La Strega Seguir historia

lalolini92 Eduardo Vazquez

¿Qué pasaría si todo lo que sabes sobre ti no fuera verdad? ¿y si estuvieras destinado a algo más grande que tú? Esas son las preguntas que rondan la cabeza de Nancy Brooks desde que una serie de eventos misteriosos y terroríficos cambiaron para siempre su vida.


Paranormal Todo público.

#terror #magia #misterio #suspenso
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AVVENTO


“La explosión de una estrella es igual de impresionante como el cambio que produce en el universo. Nada en el universo se detiene, todo fluye”.

...


Capítulo 1


“AVVENTO”


La noche sigue su curso y cada minuto da la impresión de ir en contra mía. El aire gélido de agosto parece indicar que el final del año se acerca, que algo nuevo viene y todo terminara por cambiar. Conduzco por la carretera y no parece haber nadie a mi alrededor, los únicos sonidos que me acompañan son el latido de mi corazón y mis pensamientos al ritmo de una canción que suena en mi radio, “Love” de la siempre inspiradora Lana del Rey.


Si mi madre me viera en este momento seguro me regañaría por no venir más abrigada, por nunca escuchar sus consejos. ¿Pero no es acaso eso lo que siempre dice una madre? Si, pero si estuviera aquí también me diría que no debería haber bebido tanto y que no debería haber hecho muchas más cosas de las que hice en la casa de Emma, mi mejor amiga.


Comienzo a mirar por la ventana y aunque conduzco por una calle que me resulta familiar de pronto ya no me siento tan sola, me parece ver que, en el fondo del camino, hay una delgada y solitaria farola que apenas alumbra, con una tenue luz que podría indicar que su muerte está cerca.


Seguramente y gracias a los tragos que tuve la delicadeza de beber con tanta prisa es que ahora me siento un poco más que mareada y el entorno definitivamente no parece querer cooperar con mi estabilidad mental. Conforme avanzo, solo alcanzo a percibir sombras sin sentido que se forman y proyectan a medida que voy por el camino. Me dan un poco de miedo y casi siento que intentan entrar al auto, pero me convenzo que seguramente serán los estragos de las cervezas de esta noche.


Pareciera que las sombras intentan abrazarme o ir por mi camino, pero no me parece un gesto amable, es más como si trataran de tomar algo de mí, como si quisieran alcanzarme, abrazarme. La sensación que cimbra mi cuerpo es sofocante - ¿Alguien va siguiéndome? – Miro el retrovisor y los espejos, no parece haber nada ahí afuera. Estoy un poco ebria definitivamente.


Casi las 12 - ¡Demonios! - La batería de mi celular se terminó hace media hora y el pánico me está haciendo su presa. Piso un poco más afondo el acelerador, aunque con precaución porque viene de nuevo a mi mente la voz de mi madre, diciendo que eso fue lo que mato a Matt Reeves el año pasado.


El pobre ingenuo salía de una fiesta con sus amigos y después de tomar casi todo el alcohol que estuvo a su disposición, decidió que era una buena idea manejar solo hasta casa. Su cuerpo sin cabeza y el auto partido a la mitad del techo hacia abajo es todo lo que encontraron. Mi madre solía decirme que fue como si su cabeza hubiera sido un borrador y el suelo una hoja de papel. No hubo forma de reconocerlo sin una prueba de ADN.


Pensando en mi madre, a esta hora ya estará seguramente más que alterada y habrá puesto a la guardia nacional a buscarme – Definitivamente no me dejará salir nunca más - ¿Por qué no habrá contestado las llamadas que le hice esta tarde?

Ya estoy cerca de la entrada de mi casa, es mi momento – Debes entrar sin hacer ruido, se sigilosa – me repito varias veces, primero para calmarme y luego para conseguir meter la llave en la (maldita) cerradura que ahora parece haber cambiado. Reviso otra vez el reloj y él sigue corriendo con cada minuto que pasa en mi contra. - ¡Demonios!

Cuando finalmente consigo abrir la puerta entro lo más callada que puedo y camino tan sigilosamente que yo misma me asombro. Al entrar lo primero que hago es buscar a mi madre, ya que ella es bastante perspicaz en estas situaciones y yo estoy esperando que esté sentada en la sala, sin embargo, cuando volteo hacia donde debería estar no hay nada. Que misterio.


Desde que tengo edad para salir mamá ha sido muy clara sobre la confianza entre las dos y en que esta es suficiente para siempre dejar las cosas claras y transparentes entre las dos, NO OCULTAR NADA entre nosotras, esa es una regla vital en nuestra relación.


- ¿Mamá? ¡Estoy en casa! – y de repente una sensación de vacío y silencio me invade, tan fuerte y profunda que provoca que me zumben los oídos. Todo permanece callado, tan raro y tan difícil de creer que no haya ni un solo ruido, mucho menos música saliendo de su oficina, algo que normalmente sucede dado que todos los días trabaja arduamente preparando su programa de radio, ¿habrá tenido alguna cena importante? ¿otra vez una de sus largas reuniones de semana?

Camino por la casa, camino a la cocina, el baño, la sala, el sótano, pero no hay nada. Ni una señal que me diga que ella está ahí.


Busco en la mesa de la cocina alguna nota , ella es muy dada a eso especialmente si debe salir de improviso y no ha conseguido llamarme al celular, pero no encuentro nada, así que seguro me la ha dejado en el refri ya que eso es más común, pero al buscar el resultado es igual, nada.


¡Nada! No hay nada. - ¡Mi mesita de noche! Pienso automáticamente, la fuente de los mensajes realmente importantes y donde mi madre siempre los deja si quiere que yo me entere de algo.


Salgo de la cocina y me dispongo a subir a mi habitación. De repente la tarea se me hace más difícil gracias a todo el alcohol en mis venas ¡Las malditas escaleras! – Aunque es poco usual que llegue ebria a mi casa se que las escaleras representan un gran porcentaje de los accidentes en casa y estoy muy segura que las probabilidades aumentan si estas en condiciones poco convenientes.

...

Con mucho esfuerzo, unos cuantos tropiezos y moretones en el camino consigo llegar a mi habitación y antes de tirarme en mi cama reviso mi mesa de noche, pero ni siquiera el vaso de agua que deje esta mañana se ha movido, no hay nada que me indique algo nuevo por ahí, todo me empieza a resultar muy raro.


Si esta es una de las veces que el universo ha conspirado a mi favor debería estar muy agradecida, de lo contrario ya estaría castigada por bastantes años como para no salir por el resto de mi vida.


Ahora mi único pensamiento es el paradero de mi madre, ya que no estar presente en mi vida, no es precisamente una de sus costumbres (o de cualquier otra que se pronuncie como una madre ejemplar) y que no me haya llamado o dejado una señal de lo que haría me parece difícil de creer. Quizá es que hemos alcanzado un nuevo nivel de confianza, más permisiva o más adulta, lo cual francamente no suena del todo mal. ¿Podría ser esto el inicio de mi vida adulta? Lo dudo.


Aunque mi madre nunca se ha pronunciado con el discurso de ser una madre excepcional, la realidad es que tiene muchas cualidades que la calificarían perfecto para este título. Aun cuando su trabajo pueda parecer demandante en extremo y el tiempo que tenga sea realmente muy limitado, todos los momentos que no ocupe su trabajo son exclusivamente dedicados a mí.


Mi madre es Claire Brooks, una reconocida locutora de radio de la estación Maine 78.9 de FM. Conocida también como una de las profesionales más calificadas en su ramo, muy buena en lo que hace y una periodista comprometida con su oficio y con el público, que nunca deja cabo suelto en una nota periodística.

Su programa de radio está centrado en noticias diarias, de misterios y casos policíacos sin resolver. Es algo que ella y su equipo llaman “La dimensión inconclusa del crimen”, un programa que debo admitir que disfruto mucho y que tiene bastantes fans gracias a los que mi madre ha adquirido cierto estatus de celebridad en nuestra ciudad. Supongo que es gracias a su dedicación y entusiasmo que yo he decidido estudiar periodismo, aunque no estoy del todo segura de ello.


Más allá de su trabajo mi madre es una gran persona, siempre dedicada a las causas sociales y a ayudar a otros. Calificada por muchos como una persona muy hermosa y no solo como ser humano.


Al menos en lo que puede describirse como belleza común, mi madre lo resuelve bien para salirse del canon. Es una belleza que me hubiera encantado heredar y que, si lo pienso bien, me hubiera ayudado bastante en mi vida más adolescente. Realmente su belleza no me parece nada común.


Yo, por otro lado, soy bastante más parecida a mi padre, y no puedo decir que desafortunadamente pues él era un hombre, hasta donde puedo recordar, irritantemente guapo, al menos lo suficiente para provocar que más de una mujer volteara ante su presencia y que más de un hombre se sintiera celoso o quizás algo más.


De hecho, si de alguien he heredado más rasgos físicos ha sido de él, gracias a su cabello negro y ondulado y a su mirada de un azul chispeante. Él, siempre acompañado de su amigable y fascinante sonrisa, para mí madre el juego perfecto a su personalidad seductora. Gracias a ellos he tenido la suerte tener un modesto físico que hasta ahora no me ha dado problemas y tampoco muchas ventajas.


Afortunadamente esas cosas banales para una chica de mi edad no suelen atormentarme regularmente, pues a mis casi 25 años no soy una persona superficial y no tengo la popularidad requerida para que se me permita serlo.


Además, siempre he preferido estar tranquila y pasar desapercibida la mayor parte del tiempo ya que nunca me he considerado muy social y porque el arte de la socialización tampoco se me da muy bien. Tengo lo que a muchos les gusta llamar, una personalidad particularmente rara que en realidad resulta perfecta para mi entorno.


El lugar donde vivo es Mine, una antigua y pequeña ciudad al norte de Portland cuyo origen y evolución se debe a las múltiples zonas mineras que había en la zona. Un lugar cuya popularidad en los libros de historia se acrecentó por los muy extraños y diversos sucesos catastróficos que se suscitaron de una economía basada en la práctica minera.


A decir verdad, la imagen de Mine es bastante parecida a la de cualquier otro estado en Estados Unidos, si no fuera porque aquí, el sol raramente da señales de su existencia y porque la mayor parte del tiempo está lloviendo. Es algo que a mi me gusta llamar “Alaska húmedo”


Pareciera que esta ciudad ha sido moldeada así por Dios a propósito, pero si lo pienso mejor pareciera más el escenario de algún autor de libros fantásticos como los que suelo leer, de esos donde hay vampiros y hombres lobo o ángeles caídos esperando por encontrar la redención y amor verdadero.


De hecho, Mine seria la ciudad propicia para toda clase de eventos “místicos” y “misteriosos” por la atmósfera lúgubre y gris que proyecta la mayor parte del tiempo y que apenas desaparece en verano.


A mi particularmente un lugar así me va perfecto, los días lluviosos, la neblina constante, el frio. Así que, desde mi llegada a la ciudad, cuando tenia apenas 9 años, me he adaptado bastante bien, sobre todo teniendo en cuenta que mi familia es del sur de california donde el sol parece nunca ponerse y donde las playas están prácticamente si sales de casa.


Nunca he extrañado eso y siendo franca me siento parte de la ciudad. Combino bastante bien porque la falta de sol constante ha hecho que mi piel adopté un tono pálido que, realmente me encanta. Gracias a ello soy capaz de mezclarme sin problema entre los que son originarios de Mine.


Aunque tampoco es que se trate de gente muy peculiar, yo podría decir que la gente en Mine tiene algo que no sabría como describir del todo. La gente aquí pareciera haber sido sacada de algún un folleto promocional de una agencia de viaje. Todos familias completas y felices, perfectas e impecables. Algo nada común en EUA.


La gente aquí es muy amable, y yo diría que, en extremo. Vivir aquí es como si fueras parte de alguna serie de TV de los 90. No existe ningún mal social que yo recuerde, lo cual, para mí resulta demasiado raro.


No creo que la gente en Mine oculte algo en absoluto, pero el hecho de que para algunas personas el tiempo no exista me parece bastante raro. De hecho, es algo que siempre ha llamado mi atención ya que un par o dos que conozco desde que tengo memoria se “conservan” bastante bien considerando todo el tiempo que ha pasado desde que llegamos a vivir aquí.


Si el ambiente en Mine se pudiera medir o ver, estoy segura que estaría lleno de misterios, cosas inconclusas y mucha, mucha niebla. Sin embargo muy a mi pesar (o no) aquí raramente suceden cosas interesantes o malas. A decir verdad, estoy convencida que si vivo aquí mucho más tiempo terminare por convertirme en una extraña combinación de Mary Poppins y Morticia Addams.


...


14 de Agosto de 2019 a las 19:42 0 Reporte Insertar 1
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