Niels: el último legado Seguir historia

actralravens Actral Ravens

Pasarán cientos de años para que ocurra, pero soy paciente. Al fin y al cabo, la venganza es algo que se sirve en un plato frío y que se goza para siempre. Por eso, ahora que me estoy convirtiendo en ceniza, dejaré mi último legado.


Fantasía No para niños menores de 13. © derechos reservados

#romance #psicológico #comedia #criaturas #brujos #328 #misterio #drama #aventura
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Capitulo 1

//Aviso: esta obra contiene violencia, sangre, muertes y malas palabras, si eres alguien sensible a estas cosas aconsejo precaución.//




¿Alguna vez te has sentido encerrado en una jaula? … ¿nunca has sentido la necesidad de salir y explorar todas las cosas maravillosas que te quedan por conocer?

A veces la vida no es justa, y el mundo te lo enseña de las peores maneras…


La mañana comenzaba con unos tenues rayos de sol, los cuales se filtraban por la ventana empapada de gotas del rocío, por la que una chica de cabellos rubios miraba pensativa


Crystal: ¿Nunca has querido salir?

La chica se sentó como correspondía y miró a su hermano.

Edian: ¿salir?

Crystal: sí, de la cúpula.

Edian: Crystal, no digas tonterías. Sabes perfectamente que salir de la cúpula es peligroso.

Lenon: Crystal, tu hermano tiene razón, nada puede salir ni entrar de la cúpula.

Renon: Esta niña y sus fantasías raras, ¿Qué ser humano tiene el deseo de salir afuera sabiendo lo que nos pasa a nosotros; los humanos?

Crystal: Ya sé que es peligroso, pero tampoco creo que lo mejor sea vivir encerrado como animales…

Renon: Olvídalo, Crystal. Mientras estemos a salvo no hay nada de qué preocuparse.


Con la aprobación de los otros dos, termina aquella charla, para volver al silencio y contemplar más tiempo, con tristeza, aquella ventana.



***



El ambiente acogedor y el dulce olor del café y el pan tostado, inundaba la pequeña casa de una familia, que, mientras desayunaban tranquilamente, veían la tele.


Sr. Evans: ¡los políticos lo único que hacen es robarnos!

Sra. Evans: cariño, cálmate.

Sr. Evans: lo único que hacen es subir los impuestos y reducir los salarios. Como saben que de todas maneras no podemos ir a otro lugar se aprovechan de nosotros.


La chica más joven se levantó y comenzó a recoger los platos para llevarlos a la cocina.


Sra. Evans: Arya ¿ya te vas, querida?

Arya: si, mamá.

Sra. Evans: bien, ten mucho cuidado. Llévate algo para cuando salgas, que para esa hora refresca. Cruza siempre en verde y no hables con desconocidos.


Arya se rio levemente.


Sr, Evans: oh, por dios. Ya no es una niña pequeña, mujer.

Arya: no importa. Te quiero mucho, mamá… a ti también papá.


Los dos se despidieron de ella justo antes de que saliera por la puerta y se dirigiera a trabajar.


A veces, lo que deseas, se cumple de una manera que no querías…


El cielo, se había oscurecido con unas espesas nubes. Tapando totalmente el sol, impedía alumbrar de forma correcta aquella fría clase, solamente iluminada por una tenue luz y el brillo de las pantallas que se encontraban en los pupitres de los alumnos y la gran pantalla digital, en la que se estaba puesta una diapositiva que lentamente, iba explicando el profesor.


Profesor: hace más de cuatrocientos años, los humanos y los híbridos vivíamos en paz. Con la llegada de Gideon, tuvimos que vivir protegidos por una barrera mágica a la que llamamos cúpulas. Todo esto ya lo sabéis; y aunque hayan pasado solo cincuenta y siete años, vamos a hablar sobre la persona que se revolucionó contra la dictadura de Gideon y creó su propio ejército…


El teléfono de aquel profesor comenzó a emitir una melodía que indicaba que alguien le llamaba.


Profesor: oh, disculpadme… ¿diga?


Crystal estaba dibujando en la pantalla de su pupitre un monigote de una chica muy alegre. Mientras, un chico de ojos rojos como la sangre, se encontraba escribiendo en su cuaderno. Esos ojos de intenso color se levantaron a mirar a la rubia. Después, su mirada se dirigió a las ventanas de la clase, las cuales mostraban un cielo nublado y oscuro. Aunque ese paisaje duró poco, de pronto un gran destello iluminó toda la clase durante unos segundos. Al volver todo a la normalidad, la luz se había ido en toda la ciudad. Lo único que seguía encendido eran las pantallas, que transmitían la típica nieve que salía de forma molesta cuando se quedaban sin señal.


Alumno 1: ¿Qué ha sido eso?

Alumno 2: ¡eso ha debido ser un rayo!

Alumno 3: los rayos no hacen eso, tarugo.


Crystal miró su pantalla fijamente, veía la nieve constante que trasmitía. Apartó la mirada de su pantalla para observar la de todos sus compañeros y ver que estaban igual. El instituto no era el único lugar que se había quedado sin luz, en la sala de espera de un psicólogo también estaban en total oscuridad, exceptuando por los paneles en los que aparecían los nombres de los pacientes, que mostraban una incesante nieve.



***



Arya: ¿no se pueden encender las luces?

Compañera: lamentablemente no, así que preferiría atrasar la cita de estos pacientes y que todos se vayan a casa antes de que llegue la tormenta.

Arya: Sí, opino lo mismo.


Arya salió del edificio, corrió lo más rápido para llegar a su casa cuanto antes. Las calles se encontraban totalmente apagadas, ningún semáforo, ninguna farola… lo único que seguía encendido eran los grandes paneles publicitarios y móviles, que en sus pantallas se observaba únicamente la molesta nieve.

Comenzó a escucharse una voz muy costosa de entender por las interferencias, proveniente de todos los altavoces repartidos por la gran ciudad tecnológica.


Altavoces: ¡la… do derrib… mulacro…


El mensaje se repitió varias veces, hasta que por fin empezó a ser entendible.


Altavoces: ¡La cúpula ha sido derribada, esto no es un simulacro! Repito: ¡la cúpula ha sido derribada, esto no es un simulacro!

Estamos siendo atacados. Por favor, todos busquen un refugio.


Todo el mundo se quedó callado e inmóvil, era como si nadie fuera capaz de asimilar lo que acababan de escuchar…. Hasta que lo hicieron, y el caos inundó las calles. Aquella gente tan asustada solo buscaba un lugar en el que ponerse a salvo, sobrevivir… vivir como las personas que son, su instinto de supervivencia fue más fuerte que cualquier otra cosa.


¿Cuántos pueden ser los deseos de los que están vivos?

¿hasta dónde puede llegar el odio?


Mientras, el cielo estaba cada vez más oscuro, cubierto por aquellas nubes que estaban teñidas de gris, los profesores evacuaban a todos los alumnos, intentando que fueran calmadamente; cosa imposible, pues la avalancha de niños aterrados hacia que los pasillos se atascaran. Crystal, al poder salir por fin del edificio, miro extrañamente hacia arriba.


Crystal: Edian…

Edian: ¡Crystal! ¡No te quedes ahí parada, no hay tiempo que perder!


Edian se acercaba a Crystal, pero la chica solo levantó la mano. Señaló el cielo, atrayendo la curiosidad del rubio, el cual miró en esa dirección y pudo divisar como de las nubes comenzaban a salir una especie de puntos negros que no lograba identificar.


Crystal: ¡corre, Edian, corre!


Aquellos puntos eran personas, todos ellos con algún rasgo que daba a entender que no eran humanos del todo. Llevaban túnicas negras, y volaban en escobas. Alzaban las manos, dejando a la vista como en sus palmas había un extraño símbolo dibujado con sangre, era algo que ningún ser humano habría visto en su vida. Pues, ese símbolo era una representación de un conjuro que había en los libros de magia negra. Desde allí arriba, el único sonido que escuchaban era el de sus túnicas siendo violentamente sacudidas por el viento. Sin más demora, todos comenzaron a apuntar hacia aquella ciudad en caos. Quedándose quietos por un momento, se miraban los unos a los otros, y con algunas sonrisas de por medio, susurraron algo a la vez.


Brujos: ekrixi…


Tras la pronunciación de esas palabras, las luces rojas que iban directo a la ciudad, se convirtieron en una sola gran explosión que estalló en el centro de esta. El lugar donde había caído estaba totalmente calcinado, había solo un gran agujero que desprendía humo. Sin embargo, el impacto había sido tal, que los edificios de alrededores no habían podido evitarlo, y muchos, cayeron totalmente destrozados.


Crystal: (tosiendo) Edian… ¡Edian!


Crystal intentaba ver entre tanto polvo y escombro, buscando desesperadamente a su hermano. Las explosiones comenzaron a sonar seguidamente a lo lejos, los temblores que estas producían hacia que de vez en cuando, cayeran algunos escombros por los alrededores de la rubia. estaba asustada, apenas se podía mantener en pie por el aturdimiento, y los temblores que provocaban aquellos estallidos; que eran igualables a los de una bomba, no le ayudaban.


Crystal: ¡Edian, por favor, contéstame!

Edian: Crys…tal…


Crystal: ¡Edian, estoy aquí! ¿¡estás bien!?

Los escombros imposibilitan que Edian pudiera salir de allí. Su ojo sangraba y solo tenía un brazo libre que no disponía de fuerzas.


Crystal: ¡No te preocupes, te voy a sacar de ahí!


Crystal intentaba mover los escombros que tenían atrapados a su hermano. Pero, era imposible; los escombros eran demasiado pesados, haciendo que aquella chica no pudiera moverlo ni un solo centímetro.


Edian: ¡Crystal, por favor, para!

Crystal: ¡No, no pienso parar! Tenemos que llegar juntos a un sitio seguro.


A lo lejos se escuchaban aún las explosiones. Edian temiendo que alguna les alcanzara a ambos se pone a llorar de la impotencia.


Edian: por favor…


La rubia seguía sin hacer caso a su hermano, pero, la llegada a sus oídos de unos pasos tranquilos y lentos hizo que a Crystal se le pusiera la piel de gallina, pensaba que la situación en la que estaban no era propia de unos pasos tan tranquilos; aquello le hacía tener un mal presentimiento.

Los pasos se acercaban más y más. Crystal; que se había escondido en unos escombros, sentía como aquel desconocido estaba muy cerca del lugar donde se encontraba ella. Asustada, se tapaba la boca para no emitir ningún ruido, pues, le aterrorizaba la idea de que viera a su hermano o a ella y no dudara en hacerles algo. Edian podía ver los zapatos de quien se había parado delante de él. Por suerte, estaba oculto por escombros. Al lado de aquellos pies había una pequeña y hermosa flor que continuaba con vida. Crystal; que se había asomado, y Edian desde donde estaba atrapado, pudieron ver como el desconocido; que estaba encapuchado haciendo que su rostro no fuera visible, se agachaba, y justo después de quitarse uno de sus guantes, tocó con mucha delicadeza la flor. En ese momento, aquel color rosado comenzó a volverse gris; la flor perdía su vida lentamente.


Crystal (tapándose la boca): ¡!


El encapuchado miró rápidamente en la dirección en la que estaba escondida Crystal. Esta, que se había agachado rápidamente para no ser vista, se quedó totalmente inmóvil, deseando que no la hubiera visto. Al pasar los segundos, y ver que no pasaba nada, se asomó de nuevo, para ver como aquel desconocido ya no se encontraba allí.

Edian: Crystal, por favor. Escúchame.

Crystal: si piensas pedirme que te deje aquí no lo pienso hacer.

Edian: Escúchame… mamá y papá deben estar preocupados, vuelve con ellos y diles que estoy aquí para que avisen al ejercito de magos revolucionarios ¿vale?

Crystal: pero ¿¡qué pasa si los malos te encuentran!?

Edian: No, no lo harán. Así que, por favor, vete.

Crystal: ¡no!

Edian: ¡he dicho que te vayas!

Crystal: ¡Y yo he dicho que no!

Edian: ¡maldita sea! ¡Vete, hazme caso! ¿¡tienes la cabeza llena de aire o qué!?

Crystal: ¡Mira quién habla!

Edian: ¡si te quedas aquí será más fácil de que nos encuentren y nos maten a los dos! Vete ya, joder. Vete antes de que nos encuentren a los dos.

Crystal: ¡Vale, te prometo que iré a casa y huiré con mamá y papá! Pero… (con lágrimas en los ojos) ¡promete que seguirás vivo hasta que vengan a por ti un escuadrón aliado!

Edian: (asiente y sonríe) ¡lo prometo!

Crystal comienza a correr dejando a su hermano cada vez más lejos.

Edian: Crystal… perdóname…


Su cuerpo flaqueó hasta que ya no pudo más. Sus ojos medio cerrados, desprendían unas pequeñas lágrimas que eran provocadas por el dolor que sentía en todo su cuerpo.



***



En toda aquella ciudad de caos, había una gran calle que solamente se encontraba repleta de coches abandonados por algunos desgraciados que únicamente querían escapar de allí con vida. Arya, iba esquivando el gran laberinto de coches, cuando por la esquina de un edificio salió un escuadrón de militares. La morena rápidamente se agachó, para que la fila de vehiculos la escondieran.


Capitán del escuadrón: Ya sabéis cuales son las órdenes; Matar a cualquier ser humano que os encontréis.

Soldados: Si, mi capitán.

Soldado 1: No entiendo porque se aferran tanto a sus inútiles vidas.

Soldado 2: Cierto, comienzan a ser una gran molestia.

Soldado 3: ¿Los humanos? Siempre han sido una molestia, son unos inútiles que no saben hacer nada que no sepamos hacer nosotros. ¡por eso el hijo del dios Solnex los odia!

Soldado 1: Si, todo esto sea por complacer el deseo del hijo de nuestro gran dios.

Soldado 4: pero… el ejército revolucionario debe de estar en camino, deberíamos retirarnos para que haya las menores perdidas posibles ¿no?


El capitán del escuadrón disparó a aquel soldado con una de las pistolas que portaba.


Capitán del escuadrón: Esto no es el juego del escondite, esto es la guerra. Aquí se viene a luchar, a matar y a ser asesinado. Cobardes como ellos no se necesitan… ¿alguien más piensa en la retirada?

Soldados: ¡no, mi capitán!

Capitán del escuadrón: Bien.


El escuadrón se fue y Arya pudo salir de su escondite. Rápidamente volvió retomar su camino, no quedaba mucha distancia para llegar a su casa. Pero, cuando llegó, se encontró con únicamente la mitad de ese edificio en el que había vivido desde que tenía memoria. Los escombros ocupaban toda la carretera, y Arya; que de manera desconsolada subía los escombros, comenzó a llorar.


Arya: No… no, no, no, ¡No!

Arya: ¡Papá! ¡Mamá!


El viento movía los cabellos marrones de la chica, la cual, de rodillas, no podía parar de llorar. Sujetándose el pecho, sentía como si le hubieran desgarrado el corazón. De pronto, alzó la vista y sin mirar a un punto fijo se secó las lágrimas con las manos.


Arya: ¿esto es lo que querrían mis padres? ¿Qué me rindiera a la primera de cambio?

Arya: Si mi padre me viera, estaría muy decepcionado que alguien con el apellido Evans se rindiera con lo primero que se le echa encima…


Con esas palabras de aliento, sonrió levemente. Sus piernas temblaban, pero no le impediría que aquella joven de largos cabellos se levantara y siguiera su camino.


Arya: Papá, mamá. Seguro que vosotros confiáis en mi… yo, tengo que confiar en que estáis bien también.

Arya: tengo que salir de aquí, para volveros a ver.


Al levantarse, observó el inmenso cielo cubierto de nubes. Sin embargo, entre las nubes vio algo que la sorprendió de sobremanera.

Arya: ¿¡Qué es eso!?



Arya podía ver que de entre las nubes salía una gran fortaleza voladora, sin embargo, tenía más bien la forma de un submarino. Era gigantesca, a pesar de que entre las nubes solo podía ver la parte delantera de aquel gigante volador, se podía intuir que podía ser casi igual de grande que una ciudad.



***



Niña: ¡Mamá! ¡mamá!


Una niña pequeña lloraba desconsoladamente, había perdido a su madre entre la multitud. Nadie le ayudaba, las personas consumidas por el terror solo pensaban en salvarse ellos mismos. Y podían dejar que una pequeña niña estuviera sola, perdida e indefensa. Crystal, que pasaba por allí, al principió corrió sin darse cuenta de los gritos, pero fue reduciendo el paso hasta que se paró y la miró.


Niña: ¡mamá!, ¿¡dónde estás!? ¡Tengo miedo!


Crystal observaba a aquella niña llorando a gritos, y que, a pesar de eso, nadie hubiera acudido en su ayuda. Aquello le provocó un sentimiento de decepción, y fue ella quien agarró a la niña en brazos. Sin embargo, el osito de peluche que llevaba, tras la repentina intervención de la rubia, cayó al suelo.


Niña: ¡Mi osito!


Ante el grito de la niña, la rubia cogió rápidamente el osito del suelo para que así, la niña pudiera tener un consuelo en estos momentos.


Crystal: ¡No te preocupes! Por aquí… se va a mi casa… pongámonos a salvo y… después… encontraremos a tu madre… ¿vale?

Niña: si…


Mientras avanzaban rápidamente por la calle llena de caos, un edificio fue destruido desde dentro. De él, salió lentamente a la calle un robot de unos tres o cuatro metros que era manejado por alguien en su interior, y que además estaba cargado con un gran número de armas.


Hombre 1: ¿¡Que es eso!?

Mujer 1: ¡Que alguien nos ayude, por favor!

Hombre 2: ¡vamos a morir todos!

Robot: ¡Hola, hola! Me creáis o no, por más que pidáis ayuda, el tiempo de prolongación de vuestras vidas es de… tres… (apuntando con las armas) dos… uno.


Tras esa cuenta atrás, toda la calle se inundó de unas fuertes llamas, haciendo que todo el que estuviera allí se quemase vivo. La persona dentro del robot, se reía alegremente, su risa y su voz eran del tono de un chico adolescente, y parecía estar disfrutando de aquello como si jamás hubiera tenido un ápice de sensibilidad. Crystal, tuvo que pensar rápidamente y se metió en un callejón sin salida y, escondiéndose entre la basura, pudo evitar que aquel abrasador fuego llegara hacia ellas.


Niña: tengo mucho calor…

Crystal: No te preocupes; esto acabará pronto.


La calle estaba llena de humo y un horrible olor a carne quemada. Crystal abrazaba a la pequeña para que no viera aquel terrible paisaje. Se podían ver edificios quemados y todos aquellos cadáveres en el suelo; chamuscados. El último cuerpo con vida que quedaba, se arrastraba lentamente, sus manos temblaban, tenía la piel carbonizada, los ojos totalmente quemados y se le había chamuscado todo el pelo. Por mucho que lo intentara, el dolor era demasiado fuerte como para tan siquiera moverse. Al final, la persona que estaba adentro del robot, le hizo un gran favor aplastándole la cabeza; provocando su muerte instantánea.


Robot: ¡Hey! ¿alguien está haciendo una barbacoa y no me ha invitado? Porque huele a carne asada ¡ja,ja,ja!

Robot: ¡Ay, no! díganle a quien sea que se le está quemando la carne… ah, no, que está muerto.


Crystal escuchaba como aquellos pasos metálicos se iban acercando poco a poco. Si seguían allí las encontrarían, pero no podían escapar del callejón sin salida. Sin embargo, vio un armario del tamaño de la niña, era un armario verde y viejo, pero serviría para lo que Crystal quería.


Crystal: (susurrando) Ven y escóndete aquí, y no te muevas hasta que yo regrese o creas que es seguro salir ¿vale?

Niña: (asustada) si…


Crystal dedica una sonrisa a la pequeña antes de cerrar la puerta del armario y prepararse para salir de su escondite. Con los puños cerrados, y temblando de miedo, se colocó en mitad de la carretera.


Crystal: ¡Eh, tú! Me han dicho que estás buscando al anfitrión de esta fiesta… pues bien, aquí me tienes.


Robot: ¡Vaya, vaya, vaya! Con que tú eres la anfitriona ¿no?... me preguntaba el por qué no me habían invitado a esta fiesta. Pero bueno, ya da igual, de todas formas, los invitados se han convertido en el menú… aunque falta: el plato principal.


La rubia jamás había imaginado tener el valor que acababa de tener hacía un momento. La persona que manejaba desde dentro al robot apuntó hacia Crystal, mientras, esta comienza a correr en dirección contraria para alejarlo de allí, y asegurarse de que no fuera a por la pequeña.


Robot: ¡corre, corre! Cuanto más tarde en cazarte más hambre tendré.


Crystal huyó todo lo posible. Aunque ya lo había perdido, siguió corriendo; pues sabía que solo sería por un corto tiempo. Alguien empujó a Crystal hacia abajo mientras pasaba por una carretera llena de vehículos, haciendo que acabara en el suelo detrás de un coche


Arya: (tapándole la boca y susurrándole) No hables muy alto.


Crystal asiente y mira un poco por encima para ver a un grupo de soldados rastreando la zona.


Crystal: ¿Ahora qué hacemos?

Arya: No tenemos otra opción que quedarnos aquí y esperar.

Crystal: Hay un pequeño problema… Tengo un robot asesino pisándome los talones.

Arya: ¿¡qué!? (se tapa la boca después del grito) será mejor que nos escondamos debajo del coche.


Crystal asiente y se esconden bajo el coche. La tensión se podía cortar con un cuchillo. Pues el silencio que se escuchaba de pronto en toda la ciudad era incómodo.


Crystal: me llamo Crystal.

Arya: ¿qué?

Crystal: que me llamo Crystal.

Arya: Arya, pero… ¿crees que es el mejor momento para esto?

Crystal: tienes razón, lo sien…


De inmediato paró de hablar, comenzó a escuchar unos pasos, pasos tranquilos. Se escuchaban cada vez más fuerte, y eso hizo que Crystal y Arya estuvieran tensas como nunca lo han estado en su vida. Ambas vieron unos zapatos acercándose hacia el coche en el que estaban escondidas. Con terror en sus miradas observaban como aquella persona caminaba al lado del coche y, además, detrás suya algo que parece una cola de león.


Crystal: …

Arya: …


Los pasos siguen hasta el frente del vehículo, donde allí se paran por un momento. Tras una pausa, que las dejaba llenas de terror, el coche se levantó y dejó ver el cuerpo de un híbrido mitad hombre mitad león, albino, con unos ojos grises que intimidaban a cualquiera que los mirase.


Híbrido enemigo: os encontré…






//¡Gracias por haber llegado hasta aqui! espero que te haya interesado lo suficinte como para seguir en esta historia.

No voy a mentir, será larga. Asi que espero que os guste mucho mucho.

Publicaré todos los sábados, asi que, ¡nos vemos la semana que viene!

Pd: si te gustan mis dibujines puedes seguirme en mi cuenta de instagram @actralart

¡gracias!//

24 de Agosto de 2019 a las 17:54 0 Reporte Insertar 1
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