Mi dulce infierno. Seguir historia

aldec01 Aldeco René

¿Quienes limitan los placeres? Ella deja en claro que no necesitas dignidad, estatus o conocimiento para llegar al limite de todo lo que llaman prohibido.


Erótico Todo público.
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Mi dulce infierno.

"Nada más estúpido que los necios prejuicios mundanos; nada más insensato y necio que una fingida severidad".

Epicuro.



La misma cloaca, los mismos vecinos de celdas contiguas, el aparente verdugo de facciones similares. De nuevo aquel aplastante deseo de huir, correr hasta quedarme sin aliento en aquel sendero que siempre terminara en la misma cueva de lo que aparentemente es tan sencillo: el amo de mis mentiras. Aun así, el intercambio de mis sonrisas en aquel silencio monótono no hace más que satisfacer a aquella bruja progenitora de aquel Arlequín que me complace y complazco a costa de mi dignidad. Permítanme aclarar que a la luz del día no podría comportarme bajo la misma naturaleza de mis egos, las falsas compañías me limitan, así como la compasión que siento de mí misma en el que dirán. Existen todos aquellos pormenores meticulosos que me rodean, cada facción delimitante de un yo a la defensiva, pero lo peor de todo, es que cada uno de aquellos detalles que tanto me repugnan me sean tan cotidianamente personales: la lascivia, la lujuria, las mentiras, la traición, el engaño, el dolor, el conformismo y el placer inigualable de tus labios al pronunciar tu nombre.

Hoy será un día tan normal como cualquiera. El rojo de mis labios es tan vivaz como el carmín, mis ojos reflejaran su claridad por sobre aquel polvo que acumulo en su contorno y mi pinta será tan oscura como la nitidez de mi alma, detalle divino que complementa mi soborno. E ahí que ahora las cosas lleguen con tan solo estirar la mano, el único detalle de molestia seria soportar el insignificante amor de un sirviente al que algún día intente amar, compañero fidedigno al cual se le debía la mejor apariencia, caricias exactas y metódicas, deseos escondidos y a escondidas que dieron como resultado el estereotipo exacto de lo que ahora soy. No tendría por qué sonrojarme ni mucho menos que avergonzarme de algo que solo podrían saber las sombras y la reputación que yo tengo de mí misma. No hace más de siete años que en mi vida comencé por tomar decisiones que ahora debo renombrar recompensas. Pero esto podría ser aún más fácil de explicar, ya que ahora es tiempo de extrañarlo y recordar, en este momento tan necesario que aclaman mis pasiones y la base principal de cada uno de aquellos argumentos que jamás necesitaron palabras.


¿Inconforme o conforme? Ninguna de estas dos absurdas palabras define mi comportamiento, son las circunstancias mismas las que me dejan en claro que no soy yo quien decide el precio de mi dignidad. Sencillamente debo ser lo que me obligan a ser, esta es y ha sido la única forma en la que he podido degustar mi propio yo. ¿Debería estar agradecida? Esto no significa que sea conformista, sino todo lo contrario, es la rebelión de una minúscula parte de mi ingenio, es más, podría apostar a total conciencia -sabiendo obviamente que dicha apuesta no se pagaría de mis bolsillos, pero sí de mis labores- que no existe nadie más allá de mí. Bien, es necesario dejar en claro que mis actividades no limitan mis conocimientos, mismos conocimientos que yo he adquiero detrás de un monitor impropio al igual que todas aquellas líneas paralelas a mi criterio, ¿pero que podría ser de mí sin aquellas palabras mal dibujadas y de origen vulgar?


Ustedes no han venido a entender nada de lo ya justificado, no se trata de "plan con maña" es astucia por beneficio. ¿Querrían más detalles? Por desgracia no podría dárselos, conozco el pudor, pero no el respeto hacia los otros. Esto debería dejar en claro que mi autenticidad es el reflejo absoluto de mi perfección. Sería imperdonable tener algún error como los de aquellas niñas estupidas que juegan a "quererse de verdad", ese palabrerio que me producen agruras y que solo la amargura de un AFTER EIGHT podría sustituir. Es menester que por sentido común deduzcan que la compasión es algo que no siento al observar una situación de desamparo o como he escuchado que ustedes suelen decirlo: "de necesitar ayuda". La única persona que podría necesitar ayuda mía soy yo misma, pero hasta ahora no ha sido necesario requerir de mis cualidades, continuo en compañía de mi arlequín y entre sus disparates suele tener momentos de cordura en los cuales siente compasión de mí. ¿Necesitan que de ejemplos? Anteriormente los había mencionado y cada vez que lo recuerdo no puedo evitar sonreír mientras un cosquilleo recorre mi cuerpo recordándome un placer el cual ustedes jamás podrían experimentar. Pero mencionare unos cuantos detalles más necesarios, el primero es mostrar a otros que aunque desgraciadamente no deseemos que nos acompañen la naturaleza que debe permanecer intacta, dejando en claro que todo lo que actualmente se encuentra a nuestro lado no nos ha encontrado sino que nosotros le hemos dado el honor de acompañarnos y la segunda, es aquella en la que permitimos que nuestra verdadera esencia sea corrompida por manos ajenas, que haga de ella lo que su gusto dicte, siempre y cuando no dañe el estatus.


¿Cómo he llegado a este criterio? ¿Te es tan difícil deducirlo? De ser así, estaría hablando con uno más de aquellos aliados de cupido, ridículos en sus ademanes exhibicionistas e igual de cretinos al creer en "la eternidad de sus almas". Deberían descubrir los verdaderos intereses de la vida y luego los intereses de su propia vida, estos no son ajenos a ninguno, pero ellos ahora han obtenido un precio y es necesario que ustedes se dejen explotar para conocer solo una mísera parte de lo que yo presumiré el resto de mi vida.

26 de Julio de 2019 a las 05:54 0 Reporte Insertar 0
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