CAZADOR. PRESA. SENTENCIA Seguir historia

raymont sebastián pulido

Un denso bosque donde se oyen los lamentos de las almas que caen al purgatorio.


Horror No para niños menores de 13.

#230 #229 #371 #DeLaFraseAlCuente #383 #378 #295 #terror
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CAZADOR. PRESA. SENTENCIA

Abrí los ojos y lo único que encontré fue oscuridad, una oscuridad tan densa que no podía saber si de verdad tenía los ojos abiertos. Noté que mi boca estaba tapada por un trozo de cinta y mis manos estaban amarradas detrás de mi espalda también con cinta.


“¿Dónde estoy…? ¿Cómo llegué aquí…? ¿Quién soy yo…?”. Preguntas como esas invaden mi mente, pero aquí acostado no las voy a poder responder.


Apenas mis ojos se acostumbraron a la oscuridad puede divisar una puerta al otro lado del cuarto, logré levantarme, caminé hasta la puerta, me voltee para girar la perilla y tras mucho tratar lo conseguí, tuve que empujarla con fuerza para abrir la puerta debido al oxido de las manijas, las cuales rechinaban de forma desagradable.


Después abrir la puerta me encontré en un claro rodeado de arboles, me encontraba en un bosque de algún tipo, y aquel oscuro cuarto no era más que un viejo cobertizo de madera.


¿Cómo terminé en un bosque…? ¿Quién construiría un cobertizo en medio del bosque? Lo entendería si formara parte de una casa u otro tipo de construcción, pero no es el caso, solo está esta pequeña estructura de madera… No entiendo nada… pero no me puedo quedar aquí, debo buscar la civilización e ir con la policía, aunque no estoy seguro de hacia dónde queda eso o qué debería decirles una vez los encuentre, para empezar ni siquiera sé quién soy.


Mientras pensaba un misterioso ruido llamó mi atención, miré a los lados buscando la fuente del sonido y noté que provenía de unos arbustos no muy lejos de mí, me acerqué lentamente y, sin previo aviso, una manada de lobos emergió de entre las hojas.

“Este es mi fin”. Eso fue lo que pensé al verlos correr tan vigorosamente en mi dirección.


Pero aquellos animales no me atacaron, solo corrieron lejos, me quedé viendo en la dirección en la que corrían, no comprendí lo que pasaba, hasta que, tras un fuerte ruido uno de ellos cayó muerto, le habían disparado, me quedé mirando el cadáver del animal hasta que otro disparo se hizo escuchar y luego otro y otro, con cada uno un lobo caía, siguió así hasta que no quedó ninguno vivo. Me di la vuelta y me encontré con el responsable, se trataba de un hombre alto, blanco, con algunos músculos, de cabello y ojos rojos, llevaba ropa de leñador, un hacha y un rifle de caza, y de la boca de éste se extendía una delgada estela de humo blanco, dando a entender que había sido usado recientemente. Quise acercarme a él, sin embargo, un extraño objeto pasó volando junto a mi cabeza a alta velocidad, era una bala, aquel hombre me había disparado.


“¿Qué estás haciendo?”. Eso es lo que quería preguntarle, pero la cinta que cubría mi boca no me dejó.


Miré al hombre y éste me devolvió la mirada, sus ojos rojos y vacios parecían dos gotas de sangre suspendidas en el aire, esos eran los ojos de un asesino, sentí un miedo inmenso, y al notarlo el hombre sonrió de forma que solo un psicópata podría hacerlo, me apuntó con su rifle y yo corrí.


Me adentré en el bosque con la esperanza de perderlo. Mis pies descalzos dolían por correr sobre las rocas y ramas rotas que estaban esparcidas por todo el suelo, pero no me detuve, si lo hago moriré. Volteaba cada tanto para ver si ese monstruo me seguía, y efectivamente era así, podía ver sus ojos sangre asomándose entre las sombras, corrí más rápido y sus ojos se desvanecieron en la oscuridad del bosque, pero por no mirar al frente choqué con un extraño objeto, al mirarlo más detenidamente noté que se trataba de una mujer.


Estaba colgando de la rama de un árbol, estaba llena de sangre y el olor que emanaba era nauseabundo, daba la sensación de haber estado muerta por varios días, y ella no era la única, a lo largo del bosque se podían ver varios cuerpos colgando de los arboles, habían hombres, mujeres e incluso niños, todos colgaban de las ramas de los arboles por unas cuerdas, estos no eran suicidios, eran las victimas de aquel monstruo que me perseguía.


Al percatarme del tiempo que llevaba allí parado observando los cadáveres, me giré para ver si el hombre me perseguía, y lo vi, tras unos árboles a unos metros de donde estaba, los ojos rojos y la sonrisa maniática del hombre se hacían notar. Lo vi y corrí. Y nuevamente el me persiguió.


“¿Por qué no me mató cuando pudo…? ¿Acoso quiere verme sufrir…? ¿Acaso esto es un juego para él…? ¿Qué clase de monstruo es éste hombre? ”.


Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mí. Caminé a mi muerte. Caí de rodillas frente a un rio y entonces, vi la cara de ese asesino, me quedé mirando sus ojos rojos, como la sangre de aquellos a los que cazó como si de animales se tratasen. Escuché un ruido detrás de mí, giré y vi al hombre que me había estado persiguiendo, se acercó y removió la cinta de mi boca.


“¿Ahora lo entiendes?”. Me preguntó el hombre.

“Si”. Le respondí.

“Entonces entiendes dónde estás y el porqué es esto, ¿no?”.

“Si”

“Bien”. Dijo el hombre antes de decapitarme con su hacha.


Se siente extraño… que un hombre que llevaba tu misma cara sea el que te da muerte… es simplemente extraño.


Abrí los ojos y lo único que encontré fue oscuridad, una oscuridad tan densa que no podía saber si de verdad tenía los ojos abiertos. Noté que mi boca estaba tapada por un trozo de cinta y mis manos estaban amarradas detrás de mi espalda también con cinta.


“¿Dónde estoy…? ¿Cómo llegué aquí…? ¿Quién soy yo…?”. Preguntas como esas invaden mi mente, pero aquí acostado no las voy a poder responder.

13 de Noviembre de 2019 a las 12:41 3 Reporte Insertar 5
Fin

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sebastián pulido Soy un escritor de poemas y relatos cortos mayormente del tipo romántico, pero así como me gusta el romance también me gusta el terror, lo sobre-natural y la fantasía, pasen y vean

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Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Un relato muy interesante.

Ana Jiménez Ana Jiménez
Un relato bastante intenso. Me ha gustado, una buena narración.
~