Destino Seguir historia

elabuelokraken José Luis Cruz García

Un hombre enfrenta su destino, después de solicitar una lectura de una gitana.


Cuento Todo público.

#destino #el-abuelo-kraken #José-Luis-Cruz-García
Cuento corto
0
458 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Destino

Germán esperaba la cuenta. Su vista estaba perdida, llena de un rencor que brotaba a cántaros. Imaginaba la estrategia más limpia para deshacerse de una vez por todas de Humberto, su odiado rival. No podía fallar, no existía la posibilidad. Lo había estudiado tantas veces en su mente, con tanta frecuencia y en tantos escenarios, que de haber sido reales, habría matado a aquel hombre mil veces.

Algo irrumpió en sus pensamientos. Una voz cavernosa, procedente de una anciana de aspecto estrafalario, cubierta de medallones y dijes que no ponían en duda su oficio. Era una gitana.

— Déjame leerte la suerte, muchacho. Veo mucha preocupación en tus ojos.

Un tanto sin querer, pero con una curiosidad que le devoraba, aceptó. La anciana tomó su mano, y luego de unos segundos de angustioso silencio, irrumpió nuevamente en sus pensamientos.

— En otra vida me lo pagarás. Mal haría en cobrarle a un hombre muerto. Mañana, a esta hora, habrás fallecido. Lo siento…

Germán se alejó insultando a la gitana. ¿Cómo iba a creer en esas patrañas? De ninguna manera. Se sentía el único capaz de predecir una muerte, y sería justo al día siguiente, durante la reunión de negocios, ejecutaría su plan maestro. Por fin tendría el camino libre para convertirse en el director general del consorcio. Sólo era necesario eliminar ese obstáculo y absolutamente nada evitaría su ascenso.

Al día siguiente, como de costumbre, salió de casa en su auto de lujo. Llamó a su secretaria y confirmó la cita que tendría a mediodía en un famoso restaurante de la colonia Nápoles. Llegó quince minutos antes de la cita. Tomó el elevador y aguardó. Repasó en su mente los detalles de su maquiavélico plan. Durante la reunión de negocios se servirían tres platillos. Uno de ellos, una crème suprême parisina, especialidad del chef.

Germán, que había logrado corromper a uno de los pinches, le pidió que en el plato que se le sirviera a Humberto se agregara un ingrediente especial: cacahuate finamente molido. Su odiado rival tenía una grave alergia a estas semillas. El plan era perfecto. Humberto moriría asfixiado por la reacción alérgica y todo quedaría como un suceso lamentable, responsabilidad del hostelero.

Sus pensamientos, sin embargo, fueron interrumpidos súbitamente. Justo un par de pisos antes de llegar, el ascensor paró y las luces se apagaron. Germán se llevó las manos a los bolsillos para buscar su móvil, pero en ese instante recordó que lo había dejado en la guantera de su auto. De pronto, una sensación de horror se apoderó de él, y el recuerdo de aquel mal augurio le invadió.

— … mal haría en cobrarle a un hombre muerto…

La asfixia…

— mañana, a esta hora, habrás fallecido…

El dolor en su pecho, bajando hasta su brazo…

— Lo siento.

Su vista se nubló y perdió la conciencia.

Minutos después se restableció el servicio eléctrico y el ascensor llegó a su destino. Germán yacía en el piso, inerte, sin vida; con un semblante de horror en el rostro.

A la distancia, se escuchaban las doce campanadas de una iglesia, y una viejecita, algo estrafalaria, cubierta de medallones y dijes, leía la suerte a un par de enamorados.

20 de Octubre de 2019 a las 16:32 0 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

José Luis Cruz García Mi nombre es José Luis Cruz, también conocido como El abuelo Kraken. A finales del 2010 incursioné en el mundo de la creación de contenidos, lo cual me llevó -además- a la escritura. Hasta el momento he publicado sólo El Sonido de Dónde, que puedes conseguir a través de Amazon.

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas