En otra vida Seguir historia

u15659057321565905732 Frederićk Alexander PD

Decidí investigar el misterio de un barco que desapareció hace mucho tiempo, en el camino encontré el amor. Jamás pensé que resolver aquel misterio me haría perder el amor.


Romance Suspenso romántico Todo público.

#encuentro #destino #almas #barco #amor
0
367 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los domingos
tiempo de lectura
AA Compartir

El muelle de Malmö🇸🇪

Mi historia comienza en Suecia, el año 2010. Diez años atrás. Se celebraban 40 años desde la desaparición de aquel barco. En el puerto de Malmö se hacía un festival en conmemoración a las víctimas en donde los familiares de los desaparecidos iban a encender velas y enviar flores que lanzaban al mar. Aquel día iba a tomar un avión a América pero mi vuelo se canceló y decidí quedarme esa noche e ir al festival.Aquel día estaba teniendo muchos conflictos en mi vida. Todo era color gris pero jamás se me habría pasado por la mente llegar a ver esa luz que me iluminó. Había investigado sobre el suceso del barco buscando pistas que me hagan dar con la respuesta final de aquel misterio pero nada era suficiente. No había alguna hipótesis. No sabía nada del paradero de aquel barco. Aquel día tenía 25 años de edad. Crecí en la ciudad de Malmö y he vivido ahí durante mucho tiempo. Pero mis deseos eran ir a América. Mientras buscaba pistas hablé con mucha gente de los alrededores, ellos me contaron sobre sus familiares que estaban en aquel barco y también de la tradición de aquel festival. Se rumoreaba mucho sobre espíritus que vagaban en los alrededores del puerto, mucha gente decía eso pero para mí solo eran algunos mitos. Me sentaba a observar el mar. Muchos pétalos se dispersaban en el mar mientras poco a poco iban siendo arrastrados a lo lejos. Toda la gente de aquel lugar está unida por aquella causa. Todos muestran su apoyo a las victimas. Aveces he tenido sueños con ese barco. Como si yo hubiera estado en aquel accidente y lo hubiera vivido, pero lo sueños son algo diluidos, poco recuerdo pero esos sueños se me hacían muy reales, y no solo eso. Había alguien a mi lado. Eran sueños muy raros pero no les prestaba importancia, aunque si que parecían ser muy reales. Mientras fumaba un cigarrillo observaba a la gente rezar a una estatua que había en el puerto. Aquella estatua estaba antes del accidente y se dice que algunas personas que desaparecieron en ese barco le rezaron a aquella estatua, era algo que hacía mucha gente pero conmigo no venía mucho hacer ese tipo de cosas. Mientras miraba la estatua habían muchas cosas alrededor de ella, habían fotografías de las víctimas y algunas cartas escritas las cuales estaban plastificadas para mantener su estado, también habían anillos de gente que se había casado antes de subir. Realmente era muy triste ver eso y es por eso que decidí dejar de observar. Me senté en una banca que estaba algo apartada, allí tomé mi bebida y miraba el mar. Quería mirar más allá. La tranquilidad y el sonido del viento me relajaban totalmente. Era como estar en otro lugar. ¿Porqué siento que tengo que resolver este misterio?, Era algo que siempre me preguntaba, no era algo que debía hacer pero sentía que era mi deber. Había algo en ese barco que me hacía querer conocer la verdad. Supongo que estos 25 años estando solo sin alguna pareja han hecho que me esté volviendo loco. Había estado un año centrado en esta investigación pero no había tenido ninguna pista, tampoco alguna idea del paradero de ese barco. Supongo que era inútil, era hora de rendirme, pero cada vez que quería rendirme, venían esos recuerdos a mi cabeza, aquellos sueños me llegaban como un destello a mi cabeza sin razón alguna.Caminé por unas horas alrededor del puerto, la gente ya casi se había ido en su totalidad pero decidí quedarme. Eran casi las 12 de la noche y yo seguía ahí. Buscando respuestas, buscando pistas, buscando el motivo que me hace querer descifrar el misterio. Decidi seguir caminando a la orilla del puerto. Recordaba un poco los sueños que estaba teniendo y recordaba aquel dia de lluvia que veía por las ventanillas del barco. Al parecer había una tormenta aquel día. También recuerdo a la gente que estaba a mi alrededor, había un grupo tocando el piano el aquel comedor y mucha gente vestida de manera elegante. De pronto sin darme cuenta, había dado un paso en falso y como un árbol cortado caí en la realidad, en la realidad en donde no me había dado cuenta y había caído al mar. El agua estaba muy fría y me estaba ahogando, nadie estaba en ese lugar a esa hora y era muy difícil que alguien viniera a rescatarme. Seguía luchando por llegar a la superficie pero el frío casi que me impedía moverme. Iba a morir ahogado, de manera extraña era como si no fuera la primera vez que me veía en aquella situación. De pronto, mi mano que seguía en la superficie siente el contacto de alguien. Una mano desde el otro lado me empujó con fuerza hasta la superficie aunque no podía. Eran unas manos suaves las cuales me empujaban hacía la superficie hasta que lo lograron. Mis ojos estaban irritados y el frío me tenía tiritando. Levanté la vista para ver quién era y la imagen de una chica estaba al frente mío, era la sonrisa más hermosa entre los siete billones de personas en este mundo, aquella sonrisa era capas de salvar a cualquier persona. Mis ojos no podían creerlo, esa chica me ha salvado la vida. Mis manos estaban entumecidas y estaba temblado de frío y no podía decirle nada. Con mis manos me limpiaba mis ojos e intentaba ver a aquella chica. Su cabello era de color rojizo y tenía una pecas en sus mejillas, además su tono de piel era claro. Aunque su cabello ocultaba sus ojos.

No dejaba de toser debido a que había tragado mucha agua y mis manos casi ni de movían por el frío, tenía el cuerpo totalmente congelado.

— ¿Estás bien? —se escuchó la voz de la chica, su voz era muy dulce, como del coro de unos angeles cantando. Mientras hablaba movía su cabello de sus ojos, pude ver esos ojos que estaban ocultos bajo ese cabello liso. Su ojos eran de color café. Una mirada que demandaba atención. Mí boca no podía reaccionar, el frío me tenía casi paralizado, pero al parecer no solo era el frío.

—Estoy bien, muchas gracias por salvarme— le respondí mientras miraba su rostro, estaba cautivado por la belleza de aquella mujer. Su apariencia se veía de alguien de mí edad y a juzgar por su vestimenta, al parecer era de la ciudad. No sabía cómo reaccionar pero tuve el valor de preguntarle su nombre.

—Soy Andon, ¿Cual es tu nombre?

La chica me miraba como si estuviera viendo algo en mí, me ponía muy incómodo pero esa mirada me relajaba. Ver esos ojos me hacían ver más allá de mí mundo.

— Me llamó Unni.

La chica me dijo su nombre y mí mundo se paralizó, ¿Qué es esta sensación?, No entendía nada. Había algo en ella que no dejaba de llamar mí atención. Le invite a ir a tomar un café para conocerle mejor y ella me dijo que sí. Su sonrisa me tenía cautivado. En toda mí vida jamás había visto algo así. Camine junto a ella y el café que estaba en el puerto estaba cerrado. En ese momento le dije que si quería ir al café que estaba en la ciudad, no estaba muy lejos pero ella por algún motivo me dijo:

— El café está lejos de aquí. No creo que sea buena idea.

No entendía porqué hasta ese momento. Pensé que ya quería irse y por eso no aceptó acompañarme. Mientras seguía caminando junto a ella por el puerto había un señor que estaba vendiendo café. Ahí me dirigí junto a ella y me acerqué al señor y le dije: "Quiero dos cafés porfavor", el señor preparó los cafés y en el momento en que me los entregó me dijo: — No tome mucho café, después no podrá dormir.

Yo solo le reí, aunque no entendía nada de lo que decía. Solo me fui con Unni hasta el puerto. Una vez que llegamos al puerto le pregunté por ella. Me respondió:

— Soy de aquí de la ciudad de Malmö, todas las noches estoy en este puerto caminando. Me gusta mucho esta ciudad pero mí sueño es ir a América.

Escucharla hablar era como estar en otro mundo. No le perdía ningún detalle a sus palabras. Ella tenía el mismo sueño que yo. Ambos teníamos el sueño de viajar a América. Le conté que yo también tenía aquel sueño de viajar y hablamos durante varios minutos sobre eso.

Había alguien que me entendía. Alguien que compartía mis sueños. Había alguien que me estaba haciendo sentir lo que era el amor. En tan solo unas horas. Sentía que la conocía durante mucho tiempo. Pasamos muchas horas hablando y el sol ya estaba saliendo. Nos amanecimos charlando. Yo le iba a preguntar si le gustaría que la acompañara a su casa, pero cuando miré a mí lado. No había nadie. Estaba el vaso de café. Estaba lleno como si no hubiera tocado el café. Como si hubiera desaparecido de la nada.

No me di cuenta el momento. Se fué sin despedirse. Quizás tenía prisa de volver a su casa. No lo sé. Pero algo era seguro. Ella caminaba todas las noches por el puerto, lo que significaba que el próximo día la iba a volver a ver.


Me fui a mí casa después de eso. Estaba esperando a que pasaran las horas y volver al puerto. Estaba ansioso por verla otra vez.









21 de Agosto de 2019 a las 04:10 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas