Piedra antigua Seguir historia

ventum Cristian Chino

Algunas cosas parecen normales a simple vista, existen seres dormidos, antiguos y olvidados a través de los años, ocultos en bosques esperando despertar, nunca se sabe si aquella roca que viste pudiera solo estar tomando una siesta.


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Piedra antigua

En las profundidades de un bosque viejo, repleto de encinos, pinos y robles cuyas ramas se extienden por el cielo formando una especie de techo, que brilla de un tenue color verde cálido al sol del medio día y de color azul verdoso por las noches dando una sensación de pasividad y misterio, puede encontrarse un pequeño claro, un claro en el cual ningún ser humano ha estado desde hace milenios.

En el centro de aquel claro se encuentra un montículo de piedra mohosa, de un metro y medio de alto, las partes que no se encuentran cubiertas de moho, están lisas debido a las inclemencias del tiempo, pareciese incluso que la piedra hubiera sido tallada pues, si se observa con mucha minuciosidad, hay hendiduras suaves en la superficie, formando figuras parecidas a rostros sin expresión, que pasan desapercibidas siempre.

Una figura extraña, un ser feérico llega cada noche al claro, llevando consigo un instrumento, un laúd de ébano; se sienta sobre el montículo de piedra, y ahí toca sin descanso durante tres horas, algunas veces entonando melodías hermosas, que podrían llegan a lo mas profundo de las emociones de quien la oye y sin importar nada, siempre darán ganas de bailar y dibujaran una sonrisa en su rostro, otras veces toca melodías tristes, y canta canciones trágicas, historias de amor rotas, sobre los hombres y los seres mágicos, sobre dioses y demonios, canciones que hielan la sangre o te hacen derramar lagrimas de dolor puro.

Este ser, un fauno, lleva mucho tiempo haciendo esto, cada noche sin falta, siempre en aquel claro sentado sobre el montículo de piedra mohosa, ha tocado y cantado canciones y melodías tan antiguas como el propio bosque, pero nunca tan antiguas como aquel montículo, no, este es aun mas antiguo y el fauno lo sabe, cada melodía tocada y cada canción cantada cambian la expresión neutra de los rostros del montículo, esto lo hace para entretenerlo y adormecerlo; el bosque que crece alrededor de la piedra, lo hace gracias a la sangre de un dios, el montículo es ese dios, antaño creador de las montañas, hoy dormido. ¡Espera!, el fauno no ha venido esta noche.

La tierra se estremece, el montículo se alza del suelo, sus rostros se iluminan con luz azul, respiran como bostezando y hacen que los arboles se inclinen por el viento que esto provoca. ¡La piedra antigua se ha despertado!.



16 de Julio de 2019 a las 19:55 0 Reporte Insertar 0
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