EL CAPITALISMO ETERNO Seguir historia

marikawarra Marika Warra

EL CAPITALISMO ETERNO es un ensayo que he escrito para luchar contra el heteropatriarcapitalismo y a favor de nuestra emancipación. Publicaré los capítulos sucesivamente en mi blog y en redes sociales e incluiré tus comentarios en la edición final que podrás descargar de manera gratuita.


No-ficción Todo público.

#ensayo # #heteropatriarcapitalismo #antisistema
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EL SISTEMA SE ABRE PASO



“Si algo nos ha enseñado la historia de la evolución es que la vida no puede contenerse, la vida se libera, se extiende a través de nuevos territorios y rompe las barreras dolorosamente e incluso peligrosamente (…) digo sencillamente que la vida se abre camino”. Ian Malcolm, Jurassic Park.





El heteropatriarcapitalismo lo ha conseguido. Son malas noticias para todas nosotras porque el sistema opresor va a sobrevivir una vez más y muy a pesar de nuestros emancipadores empujones para volcar la máquina expendedora de cocacolas.


Como si emularan a la vida en Jurassic Park, los opresores han asfaltado la autopista para abrirse paso y continuar su expansión por la prehistoria de la humanidad.


Para lograr tremenda hazaña el capitalismo ha tenido que superar su mayor contradicción. Esta se escondía tras la paradoja de cómo garantizar su crecimiento constante si para ello disponía de recursos variables y en consecuencia limitados.


En un principio, se suponía que la aspiración de toda doctrina económica era administrar la escasez. Por ello, la razón de ser de cualquier escuela económica era optimizar o al menos gestionar los recursos que la biosfera no puede suministrar de manera ilimitada e ininterrumpida; ya sea, por ejemplo, mediante la planificación de las necesidades sociales como en el comunismo o por el punto de encuentro entre la demanda y la oferta que establece el precio en el mercado capitalista.


A pesar de los quebraderos de cabeza de la ciencia-ficción económica para cuadrar el círculo, la encrucijada del capitalismo se presentó inevitablemente al depender de un modelo productivista basado en la extracción y la explotación de recursos que por naturaleza son escasos. Se proyecta una secuencia de cine mudo en la que una locomotora perseguida por la muerte no puede detenerse y, para mantenerla en marcha, el maquinista tiene que ir quemando los vagones del tren que la bestia metálica arrastra hacia el desfiladero.


Pero, justo cuando parecía que iba a saltar por los aires la economía capitalista cebada con sufrimiento, destrucción y recursos fósiles y minerales que estaban por agotarse, los opresores encontraron una vía de escape en el ecosistema digital.


El desafío resuelto por los capitalistas fue encontrar una materia inagotable de la cual poder extraer un beneficio perpetuo. Para afrontar este reto, los opresores desarrollaron las herramientas tecnológicas y matemáticas necesarias para canalizar, interpretar y explotar el big data.


La puesta en marcha de la economía de datos no solo ha requerido ingentes inyecciones de capital, invertido desde el capitalismo financiero siguiendo el esquema ponziano de la estafa piramidal. A la vez, el sistema que nos oprime también ha necesitado hacerse un examen de próstata para poder transformar el modelo de consumo material hacia uno aspiracional.


Hasta el momento, el capitalismo mantenía su crecimiento permanente (sin el cual entra en recesión) por medio del consumo a escala global de bienes y servicios que satisfacen las necesidades reales o inventadas de las personas.


Así, se extrae, se produce, se distribuye, se comercializa y se desperdicia. Para que esta ruleta de la fortuna girara sin parar era necesaria nuestra participación como consumidores, que articulábamos nuestra libertad individual a través de las decisiones de compra. En este circuito cerrado, hasta que el consumidor no pagaba por el bien o servicio consumido no se completaba la vuelta de la rueda consumista que daba por zanjada la apropiación de la riqueza a manos del opresor capitalista.


Este modelo se supera al ponerse en marcha el consumo aspiracional. Ya no tenemos que comprar nada, simplemente tenemos que desear consumir para que los opresores ganen dinero a nuestra costa. Con sus redes, consiguen condensar nuestros deseos y aspiraciones para construir perfiles psicológicos de usuarios que se pueden identificar, monitorizar, manipular o reprimir como nunca habían podido soñar hacer las agencias de inteligencia de los Estados.


En este escenario, los capitalistas generan más riqueza con empresas digitales que con hasta el momento todopoderosas empresas energéticas. Es más, el ecosistema digital, asociado con la medicina social que equilibra las dosis justas de electroshock y sedación postraumática para mantenernos aletargadas, abre una ventana de oportunidad utópica para los opresores y una visión totalmente distópica para el futuro de las oprimidas.


Al hecho de contar con un insumo inagotable como son los datos que generamos mientras navegamos en internet, se le suman las rentables ventajas que ofrece el ecosistema digital a los opresores; tales como la evasión de sus obligaciones fiscales, la dinamitación del mercado de trabajo y la gran oportunidad de privatizar primero y monopolizar después servicios públicos como la movilidad, la educación o la sanidad.


Nuestra información personal y los datos que generamos como internautas son ya mucho más beneficiosos y decisivos que los yacimientos bajo la corteza terrestre puesto que con ellos el sistema avanza hacia la feudalización de la sociedad. Con el big data, los Estados burgueses y sus empresas privadas pueden manipular la opinión pública a su antojo, represaliar a la disidencia y someter a las oprimidas a formas digitalizadas de absolutismo.


Mientras que los recursos naturales son finitos y dependen de su regeneración a largo plazo, la cantidad industrial de datos que producimos diariamente a expensas de nuestros opresores es ilimitada. Y los recursos numéricos tornarán en infinitos siempre que sigamos alimentando la caldera de la locomotora con nuestros clics.


Con recursos ilimitados, el capitalismo puede aspirar a convertirse en un sistema eterno capaz de oprimir al 99% de la población mundial mientras el 1% soberano concentra sus esfuerzos en trascender a la mortalidad de su imperio y en sobrepasar los límites de la era antropozoica de este planeta.


NOTA: Los siguientes capítulos de este ensayo se publicarán sucesivamente en el blog de Marika Warra.

28 de Agosto de 2019 a las 15:56 0 Reporte Insertar 0
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