crislingae C. Seranil

Salí de las drogas por ella. Dejé mi antigua vida por ella. Deje las malas influencuas por ella. Y por ella ahora moría, porque ella era la razón de mi existencia.


Drama No para niños menores de 13.

#delafraseelcuento
Cuento corto
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Ella.

Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mí.

Hasta yo deseaba que me dieran ya el veredicto final. Jamás podría perdonarme por lo que había hecho.




- Lo estás haciendo muy bien.- Me miraba con una de esas sonrisas que me quitaban las ganas de seguir respirando.

- Es todo gracias a tí.

Gracias a ella llevo tres meses completamente limpio, he dejado atrás los malos negocios y ya dejé la coca. He cortado la relación con mis antiguos amigos. Soy un hombre completamente nuevo.

- No digas tonterías. - Se para ante la puerta de su casa. - No olvides que mañana mis padres te han invitado a comer.

- ¡¿Cómo olvidarme de eso?! - Le digo mientras reduzo el espacio que hay entre nosotros.

Noto como se pone nerviosa. Sé que es mi oportunidad, desde que la conocí sabía que era la persona indicada. La quería. Ella era la razón por la que había dejado atrás mi pasado.

- ¿Cómo olvidarme de que los padres de la chica que más quiero en el mundo me quieren invitar a comer? - Le susurro lentemente.

Se aclara la garganta nerviosa. No debo echarme atrás ahora.

La cojo delicadamente por la cintura y la beso. Es un beso casto, un leve roce con el que le expreso todo mi cariño. Durante un segundo se quedo quieta, pero luego me responde ella suavemente. Es entonces cuando nos separamos.

- Hasta mañana. - Le digo separándome.

Me mira con una profunda sonrisa en su dulce cara.

- Hasta mañana.

Cuando doblo la esquina en la manzana me choco con un hombre de mi edad. Un muchacho de 21 años.

- Una escena realmente conmvedora Pablito.

Mis músculos se tensan de manera inmediata.

- ¿Pensabas que no te volverías a encontrar conmigo? Eres un poco iluso.

Es Olmo, uno de mis contactos en el mundo de las drogas.

- Venga hombre, se generoso. Veo que te has pillado un buen tesoro, comparte un poco con un viejo amigo.

Lo cojo de la sudaderay lo estampo contra la pared.

- Ni te atrevas a acercarte a ella. - Apenas soy capaz de controlar mi respiración.

- ¿O qué? - Se zafa rápidamente de mi agarre.

- Ni te atrevas. - Apenas puedo controlar que mi voz no se eleve.

Me sonríe con una sucia miranda.

- Sólo voy a jugar a un par de jueguecitos con ella, luego haz tú lo que quieras con ella.

- ¡Maldito desgraciado!

Le cojo de la sudadera mientras le golpeo la cara, pero se recupera pronto y me devuelve el puñetazo tirándome al suelo.

Trato de ponerme en pie pero me da una patada que me lo impide.

-¿¡Acaso crees que te podías ir tan tranquilo de todo?!

Me vuelve a golpear.

El dolor me entumece. Debo alejarlo de ella.

- ¿Pablo? ¡Pablo!

Noto como un cuerpo se acerca a mí.

- Cris, debes irte. - Le digo alarmado.

- Así que esta es... Pues pinta bien. - Su voz me repugna.

Se acerca a ella en un rápido movimiento y trata de cogerla, pero me pongo en pie y me interpongo en su camino.

- Por encima de mi cadáver.

Me sonríe con sorna.

- Cómo quieras.

Entonces, todo fue muy rápido. Saca una navaja de su chaqueta y salta en mi dirección, y antes de que lo pueda evitar, Cris se abalnza para protegerme con su cuerpo. La navaja se hunde en su abdomen mientras cae al suelo.

Apenas me da tiempo a cogerla.

- Pablo, duele.

Su voz está rota por el dolor.

Olmo sigue con la navaja en la mano y me mira. Me abalnzo hacia él con furia y le arrebato la navaja. Se la hundo hasta tres veces en su abdmen y lo dejo en el suelo mientras voy corriendo hacia Cris.

- Estoy aquí, tranquila.

Una lágrima cae por su mejilla.

- Lo siento.

Su voz se casca y entonces su mirada se apaga, y desaparece de sus ojos ese brillo que tanta esperanza me había dado.

- ¡Noooo! ¡Cris, despierta!

Pero Cris ya no me puede oír.




Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mí.

Ya no me importaba nada, ni la sentencia, ni las miradas hostiles de las personas. Mi vida había perdido el sentido completo. Ella ya no vivía. Nada más importaba.

14 de Noviembre de 2019 a las 17:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
3
Fin

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