Pistas de sangre Seguir historia

N
Nazahret gonzalez


Obstáculos y calamidades le esperan a nuestra chica donde no le bastara con sus grandes habilidades, siendo estas las causantes de su peor mal, deberá desarrollar otras y crecer para poder hallar lo que ha perdido y anhela recuperar. Un viaje que la llevara a morar por los lugares más hermosos del mundo así como a los más terribles y violentos, donde se topara con seres extraños, anormales, bellos y crueles; sin embargo su físico y mente serán puesta a prueba más de una vez, vivió tanto tiempo sumergida en la oscuridad y aun así no había llegado a lo profundo de ella hasta ahora, la luz no puede existir sin oscuridad así como la fuerza no puede dejar de incitar al desafío.


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Perdida Inexplicable

En una noche fría en algún lugar de Irlanda en un pequeño pueblo de diseño y arquitectura georgianos con caminos empedrados, siendo lo demás césped pálido, lastimados por el clima invernal que se encontraba en la isla, La neblina bañaba los bosques y caminos lo cual servía como excusas para que los pueblerinos se refugiaran en sus casas con tasas de chocolate al lado de las fogatas, en las puertas del pueblo venia caminando una mujer, alta de complexión delgada pero rustica, cabello largo cayendo por sus hombros hasta la cadera con dos largos mechones rojos en su pollina, ojos grandes y profundos, eran hipnóticos por su color gris oscuro, labios finos, ella podía codearse en belleza con grandes modelos , una mujer así en un lugar tan solitario sentiría la influencia del miedo, lo cual se alejaba tanto de la realidad como se alejan los globos inflados al cielo dejados por el descuido de un niño, ella estaba calmada incluso sus lentos pasos reflejaban una confianza pasmosa.

Su nombre era Erin; pobre del que en su camino se cruzara con intenciones de lastimarla pues era una de las mejores asesinas del mundo, desde muy joven entrenada y forjada por maestros legendarios en su oficio, pero no trabaja para ningún gobierno ni tenia lealtades o patriotismo con país alguno, sus clientes eran seres despiadados y sádicos que tenían rivales de igual calaña y perversiones, cuando uno quería acabar con el otro la contactaban a ella y luego Erin contemplaba la tarea y decidía si tomarla o no porque ella tenía una regla que jamás había quebrantado “ no lastimar a ningún inocente aunque este fuera un obstáculo en su tarea no lo lastimaría”, jamás había fallado en ninguna tarea, debido a una vida peligrosa su manto invisible era la clandestinidad y el pasar desapercibida como el color de la luz en el día, la gran fortuna que amaso por sus trabajos no podía ser derrochada como otro lo haría comúnmente, en lujos llamativos y vida glamorosa así que solo construyo una casa simple pero elegante un mini castillo como le gustaban a ella, pues siempre admiro dichas estructuras así como a los reyes, en cierta forma ella era una reina de la muerte y había creado su castillo, no importaba la modestia del mismo, apartado del pueblo un paraje apacible y calmado, fuera del ruido que provocaba su trabajo, donde podía disfrutar de la lectura cosa la cual le apasionaba sobre manera, siempre viajaba con un libro bajo sus brazos, ¿además quien la buscaría allí?, era una isla muy aislada de la sociedad, donde solo era recordada por su clima y paisajes, los ejecutivos del reino unido y empresarios lo veían como un lugar de reposo de días para recargar energía, pero fuera de eso nadie del extranjero se animaba a vivir ahí , en ese lugar no usaba su nombre Erin aunque había escogido el sitio idóneo para ocultarse aún seguía siendo precavida y meticulosa, en cambio usaba uno falso que era Elia.

En su hogar la esperaba siempre su hermana menor quien vivía con comodidad y con lujos modesto dentro de la isla, tenía 16 años y su nombre era Leiga estudiaba en la escuela del pueblo siempre era llevada por un carruaje por la lejanía de la misma del pueblo, el verla le daba una alegría inmensa a Erin que siempre reía y compartía como si se encontrara con su mejor amiga luego de un largo día, aprovechaba siempre para educarla en los momentos que estaba en la isla, y siempre le dejaba como tarea libros que al completarlos siempre obtenía alguna recompensa . Cuando llego esa noche a su castillo luego de un mes de ausencia observo algo que la dejo paralizada, el frio le invadió el cuerpo seguida de una transpiración y respiraciones agitadas, los ojos buscaban desesperadamente por todo el lugar un rastro de su hermana, esta sensación no era ajena a Erin quien ya había sentido esa angustia sorpresiva en el pasado, cuando encontró a sus padres muertos asesinados por un gánster el cual el padre le debía dinero debido a su incontrolable sed por las apuesta, esta vez ella vio cómo su casa no estaba ordenada, todo era un caos, todo tirado y roto, la biblioteca y libros tirados en el suelo, eso le importo poco, en ese momento sus instintos mandaban no su razón, la reacción fue correr en busca de su hermana la cual no encontraba, recorrió el castillo que era algo grande, incluso reviso su lugar secreto donde guardaba sus armas y cuchillos y solo encontró eso, y su hermana lo único bueno que ella poseía en la vida no estaba, el frio se comenzó a convertir en fuego sus ojos se tornaron oscuro y sombríos, con una mirada que ni al enemigo más odiado por ella le lanzaría, un grito con lágrimas de ira emano de ella, un golpe al espejo dio , la sangre que brotaba de sus manos le importaban poco la locura de manera fugaz la domino, Erin tenía un numero interminables de enemigos, pero nadie sabía dónde estaba, se había asegurado durante años que así fuera , pero tal vez algo se le escapaba algún error pudo haber cometido y condenado a su hermana, todas las preguntas venían a su mente mientras tomaba un sorbo de una muy costosa botella de ron, para luego vaciarla en su mano ensangrentada comenzó a respirar, no necesitaba ese ritmo acelerado ni esa ira, debía contenerla para pensar mejor y desatarla con el responsable de tal acto, fue algo sencillo estaba entrenada para esas situaciones, tomo su mano y la limpio mientras analizaba todo lo que había hecho en el pasado, vendo su mano y luego se puso unos guantes para ocultar la herida que le había propinado su arrebato, además no sabía si el responsable se encontraba en el pueblo donde iría a investigar primero, alguien debía saber algo, aunque la lejanía del pueblo podría afectar tal afirmación, su misión era encontrar a su hermana lo cual lo más seguro la llevaría a un lugar oscuro de sangre y violencia.

18 de Julio de 2019 a las 14:33 0 Reporte Insertar 2
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