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bmr Baltasar Montenegro

Esta historia se cuenta sin gravedad ni alevosía, finalidad o interés. Es una misión a cumplir para la voz presente, un viejo conocedor que se limita a su deber, el cual consiste en dar una respuesta a la "búsqueda" de la humanidad. Él conoce la verdad, pero no puede compartirla. Nada ni nadie se lo prohíbe, pero nadie querrá escucharla.


Fantasía No para niños menores de 13.

#poco-convencional #razonamiento #sociedad #intriga #pensamiento #suspenso #misterio
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Inverosímil

Es normal que las pesadillas los persigan en sus sueños. Es normal que corran o las enfrenten. Todos y cada uno de ellos se convierten en glaciares, se encienden y templados al final. Similar a una nube, de esas que en lo alto flotan.


Buscan sin saberlo una respuesta, tratan de concluir en algo para no desbordar en el proceso. Aunque luego extrañarán este. Una gran masa de anhelos, de maldiciones y entrañables dualidades. Monótona heterogeneidad que vaga en sus raíces. Siempre apelan a uno o varios colores, a una o varias formas de resolver un conflicto, a llamarse ignorantes o sabiondos.


Pero ninguno logra llegar fielmente a la verdad. Desde mi punto de vista, esto se debe a las incesantes voces de sus cabezas, a la normalidad que se les presenta cuando tratan de ser algo más allá de lo son, toman por el cuello esa necesidad de sobresalir y vuelven a postrarse. Y se vuelven a levantar.


A esto último (me refiero al “Y se vuelven a levantar”) le atribuyen un significado positivo, un paso a tomar de manera obligada para alcanzar un objetivo. Otros lo ven como algo tonto, que no los hará mejores. Encuentran en esa frase un tono épico, casi de sueños que no se corresponde con la realidad. Quizás esto es dicho por personas que luego se sentirán menos al seguir contra esa corriente, se moverán entonces al grupo contrario inconscientemente. Me imagino que otra porción escuchará esta frase desde un punto de vista neutral, sin entenderlo del todo. Y claro, un conjunto que lo asociará de manera deliberada a una religión o una manera de ver su propia realidad.


Pero creo que su levantar es para continuar buscando eso que les revuelve la cabeza, esa jugosa trampa de la existencia misma. Los incita a caminar, siempre en esa dirección, hacia un absoluto que no podrán terminar de asimilar. Dudo que sea por falta de ganas o posibilidades, porque han demostrado tener estas cualidades; más bien por conveniencia. De hallarlo por su propia cuenta verían un sin sentido, teniendo en cuenta sus anteriores visiones del “mundo”.


Aunque pensándolo mejor, porque yo también puedo pensar claro está, algunos sí que podrían haberla visto en sus cabezas tal y como es, pero no se dan una idea de lo que verdaderamente significa esto. En este punto no los puedo culpar. Incluso para mí, es difícil asegurar que en la realidad lo que está presente de verdad lo está, sin que obvie el hecho de que ya conozco la respuesta, sintiéndome orgulloso de mí por unos segundos, solo por haberme planteado, tal como ellos lo hacen, si lo que yo considero el “definitivo” es en realidad una porción del pastel. Entonces llega de colado el sentimiento de idiotez, una risa sin mucho que agregar. La diferencia radica en que yo sí conozco la verdad.


Ellos siguen en su desordenado intento de crear control, de estabilizar una rueda sobre una esfera, esperando milagrosamente que el movimiento se detenga, alegando que a partir de entonces todo será mejor. No afirmo o niego semejante teoría, simplemente me parece burda y sin sentido, pero mis chances de lograr que abran sus ojos es casi nula.


Se volverán a levantar. Veo un problema en esas palabras.


Por como transcurren las cosas en la actualidad, puedo sacar en claro que su necesidad de resolver una simple duda es admirable desde su lugar, pero no deja de ser una justificación que les permite librarse de lo que reside fuera de su esfera de seguridad.


O eso creen.


No hay barreras que logren atravesar la innegable realidad. Porque las barreras protegen y es lo único que pueden hacer frente a lo que idílicamente reside dentro de su propia constitución, en el centro de esta, siendo sellada para que no contamine con indiferencia el ambiente que se creó en su pequeña guarida.


Se volverán a levantar.


Incluso después de encontrar lo que buscan. No importa si es por honor, remordimiento, supervivencia, un fin mayor o menor, un sentido prácticamente artificial, una manera de definir lo que se puede captar o un camino definido por ellos. Sigue siendo una dificultad de por medio que no les permitirá entender lo que son, lo que es.


Dejo sobre el frío banco el blanco vaso descartable de café. Lo abandono en mitad de la nada, tal vez sea algún día el único rastro de su negación.


Basta de pensar. Es hora de volver al trabajo.

13 de Octubre de 2019 a las 11:40 0 Reporte Insertar 1
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