El Ramo De Las Rosas Arco Iris Seguir historia

mr_riz_rhymer Riz Rhymer

Pueden apoyarme en mi cuanta de Patreon: https://www.patreon.com/user?u=25924506 La preparatoria es genial; los años de preparatoria son geniales; las experiencias de los años de preparatoria son geniales, pero hay una cosa que es aún mejor que todas las anteriores juntas: la noche del baile de graduación. Esta noche, sin duda, es para todos la mejor parte de los últimos años de educación media-superior. bueno, para casi todos. Esta es la historia de Eddy Kastor, un joven de dieciocho años que está a punto de encontrar las cosas malas sobre el baile que da fin a los mejores tres años en la vida de prácticamente todo adolescente...


Historias de vida Todo público.

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Jaula Casillero, Comida Casera y Atuendo Preparado

"Si tan solo pudiera tocar ese cielo que tú representas para mí, sería el ser humano más feliz del mundo. Lamentablemente, no se ah concretado la primera mirada amable por parte de ambos; me miras con desdén y de reojo. Tal vez porque me confundes momentáneamente con alguien más, o tal vez porque crees que soy mala persona, pero no es así. Estoy dispuesto a mejorar y a cambiar lo que tenga que cambiar para poder estar a tu lado.


Lástima que no se ha podido dar la primera conversación. Dices "vete de aquí" o "no me hables", aunque yo sé que no lo haces con mala intención. Tal vez sea porque estás agotada y no quieres hablar con nadie o porque tienes dolor de cabeza y te duele cada vez que hablas o escuchas algo.


Lástima que no se ha podido dar el primer abrazo. Me apartas como si fuera un bicho raro o un contenedor con isótopos radioactivos, como si te fuera a pegar alguna enfermedad. Sé que no lo haces por ser mala. Tal vez tienes gripe y no quieres contagiarme o tienes el cuerpo cortado y te duele cuando te tocan.


Lástima que no se ha pod..."


En ese instante, Chad me quitó la libreta de entre las manos, con todo y pluma.


–Qué bonito escribes, Kaca-stor. ¿Qué es? ¿Una carta a tu amada?


–devuélvemelo, Chad, por favor. Es mío.


–Espera... ¡Es un mensaje para Mary! Aww, que tierno. El perdedor cuatro ojos siente maripositas en el estómago al pensar en mi novia.


Me harté de intentar arrebatarle mi libreta y mi pluma y decidí hacer algo que posiblemente me metería en un grave problema con él: levanté mi dorilla lo más que pude y di un pisotón con el talón justo sobre la punta del zapato de Chad, machacando su pie.


Recogí mis cosas del suelo mientras proclamaba victoria.


–ella no es tu novia, Chad. Te hace igual caso que a mí.


El bravucón, cuando se hubo repuesto del daño causado por mí, se irguió frente a mí, sacándome cabeza y media de ventaja en altura. Resumiré todo diciéndoles que acabé en un casillero. Así es: acabé encerrado en un casillero cual nerd de película en la que salen estudiantes en la escuela. Viendo el lado bueno, al menos ese simio subdesarrollado y mononeuronal no me quitó mi libreta antes de encerrarme en esa caja de metal.


De la misma forma que entré, salí, solo que siete horas después, con contracturas en todo el cuerpo y con ayuda del intendente de la escuela, quien había traído una cortadora eléctrica para romper el candado y sacarme de ahí. Me agradaba ese sujeto. Era la quinta vez que me sacaba de un casillero esa semana y la quinta vez que tenía que dejar una nota de "lo lamento, pero tuve que romper tu candado para sacar a un chico de aquí" en la rendija del cubículo metálico. Eran las cinco y media de la tarde. Tenía que llegar a casa a prepararme para el gran día, pues al día siguiente era el baile de graduación, y ya tenía pareja. Quiero decir, yo no la había escogido, sino todo lo contrario. Un día, una nota apareció dentro de mi casillero junto con ramillete de rosas arco iris. La nota, en pocas palabras, me preguntaba si quería ir con la firmante al baile, a lo cual respondí que si.


La nota estaba firmada a nombre de Casidy Lawrence, una de las chicas más bonitas, inteligentes y atléticas de la generación. Con ella me llevaba bien, puesto que ambos salíamos de vez en cuando a almorzar después de la escuela o a ver partidos de beisbol cuando había alguno importante. Como teníamos los mismos gustos y éramos buenos amigos, no me extrañó que me pidiera que fuera al baile con ella. Después de todo, y según yo sabía, ella tampoco tenía pareja, así que escribí mi respuesta en la misma nota y la puse en la rendija del casillero de la chica.


Salí disparado del casillero hacia mi casa. Al llegar, mi madre me recibió con naturalidad.


–¿Otra vez en el casillero?


–Sip.


–Caray, Eddy. Si no te defiendes, ¿quién va a hacerlo?


–Créeme que lo intento, pero no es fácil cuando te supera en altura por cuarenta centímetros.


–Bueno, te creeré. Dejando eso a un lado, te dejé la cena lista. Tengo que irme a trabajar. Como no llegaste temprano, saqué tu traje, lo limpié, planché y arreglé por ti. Vas a utilizar el reloj plateado con las correas negras y la funda de celular negra, junto con tu guardapelo y tu corbata de moño favorita.


–Muchas gracias, má.


–sinceramente no entiendo por qué tienes la foto de esa chica en ese collar.


–ya la pienso quitar.


–¿y a qué se debe tan memorable acontecimiento?


–voy a ir al baile con Casy.


–pues mira qué buena noticia. Me alegra mucho, hijo. Ahora, te dejo. Tengo que irme. Llego tarde, así que, por favor, dale de comer al perro.


–ahora descongelo su alimento. Adiós, má.


Mi madre salió de la casa con suma prisa. Coloqué el plato con mi cena en el microondas y calenté los alimentos. Espagueti en salsa de tomate cocinado en casa con puré de papas como guarnición. Cuando el temporizador del electrodoméstico se agotó, saqué el plato y me lo llevé escaleras arriba a mi habitación, pero no sin antes sacar el paquete de carne del congelador y dejarlo en el lavabo para que se descongelara. Ni locos le daríamos comida enlatada o croquetas a nuestro perro. Esas cosas son veneno puro.


Al llegar a mis aposentos, cerré la puerta detrás de mí y puse algo de música en mi celular. Conecté el dispositivo a mi bocina bluetooth y dejé que mi recámara se volviera una fiesta de uno solo mientras cantaba la letra de "Rap God" de Eminem a la perfección. Mientras comía, revisaba tareas y apuntes pendientes para el último día de clases, el cual iniciaría dentro de unas doce horas.


Pronto acabé mi ración de alimentos, a la vez que acababa de escribir la última línea en mi reporte de lectura acerca del libro "Mathemágical".


Una vez terminada la tarea, me puse a ordenar todo con respecto a mi atuendo para la noche siguiente. Todo estaba perfecto. Incluso había encontrado y acomodado sobre mi cama, junto con el resto del atuendo, mi navaja SpiderCo que me regaló Sandy Murphy, una amiga de la escuela. Ella y yo éramos los genios de la generación. Bueno, ella, Tresh (su mejor amigo), Kenzie (su mejor amiga) y yo.


Estaba listo para todo. ¿Manchas de comida o bebidas? Tenía la pluma de limpiador Tide en el bolsillo interior del saco. ¿Rasgaduras en la ropa? Llevaba hilo y aguja en el bolsillo derecho de la misma prenda. ¿Rayones de lápiz o tinta? Traía tinte instantáneo temporal en el otro bolsillo de la prenda. ¿Un ataque o asalto? La navaja estaba en mi bolsillo derecho del pantalón. ¿Y si azota la inspiración? Siempre llevaba en mi cartera una hoja de papel y una pluma compacta. Tenía conmigo más herramientas y objetos adicionales que una navaja suiza.


Una vez tuve todo listo bajé a la cocina a darle de comer al perro y a lavar mi plato, no sin antes servirme un poco más de comida, claro.

20 de Septiembre de 2019 a las 21:07 0 Reporte Insertar 0
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