El ente de la cripta Seguir historia

A
Antonio Fabián


Los hermanos sevillanos de Meza se presentan en esta novela con su primera historia perteneciente a la trilogía "Occultatum". Un sacerdote y un estudiante universitario os adentrarán en lo más oscuro de la ciudad de Haarlem de 18... donde descubriréis que el folclore y los mitos populares de la vieja europa sobre el vampirismo no son pura leyenda. ¿Qué misterio hay en esa ciudad? ¿Qué maldición asola a la familia Von Amsberg? ¿Podrán los de Meza solucionar el misterio? Simple. Pasen y lean.


Suspenso/Misterio Todo público.
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Capítulo 1

PRÓLOGO

Los acontecimientos que a continuación se narran, discurren en una época pasada, por el cual hemos de tolerar todo tipo de pensamientos y opiniones que en esas épocas se creían como lógicas y verdaderas.

El relato está escrito en epístolas y siguen un orden cronológico, por lo que no supondrá una pérdida en el tiempo.

Por último, perdón por cómo describo a la ciudad de Haarlem, puramente ficticia, ya que nunca he estado allí, pero sé que es una ciudad preciosa llena de colorido y flores.


Para mi eterna y siempre bella vampiresa,

Isabel.


Carta enviada a mi hermano (9 de enero del año de 18...)

Queridísimo hermano mío:

Quiero que sepas que el viaje me ha resultado muy poco llevadero debido al tiempo lluvioso que me acompañó casi desde que salí de España y, como no, gracias también a mi acompañante de carruaje (un señor que no conocía lo que significaba el silencio) no paró de hablar durante todo el trayecto. Durante el camino no pude pasar desapercibido el paisaje, debido a que cuando salí de aquí, de Sevilla, todo era reluciente, limpio, fresco, vivo; cosa muy diferente y totalmente contraria del paisaje que me encontré cuando pisé esta ciudad llamada Haarlem, donde todo era de un color grisáceo y de características góticas.

Pues bien, cuando llegué a las puertas de la mansión Von Amsberg a eso de las nueve de la noche, me estaba esperando el mayordomo, el cual podría haber salido de cualquier novela de terror, debido a su aspecto demacrado y cetrino. El mayordomo me recibió con gran agrado y en ese momento llamó al mozo para que me subiera el equipaje a mi habitación. Después me pidió que por favor le acompañara hacia el interior de la mansión y me condujo a mi aposento.

Cuando me dejó a solas en mi habitación, saqué pluma y papel y empecé a escribir la carta que en estos momentos estás leyendo. Justamente cuando casi acabé de redactarla, llamaron a la puerta muy impulsivamente. Tanto que me sobrecogí. Me dirigí rápidamente a abrirla. Cuando la puerta se abrió me pude percatar que era el mayordomo, el cual me dijo en un no muy buen español:

-Señor, a los diez en punto serán servida la cena. Por favor no retrase, pues a la condesa no lo gusta esperar.

Dicho esto, se retiró haciendo una reverencia con la cabeza, y se perdió por el fondo del oscuro pasillo, bajando hasta el salón.

Pues bien, solté la pluma y el papel y me dirigí rápidamente al comedor (entre otras cosas porque me moría de hambre).

Cuando bajé hasta el comedor me llevé una sorpresa, ya que esperaba cenar a solas con la condesa pero los cubiertos servidos no eran para dos comensales sino para tres. En ese mismo momento, apareció una pareja formada por un caballero joven, alto, enjuto, de tez pálida, de cabello castaño y de ojos prominentes y una dama, la cual era de una belleza extraordinaria. Dicha dama era joven, quizás un par de años más mayor que su acompañante, de estatura media, delgada, de tez pálida, de ojos marrones, de labios finos y sonrojados y sobre todo, lo que más me llamo la atención en ella, fue su larga cabellera rubia de tal prominencia que le cubría casi totalmente la espalda. El caballero que la acompañaba se dirigió hacia mí diciéndome:

-¿El señor Guillermo de Meza, supongo?. A esto le ofrecí mi mano, la cual él cogió efusivamente diciendo:

-Soy el señor Patrick Von Amsberg y esta dama es mi esposa, la señora Isabel. Creo que usted es el sacerdote otorgado por la diócesis que pedimos en Sevilla durante nuestro viaje a esas tierras tan encantadoras.

Aquí en Haarlem no hay ningún sacerdote que cumpla con los requisitos para realizar nuestro pequeño deseo matrimonial el cual es casarnos* en mi región natal y a la vez cumplir el deseo de Isabel el cual es ser casada por un sacerdote hispano. Sí, como ya habrá deducido Isabel es de raíces españolas al igual que usted.

-Sí, señor Von Amsberg, yo soy dicho sacerdote. - Le respondí.

Dicho esto, el señor Von Amsberg me indicó amablemente que me sentara para empezar a cenar.

Después de la cena, mientras nos tomábamos un delicioso y siempre apetecible coñac, el señor lamentó tenerse que ir a descansar dejando a su invitado de una forma tan grosera según decía él, pero su justificante fue que había tenido un día muy pesado de trabajo y necesitaba descansar. Una vez retirado me quedé a solas con Isabel, la señora condesa.

La señora condesa y yo nos quedamos allí a la luz tenue y embriagadora de la chimenea para empezar a debatir los asuntos de la boda.

Al terminar no pude evitar preguntarle por qué el paisaje de esta ciudad estaba en estas condiciones y ella me respondió:

-Queridísimo señor mío, esta ciudad es antiquísima y existen muchos mitos y leyendas sobre ella y de ella y además usted estará cansado del viaje y necesitará descansar-.A esto le respondí que por favor no se preocupara por mí y que no se hiciera derogar y me contara dichas historias ya que siempre he sido un gran amante del misterio y de lo paranormal (cosa que no está muy bien que lo diga un sacerdote, lo sé) a lo que ella me contestó:

-¡No hay nada más que hablar por esta noche! Usted estará cansado y necesitará descansar. Además mañana será otro día y se lo podré contar con más detenimiento.

Al terminar de decir esto, me acompañó hasta mi habitación y me despidió con las buenas noches.

Pues esto es todo, y sin más me despido de ti Gabriel.

De tu hermano que te quiere,

Guillermo.

*Nota del escritor (NdE): Como nota aclaratoria tengo que informar que los señores condes ya están casados. Solo que quieren volver a confirmar sus votos para cumplir esos deseos que se les fueron negados en su primera boda.

20 de Septiembre de 2019 a las 09:11 1 Reporte Insertar 1
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Alonso C. Alonso C.
Hermosa narración
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