Alas de Acero Seguir historia

mr_riz_rhymer Riz Rhymer

Pueden apoyarme en mi cuanta de Patreon: https://www.patreon.com/user?u=25924506 Veinte aviones norteamericanos. Una base militar rusa en operación. Una batería de artillería conformada por ocho cañones pesados. Balas y misiles viajando por el aire, volando en pedazos a las aeronaves soviéticas. Un último tiro. ¿Victoria o derrota? Esta es la historia del comandante del escuadrón de aviones No. 34 de la Fuerza Aérea estadounidense, en un intento desesperado por acabar un posible conflicto mundial antes de que empiece, pero sacrificará mucho antes de ver a sus esfuerzos rendir frutos o terminar siendo en vano.


Acción No para niños menores de 13.

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Escuadrón 34

Guerra contra Rusia. Nuestro ejército estaba siendo poco efectivo contra los rusos. Una opción nos quedaba: enviar al escuadrón treinta y cuatro a atacar la base militar Chert Voz'mi, en la costa noroeste del país Soviético. Un solo escuadrón estadounidense para pelear contra toda una base militar RUSA con baterías de cañones antiaereos y hangares repletos de aviones caza de última generación.


Veinte aeronaves caza de última generación partimos desde la costa este de estados unidos, con combustible suficiente como para un viaje de ida, dos horas de combate y un viaje de regreso, balas para tres minutos, ocho misiles y un avión bombardero como guía del escuadrón, listo para proporcionar apoyo cuando se necesitase, y dicho bombardero no podía ser otro que el hijo del bombardero más conocido del mundo: el ENOLA GAY 2.0.


Durante siete horas sobrevolamos el océano hasta llegar al cuadrante en que la base se encontraba. Al ver tierra cerca, el bombardero disminuyó la velocidad para dejarnos pasarlo y comenzar el ataque. Eran apenas las dos de la tarde hora local, así que las unidades enemigas muy posiblemente estuviesen haciendo maniobras de entrenamiento y estuviesen listos para atacar. No podíamos darnos el lujo de pensar a futuro, así que nos limitamos a llevar a cabo el ataque velozmente y marcharnos.


Soltamos la primera ronda de misiles sobre la zona de viviendas militares, asegurándonos de que ningún misil fallara su objetivo. Ahí quemamos uno de nuestros dos tiros buenos. Las estadísticas revelan que solamente el veinticinco porciento de los misiles disparados en combate aciertan a su objetivo. Nos quedaba uno a cada uno.


Nos reagrupamos de nuevo en el aire, hicimos un recuento de nuestras municiones y nos dispersamos en cinco grupos en formación de diamante. Nuestro grupo iría a por las baterías de cañones para que así el enemigo tuviese que desplegar sus aviones, los cuales serían inmediatamente destruídos por uno de los cinco grupos.


Al llegar contra los cañoñes, disparé mi segundo misil. Fallé. Estaba ya demasiado cerca como para disparar otro, así que abrí fuego con las ametralladoras de mi avión. Yo iba a la cabeza del diamante, lo que significaba que el fuego de apertura me tocaba a mí. Destruí uno... dos... tres... cuatro... cinco... seis... siete cañones de las baterías, lo cual constituía una maniobra impresionante.


Como habíamos predicho, los rusos no tuvieron más opción que subir a sus aviones y llevar el combate a los cielos. El diamante cuatro se encargaría de lanzar los misiles al hangar en el momento en que las aeronaves soviéticas asomasen la punta fuera de las puertas.


El diamante cuatro cambió de posición a una fila india, posición en la cual procederían a lanzar los misiles: uno tras otro y así la linea vuelve a empezar. El primer misil dio en el blanco. Quedaban diecinueve tiros buenos. El siguiente falló. El siguiente igual. El cuarto acertó. Dieciocho.

Lamentablemente, no logramos destruir todos los aviones. La mitad de ellos fueron destruídos, pero la otra mitad ya estaba en el aire, disparando contra el diamante dos y tres. Quince aviones contra ocho sonaría muy injusto, si no fuera porque eran ocho de los mejores pilotos de todos en norteamérica. Lamentablemente, todos los aviones de los diamantes dos y tres fueron derribados. Quedábamos solamente los diamantes uno, cuatro y la mitad del cinco.


Estábamos en serios aprietos. Teníamos que quitárnoslos de encima. Como segundo al mando, y ahora líder del ataque gracias a la muerte del oficial al mando en el diamante tres, ordené al diamante cuatro que disminuyese la velocidad súbitamente para que se colocasen detrás del enemigo y atacasen.


Al encontrarse detrás de los quince cazas rusos, el diamante cuatro abrió fuego a voluntad, disparando misiles y las balas de las ametralladoras. Con esa maniobra logramos derribar a siete aviones enemigos, pero aún quedaban ocho. La pelea estaba ahora a nuestro favor. Eso hasta que...

Hasta que el cañón restante de la batería antiaérea consiguió nuevo piloto y comenzó a disparar hacia nosotros, derribando a tres aviones del diamante cuatro. Al ver eso, di la orden de que el restante del cuatro se uniese a los restos del diamante cinco y que realizaran la formación vector.


Vector se adelantó a nosotros, tomando la cabeza de la persecución y apagaron sus comunicadores. Yo sabía perfectamente lo que estaba planeando hacer, pero no podía permitirlo. Lamentablemente, fue demasiado tarde. Los tres aviones de vector dispararon un misil a la nada, indicándonos a diamante uno que rompiésemos formación. Hicimos lo que se nos indicó y nos alejamos como un rayo. vector apagó los motores de los tres aviones y se dejaron a la deriva. Cuando los aviones rusos estuvieron justo junto a ellos, los tres aviones de vector detonaron sus misiles restantes de manera remota, haciendo explotar sus aeronaves junto con cinco de las del enemigo. Quedaban tres. Ahora todo volvía a estar a nuestro favor.

Diamante uno se separó en dos, formando a Glide uno y dos. Glide uno se mantuvo en su posición, mientras que Glide dos dimos la vuelta y atacamos a los cazas enemigos por detrás. Antes de que cayesen dos de los aviones rusos, ambos dispararon un misil cada uno, acertando dichos misiles, uno a cada avión de Glide uno.


Cuatro aviones se desplomaron, dejándonos a Glide dos solos con un último caza soviético. Glide dos se separó una última vez, dejando a rojo uno y rojo dos en el aire. Yo ya me estaba hartando de tener que perder compañeros, y me negaba a perder a mi último compañero. En ese justo momento fue cuando vi a nuestro bombardero, ENOLA GAY 2.0 acercarse a la acción, pero tan pronto como apareció esa sonrisa en mi cara, se desvaneció con la misma velocidad al ver la explosión en la cabina del bombardero, causada por una ronda explosiva propinada por ese maldito cañón restante.


Rojo uno y dos abandonamos la persecución del caza ruso y nos centramos en derribar ese último cañón a como diese lugar. Ibamos a disparar los misiles hacia el cañón cuando ese condenado caza disparó su ametralladora, derribando así a Rojo 2. Ya estaba en camino. Ya no podía lamentarme. Con curso fijo hacia el último de la batería, con la mirilla colocada justo en el ojo del cañón, disparé uno de mis últimos misiles, a la vez que el cañón expulsaba una ronda explosiva directamente hacia mi avión y a quemarropa.


El misil estaba dirigido para darle exactamente a la ronda disparada y darme tiempo a disparar otro misil, pero...


... Fallé.

13 de Octubre de 2019 a las 14:39 1 Reporte Insertar 3
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JM J. R. Montero Á.
Me gustó! Continúa escribiendo!💥😎✨
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