Bailando Entre Bestias Seguir historia

goldavia Oliver G.O.L.D

Esta es la historia de Dekka Kossar, una buena chica, la menor de dos hermanos gemelos y miembro excluído del círculo familiar por el avaro personaje de su padre que poco entiende del amor. Para ella es fácil recibir alabanzas por las hazañas de su apellido, pero nadie apremia a Dekka ni por la mejor de sus proezas. Las calles son testigos de sus acciones y el padecimiento. En ellas vive con peleas y baile. La violencia se vuelve su llanto y la danza su lugar feliz que logra sostener una sonrisa. Todos aseguran conocer a Dekka Kossar y concuerdan en que la vida es dura, pero ¿hasta que punto lo saben?


Ficción adolescente Todo público.

#pasión #brenstreet #humor #historiajuvenil #baile #acción
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Primerísimo primer día.

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#DEKKA#

—L U N E S⎯

Una vez más me desvelo como todas las noches, ya ni me sorprende aquel síntoma tan particular: sudor, dolor en mis manos, espasmos involuntarios y el estorbante nudo en mi garganta.

Resulta frustrante observar el reloj que posa en la mesita al lado de la cama, ahora un minuto ha pasado y se marca la hora de levantarse y así, con dos horas de anticipación, empino mi cuerpo al cuarto de baño para hacer mis necesidades y luego darme una buena lavada.

Enciendo la radio Victsing que se sostiene de la baldosa bajo la regadera y se sintoniza la 38.99am. No pierdo mucho tiempo en abandonar el pijama para luego resguardarme en el agua que empieza a salir y en poco tiempo adopta una temperatura agradable.


My beloved monster and me

We go everywhere together

Wearing a raincoat that has four sleeves

Gets us through all kinds of weather

She will always be the only thing

That comes between me and the awful sting

That comes from living in a world that's so damn mean

⎯Que viene de vivir en un mundo que es sumamente malo...⎯murmuro.


Acaricio mi cabello para alejar el acondicionador; La música me permite despejar mi cabeza, es notable la razón de mi cordura.

Me salgo cuando mi piel me asegura que ha sido demasiado tiempo en el agua, seco cada parte de mi cuerpo para poder aplicarme un poco de crema. Tras varios minutos y con las bragas puestas, ordeno lo utilizado y rápidamente busco el resto de la vestimenta para mi cuerpo el día de hoy, primero consigo el pantalón -un joggin simple de color gris claro-, luego mi búsqueda se extiende -perrezosamente- hasta los terrenos de la cocina dónde recargo un poco de energía con un café, un poco de cereal mezclado con trozos de manzana y yogurt de frutilla, bajando todo con un poco de zumo de naranja. Así, mi desayunotranscurre con la compañía de la televisión: oigo las noticias mientras me permito reanudar la búsqueda, la cual termina éxitosamente cuando encuentro una remera musculosa blanca y una remera larga, básica y negra. El tiempo restante es rellenado con la elección de zapatillas, la organización de mi mochila y el orden de la casa. Al salir rumbo a la cochera, el jeep del abuelo ocupa la mayor parte del espacio de la entrada y adentro al lado de una Ducati que mi abuela solía conducir en su juventud y luego bajo su cubierta descansa un escabajo del 63. Dejlo que os vehículos reposen, el clima es demasiado agradable para ser tan temprano. Lo acepto como un buena señal que me dice que el día de hoy le pertenece a la BMX que -entre algunas distracciones- me conducirá más tarde a la escuela donde he pasado la mayor parte de mi vida.



Las calles de Cincinnati me recibe con el característico tráfico matutino y gracias a la bicicleta puedo serpentear entre las personas y algunos autos. Al llegar al instituto CICHigh School estaciono mi vehículo en el cicloparqueadero y lo aseguro al bastidor con una cadena gruesa y varias vueltas alrededor de la rueda. No tardo demasiado en ingresar al edificio principal y el grupo del períodico escolar es lo primero con lo que me topo, ya que desde que permitieron un diario escolar hechos por alumnos y exclusivamente para alumnos, el papel con diferentes secciones se apodera de la atención del 70% del cuerpo estudiantil. Principalmente, el apartado de deportes que es la demanda más deseada.

El lunes es un día maldito, y no lo digo solamente por ser el primer día de clases sino porque -según mi nuevo itinerario- empiezo mi semana con las materias que más me joden la vida y no me permiten nada más que hacerme sentir como una desdichada lombriz en las primeras horas de álgebra hasta ser salvada por la campanilla del primer de tres recesos, y como es de costumbre algunos deciden quedarse en el salón y otros salir a los pasillos o la cafetería. Decido alejarme de la masa de personas para poder disfrutar un poco de la calma, en el camino hacía el patio intercambio un paquete de cigarros mentolados a Kevin Deleproni por el diario mientras el resto de mis compañeros me saludan, también entablo conversación con la mayoría de ellos y en este día me veo en obligación de ayudar a los nuevos integrantes del CIC a guiarse por el lugar cuando me lo preguntan.

Ojeo entre tantos contenidos hasta que llego al apartado dedeportes, y debo admitir que los encargados de redactar los sucesos de la semana tienen talento para relatar cada partido, así cómo comentar cada aspecto del deporte en el cual se han empeñado. De tanto entretenimiento termino con los ojos clavados en la hoja donde la presencia de mi padre y mis hermanos acaparan las hojas impares, las más importantes, me resulta frustrante y debido a ello no dudo en sacar el encendedor para quemar las hojas sin ningún tipo de remordimiento o preocupación a que me descubran, lo único que deseo es moverme y sacudir cada sensación fuera de mi interior, pero me contengo.


⎯ Disculpa... ⎯ hablan trás de mí.

Mi rostro no debe demostrar una expresión en absoluto, pero aun así me volteo para encarar a la persona detrás de mí: una chica de baja estatura arreglada en un extraño conjunto vintage de falda caqui con una remera negra con el logo de Jurassic Park -posiblemente de un talle más grande- fajada, y luego unos botines del mismo color que la falda; rubia en su totalida y de ojos marrones con un extraño destello azulado en la pupila.


⎯ ¿Sabes dónde puedo encontrar ...?⎯consulta, pero se calla lentamente.

⎯ ¿Encontrar que? ⎯pregunto.

El olor papel quemado se hace demasiado evidente. Comienzo a agitar la mano con la intención de apagar el fuego por completo mas termino por arrojar la evidencia en el pavimento antes de ganarme alguna quemadura.

⎯ No, nada, olvídalo... No debí molestarte...
⎯ Eres nueva.⎯evidencio.⎯ Debes estar algo desorientada. ¿Qué salón?
⎯ 99A. ¿y tú?
⎯ 99A.⎯sonrío.⎯ Soy Kossar, Dekka Kossar.
Luego de unos segundos de silencio decide mover los labios de forma un tanto vacilante: ⎯ Carmen Barlley...⎯ se presenta.⎯ Un placer...


Me río y por costumbre ladeo la cabeza.


⎯ ¿Un placer? ¿Realmente lo es?⎯pregunto curiosa.

⎯ Es solo una modalidad, no te lo tomes a pecho.⎯declara de pronto en un tono despectivo, pero rápidamente se tapa la boca cómo si hubiera dicho algo realmente malo.
Alzo las cejas por el cambio de policía bueno al malo tan repentino.


⎯ Auch, ¿eso significa qué no podemos ser amigas?⎯comento de forma dolida antes de suspirar rendida.

⎯ No quise ser grosera...

⎯ Y ¿por qué no?⎯pregunto curiosa.⎯ Fuiste honesta, me agrada eso.

⎯ Fui maleducada...

⎯ No me digas...⎯comento impresionada.⎯ ¿Te sentirás mejor si te mando a la dirección para aprender la lección?

⎯ No hace falta el sarcasmo.

⎯ No hace falta que te disculpes por respondona⎯digo con calma.⎯ Al fin de cuentas lo peor que podría pasar es que sacara un chumbo y te diera un balazo entre ceja y ceja para dar comienzo a la masacre escolar del mes... ¿Te imaginas?

Carmen analiza mi rostro con cierta impresión antes de contestar un "si".

⎯ Oye esta bien si quieres mostrar un exterior agradable hacía los demás, nadie puede juzgarte por ello, pero al menos recuerda que de la misma forma que ocultas debes saber expresar lo que sientes de la forma correcta. Así evitarás enloquecer a otros y a ti misma...

En segundos se instala el silencio en el ambiente, pero no dura demasiado hasta que la campanilla vuelve a recordarnos que debemos volver a las horas de clase.
Me levanto rápidamente para retomar el camino por el que vine.

⎯ Vamos Barlley, de nuevo a clases...

Sonrío de forma de radiante. Por alguna razón a esta altura de mi vida, con mucha seguridad puedo afirmar que, nada puede empeorar.

1 de Agosto de 2019 a las 00:00 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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