el padre tomando un vaso de vino, esperando que se cocinen las merluzas. Lo ve pasar asustado al niño y entonces empieza a cagarse de risa.

18 de Noviembre de 2019 a las 19:39 0 Reporte Insertar 1
Fin

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