SL30: hombre de negro Seguir historia

alex_firefly Alex Firefly

Década de los 90's, la vida de una niña trascurre apacible en una zona rural hasta que un hombre extraño vestido todo de negro comienza a rondar la zona. A partir de su primer encuentro, se verá envuelta en una tormenta de revelaciones inimaginables.


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18.

#ciborg #psicológico #90's #androide #robot #alien #transhumanismo #viajes-en-el-tiempo #inteligencia-artificial
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El hombre de negro

Una de las primeras cosas que Silver comprendió fue que el pasado y el futuro no existen. Lo supo cuando viajó por primera vez entre ambos mundos y descubrió que en realidad el universo permanecía estático en un eterno ahora, que el tiempo no corría y que incluso sus propios movimientos podrían ser solo una ilusión.
Poco a poco dejó de preocuparse por los horarios y comenzó a interesarse más en analizar su propia existencia. La primera pregunta que se hizo fue "¿de dónde vengo?" Y entonces se dio cuenta de que la respuesta se había perdido entre ese largo espacio que suele medirse con relojes y la única pista que pudo encontrar fue una antiquísima fotografía instantánea de sí mismo en brazos de su padre. De modo que el inicio de su historia se resumía en una imagen borrosa suya como recién nacido, un niño de cabellos negros y ojos de un frío azul grisáceo, siendo protegido por la mano de su padre; larga, blanca y distinguida, pero de uñas oscuras y crueles. Su segunda pregunta fue: "¿quién soy yo?" Luego de mucho pensarlo, concluyó que él era solo un conjunto de ideas y recuerdos contenidos en un cuerpo físico. No le fue difícil comprenderlo y rápidamente se formuló otra pregunta que lo llevó a comenzar una misión que, desde diferentes puntos de vista, pudo durar mil años o solo algunos segundos: "¿a dónde voy?"
Fue así como en la mente de Silver se desataron tempestades y aparecieron gigantes monstruosos que demandaban acciones titánicas en un mundo frío, en blanco y negro como el piso de mármol en la mansión donde trabajaba siendo el sirviente favorito de la señora de la casa. Un mundo de altos contrastes, irónico como el propio Silver; que permanecía estoico en su impecable traje de oficinista negro mientras en su interior reinaba el caos.
Como el sirviente que era, Silver no poseía ningún derecho, contaba en el inventario de la mansión siendo otro costoso lujo. Sin embargo se podría decir que tenía razones para su inalterable serenidad. La primera podría ser que sus sentimientos eran apenas sombras de los que tendría cualquier ser humano y la segunda que en realidad no tenía de que preocuparse siendo una de las propiedades favoritas de su ama; podía considerarse muy afortunado ya que, de toda su generación, él era uno de los pocos sirvientes que seguía en funciones. El solo emplearlo para uso doméstico infringía la ley debido a la "conducta errática" que él y sus compañeros habían mostrado antes y bastó para prohibir que fueran puestos al alcance del público, Silver tuvo la suerte de caer en manos de una mujer poderosa que gustaba de coleccionar artefactos extraños y objetos prohibidos. Su ama no lo pensó dos veces antes de llevar a casa a uno de los míticos Treinta, los sirvientes malditos de la casa Silverlight.
Los deberes de Silver eran simples y oscuros, al igual que el mundo en que se desenvolvía. Su trabajo como un sirviente de su clase, un "viajero", consistía en transportarse a otras épocas y traer a su señora aquellos placeres que en su mundo decrépito ya se habían extinguido. Un buen trozo de carne de res, una flor, el calor de un joven campesino, animales de granja para destripar; deseos tontos que decepcionaban a Silver y le hicieron convencerse de que, pese a estar en la cumbre del desarrollo tecnológico, la humanidad se había vuelto completamente estúpida; corrompida de tal forma que la única manera de salvarla era eliminándola por completo.
Pero Silver sabía que la solución no era tan sencilla como parecía. Que aún si destruyera a cada hombre y mujer en el mundo, estos seguirían existiendo en algún rincón y momento del universo eterno, aparentemente inalterable, que habitamos. Absorto en estos pensamientos que le obsesionaban, un día de febrero de 1992, observaba a una niña en un columpio cuando se fijó en como desde un angulo se veía más alta que de otro, entonces pensó: "la solución no es eliminarlos, sino cambiarlos de perspectiva, cambiar la historia". Y desde entonces comenzó a echar a andar un complejo plan y a fijarse más en esa niña.

17 de Agosto de 2019 a las 02:21 0 Reporte Insertar 0
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