Hilta Seguir historia

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Karla Rosario


El gran imperio de Hilta próspero y lleno de vida, rodeado de un esplendor inigualable. Donde conviven las cinco razas que la diosa iris creo. Pero toda esa perfección y luz se empezara a oscurecer por la ira, el rencor y los celos. ¿Cuántas veces tendrás que morir y verlas morir para aprender la lección? ¿Cuántas veces tendrás que reencarnar para ser feliz? ¿Qué piensas perder para que la verdad salga a la luz? ¿Piensas perder todo para proteger algo que no te pertenece?


Fantasía Todo público.
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0. la luz que la deidad dio


"En el principio de los tiempos existió penumbra, devastación y oscuridad. La ira de Dios era inevitable y cruel, pero hubo una persona que no le pareció tal cosa, alguien que buscaba justicia, paz y amor, esta persona fue Iris, la hija de Dios.


Ella desafío a su padre, prácticamente lo traiciono por un ideal bondadoso, ella utilizo todo su poder para vencer a aquel tirano que llamaba padre. Y al matarlo con sus propias manos, ella se convirtió en la nueva deidad que dio una pequeña luz de esperanza.


Iris, la deidad de todo, creo a cinco razas parecidas entre si, pero diferentes en el poder. Y bendijo la tierra de Hilta para que fuera próspera y fértil.


Primero, Iris creo a los Linxe, seres casi perfectos, con un 90% control mágico y una habilidad especial que los hacia casi invencibles, pero así como los doto de habilidades, también les dio debilidades como que solo fueran el 10% de la población y que antepusieran sus sentimientos sobre todas las cosas. Como eran los más cercanos a ella, los nombro dignos de ascender al trono y gobernar con justicia y firmeza aquella tierra.

Después creo a los Rilic, estaban por debajo de los linxe. Ellos eran nobles que protegerían a toda costa a los linxe, era una maldición dada por la deidad. No importara que pasará siempre protegerían a un linxe así les costara la vida. A cambio de esta maldición les otorgo una gran habilidad con cualquier tipo de arma y poseían magia poderosa que constaba del 70% control mágico. Los Rilic solo eran un 25% de la población del imperio.

Por debajo de los Rilic, estaban los Brance, ellos eran plebeyos, personas que llevarían una vida tranquila y normal, sin preocupaciones tan grandes, ellos según la deidad serian seres con una gran bondad en sus corazones, personas amables. Los Brance eran un 28% de la población, y la deidad les obsequio magia moderada, 30% control mágico, y podrían manipular cualquier objeto de la mitad de su peso.

La deidad pensó en todo y por ello creo a los Almine, sirvientes de la realeza y la nobleza, ellos solo servirían a los ya mencionados, igual que los Rilic, tenían una maldición que era: nunca traicionar a sus benefactores, jamas podrían traicionarlos. Ellos contaban un 32% de la población y para hacerlos más fieles, solo tenían un 10% control mágico, sin ninguna habilidad, realmente injusta.

Y por debajo de todas esas razas, estaban los Fenai, que solo eran 5% de la población, de ellos no se tenía registro alguno, eran nobles despreciados por todos, solo se sabía que eran traidores, no importaban lo amables que ellos aparentaban, solo eran manzanas podridas, que se la pasaban recluidos en una zona del reino. No se sabía el por qué la deidad los hizo de esa forma.

De esa forma la diosa Iris creo a sus ideales el imperio perfecto.


–es el fin, señorita - menciono la nana

–¿me lo leería otra vez, Elizabeth?- suplico

–En verdad que le encanta este cuento, señorita meitte- le acaricio la cabeza.


***


–mamá, esta historia es fantástica- decía desde su cama

–Si Esteban, y tú te convertirás en el protector de un gentil linxe- sonreía alegre.


***


–¿qué te pareció estela?

–es... Un poco injusto, mamá ¿por qué la deidad hizo tal cosa? Ella es buena en verdad, pero es un poco...- dudo lo ultimo

–la deidad es extremadamente buena, ya que no eres un Fenai- hizo una sonrisa forzada


***


–zehitel, ¿qué opinas?- dijo con un tono de tristeza

–mamá, todo esto apesta - soltó con molestia –¿por qué somos los malos? Nosotros no hicimos nada...

–zehi, a veces las cosas no pintan bien, pero hay cosas buenas después de todo - sonrió –conocerás a la princesa y tal vez podrás ser su amiga. Esfuerza te por seguir viva - le acaricio la mejilla.



0. La luz que la deidad dio, fin

Continuará...


10 de Noviembre de 2019 a las 06:15 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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