País al Vilo Seguir historia

joel-alberto-paz1567995957 Joel Alberto Paz

Vicente, hombre de edad madura, profesor de idiomas en secundaria, sueña ser escritor, lleva una vida tranquila, de repente se ve en una confabulación en su contra por no ser afecto al régimen del tirano narco-dictador Maduro y por exponer sus ideas en sus clases. Por esto, es acusado por algunos de sus estudiantes con el sud-director de la institución educativa, quien lo delata ante la autoridad municipal. Razón por la cual se ve obligado a huir hacia Colombia con su hijo, con la ayuda de su amigo Juan, para no ser víctima de encarcelamiento, torturas y hasta desaparición forzosa, llevándose con él la angustiosa sensación y el miedo por dejar atrás toda su vida y a su esposa a quien le tocará sufrir el horror de las represalias por parte de los esbirros terroristas del gobierno por la huida secreta de su esposo. Ya estando seguro en la ciudad de Bogotá, Vicente decide escribir su libro enmarcado en sus propias experiencias desde el momento en el que Hugo Chávez aparece en la escena pública en el intento de golpe de estado en 1992, y quien años después por un sobreseimiento otorgado por el gobierno de Rafael Caldera, queda en libertad y se lanza al ruedo político ofreciendo una alternativa de gobierno a un pueblo que está muy cansado de tanta corrupción y ve en Chávez una tabla de salvación. Chávez convence a muchos con sus mentiras, él construyó castillos en las nubes, llenando al país de una corrupción generalizada que corroe al estado y desintegra la moral ciudadana, una corrupción sin precedentes en un gobierno lleno de delincuentes y saqueadores.


No-ficción Todo público.

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Dejar atrás mi vida

Era la mañana del 25 de julio de 2018. Un grupo de cinco estudiantes entran a la dirección de la institución educativa y se dirigen a la secretaria para pedir audiencia con el subdirector Pedro Urrutia. Los estudiantes van a contarle al subdirector una situación que se presenta con el profesor de Literatura, Vicente Páez.

Estudiante 1: Buenos días, señorita Yesica

Secretaria: Buenos días jóvenes...díganme ¿Qué se les ofrece?

Estudiantes 1, 2, 3, 4, 5: Buenos días, Señorita

Estudiante 1: Necesitamos hablar algo importante con el subdirector Urrutia.

Secretaria: Cuanto lo siento, pero en estos momentos él se encuentra en una reunión con la Licenciada Directora.

Estudiante 2: No importa podemos esperar, pues lo que tenemos que decirle es importante.

Secretaria: Si ustedes lo dicen... Está bien, tomen asiento y esperen

La secretaria toma su teléfono celular para enviar un mensaje al subdirector. Seguidamente aparece el reloj que está en la pared detrás del escritorio de la secretaria que marca el tiempo que transcurre, mientras los estudiantes esperan al subdirector.

Estudiante 1: Gracias, señorita...

Los jóvenes estudiantes toman asiento y esperan al subdirector por casi treinta minutos, cuál sería el asunto a tratar con el subdirector que los lleva a esperar con tal paciencia que los atiendan. Al cabo de un buen rato sale el subdirector quien ya estaba al tanto sobre los estudiantes que lo esperaban, el subdirector es un hombre joven de unos 38 años, de un metro setenta centímetros, no muy bien parecido pero de buen porte, piel morena claro y cabello negro.

Subdirector: Buenos días jóvenes, me informaron que necesitan hablar conmigo.

El estudiante 1 se pone de pie para responder a la pregunta del subdirector.

Estudiante 1: Si profesor Urrutia, tenemos algo muy importante que contarle

Subdirector: Pues bien, pasemos a mi oficina para que me digan lo que les trae por aquí.

Antes de levantarse para entrar a la oficina del director el estudiante uno se acerca al oído del estudiante dos y le murmura.

Estudiante 1: Quien se lo dice ¿Tú o yo?...

El estudiante dos hace un gesto de indiferencia levantando los hombres, luego el estudiante 3 quien alcanza a escuchar al estudiante uno interviene.

Estudiante 3: Cualquiera...total lo que Importa es contárselo...

El grupo de estudiantes se levantan y siguen al subdirector hasta su oficina, entran y solo dos de ellos toman asiento después que el directivo los invita a sentarse, pues nada más hay dos sillas, los otros se quedan de pie alrededor se sus compañeros en frente al escritorio.

Subdirector: Veamos, jóvenes de que se trata...

Estudiante 2: Señor subdirector, el profesor Páez, nuestro profesor de inglés...

El subdirector a medida que escucha lo que los estudiantes le están contando va cambiando el gesto de su cara, de agradable a molesto, frunciendo el ceño. Termina la conversación y se escucha al subdirector decir.

Subdirector: Jóvenes, muchas gracias por la información, yo me encargo de tomar cartas en este asunto, ahora por favor regresen a sus respectivas clases.

Los jóvenes estudiantes obedecen al subdirector salen de la oficina para dirigirse a sus salones de clase.

Estudiante 1: Muy bien profesor, hasta luego...

Subdirector: Hasta luego...

Eran las diez de la noche del veinticinco de julio de dos mil dieciocho, se ve a Vicente sentado a la mesa junto a su esposa Beatriz, en el comedor de su casa, hablan sobre lo cuesta arriba que era la situación tanto económica como de inseguridad que se vivía en Venezuela, y lo indolente que era el gobierno con respecto a todo eso. Vicente se levanta y camina hacia la ventana, desde donde echa un vistazo a la calle, unos instantes después regresa a la mesa donde está su esposa y dice:

Beatriz: Vicente, ¡Amor!... Ya esto se escapa a los límites de la tolerancia...Beatriz con voz dulce y tratando de ser un poco más tolerante y buscando levantar el ánimo de su esposo, lo toma de la mano y mirándolo a los ojos le dice:

Beatriz: Negarlo sería como burlarse de uno mismo.

Vicente continúa diciendo: Esto es insoportable...Se hace un instante de silencio y un momento después Vicente continúa Vicente continua, No es posible que para comprar dos pollos...dos pollos... dos pollos... por dios santo...tengamos que hacer una cola desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche...

Beatriz afirma dándole la razón a su esposo.

Es que tienes la razón...no es 'posible. A su vez, Beatriz trata de reconfortar el ánimo caído de su esposo, Bueno gordo..., tenemos que tomarlo con calma...

Vicente medio aireado replica...Tener calma... tomarlo con calma... eso me suena tan genérico, pero sucede que ya mas... no se puede.

Beatriz se da cuenta que decir otra cosa, subirá el ánimo de su esposo, por lo que decide no decir solo sugerir que lo más importante es la salud. Ya nosotros no estamos para dejarnos alterar por todo lo que está sucediendo, recuerda que nuestra salud es nuestra principal prioridad...

En eso estamos claros, si no nos cuidamos nadie nos va a cuidar, dice Vicente.

Beatriz continúa. Sino para que, si nos dejamos arrastrar por la desesperación, los únicos perjudicados seremos nosotros. Vicente haciendo caso del comentario de su esposa, y moviendo la cabeza con un gesto de resignación responde:

Tienes razón, mi vida. En realidad, tenemos que centrarnos en buscar la manera de salir de este caos.

Estando en esta conversación, de repente, un apagón, situación que causó una gran molestia a Vicente, dando un manotón a la mesa exclama con cierto tono de rabia.

¡Carajo!..., otra vez un apagón, grita Vicente.

Beatriz: Tranquilidad y calma amor...tranquilidad y calma...

Vicente: Tú dices tranquilo... pero hasta cuando estos apagones!... hasta cuando nos joden... Ya esto no es vida...

Beatriz busca tranquilizar a su marido.

Beatriz: Yo sé amor... pero que hacemos...

Vicente: Quizás hasta que hora nos van a tener así...esos desgraciados, nos hacen la vida tan miserablemente insoportable.

Beatriz: Roguemos que no sea por mucho tiempo...

Vicente dice, un poco ofuscado - Si al menos el clima fuera más benevolente...

Beatriz: Eso es algo que no podemos cambiar...

Vicente: Eso ya lo sé

Beatriz: Entonces para que enojarnos...

Vicente: Yo no digo que no tengas razón, uno podría sobrellevar esta calamidad... pero además del calor excesivo...

Beatriz interrumpe a Vicente y dice: Por esa misma razón es que debemos sobrellevar esto. Continua diciendo - Y para terminar de joder...tenemos que rebuscar la comida que queremos comprar... no se me hace justo...

Beatriz dándose cuenta de la molestia de su esposo, responde en tono calmado pero contundente. No te pido que nos resignemos, pero sí que lo tomemos con calma. O de lo contrario nos acabamos.

Sin embargo, pese a los intentos de Beatriz por desviar un poco el tema de la conversación, Vicente continúa quejándose por todo lo que tienen que padecer.

Vicente: Y ni hablar de los zancudos...

Mientras sucede la conversación entre Vicente y su esposa. Se escucha un vehículo que pasa a toda velocidad frente a la casa de los Páez Medina que interrumpe a Vicente.

Luego Vicente continua hablando - Entonces... si nos quedamos dentro de la casa, nos asfixia el calor y si nos salimos al patio, nos comen los zancudos.

Beatriz: Calma, amor... sólo te pido un poco de calma y paciencia, por tu salud.

Vicente: Trato mujer, pero hay que tener la sangre muy fría para hacerse el loco con esto.

Alejandro José es el hijo único de ambos, es un joven de unos casi dos metros de estatura, cara ovalada con barba arreglada, unos ochenta y cinco kilos de peso, piel morena claro, Alejandro tiene 24 años de edad y es ingeniero en informática, desempleado, pues no se consigue trabajo y si se consigue no vale la pena pues el salario apenas alcanza para pagar transporte y el gasto de comida diario. En ese momento sale Alejandro José, echando sapos y culebras en contra del gobierno. Alejandro José: Mierda, mierda, hijo e' puto Maduro.

Beatriz interviene en tono fuerte dirigiéndose a su hijo - No creo que sean necesario tales palabrotas.

Alejandro José sin hacer caso a los regaños de su madre dice...Hasta cuando este maldito gobierno nos va a fastidiar la vida.

Beatriz, insta de nuevo a su hijo a no expresarse de esa manera, sin embargo, él de manera irreverente, contradice a su madre.

Beatriz: Hijo, no hables así... recuerda. Que lo que sale de tu boca... eso es tu vida.

Alejandro José: Qué coño, mamá...

Beatriz: Pero bueno, es que no vas a respetar...

Alejandro José no contiene su enojo - ¿Es que acaso lo que estamos viviendo aquí no es ya una mierda?...

Beatriz: El punto es tu forma de hablar...el vocabulario que usas.

Alejandro José: Dime que más mierda puede ser la vida que nos están haciendo llevar aquí en este país.

Beatriz: ¿Qué ganas con enfurecerte de esa manera?

Alejandro José: A ver mamá dime algo, es que a ti te produce algún placer pasar por esto.

Beatriz con una calma pasmosa responde - No... no me causa ningún placer, pero perder la calma tampoco me beneficia.

Alejandro José: A bueno es que además del peligro que implica vivir aquí...

Encima de eso tenemos que padecer las calamidades, de no tener ni siquiera...Un poco de comodidad..., no me joda..., ni siquiera un partido de futbol puede uno ver con tranquilidad.

Beatriz: Eso no te da derecho de ser falta de respeto y tan vulgar.

Alejandro José: Es que tanto se le da al cántaro hasta que se jode.

Vicente: Bueno hasta aquí la discusión y las groserías, como si eso fuese la solución.

Alejandro José: A bueno si pa' lo que tú digas...

Después de esto se hace un momento de silencio. En plena oscuridad causada por el apagón, se escucha llegar un carro frente a la casa de los Páez Medina. Vicente y Beatriz se miran extrañados, pues no esperan a nadie. De repente escuchan una voz que llama frente a la casa:

Juan: Vicente, Vicente, soy Juan.

En efecto es el amigo de Vicente Alberto, Juan Leal, Juan, un hombre de baja estatura, piel clara, cabello negro y unos 65 kilos de peso, por su parte, la repentina visita de Juan causa cierta intriga a Vicente y Beatriz.

Vicente: Que hubo, hombre que te trae por aquí a estas horas y con esta oscuridad. Pregunta.

Juan: Vicente, es urgente que te ponga al tanto de algo que te afectará arrechamente.

Vicente apresurado como puede usando la linterna de su teléfono celular sale al frente para verse con Juan hacerlo pasar y saber la razón de su presencia y porque la urgencia.

Vicente: Pasa, mi amigo que ha de ser muy grave para que hayas venido aquí... a esta hora y con esta oscuridad.

Juan: ¡Ni te lo imaginas!...

Vicente: A vaina...tan grave es el asunto que te trate a esta hora...

Juan: Te puedo decir que si es muy delicado...

Juan se baja de su carro y entra a casa de los Páez Medina, alumbrado por la luz del teléfono de Vicente. Éste mira a Vicente a los ojos y le dice:

Juan: Vicente como te mencioné, lo que tengo que contarte es muy delicado y comprometedor para ti.

Vicente pone cara de extrañado, frunciendo el ceño.

Vicente: Como así...

Luego Juan procede a explicarle a Vicente la razón que lo trajo a su casa con tanta urgencia. Las novedades de su amigo, cambiarían el panorama y la vida de los Páez Medina.

Juan: Todos sabemos cuál es tu posición con respecto a este gobierno de narco delincuentes terroristas. El punto es que tú no te mides cuando hablas en tus clases delante de tus alumnos.

Vicente: Sí, eso es muy cierto, pero ¿Cuál es el asunto?... Explícame

Las palabras de Juan sonarían como una sentencia para Vicente y Beatriz, cambiándole por completo hasta el semblante.

Juan: El asunto como tú dices... es que algunos de tus alumnos, han ido con el chisme al subdirector Pedro Urrutia...y ya nosotros sabemos que ese es un perro faldero del alcalde Carlos Genaro Calvez y este es muy oficialista y despiadado.

Vicente: Sí... eso lo sé pero ¿Cuál es el asunto? Todavía no termino de entender... en que me afecta que esos alumnos hayan ido con el chisme al subdirector Urrutia.

Ya en el rostro de Vicente se comienza a dibujar la sombra de la preocupación, pues intuye lo que sigue. Y su principal preocupación es el futuro de su familia. Juan: Cómo tu sabes... yo soy y que amigo del Pedro y este me comentó que te va a poner la piedra con el alcalde para que te envíen el Servicio de Inteligencia Militar.

Beatriz repite con extrañeza - El SIM...

Juan continúa hablando, Si...para que te lleve preso, en otras palabras para que te jodan por estar hablando en contra del gobierno en el salón de clases. Es entonces cuando Beatriz ya no puede disimular el impacto que esta noticia le causa y cae sentada en la silla del comedor, se lleva las manos al rostro y revienta en llanto, repitiendo consecutivamente, te lo dije Vicente,...

Beatriz: Ay, Vicente te lo dije... te lo dije... te lo dije muchas veces, No andes haciendo comentarios en contra de este gobierno en los salones de clases.

Vicente: Sé que tienes razón, amor. Perdóname por mi impertinencia, pero es muy difícil permanecer callado ante todo lo que estamos viviendo.

Beatriz: Tu sabes que los estudiantes no son de fiar y menos el tipo de familias de las que provienen la mayoría de esos estudiantes.

Vicente: No te angusties... alguna salida buscaremos...

Beatriz: Como que no me angustie, ahora dime que vamos a hacer. Dios ampáranos de esos criminales.

En medio de todo Vicente reflexiona sobre lo que fue su vida y lo que será de ahora en adelante.

Vicente: Qué extraña es la vida, hace unos años podríamos decir que gozábamos de una estabilidad y tranquilidad. Lo que hacía que valiera la pena vivir en este país...

Juan completa el comentario diciendo: Hoy parece una locura todo esto...

Vicente: Esa es la verdad más cierta...

Juan: Eso te vengo diciendo desde hace algún tiempo, pero tú te empeñaste en creer que esto podía cambiar y fíjate, la forma en la que te va a cambiar la vida.

Vicente: Ay mi amigo... es muy difícil dejar a tras todo por lo que has luchado.

Juan: Y es que acaso es distinto, si igual lo vas a tener que hacer...

Esta noticia lleno de zozobra y miedo tanto a Vicente como a Beatriz, tanto que no lo podían disimular, pues verse involucrados con el SIM significaba hasta la posibilidad que lo desaparecieran, en otras palabras que nunca más lo volvieran a ver, como había venido sucediendo en otros estados del país y algunos casos de conocidos suyos, lo peor del caso es que no le daban derecho alguno a reclamos, pues este cuerpo de inseguridad del gobierno era el que se encargaba de cometer todos los actos sucios y criminales que ordena este gobierno delincuente. En otras palabras eran los asesinos esbirros del gobierno.

Beatriz: Oremos mucho para que podamos salir bien librados de las garras de esos asesinos...

Juan, que sí sentía un verdadero aprecio por su amigo Vicente y su familia, le sugirió sin mucho rodeo que escapara hacia Colombia, que él lo podía llevar hasta la frontera y dejarlo en el terminal de autobuses para que se fuera a la ciudad de Bogotá, donde estaba Leonel que se suponía lo recibiría mientras se acomodaba. Igualmente Juan no es ajeno al sentimiento que todo este conflicto causa a Vicente y Beatriz, también se le nota consternado, pero tiene que seguir con lo que le quiere proponer como salida urgente a este problema que se avecina.

Vicente pregunta de manera inquisitiva...Okey, amigo mío... ¿Qué me aconsejas tú, que haga?

Juan: Bueno, yo te aconsejo que aproveches que faltan solo dos días para que comiencen las vacaciones escolares y te vayas para Colombia.

Vicente: Crees que esa sea una buena opción...

Juan: Entre las que tenemos a la mano para resolver de inmediato esta esa...

Vicente: Pues bien si así lo crees, así lo haremos...

Juan: Yo puedo llevarte mañana mismo, salimos temprano en la madrugada, así no le damos tiempo a Pedro a que vaya con el chisme al alcalde Calvez.

Beatriz entre sollozos y la tristeza que no podía borrar de su cara, se dirigió a su esposo con firmeza y le hace saber su determinación. Además le propone que se lleve consigo a su único hijo, previendo que cuando el SIM llegue en busca se su esposo, al no conseguirlo, vayan a tomar represalia en contra de su hijo. Ella por ser mujer pensó que estaría a salvo.

Beatriz con lágrimas en los ojos, le dice a su esposo: Yo creo que debes hacerle caso a Juan y también debes llevarte a Alejandro José.

Vicente: Y como por qué...

Beatriz: Simple, no vaya a ser que por no encontrarte a ti, lo tomen con él por venganza en tu contra.

Juan está de acuerdo con Beatriz y así lo expresa, diciendo... Beatriz tiene toda la razón, de esa gente cualquier cosa mala se puede esperar. Entonces, ¿Qué decides?

Vicente preocupado por todo lo que se avecinaba, pregunta que va a ser de Beatriz sola aquí en Venezuela, mientras él y su hijo Alejandro José huyen a Colombia con Juan para escapar de los criminales del gobierno.

Vicente: Está bien, así lo haremos, pero y que va a ser de ti, amor – Que va a ser de ti aquí sola.

Vicente no puede ocultar su preocupación - Quien te va a auxiliar si lo necesitas, además con esto de los apagones, tu sola aquí, eso me angustia muchísimo. Dios porque tiene que ser esto así.

Beatriz tratando de sosegar la angustia de su esposo, le dice, sin poder esconder su dolor.

Beatriz: Por mí no te preocupes... mis hermanos me apoyaran, mientras esté aquí... por esa parte... pueden irse tranquilos...

Vicente: No estoy tan seguro que eso será así como tú dices...

10 de Septiembre de 2019 a las 04:58 0 Reporte Insertar 0
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