El demonio del abismo Seguir historia

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Relato de un sueño perturbador de un niño pequeño.


Cuento No para niños menores de 13.

#demonio #sueño
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El demonio del abismo

Cuando era un pequeño niño de 6 años tenía un sueño recurrente. Sería exagerado decir que lo soñaba todos los días, pero sí era frecuente, por lo menos una vez por semana.


Se trataba de un sueño muy vívido para un niño de esa edad, y más considerando que en ese tiempo no había televisión por cable, internet ni video juegos muy elaborados que pudieran alimentar mi subconsciente de tal manera. Este sueño no contaba con muchos elementos; desde esa perspectiva era muy sencillo, pero no por ello dejaba de ser aterrador para un niño así de pequeño.


Iniciaba estando yo parado en una escalera de caracol negra, sin barandal ni principio ni fin. Podría asumir que en el sueño empezaba en la mitad de la misma, pero es solo una suposición. No había nada más que la escalera negra, a los lados un abismo en llamas, y presumo que al fondo un lago de lava o algo parecido. … Hacia arriba no era observable nada más que una escalera sin fin y un cielo negro obscuro y asfixiante. Pero lo realmente aterrador no era la escalera sino un demonio que se reía y me llamaba. Me imagino que, como resultado a mi poca experiencia con temas demonológicos a esa edad, el demonio se trataba del sencillo demonio rojo con cuernos, pero lo suficientemente aterrador para un niño infante.


Como uno podría suponer, mi primera reacción en el sueño era subir lo más rápido posible esas escaleras negras sin fin, con el propósito de alejarme de aquel demonio. Sin embargo, la misma suerte se repetía en todas las ocasiones que tenía este sueño: en mi afán de huir del demonio tropezaba y caía al abismo. Esta acción siempre iba acompañada de caerme de mi cama, por lo que el sueño terminaba de manera abrupta sin saber qué pasaba después de caer por ese abismo custodiado por un demonio.


Este sueño parecía tratarse de un ciclo de angustia sin fin, siempre con el mismo resultado, hasta que por alguna extraña razón el resultado un día fue diferente. Esa ocasión no tropecé en el sueño, lo cual se tradujo a en que tampoco me cayera de la cama. La verdad no recuerdo que pasó después; me imaginó que simplemente cambié de sueño o me desperté; pero lo que si sucedió es que a partir de ese día no volví a tener ese sueño perturbador nunca más.


Quizás algo dentro de mí también cambio y mi sueño simplemente trataba de ayudarme a superar alguna etapa de mi vida. Lo que sí sé que sucedió, fue que a partir de ese día, ese niño de 6 años se iba a dormir más tranquilo por las noches, en la esperanza de lograr soñar con algo dulce.

23 de Julio de 2019 a las 19:58 0 Reporte Insertar 0
Fin

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