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Somnus

¿Lugar? No importa. ¿Época? Nadie sabe. ¿Por qué ahora? Pregunta que se hacen las personas de mi círculo social.

Quizás la gente estaría asombrada de saber la verdad, aunque solo quiero ocultarla y que se descubra por sí sola. Si se sabe ahora, posiblemente el pánico domine en nuestra sociedad.

Hace no más de una semana he tenido una experiencia peculiar, demasiado para mi gusto. Empezó con una noche demasiado normal, volvía del trabajo, luego de un arduo día en esa oficina que tanto me agobiaba. Solo quería dormir, así que lo único que pude hacer fue cenar, sentarme junto a la chimenea con una copa de licor. Mi pasatiempo favorito, podría decirse el único.

Podrás pensar que soy un aburrido, y con seguridad te diré que sí. Di un sorbo grande a mi bebida, tomándola a la primera. Sentí un escalofrío, y solamente pude voltear.

—Seguro es producto del frío —dije, refregando mis ojos con ambas manos.

Cerré la ventana, era invierno. Mi mala suerte era grande, el viento apagó la chimenea, lo único que me daba calor...

Con un mal humor decidí irme a acostar, pero sin poder conciliar el sueño puesto que empezaba a comerme la conciencia pensando qué hacer mañana en la oficina, además de tener reuniones todo el día. Di vueltas por mi cama, buscando la posición más cómoda; sin embargo, el clima no estaba a mi favor, hacía demasiado frío. Por más que me tapara y cerrara las ventanas estaba helado.

Sentí otra vez el aliento ese en mi cuello, tuve una rara sensación; me sentía observado. Pegué un salto, con la respiración agitada, allí vi a esa figura en el sillón, con su mirada penetrante y su sonrisa macabra que resaltaba en esta espesa oscuridad.

Empezó a reírse, parecía maniática. Me aturdía con esa risita irritante, tenía ganas de tirarle un libro o algo para saber si era mi imaginación, cómo deseaba que desapareciera.

Poco a poco se acercaba a mí, caminando con ademanes altaneros y soberbios. Ni siquiera podía moverme, estaba paralizado del miedo que me dominaba. Se sentó encima de mi estómago, como si quisiera aplastarme... Cortaba mi respiración. Apenas podía pronunciar las palabras, con mucha dificultad. Se acercó a mi oído, solo susurró "Noche, noche".

No entendí nada.

Esta sonreía, y su expresión nunca cambiaba. ¿Es esto producto de mi locura o es que tengo una buena borrachera? Pasó sus frígidos dedos por mi cara, rasguñando cada parte de mi piel, abriendo mis poros... Derramando mi sangre.

Bajó sus manos hasta mi cuello, empezándome a estrangular. Cerré mis ojos esperando a que su maldita presencia desapareciera. No era religioso ni nada, pero empecé a rezar por mi vida y salud mental, y cuando creí que todo estaba perdido mis plegarias se escucharon. Ya no estaba.

No concilié el sueño por días, hasta el día de hoy. Solo sé que me encontraron mis familiares tirado en el suelo, repitiendo una y otra vez "Noche, noche", aquello que me susurró. Hoy en día estoy en este manicomio, escribiendo la verdadera historia de lo que ocurrió... y dibujando aquella figura... sin parar.


16 de Agosto de 2019 a las 23:42 5 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Rinoa Heartilly Novelista | Estudiante de Psicología y Literatura | Fanática de la mitología y poesía.

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Älskar Älskar
Una lectura interesante. Me recuerda ligeramente al estilo de Poe, usando hábilmente metáforas y la creciente tensión rodeado de un ambiente enigmático.
27 de Agosto de 2019 a las 20:41

  • Rinoa Heartilly Rinoa Heartilly
    ¡Gracias! Aprecio tu opinión. Tiene un ligero aire a Poe. 😁 27 de Agosto de 2019 a las 20:43
Tenebrae Tenebrae
Excelente.
17 de Agosto de 2019 a las 00:04

~

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