El tiempo destinado Seguir historia

paul-de-la-fuente1572642283 Paul de la Fuente

El destino tiene muchas concordancias con lo que hacemos, mas cuando eres un joven de 16 años


Ficción adolescente No para niños menores de 13. © se
2
1.4mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

I

Bueno, ¿Cómo podría empezar? No existe un comienzo, ni siquiera existe un final. Los problemas se aglomeraban a cada segundo, la vida se escondía en retazos cada vez mas pequeños y incomprensibles, y mis dolores, ¡ahhh! …, mis dolores, aquellos que no me dejaban respirar ni un maldito segundo, los que no me permitían seguir tranquilo con mi vida, los que me impedían seguir con mi camino, aquel camino que era tan llano, lleno de piedras y espinas, como cualquier camino de la vida. Si tan solo no fuera por que siempre estaba descalzo, si tan solo, tal vez, al menos hubiera estado protegido con algo, no hubiera sufrido todo lo que me toco pasar.

El tiempo pasa rápidamente, a su paso se lleva todo, ilusiones, sueños, mentiras, verdades, sustos, alivios, enojos, alegrías, emociones, sentimientos; en conclusión, se lleva todo lo que es temporal y que se degrada, incluso al hombre, el que se cree invencible, que se preocupa más por el dinero que por su propia seguridad, enfermándose por trabajar tanto, lo suficiente como para no disfrutar de su esfuerzo y sentirse muerto, incluso sabiendo que despierta todos los días respirando.

Al fin que soy joven, tan joven como un retoño de un roble, exactamente tengo 16 años, recién cumpliditos. No me gusta festejar mi cumpleaños, me hace pensar en lo absurdo de mi vida, pensar en que no tengo edad suficiente para trabajar, pero si para estudiar, y que en algunos años ya no será la edad para estudiar, pero si para trabajar, es a eso a lo que llamo absurdez.

Además ¿A quién demonios se le ocurrió que debían de suceder tantas cosas en tan pocos años de vida? Que mantenerse en el colegio, que querer entrar a la universidad, que los problemas, que las hormonas, que la pareja, que los amigos, que los vicios, que los malos amigos, que tu carácter, que tu personalidad, que verse bien, que estar depresivo, que el estrés, que la familia, que la sociedad, que él status, que ser competitivo, que progresar, que mirar hacia delante, que sacrificarte, que las desilusiones, que las frustraciones, que la vida o la muerte. Y no es algo tan absurdo que digamos, pero como puedo darme el lujo de decir: “mira a todas las cosas – sean grandes, sean pequeñas – como si fueran gigantescas y nunca – en verdad, nunca -pensaras que no tienen importancia”.

Pero bueno, no es que alguien pueda ver el futuro ¿no? Como si pudieras decidir que es lo que puedes o no puedes hacer con tu destino. Después de todo, las cosas que son impredecibles dan un toque especial a la vida, o al menos eso es lo que dice mi amiga Heteraldride. Como si fuera posible, yo creo que la vida sería más interesante si es que podría saber lo que va a suceder en un futuro.

La noche cae tan lentamente, esto no tiene sentido, ¡oh! No es cierto, ya son las 00:10 de la madrugada ¿Cómo es que no me da sueño? No, espera, ya lo estoy sintiendo, es como si un péndulo me estuviera hipnotizando.

- sientes tus ojos pesados, sientes tus brazos pesados, sientes todo pesado, duerme…, duerme…, te debes meter a la cama, duerme…, duerme…ahora sierra los ojos y no los vuelvas a abrir hasta el amanecer.

1 de Noviembre de 2019 a las 21:17 0 Reporte Insertar 2
Leer el siguiente capítulo II

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 4 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión