Un error Seguir historia

kyomori Kyomori

Laura es una joven con una vida perfectamente "normal", en la que su pareja es un hombre maravilloso y nada parece alterar su carácter, hasta que por pura casualidad volverá a encontrarse con una chica de su pasado. Un pasado que había preferido dejar atrás, pero que volverá para envolverla una vez más y conocer así el que fue el mayor error de su vida.


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#LGBT+MC #lesbico #yuri #lgbt #romance
Cuento corto
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Capítulo único

Abrí mis ojos con torpeza, obligados por los rayos de sol que interrumpían mi sueño entrando por la ventana. Un ligero malestar se hizo notar en mi cabeza, provocándome un gran dolor punzante que se empeñaba en taladrarme sin piedad. Al echar el primer vistazo, un solo pensamiento vino a mi mente.

"Esta no es mi habitación".

Me incorporé lentamente. ¿Dónde diablos estaba? No recordaba haber estado allí en 24 años de vida que llevaba. Fue entonces cuando lo recordé.

"Ah... claro, ayer salí con Ángela y compañía... Supongo que bebimos de más... Un momento, si ésta no es mi habitación... ¡¿de quién es?!"

No necesité ninguna iluminación celestial para averiguar la respuesta a mi pregunta, había alguien más en aquella cama en la que había estado durmiendo esa noche. Aunque... presentía que no había usado la cama para dormir, precisamente. Miré a mi izquierda y pude ver a una chica aún dormida a mi lado. No podía ver bien su rostro, debido a que me daba la espalda, pero pude apreciar algunos detalles. Pelo castaño oscuro, cuerpo delgado y piel suave. No me aportaban mucha información esos datos, muchas chicas podían tener esas características. Decidí entonces armarme de valor e intentar ver de quién se trataba. Ella respiraba de una forma relajada, no parecía que fuera a despertar. O al menos, eso creía. Tan pronto como me acerqué, abrió sus ojos, que al poco tiempo encontraron los míos. No podía creer... que fuera ella.

—¿Ana? —pregunté con un hilo de voz.

Ella se quedó tan sorprendida como yo. Hacía años que no nos veíamos y, al menos en mi caso, no entendía por qué habíamos acabado así.

—Ah, hola... —respondió ella.

—Ayer... Ayer estuvimos con Ángela tomando copas, ¿no?

—Sí... aunque yo iba con mi amigo David. Nos encontramos por casualidad, en realidad.

—Había dos personas más, el novio de Ángela...

—Y el tuyo —concluyó ella.

Ahora lo recordaba todo. El novio de mi amiga Ángela reconoció al amigo de Ana ayer y decidió invitarles a ambos a una copa. Parece que la cosa se extendió... y mucho. Yo, como siempre, prestaba más atención a Ana que a mi propia pareja. Nunca se pierden las buenas costumbres, supongo. A pesar de estar años sin vernos, parece que siempre hay una conexión que nos une. Y, cada vez que estamos juntas, es como si nunca nos hubiéramos separado. Bromeando anoche sobre dormir juntas, su amigo David anunció que Ana estaría sola en su casa esa noche. Sus padres habían decidido irse un fin de semana a la playa, y su hermano tampoco estaría allí.

—Yo decidí venir aquí contigo, claro —dije.

—Como siempre, tan sutil —contestó, molesta. Siempre había sido muy poco flexible conmigo. La verdad es que ella tenía un carácter algo reservado, que no había cambiado con los años.

—¿Y tú me diste permiso para venir y dormir contigo? —pregunté.

—Te dije mil veces que no, pero finalmente conseguiste convencerme. Y lo primero que haces al meterte en mi cama es agarrarme el trasero... —dijo, indignada.

—Jeje, pero al final dejaste de oponer resistencia. Y después de eso...

Fue entonces cuando me di cuenta. "Esto es un error", pensé. Tengo novio. Yo no soy de hacer estas cosas. Engañar a mi pareja con otra persona es algo que ni a mi peor enemigo le desearía. Me horroricé al instante por mis actos; mi mente y mi cuerpo se paralizaron por un momento.

—Dios mío... Pero... ¿qué he hecho? Será mejor que me vaya —dije, levantándome de la cama.

—¿Qué? —dijo ella, sorprendida por mi reacción.

Mi cabeza no estaba para dar explicaciones, quería salir de su casa lo más rápido posible. Había sido la mejor noche de mi vida. Con el paso de los minutos iba recordando todos los detalles. Cada beso que compartimos, cada vez que la abrazaba y le sonreía. Ella siempre haciéndose la difícil, pero cayendo poco a poco a mis plegarias y a mis intentos por darle el amor más cálido. Las veces que, sin miedo alguno, grité su nombre de forma desenfrenada. Cada roce de mi piel con la suya hacía que mi corazón latiera como un caballo desbocado, queriendo salir de mi pecho. Parece como si, después de tantos años, la delgada línea que había que cruzar para que todo sucediera se hubiera roto al fin. Ella ya sabía que yo no la dejaría dormir esa noche; lo supo desde siempre. En nuestros años de instituto, ya estaba completamente enamorada de ella. Pero siempre estaba la duda; la duda de si ella sentía lo mismo que yo. Aunque claro, ella y yo no actuábamos como simples amigas. Yo siempre era muy bromista, y adoraba sus reacciones cuando intentaba acercarme mucho a ella y darle un beso en la mejilla. También había veces que era ella la que me buscaba, encontrando así mi tierno abrazo. Pero nunca confesamos nuestros sentimientos, los cuales eran un secreto profundo y frágil, y que podía romperse con cada mirada que cruzábamos. Lamentablemente, nos separamos sin saberlo cuando ella empezó la universidad.

¿Y qué voy a hacer ahora? ¿Quién iba a decir que, cuando casi te había olvidado, te vuelves a poner en mi camino? Por fin nuestros sentimientos se habían encontrado y no pudo ser en una peor situación. Lo que hice entonces fue por impulso. Salí de allí sin querer saber nada más. Ella me miraba alucinada mientras me llamaba para impedir que me fuera. Yo, en cambio, no miré atrás y le dije que no nos viéramos nunca más. Se me rompía el alma en mil pedazos, pero esa noche había sido un error descomunal.

...

Han pasado ya cuatro años de aquello. Este hecho, y el recuerdo de esa noche, son algo que hoy en día aún no he olvidado. Fue un error. Algo que desearía haber podido hacer en mis años de instituto cuando no tenía novio. Años después de esa noche, aún sigo recordándola. Lo más doloroso es que si volviera atrás en el tiempo, no cambiaría lo que hice. No evitaría pasar toda una noche rodeada por sus brazos. Y me duele pensar en que engañé a mi pareja, un chico maravilloso que me quiere y me respeta. Jamás tuve el coraje de decirle que me había enamorado de Ana y que pasé la mejor noche de mi vida al abrigo de su cálido cuerpo.

La puerta de mi apartamento se abrió de repente, aunque yo no prestaba atención. Estaba sumida en mis pensamientos.

—Laura —pronunciaron mi nombre, acompañado de un "ya estoy en casa".

Fue entonces cuando desperté de mi sueño, aunque nunca había estado dormida. Me giré para poder ver a la persona que se mostraba ante mí.

—Llegas pronto, cielo —dije.

—Bueno... Tenía un rato libre en el trabajo y decidí pasar por casa para estar contigo.

Esbocé una sonrisa, aunque no fue suficiente para disimular mi semblante de nostalgia.

—¿En qué pensabas? —me preguntó.

—En nada especial... Solo en un pequeño error que cometí hace tiempo.

—¿Un error?

—Nada por lo que debas preocuparte ya...

—¿Y te preocupa a ti? Sabes que te quiero. Si necesitas contarme algo, puedes hacerlo.

Abandoné mi lugar para acercarme y abrazarle sin más.

—Lo sé, pero no quiero hablar de ello ahora. ¿Podrías decir eso de que me quieres otra vez? —bromeé.

—Ya empezamos... —contestó, rodando los ojos.

Decidí volver a mi realidad y acabar con el pasado. Construir un nuevo presente y planificar un futuro como yo quería. Y todo porque aquella noche fue un error. Un error que desearía no haber cometido nunca. Pero ese error... daría comienzo a los años más felices de mi existencia. Porque ese mismo día que abandoné su casa sintiéndome culpable, volví horas después para comérmela a besos de nuevo. Y fue la primera vez que ella se dejó llevar sin oponer resistencia ante mí, presa de la necesidad de volver a poseer mi cuerpo como en aquella noche de pasión. ¿A quién quiero engañar? Es el mejor error que pude cometer en mi vida. El verdadero error habría sido dejarla escapar.

—No lo diré otra vez... ¡Y deja de agarrarme el trasero! —me dijo.

—Qué tímida has sido siempre, Ana.

20 de Agosto de 2019 a las 17:31 2 Reporte Insertar 4
Fin

Conoce al autor

Kyomori Estudiante universitaria normal y corriente de España. Salir con mis amigos, leer/escribir, hacer deporte, tocar y escuchar música y ver series o películas como hobbies de mi vida. Y con el género misterio como uno de mis favoritos. Escritora de género (L)GBT.

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Tsuyu Emi Dto.Esmeralda Tsuyu Emi Dto.Esmeralda
¡Qué sorpresa el final!

  • Kyomori Kyomori
    Gracias por pasarte por aquí a leer y por darle like. Un saludo! 1 week ago
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