Another Magic Story Vol. 01 Seguir historia

chechomp41568531583 Checho M

En un univero diferente al nuestro habita Akira Toshiba, hijo de una familia respetada de los dos únicos reinos del planeta Rikan. Él es el riken incapaz de producir ondas mágicas. Pero tras haber librado una batalla con Marius; Akira y su hermano, Trond Toshiba, serán transportados a otro universo. Allí descubriran el gran lío en el que se acaban de entrometer.


Ciencia ficción No para niños menores de 13.
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Prólogo: Lazo único y especial

Las gotas caían en toda la ciudad. Yo apenas podía mantenerme en pie; corría desesperadamente por toda la ciudad. Mientras huía, unos panes cayeron de la bolsa que llevaba. Observé por encima de mi hombro si me seguían: no me equivocaba en lo absoluto. Eran exactamente 8, eran tipos poseedores de armas con sorprendente filo.

- ¿Por qué lo hice? ¾ decía yo totalmente desesperado ante la situación que enfrentaba ¾ Mal-maldición…


Antes de todo lo conocido existía una humanidad “básica”, esta se ubicaba en el universo 0; pero tras liberarse la Gran Guerra Celestial dicho universo cayó: empezaron desde el inicio. Todo se reinició; debido a esto aparecieron ustedes y mi raza, los riken.

No somos tan diferentes a los humanos, no podrían equiparar a la sociedad de la Edad Media. Los riken habitan el universo 444, en el planeta Rikan; y se dividen en 2 clanes: Kurai y raito. Ambos solían ser uno, pero por diversas circunstancias se separaron.

Era 15 de abril del año 736, cerca de las 6 de la tarde. Yo salí de mi casa para comprar los panes, normalmente los hacían las sirvientas del hogar; pero me ofrecí a realizarlo como iba haciendo hace algunas semanas atrás. Vi esa luz amarilla, esta indicaba que dicha tienda aún no había cerrado; me dirigí hacia ella.

- Buenas tardes joven… — dijo el anciano de siempre.


Probablemente él tenía unos 60 años. El viejo poseía una postura encorvada, mayormente lo veía con un bastón marrón, el cual usaba para apoyarse.

Me acerqué al lugar de los panes y con unas tenazas seleccioné los que deseaba. Salí con los panes y un tarro de leche, noté que era un poco tarde por lo que quise ir lo antes posible a mi casa. Para esto habían dos caminos: el largo y seguro o el corto y peligroso…Ya deducirán lo que escogí.

Entré al callejón y un hombre corpulento hacía lo mismo pero del otro lado. Estábamos cerca de la fecha que esperaba, debido a esto me llené de coraje y caminé hacia él sin importarme las consecuencias.

Ese alto hombre poseía un polo gris y unos pantalones negros, se veía muy fuerte; pero no parecía tener otra característica destacable.

- Así que ahora tienes la voluntad de pagarme sin que te lo digan. — dijo ese sujeto seguro de sí mismo.


Por otra parte, yo no sabía cómo afrontar dicha situación, estaba demasiado dubitativo para pensar en alguna forma de solucionar el problema.

Me encontraba temblando con una sonrisa en mi rostro, pero por alguna razón extraña me armé de valor. Por fin, después de mucho tiempo, hoy lo iba a enfrentar.

Realicé una finta, parecía como si yo iba a sacar algo de suma importancia. Pero lo que realmente hacía era envolver mi mano izquierda con la derecha.

- …Toma tu asqueroso dinero, ¡idiota!


Ese líquido brotó, ese líquido, el cual conocemos como sangre, caía de su rostro.

Pude propinarle un severo golpe, lo cual fue un grave error. Porque cuatro abusivos más entraron al callejón; pero para suerte mía, ellos estaban delante de mí. Hubiera sido peligroso que me rodearan.

Dada la situación, no vi mejor opción que salir corriendo. Hui del lugar como si una galesa hubiera visto al león.

- Maldito, pagarás por esto…


Ellos empezaron a seguirme, seguían y seguían, esto no parecía tener un final feliz. Todos querían darme una paliza mí, al indefenso muchacho, al único ser incapaz de realizar magia. Ese era yo, era el riken incapaz de hacer magia; pero por qué…exactamente no lo sé.

Esas personas siempre me molestaban debido a que era el riken incapaz de hacer magia o bueno eso era lo que yo creía ya que para muchos, yo era la mayor decepción en todo el reino raito.

Eran demasiado persistentes, no parecían cansarse. Todos estaban confiados, sabían que en cualquier momento me atraparían.

Corría desesperadamente por toda la ciudad; me encontraba lleno de lágrimas. “Idiota, idiota, idiota, idiota, ¡idiota!, por qué, por qué lo hice, ¡en qué estaba pensando!”.

Cuando finalmente llegué al bosque, volteé a ver si alguien iba detrás; después de todo, ya me había dado por vencido.

En ese instante vi una silueta conocida acercándose hacia donde me encontraba.

- Te dije que cambiaras de ruta.


Era una muchacha delgada con cabello negro, ella era mi hermana menor, Torny Toshiba, quien además lucía muy enfadada.

Torny se cogía la cadera mirándome muy fijamente. En este momento, ella llevaba puesto la ropa de combate raito, la cual poseía colores metálicos por el evento que se llevaba a cabo en todo el planeta.

Ella era una de las pocas personas que me protegía de cualquiera que me molestase; pues la mayoría ignora cualquier hecho en el que yo esté involucrado.

- Y bien, dime por qué lo hiciste.


No sabía que decirle, pues era yo quien había empezado este conflicto. Yo me lo había buscado, yo había hecho sangrar al abusivo, todo era culpa mía.

- Bueno…E-El callejón era el camino más cerca, por lo que…

- Idiota... — Estas palabras denotaban dolor, furia y desesperación.

- He-Hermana…


Lo podía sentir; sentía el dolor de mi hermana, quien se apretaba el pecho con la mirada baja, debido a esto soltó una cuantas palabras:

- ¡Idiota! Tú no sabes, no lo entiendes, yo…yo estoy harta de todos estos problemas. Yo estoy muy angustiada por esta asquerosa y maldita guerra, todos…todos mueren. Yo…tengo miedo, tengo mucho miedo, ya… ¡ya no quiero sufrir más!


Ella parecía la mayor entre los dos; se encontraba totalmente desesperadamente, al punto de romper en llanto.

La guerra entre los raito y kurai había dado inicio, lo que una vez había sido paz se convirtió rápidamente en un tormento. Algunos de los estudiantes eran obligados a participar en la guerra, allí se encontraba ella, la pequeña Torny.

No sabía qué hacer, solo coloqué mis brazos en mi temblorosa hermana y dije:

- Hermana, todo va a estar bien. Nosotros siempre vencemos. No importa que nos ataque, juntos podremos frenarlo. Además tenemos a Trond lo recuerdas.


Ella empezó a secarse las lágrimas con un pequeño pañuelo azul que sacó de su bolsillo. “…Tienes razón…” fue lo que dijo con un leve tono de voz.

Mientras retomábamos nuestro camino, pensaba en alguna forma de animarla. Mis ojos voltearon a ver el inicio del problema: las compras. Había comprado leche y algunos panes; pero lastimosamente algunos se cayeron cuando huía de dichos rufianes.

- Toma. — Dije mientras sacaba uno.


Mi hermana lo recibió y de una manera serena respondió con un “Gracias…”.

Torny había despejado el camino, ya no había alguien que nos molestase. Yo creía que era momento de decirle lo que estaba dispuesto a hacer con todos estos problemas.

- Torny, creo que ya no deberías preocuparte por mí, yo encontraré una manera de frenarlos, te lo aseguro.

- He-Hermano, perdón si dije algo que te molestase.

- No te preocupes, creo que ya es hora de hacer lo que lo demás dicen que no puedo.


Ella estaba sorprendida con dicha respuesta, esto hizo que recordase algo; por lo que con una sonrisa en su rostro dijo: “Es por ella ¿no?”.

Me quedé sin palabras al escucharla. No había visto venir dicha respuesta por parte de ella, por lo que agaché mi cabeza. Mi tono de voz cambió y entre suspiros lo único que salió de mi boca fue un triste y leve “Sí…”.

15 de Septiembre de 2019 a las 07:38 0 Reporte Insertar 2
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