Ciudad Paraíso Seguir historia

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Ciudad Paraíso es el mundo virtual donde todos quieren estar. Allí pueden trabajar, realizar grandes partidas y cumplir sus fantasías. Galen Wike quiere reintegrarse al ciberespacio, pero para ello debe hacer toda clase de artimañas. Un mundo espera y un hombre anhela una redención por última vez.


Ciencia ficción No para niños menores de 13.

#cienciaficción #satira #sociedad #filosofia
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Prólogo.

Lamento estar jodido por completo.

Lamento no poder iniciar mis palabras con la alegría que me caracteriza, pero es que mi situación no ha sido la misma después de aquellos terribles acontecimientos en las que estuve envuelto, y yo por mi ambición y ceguera por buscar la verdad, mis actos me condujeron a este miserable lugar del cual ya no podré salir.

Espero entiendas que todo lo que hice fue por encontrarme a mí mismo. Pero formulé preguntas ya demasiado tarde y cuando me percaté que la realidad en la que vivimos es pura mentira, mi cuerpo se separó de mi conciencia y ahora soy un vago recuerdo, una jodida carne putrefacta que dejará de existir por siempre, o al menos eso es lo que más anhelo.

Una vez, hace muchos años, era un completo idiota. Un muchacho que no sabía qué hacer con su vida. Como todo joven, solo esperaba el atardecer para irme de parranda con cuantas prostitutas me encontrara en los bares cerca del Ferry's, el lugar de reunión del proletariado de la sociedad.

Mis amigos: Luca Callaglio y Howard Voight, siempre me acompañaban en mis andanzas libertinas, yo ganaba buen dinero como un Azul de la ONU y eso me hacía ser respetado entre ellos.

Les pagaba sus bebidas y les brindaba los polvos que quisieran con las chicas.

Era Galen Wike "El Hombre".

El dinero me llovía por montones a medida que desconectaba a los imbéciles del sistema. Ciudad Paraíso era el mundo virtual más conocido sobre la faz de la tierra y por ende, muchos intentaban acceder a ella sin pagarle a la empresa que la creó: La Compañía Mossen S. A.

Y como toda empresa que defiende sus derechos capitalistas, contrató los servicios de la ONU para que la guardia de honor: los soldados azules, protegieran a Ciudad Paraíso de los piratas y de aquellos miserables que querían acceder al ciberespacio sin un pago previo.

Mucho dinero de por medio y yo complaciendo mis gustos eliminando a las plagas del lugar.

No había otro igual a mí, no lo había...

Pero como todo ser humano, la ambición corrompe las buenas intenciones de las personas y cuanto más se tiene, más se quiere, sin buscar lo que en realidad se necesita: alimentar la conciencia y purificar el alma.

¡Patrañas moralistas! Me decía cada vez que recibía una bonificación extra de aquellos que suplicaban por no desconectarlos, y así obtenía un ingreso adicional a mi buen salario de la ONU.

¡Qué bendito costal de ignorancia! Eso era yo, un idiota que no sabía nada de nada.

¡Condenado ciego! Creyendo que tenía a Dios agarrado de sus barbas y pelotas añejas.

Hice lo que se me venía en gana y cuando acepté el dinero de aquel pedazo de vago, la ONU me desconectó por completo de Ciudad Paraíso.

¡Adiós a mi calidad de vida!

Los amigos se esfumaron y las chicas desaparecían de a poco, al final Luca y Howard seguían allí conmigo, pero yo deseaba estar solo y embriagarme por completo cada puto minuto, sentía que había perdido la mitad de mi alma y no quería la lástima de un par de mediocres buenos para nada.

Más me molesté cuando me enteré que el mismo día que la ONU me desconectó de Ciudad Paraíso, a Howard lo habían admitido a los azules y el inepto de Luca se montó en un negocio de franquicias de ventas de androides sintéticos en la sexta avenida.

¡Puta vida, putos amigos, puta ONU, puto universo!

Ellos querían celebrar y yo anhelaba ahogarme en la miseria del alcohol y mis vómitos. No estaba de ánimos y en mi increíble egoísmo no felicité a mis compañeros de apartamento, el cual yo compré y los llevé a vivir conmigo para perdernos de farra cada segundo de nuestras vidas.

14 de Octubre de 2019 a las 21:12 0 Reporte Insertar 0
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