Petricor: el olor de la lluvia Seguir historia

athenea Mariona Gonzàlez

La lluvia ha escuchado muchas historias, aquí tienes la historia de desamistad que se sigue repitiendo por muchas veces que llueva. Pero el tiempo lo cura todo, ¿puede la lluvia hacerlo también?


Historias de vida Todo público.

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Petricor: el olor de la lluvia

Llevo mucho tiempo contando historias tristes de desamor; acompañando la tarde de los cafes fríos y música en los cascos; noches y días de manta sín querer salir de casa; escusas de enfermedades para no ir a la escuela... he oido de todo antes de los humanos incluso. Pero a vosotros os voy a contar la historia de una de las personas que más me han escuchado o necesitado en un momento crucial de su vida. ¿Se puede necesitar a la lluvia? La respuesta la vas a tener que encontrar en mi relato si, uno solo.

Ten en cuenta que soy tan vieja como joven, cada vez soy nueva pero siempre soy la misma.


Mi primera historia trata de dos amigas las cuales no recuerdo bien su nombre, ni la época de esta historia pero creo que es atemporal:

Estas jóvenes se conocieron en una ciudad de América, las dos se lo pasaban muy bien juntas y se consideraban hermanas. (al menos una de ellas lo hacía.)

Se acercaba una acampada muy importante para ir con la gente de su entorno y así conocerse todos un poco más sín compromiso. Una de las chicas había participado en un concurso (la llamaremos B, la otra A.) El concurso era a nivel nacional, y lo ganó. A partir de ese momento muchísima gente interesada intentó acercarse a ella. La chica A cada vez se tenía que esforzar más para tener 5 minutos de charla con su amiga, algo que nunca había sucedido pero ella lo soportaba. No porque no puediera encontrar a más gente; sino porque pensaba en todo lo que habían sido y le daba pena romper eso por un premio estúpido.

Cuando llegó la acampada la chica A tubo que acampar sola en la tienda rota que le dió su "amiga" porque pactaron comprarla juntas, pero no lo hicieron y a A no le llegaba el dinero para una mejor. B estaba con sus nuevas interesadas "amigas", con las que escuchaba como criticaban a la pobre A que no tenía lo suficiente para ser como ellas.

Durante la noche empezó a llover por las suplicas de A a no estar sola con su libro y su lámpara donde tenia el bocadillo. La chica le preguntó empapada a su amiga yendo a la tienda de las otras si la podía ayudar a arreglar su tienda con cinta aislante, porque todo estaba mojado. La chica iba a levantarse pero las demás le dijeron que no fuera con esa sucia, y les hizó caso. ¿Lo puedes entender?

A un día invitó a su casa, mucho tiempo después cuando ya solo se veían una vez al mes, a su exmejor amiga. Vivía en una caseta en el campo donde habían celebrado todas sus fiestas. En todo ese tiempo A decidió hablar con más gente después de una gran tormenta, los chicos del pueblo la ayudaron a arreglar su casa y empezó a salir con uno de ellos, lo llamaremos C, después empezó a trabajar en la biblioteca con nuevas amigas y compañeros muy agradables.

Su amiga B vió su calendario de actividades colgado en su cocina. La conversación fue esta:

-Vaya, ¡cuanto tiempo ha pasado! -exclamó A. -B, ¿Cuando decidiste que ya no era tu amiga?

-Yo no he dicho eso nunca, ni lo he pensado.

-Pues, ¿Por que actúas como si fuera una leprosa? Crees que soy sorda y no te oí como me criticaban y tu no hacías nada? Lo hacen siempre y tu sigues yendo con ellas desde tu premio estúpido, té dí mi regalo por el premio nuestro colgante de la amistad. Lo tiraste a la basura, té hicieron hacerlo y lo hiciste.

-No tenía opción...

-¡Mentira! Siempre hay otra opción. Tu ya no eres mi amiga, lo fuiste pero si te comportas así por un premio ya no eres mi nada. He encontrado nueva gente que ha conseguido fijar las piezas que tu rompiste. ¿Sabes a que té he invitado?

-No...

-Hoy es mi cumpleaños. -un silencio mojó de vergüenza la cara de B. -Sabia que no te acordabas, bien té daré mi regalo. -la chica sacó la vieja tienda de aquella lluviosa noche y un libro de auto ayuda. -Para que té ayudes a ti misma que es por la única que té preocupas, a ver si té encuentras y vives lo que yo viví. -B se puso a llorar. -Ahora té quiero ver fuera de mi casa y nunca más verte en este prado. Tengo que preparar mi casa para mis invitados.

B se fue pero siguó enviando cartas cada día y siempre le delvolvían las cartas, las flores, los peluches, pero nunca le devolvieron ese amor que su mejor amiga le había dedicado. Desde aquel momento llovío mucho en ese prado, porque ese era el tiempo favorito de A. Lo fue de su marido, sus hijos, toda su familia... donde encontró el amor que le correspondía.




25 de Agosto de 2019 a las 14:12 0 Reporte Insertar 0
Fin

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Mariona Gonzàlez Hola! Soy una chica con muchos nombres, demasiados! Donde encontrarme: Pinterest: Florawen Winx, Gmail: lamevabibliotecaparticular@gmail.com. Blog:

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