Las margaritas también cumplen deseos Seguir historia

azale Sara García

Cuando fallece su padre, Arlene se culpabiliza por no haber tenido una mejor relación con él. Sin embargo, no es consciente de que las margaritas también cumplen deseos, y sin poder darle una explicación lógica, se encuentra con que ha regresado atrás en el tiempo. Cuenta con una segunda oportunidad, pero ella no es la única. Conocerá a dos jóvenes que se encuentran en una situación similar, y la curiosidad los motivará a permanecer unidos. "Las margaritas también cumplen deseos" es una historia que trata la complejidad en las relaciones familiares y la importancia de que estas sean adecuadas, buscando un enfoque positivo y motivador. También encontrarás grandes dosis de amistad y romance.


Drama No para niños menores de 13.

#amistad #romance #drama
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Prólogo: las margaritas también cumplen deseos

Arlene lloraba desconsolada un fatídico tres de octubre, y maldecía el momento en el que su mirada se había desviado hacia el cristal tras el que se encontraba el cuerpo sin vida de su padre. No quería conservar aquel recuerdo, pero tampoco podía borrar aquella imagen de su mente. Solo en aquel momento fue consciente de que su corazón había dejado de latir, y que no había marcha atrás: estaba muerto. Era contradictorio que estuviera rodeado de flores de vivos colores, sobretodo cuando él se presentaba en el centro de aquel espacio más marchito que nunca. Ahora era tan solo un cuerpo, y el recuerdo de sus seres queridos sería lo único que lo mantendría con vida, pero de una manera intangible. Sus pensamientos en aquel momento se habían convertido en garabatos, y si algo había conseguido sacar en claro era que se arrepentía de no haber tenido una mejor relación con él. Hacía tiempo que no le decía «te quiero», y la culpa la consumía.


Se acercaba el invierno acompañado por el frío y las prendas holgadas, y Arlene había dejado de llorar, dando paso a las tormentas y a las precipitaciones interminables. Seguía sintiendo dolor, y no entendía cómo se podía superar una pérdida tan amarga. Dejándose empapar por la lluvia, recorrió la costa contemplando el paisaje que la rodeaba: las olas rompían enfurecidas contra las rocas, el viento soplaba con fuerza haciendo danzar las ramas de los árboles y la luna era arropada por unas nubes grisáceas. Finalmente, se introdujo entre unos matorrales, siguiendo un camino tan estrecho que pocas personas creerían que al final de aquel recorrido se encontrarían con un lago precioso. Deshaciéndose de las ramas que se enredaban en sus pantalones, consiguió llegar a su destino. Se sentó sobre una roca y desvió la mirada hacia las ondas que se formaban en el agua, y cuando creía que rompería a llorar, arrancó una de las margaritas blancas que crecían en el suelo, y uno a uno, dejó caer los pétalos sobre la tierra húmeda. Le gustaría poder regresar atrás en el tiempo y corregir aquellos errores que había cometido en los últimos meses, quería volver a ver con vida a su padre, y no sólo eso, sino también decirle todo lo que no había sido capaz de confesarle. No era la primera vez que su mente se inundaba de aquellos pensamientos, pero por alguna razón que Arlene desconocía, se le permitiría cumplir aquel deseo. Frente a ella se presentaría una segunda oportunidad a la hora de remediar todo aquello que anteriormente creía haber destrozado, y pronto descubriría que no había sido la única afortunada. Sin embargo, en aquel momento no sintió nada en especial, tan solo una profunda tristeza.


Cuando se cansó del silencio y la soledad aterradora, Arlene se levantó y abandonó el lago. Los mechones de su cabello se pegaban a sus mejillas, y las gotas se deslizaban hacia su mentón. El agua de la lluvia había conseguido llegar hasta su piel, cada rincón de su cuerpo estaba mojado, pero incluso la sensación de incomodidad provocada por el frío no le preocupaba: consideraba que se lo merecía, y en cierta medida, el hecho de compadecerse continuamente de sí misma la hacía sentirse mejor. Sería más duro si se esforzara en gestionar sus emociones de una manera más correcta, si dejara de victimizarse y provocarse un gran sufrimiento con pensamientos dolorosos y destructivos. No contemplaba la posibilidad de cambiar su actitud, no estaba preparada para ello.

Cruzó los matorrales siguiendo el estrecho camino de tierra, y pronto se encontró con las playas rocosas y las olas enfurecidas. El sonido de unos pasos interrumpió sus pensamientos, y Arlene recibió una mirada llena de intriga. El joven sonrió, desconcertándola, y continuó su trayecto protegiéndose de la lluvia con un paraguas de lunares, mostrando una absoluta indiferencia. Arlene suspiró, avergonzada, pero pronto olvidó lo sucedido y se dirigió hacia el calor de su hogar, volviendo a centrar todos sus pensamientos en la muerte de su padre.


Necesitaba descansar, y aquella noche no se le hizo difícil quedarse dormida, estaba agotada física y mentalmente. La mañana siguiente la despertaron los rayos del sol que se adentraron sin previo aviso en la habitación, y es que acostumbrada a los días nublados de invierno, no solía bajar la persiana. Extrañada, y sintiendo un calor desagradable, Arlene se incorporó rápidamente y se deshizo de la parte de arriba del pijama. Estaba empapada en sudor, tenía la boca seca, y lo único que deseaba en aquel momento era un vaso de agua. Contempló el edredón que se encontraba tirado sobre el suelo y abrió la ventana esperando que entrara una brisa fresca: el cielo se presentaba totalmente despejado, y lejos de lo esperado, el aire que acarició su rostro no era para nada reconfortante, sino más bien tibio. Nadie diría que fuera diciembre, y de hecho, no era diciembre: el calendario marcaba un 22 de junio. Arlene había regresado atrás en el tiempo.

8 de Agosto de 2019 a las 20:19 4 Reporte Insertar 5
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Litzy Martinez Litzy Martinez
Un maravilloso comienzo que pica en la curiosidad del lector, una idea muy original y llevada a cabo muy gratamente💛 sigo leyendo😉
Dani Franco Dani Franco
Super interesante! me vi sentada pensando en el pasado! sigo tu historia!!!!
Ana Isabel Andrés Velasco Ana Isabel Andrés Velasco
Te acompaño en tu nueva historia 🌺
8 de Agosto de 2019 a las 16:14

  • Sara García Sara García
    Muchas gracias, espero que te guste :) 8 de Agosto de 2019 a las 16:20
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