Lágrimas en San Valentín Seguir historia

angelicabyss Angel Valbuena

Relato breve donde se exponen la negación, confrontación y aceptación ante el amor.


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#brevedades #gay #cuento #narrativa #amor
Cuento corto
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Lágrimas en San Valentín

Se suponía que sería diferente. Se suponía, según lo planeado, que nuestro encuentro no terminaría de esta manera tan vergonzosa y ruin. Porque sabía que rompería con nuestro trato y volvería a hacer lo que le diera la puta gana sin importarle, siquiera un poco, el hecho de que no estaríamos solos. Y ahora esto.

Los demás nos miran, lo sé, puedo sentir sus ojos fijos en nosotros. Cuchichean, se ríen, y yo todavía no le encuentro la parte divertida a todo este jodido asunto. Mientras tanto, me quedo corto de aire, tengo las salidas bloqueadas, la espalda rígida anclada contra la pared y aquella mirada depredadora fija sobre mí.

¡Déjate de juegos de una puta vez! resuelvo gritar tras tomar suficiente aire. Él no reacciona.

Su expresión permanece inquietantemente serena, seria, relajada. Yo, en todo caso, no estoy tranquilo ni por asomo. La sensación de encierro no me gusta y menos cuando él es autor de dicha tortura. Sus ojos marrones destellan lo que de él conozco demasiado bien, porque sus intenciones nadie las conoce mejor que yo y esas que logro apreciar en su mirar son las que más temor me dan.

No es un miedo irracional, tampoco es un temor profundo. Simplemente no me gusta tenerlo cerca. Me incomoda. Me desestabiliza. Me hiere la noción de tranquilidad y lo sabe. Sabe que sufro en estos instantes porque me tiemblan las manos. Entonces sonríe levemente y avanza un poco más hacia mí mientras la pared a mis espaldas pareciera empujarme hacia adelante.

¡Lo prometiste, maldición! replico sujetándolo de ambos brazos con la poca fuerza que me alcanza la vida; ¡Aléjate! ¡No sigas!

Pero no me escucha o simplemente ignora lo que replico. No parece importarle en lo más mínimo. El resto de los visitantes siguen ahí, a la espectativa de lo que ocurre como esperando que la presa sea devorada finalmente para volver, así, a su normalidad establecida. No es divertido ser siempre la presa.

Tienes que admitirlo dice él rebasándo los límites de una frontera imaginaria; Perdiste.

No perdí... yo no... perdí.

Y aterrizan sus labios en mi piel, pero no donde él esperaba. Aparté la cara esperando quedar a salvo, pero mi confianza solo fue la débil muestra de todos mis fracasos. Me besó donde no quería, pero desnudé el cuello para padecerlo de verdad ante la vigilia de una manada de mirones. Soy un jodido perdedor.

No hagas trampa o lo aprovecho murmura deslizando sus labios lentamente por mi cuello.

Mi humanidad salió huyendo de mí. Mi alma quedó tan arrinconada como yo, a contra luz, con la espalda enraizada a una pared de un azul celeste desgastado. Y aquella mirada hambrienta, siempre fija, siempre brillante, la confronto por la que espero sea la última vez. Entonces me sonríe con malicia.

Buen chico dice. Es entonces cuando perezco.

Creí muertas y olvidadas todas aquellas sensaciones que solo él sabe florecer en mí. Creí haberme dejado en claro que no podía seguir inclinado hacia ellas, que no debía seguir inclinado por ellas. Pero soy un jodido perdedor y eso no puedo refutarlo de ninguna manera. Es una realidad latente, verídica e irreversible. Tan irreversible como su beso sobre mis labios, como su lengua en mi boca, como sus manos en mi cintura.

Y el público aplaude. Mi corazón se va por el desagüe a la vez que mis manos, todavía sujetas a sus brazos, hacen lo contrario a lo que espero que hagan: no lo apartan. Es evidente que soy un perdedor. Es evidente que no puedo, siquiera, revertir a voluntad lo que mi cuerpo dictamina a pesar de que no deseo seguir con ello, de que no deseo estar con él, de que no quiero volver a casa con el corazón tallado con su nombre, de que no espero nada de su ser.

Feliz día de San Valentin dice finalmente mientras me toma entre sus brazos como si yo aun fuese suyo, como rogando mil perdones.

No puedo evitarlo: las lágrimas salen por si mismas porque así les parece que debe ser, mis manos no lo sueltan porque así creen que está mejor, mi cuerpo entero no deja de temblar porque sabe que anhelaba un abrazo como el de justo ahora. Una vez más soy derrotado por el amor, saboteado por mis propias negaciones, ilustrado por su tan acosadora insistencia.

Feliz día de San Valentin...

7 de Octubre de 2019 a las 03:01 5 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Angel Valbuena 🇻🇪 29yo ♏️ -Gay-Atheist- Estudié Letras Hispánicas como carrera. Fui profesor de literatura, inglés e historia. Otaku/Friki de nacimiento. Irremediablemente gótico. Pesimista as fuck. Amante de la música clásica, del rock y el metal. No me gusta la poesía, pero escribirla se me da natural. Escribo porque así me lo dictamina el alma. Enseño porque así me lo recrimina el corazón.

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Cesar Gabriel Bernal Sanchez Cesar Gabriel Bernal Sanchez
Es algo hermoso me encanto

Abril Diaz Abril Diaz
Muy bello...
12 de Octubre de 2019 a las 05:29

~