El legado de los muertos Seguir historia

apselspaka Apsel Spaka

Nos presenta la historia de Tiago y Willian, personas representadas por el pesimismo que desean un cambio en sus alrededores, pues viven en unos barrios de matanza y pobreza. El problema se empeorara con la inevitable crisis económica que devastara toda la nación brasileña. Así que con numerosos sacrificios de inocentes lograran el bien común para el país; ocasionando en sus pasos peleas de ideologías que acabara posiblemente con el legado de los muertos. ¿Lograran el gran cambio o fallaran en plena acción?


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El mismo día de ayer

Brasil, São Paulo (1995), una ciudad partida en dos con diferentes tratos sociales, la pobreza y su viceversa puede ser mostrados en una sola imagen. Sin embargo, la mayoría de los fotógrafos ocultan la realidad a fin de no arruinar la reputación del pueblo; mostrando solamente lo bello, y lo horrible descartado. Pues a los barrios pobres se le fue asignado un nombre especial: “Las favelas”. El arrabal Paraisópolis, es la barriada más extensa de toda la ciudad; donde habitan en sus interiores aproximadamente 54 mil personas. Crece bajo su propia ley impuesta por la violencia y las mafias armadas hasta los dientes. Ellos son colegas de la HK, Uzi, AR-15, URU, Glock, AK-47, en el resto del mundo este tipo de armamento se usa en la guerra; aquí son las armas del crimen. Lo cual es extraño pensar que los policías solo van a la favela para imponer la ley. Mediante el equilibrio delicado entre las municiones de los bandidos y la corrupción de los agentes, consiguen formas pacificas de convivencia.

La pudiente pandilla de narcotraficantes “Los ángeles”, es uno de los principales carteles que distribuye la marihuana a todo São Paulo; además de tener el poderío administrativo del inmenso morro. Son liderados por Fabiano “El pastor”, un maleante cristiano e inescrupuloso quien entro al mandato luego de destronar al anterior dirigente. El reciente conflicto del poder, ocasionó que surjan desde sus escondites comerciantes oportunistas; las cuales corrompieron el sistema de ventas en pocas semanas. Pensando en unas posibles soluciones, decidió nombrar a 5 hombres de confianza como centinelas de control: João “El puma”, Paulo “El tigre”, Louis “El mono”, Oscar “El chicle” y Felipe “El tuerto”. De esa manera, cada porción del grupo criminal estaría esparcido en diferentes sectores del cerro; sin necesidad de reagruparse a cada momento. Así con la implantación del nuevo plan de vigilancia, resolvió el problema desde la raíz en corto tiempo. Ya que descubrieron las ubicaciones de los proveedores clandestinos, para luego atraparlos y erradicarlos de la faz de la tierra.

Ya 3 meses transcurrieron del último suceso, y los resultados no fueron muy favorables para Fabiano puesto que en estos últimos días es común verle la cara de tormento, dado que se arrepiente de haber divido su enorme dominio; por lo cual maldice ese día en todas sus noches besando su rosario. Gracias a su absurda decisión sobre el control de los territorios, perdió el total respeto de la mayoría de sus subordinados; quienes ahora son fieles a distintos amos. Un grave golpe a su ego, la cual le hizo perder su gran prestigio hacia los pobladores de la favela; los cuales antes lo veían como un ángel caído que trae la muerte a su paso. En cambio, la nueva administración fue un éxito en otro sentido puesto que incrementó notablemente la cantidad de ventas en estos últimos meses; a través de nuevos acuerdos de distribución a más rincones de la ciudad. Pero al mismo tiempo los encaminan a un conflicto armado por el mal reparto del dineral. La gota que colmó el vaso, fue el misterioso asesinato del primogénito de Fabiano. Ante el crimen atroz, culpo sin pruebas aparente a João como el principal perpetrador. Ordenando en plena madrugada invadir las tierras del supuesto asesino, dando comienzo a la nueva guerra territorial.

Las calles se tiñen de sangre, ya que en las batallas surgieron incontables muertes. Desde simples combatientes hasta inocentes acribillados por las balas perdidas, la cual aumenta el número diariamente; sin ninguna presencia o interés de las autoridades. Después de tantas emboscadas al azar, ya fueron aclarados los equipos, de ley involucrado Fabiano con sus centinelas Louis, Oscar y Felipe contra el grupo enemigo autoproclamados como "Los rebeldes", comandados por João y su hermano Paulo. Sin embargo, la guerra está estancada ya que las escaramuzas de cada facción son flojas; puesto que la mayoría de los subordinados son de corta edad. Así que los varios cadáveres son de adolescentes o hasta inclusive niños, quienes se unieron al lio para escapar del aburrimiento; y en estos momentos están tapados con mantas blancas. Toda la masacra está siendo registrado por los ojos de los propios policías, quienes recogen los cuerpos sin vida; con falsas caras de empatía.

Tras la milagrosa conquista del grupo rebelde en uno de los sectores de Oscar, arrebataron una considerable cantidad de armamento ilícito. En consecuencia, los subordinados de Fabiano tuvieron que retroceder hacia el norte, así que la próxima disputa territorial seria precisamente en el viejo mercado "La tierra de Dios"; por lo tanto, los asentamientos cercanos estarían en gran amenaza de posibles tiroteos. En uno de las tantas residencias vive el pintor Tiago, un joven de 19 años apodado por los lugareños "Él bebe"; como burla de su tremenda inseguridad. Mediante tratos con el centinela del morro de la localidad consigue dinero, los cuales son trabajos repetitivos; ya que consiste en elaborar murales amenazantes con el propósito de escasear enemigos hacia la mafia. En efecto resulto irónico que no funcionará, pero igual lo siguen implementando para descartar la mínima ayuda hacia los rebeldes.

Cuando la luna opaca al brillante sol, se encuentra Tiago en posición fetal intentando dormir lo cual es difícil por varias circunstancias. Una de las razones principales es el irresistible sufrimiento de la hambruna que padece, ya que en esta semana no recibir trabajos de Oscar; por lo que quedó sin dinero para alimentarse. Además, el miedo a morir en cualquier momento es más evidente frente al inminente tiroteo que se dará en el mercado; así que se intenta relajar al plasmar varias veces su preocupación en pinturas hasta lograrlo. Ahora bien, su pequeña habitación se volvió en un dichoso almacén, a menudo desordenado por sus propias obras artísticas, para luego doblar su oreja; como si fuera el interruptor de su conciencia. Con todo lo experimentado en su vida acoplo una actitud pesimista, visto que los días son prácticamente iguales y demasiado cruel con las metas personales; pues con la edad comprendió a aceptar la indiferencia del mundo. La cual reclama constantemente a su cobardía, debido a no poder acabar su sufrimiento existencial. Al culminar la odisea de cada noche seguida, se acuesta en el piso en la cual se abriga con una simple manta; para finalmente descansar en paz.

En la plena medianoche, apareció de la nada Tiago completamente desnudo en un terreno desconocido e estéril rodeado de neblina. Al sentir las heladas brisas, empezó a caminar lentamente abrigándose con los brazos; en tanto observa las colinas en búsqueda de un posible refugio. Al término de unos pasos, consiguió apenas mirar entre la niebla el inicio de un campo de árboles, lo cual le motivo ir más hacia el mismo rumbo hasta llegar al destino, en lo cual presenció entre los arbustos una vivienda con la luz encendida en el exterior, de tal suerte extraña corrió con esperanzas de poder sobrevivir, llegando al domicilio tocó la puerta.

—Ayuda... Por favor. —Dijo Tiago temblando y castañeteando los dientes por la baja temperatura mientras que la mano izquierda cubre sus genitales.

Al no obtener una respuesta alguna, tocó constantemente la entrada con impulso.

—¡Ayúdenme! —Un grito soltado de su poca paciencia, sus mismos diálogos fueron expresados reiteradamente cuando tocaba cada vez la entrada.

De tanta agonía se sostuvo de la puerta de tal manera abrumadora, la dustracion le hizo dirigir hacia una ventana con cortinas reflejando la luna, pues de manera desesperada se acercó y lo forzó a abrirla sin tener éxito. No obstante agarro la escoba que se encontraba en la columna de la entrada, así que con todas sus fuerzas logro romper el vidrio en pequeños pedazos. Luego de unos segundos de pensarlo, decidió meter el brazo derecho a través de ella, sin importarle hacerse daño por los pequeños residuos cortantes que habrían quedado tras el golpe, resistiendo el dolor logro mover la tela de la cortina en la cual observo una familia toda común cenando.

—¡Ey, ey Auxilio! abrirme la puerta por favor. —Dijo Tiago con los ojos brillantes puesto que el dolor muscular le impedía llorar—. ¡Por favor escúchenme! —Grito de euforia, pues sus lamentos no fueron percibidos—.

Todos los esfuerzos fueron en vano ya que la familia ignoro de su existencia, después de entender su situación en la que se encuentra retiro el brazo, la cual está ensangrentado pues al no contener el ardor se tiró aproposito en el piso esperando su final. De repente la anhelada puerta se abrió misteriosamente, Tiago al notar el hecho improbable se levantó cuidadosamente y se dirigió hacia la entrada susurrando «Muchas gracias, se los agradezco», para luego entrar en la oscuridad de la sala.

—Hola... ¿Quién está ahí? —Preguntó Tiago nervioso al no ver a ninguna persona en el entorno oscuro sosteniendo el brazo dañado y a la vez tapando sus partes pudendas.

Ante muestras de sus dudas la puerta se cerró inmediatamente, el ambiente empeoro con gritos de arrepentimiento, después aparecieron numerosas cabezas que sobresalían en las paredes con cicatrices en forma de X esparcidas en la frente; Tiago se quedó horrorizado por los hechos mirando constantemente sus alrededores por seguridad, en su intento de retroceder hacia la puerta se tropezó con un mal paso, en consecuencia presencio todo el acto horripilante la cual termino con la aparición de un sujeto desconocido con traje negro y máscara sonriente, quien se asomó entre el humo de vapor que desprendía las cabezas.

—Y el espectáculo se acabó. —Dijo el enmascarado en voz grave. Mediante un chasquido tranquilizo el terror e ilumino la sala y volvió todo a la normalidad: —Hola amigo ¿Te gusto la coreografía? —Pregunto el enmascarado, mientras que con unos pasos largos se acercó a Tiago—. Espero que sí, porque esta presentación me costó un buen tiempo, por esa razón no pude abrirte ja, ja, ja. —Se burló forzosamente el enmascarado, lo cual cambio repetidamente su tono de voz luego de ver la deplorable situación de Tiago—. Ups perdóname, se me olvido. —Inclino su cabeza y aplaudió ocasionando que se regenere las heridas del brazo y al mismo tiempo obtenga un conjunto de ropa adecuado al clima—. Solucionado, por cierto, no te preocupes del cambio brusco de temperatura porque igual ya está solucionado. —Chasqueo de nuevo los dedos—. Bueno, me puedes preguntar lo que deseas saber porque te veo muy confundido amigo. —Sus palabras fueron acompañados con movimientos excéntricos.

Un silencio incomodo se presenció, Tiago se encuentra paralizado de miedo por lo cual no soltó ninguna palabra, al ver su reacción el enmascarado empezó nuevamente la iniciativa.

—Bueno, estas situaciones no me agradan ¿Acaso no quieres saber de tu futuro o algo así? —Dijo el enmascarado moviendo sus manos.

Tiago se armó de valentía y con un suspiro logro preguntar.

—¿Estoy muerto? ¿Y usted es el diablo? —Pregunto Tiago al ver que sus manos se volvían transparentes.

—No amigo estas muy equivocado, a este lugar lo llamo "el paraíso". —Alzo sus brazos en producto de su alegría.

—Entonces si eres Jehova discúlpame por no creer... —Fue interrumpido en medio de sus palabras, por las fuertes quejas del enmascarado.

—Eh detente ¡Para maldita sea no quiero oír conclusiones estúpidas! —Grito con ira y le realizo un apretón en el hombro.

Tiago quedo intimidado por lo cual empezó a temblar, el enmascarado al ver la situación comento.

—Je, je, je, solamente debías entender que era un insignificante chiste. —Retiro su brazo para contestarle con demasiada calma—. Lo siento por mi reciente comportamiento es que me están sucediendo muchos problemas en este preciso momento. —Se rascó la cabeza—. Bueno, olvidemos tus preguntas sin sentido para proponerte una mejor elección ¿Por qué no mejor hablamos de tu futuro? —Poso su brazo en el hombro de Tiago entre tanto abre un portal mostrando el trágico panorama de un mal pensar.

Se podía apreciar una silueta que realizaba un nudo para luego subirse a una silla y cumplir su cometido; al cambiar la perspectiva del entorno se pudo apreciar que la vida cegada era de Tiago.

—Soy yo, al final de todo me moriré de esta forma. —Tiago se reconoció y dijo sonriendo con lágrimas en los ojos.

—Obvio que eres tu pues te largaras de este mundo como todo un campeón, pero tu muerte traerá algunas consecuencias, digamos que tu final es el comienzo de toda una paradoja. —Dijo el enmascarado levantando los brazos—. Por esa razón te traje aquí, para advertirte si deseas el bien común o tal vez para aclararte en que momento debes morir. —Señalando a Tiago.

—¿Entonces que alternativa tengo? —Preguntó Tiago con miedo.

—En la muerte no hay alternativas solo empeoras las vidas de las demás personas, simplemente yo anhelo que deseches tu cobardía y que termines tu vida de una buena vez por todas. —Respondió el enmascarado en tono serio—.

—Pero no quiero perecer, no estos momentos. —Exclamó Tiago con tristeza mirando sus botas.

—Qué pena que admires la tortura de pobres inocentes, como te gusta el sufrimiento de incontables personas con ideas únicas que morirán por la culpa de tu egoísmo, deberías entender que nuestro ciclo terminara con tu muerte prematura… !Tenemos que ser mejores que los viejos! —Gritó de euforia el enmascarado en los últimos diálogos, mientras que le realiza nuevamente un apretón en el hombro.

—No comprendo nada de lo que me intentas decir, yo no sería capaz de desear tales atrocidades. —Dijo Tiago muy impactado de las recientes palabras.

—Pues ahora mismo te encuentras a unos pasos de entenderlo Tiago. —Le contesto el enmascarado bajando su volumen de voz por cada palabra dicha.

—¿Cómo tu sabes mi nombre? —Preguntó Tiago sorprendido y luego lo volteó a ver.

—Je, je, je se acabó el tiempo de las preguntas, es hora que vuelvas a tu plano terrenal porque te está buscando la perdición o tal vez la esperanza, un gusto conocerte. —Miro al techo y chasqueo los dedos causándole un marreo.

Las palabras se volvieron repetitivas, poco a poco su vista se volvió borrosa resaltando el rechillante sonido de los disparos provenientes del exterior, a causa de todas las molestias se despertó del sueño, al parecer todo fue producto de su tonta imaginación la cual le mostró simples falacias del supuesto destino que le espera, presenciando el entorno se dio cuenta de los numerosos agujeros de bala que traspasaron sus paredes, de la nada alguien tocó varias veces la puerta arruinando el silencio del ambiente.

CONTINUARA...

12 de Agosto de 2019 a las 02:12 0 Reporte Insertar 1
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