andres_dm Andrés Díaz

Un hombre despierta en la oscuridad de su departamento. Está paralizado. Tras recuperar la calma comienza a escuchar ruidos en la habitación contigua: alguien más está despierto... ¿Quién es esa persona?, ¡¿qué está haciendo ahí?! ¡Esa habitación solo tiene un inquilino! © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. No se reclama ningún derecho sobre la imagen original usada para la portada.


Horror Sólo para mayores de 18.

#pasillo #intruso #horror #insomnio #parálisis #noche #oscuridad #departamento #ruidos #extraño #suspenso
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Parálisis del sueño


Despierto. Es de madrugada. No puedo ver nada. Contemplo el profundo y solitario abismo de la oscuridad en mi departamento. No puedo moverme. Tengo nuevamente esa terrible y espantosa parálisis. Empiezo a angustiarme.

Respiro hondo: cada noche que esto ocurre trato de pensar racionalmente para calmarme y empiezo a respirar profunda y lentamente. Inhalo... Exhalo... Inhalo... Exhalo... Mi ritmo cardíaco comienza a disminuir. Aspiro profundamente una bocanada de aire y me tranquilizo poco a poco.

Aún no puedo moverme. Mis ojos buscan puntos de referencia en la penumbra pero no logro ver nada.

Pasan los segundos y los minutos. Mis extremidades no responden. Esta vez la parálisis parece estarse prolongando demasiado pero intento conservar la calma. Me sereno un poco más pero, entonces, escucho algo. Son pasos. Vienen del departamento de al lado. Alguien camina en el cuarto de mi vecino, quien es un hombre muy mayor. Debe haberse levantado a orinar o algo por el estilo. Pero… algo me parece extraño. Pongo más atención.

Siento un escalofrío.

Escucho pasos pesados. Esos no son los débiles pies del lánguido viejecito que saludo todos los días por la mañana. No. Él nunca usaría el tipo de zapatos que escucho caminando por su departamento ahora mismo. Ese hombre vive solo al igual que yo. ¿Quién es esa persona que camina en su departamento? Quizá estoy equivocando la dirección del sonido.

Escucho nuevamente prestando más atención. No. No puede ser de otro sitio. ¡Debe ser ahí! El departamento del lado opuesto pertenece a una mujer que trabaja de noche en una tienda para pagar unas deudas y las habitaciones de arriba están casi todas desocupadas, excepto una, pero me sería imposible escuchar algún ruido proveniente de ahí por su lejanía. En cuanto a la planta inferior, es lo mismo: muchos vecinos del pequeño recinto trabajan de noche o hacen turnos dobles.

Vuelvo a escuchar más pasos. ¿Serán quizá un par de botas?

Sea quien sea, es una persona pesada: percibo cómo el piso de madera de ese departamento cruje con cada paso que da. Pero, parece como si sus pies se aligeraran… Creo que está intentando hacer menos ruido. Tal vez también se dio cuenta del ruido de la duela. Acabo de escuchar cómo ha empezado a girar una perilla. Pero ahora solo hay silencio.

Aún no puedo moverme y una vez más empiezo a ponerme progresivamente nervioso.

Oigo más pasos. Otra perilla gira lentamente. Los goznes de una puerta en el departamento contiguo rechinan débilmente. Más pasos. Otra perilla más se abre. El miedo se apodera de mi cuerpo: mis latidos empiezan a acelerarse nuevamente. ¡Carajo! ¡La última puerta debe pertenecer a la habitación de mi viejo vecino!

Los pasos avanzan pero luego se detienen. Sigo sin poder moverme. Estoy paralizado. ¿Ese maldito estará en el cuarto con él?

De pronto, ¡un golpe seco!

Escucho la voz del anciano gemir por el terrible dolor que ha perturbado brutalmente su descanso y, apenas he alcanzado a oírlo, ¡otro golpe más! ¡Y otro! ¡Y luego otro! ¡Y otro más!

¡Oh, Dios!... Estoy temblando en mi cama por el terror. La voz del anciano hombre fue sofocada inmediatamente después del segundo impacto de esos golpes secos entregados con una bestialidad espantosa. Escucho rechinar los resortes del viejo colchón barato de ese pobre señor ante tanta violencia. La cama cruje con cada impacto.

Todo ha quedado en silencio.

Mis ojos se humedecen. Por mis mejillas comienzan a escurrir lágrimas de impotencia y de un miedo descomunal. ¡Aún no puedo moverme, maldita sea! ¡Estoy aterrado! Escucho una respiración agitada. Ese maldito asesino en el departamento de al lado debe estar exhausto. Oigo su resuello y lo que parecen los quejidos de una voz ronca y profunda. Después de una pausa percibo el sonido de un cajón que se abre.

Luego escucho más pasos. Está caminando por la habitación. ¡¿Quién es esa maldita persona?! Una nueva oleada de pánico me llena el cuerpo y me pone a temblar. Los pasos se alejan y luego vuelven a escucharse con más fuerza: creo que ha salido del departamento contiguo y regresado al pasillo principal.

Los pasos se escuchan más fuerte… mucho más fuerte…

¡Oh, no! ¡Los pasos vienen hacia mi departamento!

Mi respiración se agita. Escucho lo que deben ser unas botas muy pesadas caminando hacia acá. ¡Y todavía no puedo moverme! ¡No, lárgate de aquí! ¡Déjame en paz!

Los pasos se detuvieron…

¡El picaporte de la puerta comienza a hacer ruido! ¡Es la puerta de mi apartamento! ¡Está intentando girarlo!

¡Por favor, Dios! ¡Ayúdame! ¡No quiero morir!

¡Lárgate! ¡Lárgate y déjame en paz! ¡Carajo!

Suplico mentalmente por clemencia mientras sollozo de pánico… ¡Estoy desesperado! ¡Mi maldito cuerpo no responde!

Ahora hay una pausa… Y más silencio. Escucho que la puerta de madera cruje bajo el peso de un cuerpo enorme que se ha recargado sobre ella. Santo Cielo… ¡Joder! ¡Escucho un golpe en la puerta y mi pulso parece estar por hacerme colapsar! Ha dado un golpe torpe y acertado con muy poca fuerza. Luego, escucho nuevamente los pasos. Las botas pesadas siguen con su camino por el pasillo del edificio hasta que, finalmente, el ominoso eco que producen sobre el piso de madera se pierde en la distancia.

Mi corazón está por estallar y entonces me desmayo.

Amanece algunas horas después. Despierto por la mañana ante la claridad del día que entra por la ventana que da hacia la calle. Recuerdo vagamente lo que sucedió anoche pero… creo que, quizá todo pudo haber sido una pesadilla.

Entonces percibo poco a poco el ajetreo que se escucha en el edificio y me estremezco al oír los sollozos de una de mis vecinas. ¡No, Dios Santo, por favor no!

Esta vez ya puedo moverme. Salgo de mi departamento y veo a mis vecinos llamando por teléfono desesperados…

Para cuando la policía llega, evidentemente es muy tarde para el viejo y solitario hombre en el departamento de al lado. Los demás me han impedido el paso a su habitación y no me dejaron verlo. Siento una punzada terrible en el pecho. Mi vecino falleció, de eso no hay duda.

Los oficiales examinan la escena. Los otros inquilinos y yo preguntamos con horror qué ha sucedido: nos explican que un tipo, aparentemente drogado, estranguló al portero anoche y logró entrar a la habitación del anciano. Le deshizo el cráneo a golpes y le robó algo de dinero antes de marcharse.

La policía hace preguntas. Narro lo que viví.

En sus rostros noto los gestos de consternación pero, incluso así, nos comentan que es una tragedia, aunque que es algo común en esta nefasta zona suburbana: robos a casa habitación que terminan mal. Intrusiones por drogatas y adictos. Abundan en estas calles.

El tiempo pasa.

Me he mudado de residencia. Rento una casa pequeña en un barrio diferente, un poco más tranquilo.

Ya hace varios meses desde que aquello sucedió pero, por las noches, me causa un horror descomunal pensar lo ocurrido durante esa madrugada. No puedo dormir bien: ahora sufro de insomnio. No ha pasado un solo día, ni una sola noche sin que piense en ello.






[Escrita la madrugada del 21 de abril del 2019, durante horas de insomnio, mientras escuchaba pasos en la casa de al lado… Última edición: 5 de mayo de 2020]


18 de Agosto de 2019 a las 18:53 5 Reporte Insertar 8
Fin

Conoce al autor

Andrés Díaz Si buscas historias que te hagan estremecer, llegaste al sitio correcto. Soy psicólogo clínico. Escribo terror y ficción desde los 12 años. Mis mayores referencias literarias son Poe, Lovecraft, King, Verne, Sade, Conan Doyle, Pacheco, Rulfo, entre otros. Cuenta en inglés: andres_dm_eng Wattpad: Andres22DM Sweek: AndresDM Instagram: andresdiaz_escritor

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MR María Ramìrez
Debe ser terrible vivir algo como eso. Muy buena historia. Aunque esperaba un final diferente... no se,

  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    Gracias por leer la historia y por el comentario. Cómo te esperabas el final? Me dio curiosidad jeje Te mando un saludote! 5 days ago
Leonardo Nin Leonardo Nin
Considerando el horror que vivió el personaje es una buena historia para pensar en ese insomnio de lo que perturba a cualquiera por las noches en un apartamento.

  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    Te agradezco mucho la lectura y el comentario. La historia me vino casi súbitamente por una especie de terror nocturno una madrugada. Ojalá que se haya logrado transmitir. ¡Te mando un saludo enorme! 4 weeks ago
  • Leonardo Nin Leonardo Nin
    Gracias por responder, supongo que por tu trabajo como psicólogo, no tienes a veces tiempo en responder a tiempo los comentarios, pero, gracias por leerlo, me sorprende en lo que se baso, tu relato, en serio es genial, ¡Te mando un saludo enorme también, pana! 4 weeks ago
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