Cuento corto
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VIAJE 1

Yo siempre confié en el Mayor Amaité. Aunque el día que llegamos, poco antes de aterrizar me habló de algo extraño. Estaba mirando por la pequeña ventanilla el cielo negro como una bolsa de terciopelo y simplemente empezó a hablar con un tono cansado y grave, cuando me dijo...

-No sé en dónde leí esto, creo que es algo chino o hindú, pero imagínate que ellos piensan que en la tierra solo hay un número determinado de almas, que nunca mueren y que ocupan el cuerpo de las personas, al momento de ser concebidos, y lo dejan cuando finalmente el cuerpo muere; el alma, sin embargo, solo se transporta a la siguiente y más cercana oportunidad para volver a la vida... Yo soy un científico, lo sabes -advirtió cuando miró mi confusión, y notó mi silencio, jamas lo había escuchado hablar así.

-La ciencia no me ha impendido pensar en posibilidades filosóficas - dijo como si tratara de justificar sus palabras, ante mi, una sobreviviente a la peor catástrofe mundial, una pobre asistente, su discípula y eterna admiradora de su trabajo.

Ese día mi silencio fue absoluto y solo escuché.

-La ciencia no me limita al pensar en ideas religiosas, incluso como el rastro de una creencia sobreviviente en nuestro ADN salvaje, eso no importa, lo que tal vez te estés preguntando es ¿a qué viene toda esta palabrería? Es muy simple, mi querida doctora... Cristina... hoy es un día especial, hoy no se repetirá jamas, hoy tengo la absoluta necesidad de decirle que todo este cuento de las almas, yo de manera arbitraria y sin mayor sustento que las posibilidades de mi cerebro, puedo decirle que las almas de todos los seres humano siempre están unidas, incluso por cuestiones geográficas, entre más cercanas, mas conectadas se encuentran, eso es lo que pienso. Por ejemplo, que una persona piense que encontró al amor de su vida, que encontró amigos de verdad, que tejió una red de relaciones que le permiten vivir, convivir, trabajar, desarrollarse y tener familias enormes hasta llegar a la vejez, tal vez, y eventualmente a la muerte. Esa misma persona, pudo vivir altibajos, tragedias y momentos de absoluta felicidad, y todos los pudo sobrellevar gracias al apoyo de todos aquellos que lo rodeaban. Hasta ahí todo va perfecto. Pero ¿qué pensaría usted si yo le dijera que todas esas relaciones que nuestro supuesto personaje hizo durante su vida, en realidad ya estaban hechas desde antes de nacer o incluso que continuarían ya después de su muerte?

Yo estaba atónita, no podía entender muy bien toda esa... suposición, hipótesis espiritual o como se llamara esa cuestión que el Mayor Amaité intentaba explicarme y peor aún cuestionarme, cuando me miró de frente y me preguntó ¿que pensaría usted si yo le dijera que todas las personas que se relacionan, en realidad son las almas que ya están unidades desde el inicio y hasta le final de los tiempos? ¿qué pensaría si yo le dijera que todas las almas ya se conocen y que están unidas por un elemento que se llama amor?

¿Amor? ¿el mayor Amaité hablando de amor? Yo jamás me imaginé que él... en ese momento me percaté de que nunca iba a contestar sus preguntas.

De pronto el mayor se colocó al mando de la nave, por la pequeña ventanilla, en silencio, yo podía ver que estábamos muy cerca de aterrizar aunque ni él ni yo sabíamos a donde llegaríamos.

Desde que se consumó la invasión alienígena en la tierra al terminar el año 2020, el mayor Amaité ha viajado por la galaxia en esta nave extraterrestre que hoy, después de casi 2 semanas de orbitar sin rumbo, nos ha traído a un planeta más ¿Viviremos? ¿Moriremos? ¿Tendremos oxígeno? ¿existirán las Almas? ¿existirá el amor que une a las almas?

Un polvo rojo cubrió la ventanilla desde el exterior.

El mayor Amaité esperó a que la nave dejara de moverse y me miró, me saludó con la mano en la frente como los militares lo hacemos y me dijo con suave y grave voz.

-Que su alma y la mía, siempre estén unidas por el amor. - Sonrió y caminó a la compuerta de la nave que se abrió con el mecanismo de una membrana. Yo permanecí en la nave, sola, en silencio, y escribí este mensaje que enviaré al espacio para ser leído por alguien o tal vez no.

No me quedó más opción como sobreviviente, sin más comida, ni agua, sin futuro, me paré frente a ese parpado vertical que se abrió poco a poco, una luz roja se metió en la nave, una corriente de aire caliente se estrelló en mi cara, con los ojos entrecerrados descendí con una palabra en la mente: Almas.



21 de Agosto de 2019 a las 03:59 1 Reporte Insertar 1
Continuará…

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TS Tania S P
Hoy más que nunca si creo que almas se "encuentran" y se unen por muchas circunstancias a veces hasta sin querer. 😉
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