TIERRA DE BESTIAS Seguir historia

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Hace mucho tiempo las cuatro bestias místicas: Thurus el lobo de las tempestades, Grutór el dragón del tiempo y espacio, Terrá serpiente marina señora de los mares y Teimór el ave del equilibrio tuvieron un gran enfrentamiento. Durante la batalla el mundo sufrió las consecuencias. Los terremotos, tsunamis, tormentas y ventiscas de hielo estaban destruyendo completamente los reinos. Pero durante la crisis que vivía el planeta, emergió entre los humanos: un joven con inmenso poder espiritual que logró controlar a las cuatro criaturas y mezclar sus poderes. Así surgió un nuevo mundo conocido como Tierra de bestias.


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CAPITULO 1

MI HUEVO DE BESTIA


Hace mucho tiempo las cuatro bestias místicas: Thurus el lobo de las tempestades, Grutór el dragón del tiempo y espacio, Terrá serpiente marina señora de los mares y Teimór el ave del equilibrio tuvieron un gran enfrentamiento. Durante la batalla el mundo sufrió las consecuencias. Los terremotos, tsunamis, tormentas y ventiscas de hielo estaban destruyendo completamente los reinos. Pero durante la crisis que vivía el planeta, emergió entre los humanos: un joven con inmenso poder espiritual que logró controlar a las cuatro criaturas y mezclar sus poderes. Así surgió un nuevo mundo conocido como Tierra de bestias.

***

—Owen, pasas todos los días leyendo el mismo libro. —Mi madre, la señora Pautí, siempre me interrumpe en la mejor parte de la historia—. Necesito que vayas al mercado y me compres unas frutas —réplica malgeniada.

—Ahora que termine de leer. —En este instante acabo de poner mi vida en riesgo.

— ¡Teli ataca! —ordena ella. — ¡Espera! ¡Teli no!

Un animal me atrapa y me enrolla en su enorme cuerpo, sus grandes colmillos tocan mi rostro, mientras me hace cosquillas con las plumas en forma de abanico de mano que tiene en la punta de su cola.

—Demasiado tarde. —Se burla de mí.

Es su bestia guardián dos metros de largo. — ¿Por qué eres tan cruel?

La serpiente me lame el rostro hasta dejarme empapado de baba.

—Tú mismo te lo búscate Owen. —Sonríe— ¿Irás a comprar las frutas? —Está bien, quítame a Teli de encima.

Siempre que intento contradecir a mi madre, este es mi resultado: mi rostro cubierto de saliva. Solo hace un gesto con su mirada y la criatura se aleja de mí. La plaza de Peiter está un poco retirada del lugar donde vivo, lo que significa que es un trayecto largo. Me colocó mis zapatos de cuero y empiezo mi rumbo. Durante el camino muchas mascotas están al lado de sus amos, lo que me recuerda que mañana cumplo mis quince años. En el reino de

Peiter existe un decreto: " Todo ciudadano a la edad 15 años tiene derecho a un huevo bestia". Después de un largo recorrido llego a la zona. Mis piernas hormiguean, todavía es la hora y no me acostumbro a la caminata, sus caminos parecen un laberinto. Recuerdo la primera vez que llegué, al ver un animal me solté de las manos de mi padre perdiéndome por sus calles. Sentía demasiado frio, mi cuerpo temblaba, ya era de noche, y estaba sentado al lado de una lámpara, llorando a mis progenitores. Si no fuera por el señor Limpi todavía seguiría perdido.

—Buenas, tardes señor Limpi. Por favor, ¿me da tres manzanas y una zanahoria? Es un viejo amigo de mi antecesor, es una persona muy alegre con una voz gruesa y cuerpo robusto.

—Hola, Owen. Tim entrégale las frutas al joven. Tim es el guardián, en forma de cerdo de treinta centímetros de estatura, del vendedor de frutas.

— Oin oin —dice la mascota.

Y con sus pequeñas alas empieza a flotar y me entrega una bolsa con los frutos indicados.

—Gracias, señor Limpi. —Entrego tres monedas de bronce.

—Siempre a la orden. Saludos a tus familiares.

Agarro la bolsa y me dirijo a mi casa, la multitud no me deja caminar, es muy difícil aumentar el paso. Después de un largo recorrido llego a mi hogar. Una sombra me observa desde la cocina y rápidamente se arrastra por el suelo y me atrapa con su cuerpo.

— ¡Ayuda!

Nuevamente me babea el rostro y mi madre aparece desde mi espalda.

—Hijo, Teli te quiere mucho.

—Y camina a la cocina. El día se fue demasiado rápido. Mi progenitora observa la luna por la ventana me imagino que está pensando en mi padre Dilan.

—Owen Dreigón, es hora de ir a la cama, feliz noche —exclama la señora Pautí.

Me da un beso en la frente, en poco tiempo me quedo dormido y abrazo a la serpiente. Al despertarme siento el reflejo de sol en mí rostro.

— ¡Madre! ¿Por qué no me levantaste? Todos los días me levanto temprano y precisamente este día me voy a levantar tarde.

—Hijo, ya eres un hombrecito, es hora de tomar responsabilidades —expresa malgeniada—. Come está ensalada de frutas y corre rápidamente a la fuente espiritual o te tocará esperar al año siguiente.

Comí y me preparé para salir a toda velocidad.

— ¡Espera! La señora Pautí me detuvo a punto de dar un paso afuera de la casa —Feliz cumpleaños.

Al escuchar esas palabras mis ojos se llenan de lágrimas, abrazo a mi madre y a Teli y me dirijo a mi rumbo. La fuente espiritual: es un lugar sagrado donde las personas se acercan y dependiendo de su poder espiritual, esta le entrega un huevo. Camino por varias cuadras hasta que llego a la zona. En total somos quince jóvenes que vamos a recibir nuestras criaturas. Tres son nobles y los demás somos plebeyos. Tres guardias cuidan la entrada principal.

—Bienvenidos jóvenes, por favor inscribirse con los dos guardias, para comprobar su edad—dice un soldado.

Ellos están sentados en una mesa de madera junto a dos guardianes en forma de perros de cuarenta centímetros de estatura, sus ojos son de diferente color y sus colas de serpientes detectan nuestras presencias a través del calor.

—Buenos días, mi nombre es Owen Dreigón vengo por mi huevo bestia.

Ellos ignoran mi saludo y me entregan un papel.

—Coloca tus huellas en la hoja espiritual.

Coloco la palma de mi mano en el papel y toda información queda guardada.

—Estás apto —exclama un vigilante.

—Muchas gracias.

Me permiten la entrada al cuarto oscuro. Pensé que el lugar donde se hallaba la fuente espiritual era enorme pero… No. Solo tiene un espejo de cristal de tres metros de alto rodeado de agua cristalina encerrado por cuatro paredes que no deja entrar la luz del sol, es iluminada a través de unas antorchas.

—Necesito que hagan una fila, para empezar con el ritual. —Salto de la felicidad—. Los primeros en recibir sus huevos serán los nobles.

La verdad no me sorprende su respuesta en Peiter siempre han discriminado a los plebeyos.

—No entiendo, ¿por qué la clase plebeya tiene que recibir un huevo? —expresa Andrus.

Su pregunta nos llenó de mucha ira, pero al final la mayoría de su entorno social es así.

—Andrus, ¿por qué siempre tiene que discriminar a los demás? —reclama una mujer en un tono furioso—. Dejaré de ser tu amiga.

En el instante que llegué a la zona, no me percaté de las personas adineradas, lo único que me importaba era mi huevo. La manera de cómo nos defendió la mujer de rostro angelical y cabello rojizo me cautivo el corazón.

— ¡Disculpa Aisly! Pensé en voz alta —comunica con una sonrisa falsa en su cara.

Los tres nobles tienen trajes del mismo color gris. Intuyo que es una tradición para los ricos del reino vestirse así para nacimiento de su criatura. Ellos se acercan a la fuente. El espejo brilla y del interior salen sus huevos.

—Para poder despertar a su bestia guardián, deben colocar su mano derecha en el huevo y emitir un poco de su energía espiritual. —Hace un ejemplo con una de sus manos.

Efectivamente, hacen lo que dijo el guardia y aparecen tres especies: la primera es un erizo, de ocho centímetros de estatura, en su rostro no se detallaba sus rasgos físicos, por la cantidad de pelo que parecen agujas. Su amo es el joven Andrus. La segunda es un ave de cinco centímetros de estatura demasiado orgullosa, moviendo su cresta de forma majestuosa hasta llegar a los brazos de Aisly y hace un leve sonido con la argolla en su pata derecha y por último un león de doce centímetros de estatura, demasiado grande comparado con los demás, con una de sus patas traseras se rasca las esferas en su cuello, el felino salta a los brazos de su amo, dejando ver cinco colas de diferentes colores. Ahora que lo pienso el tercer crío no ha dicho ninguna palabra desde que llegó.

— ¡Felicitaciones! ¡Sus aliados son impresionantes! —dice el informante—. Se emociona tanto que empieza a bailar. Todos lo miramos como a un bicho extraño.

—Aisly y Andrus sus mascotas son raras, muchas felicitaciones —susurra el soldado—. En cambio, Cefiró tu bestia es ultra rara. No entendí nada con respeto a lo que dice el caballero, yo solo quiero mi huevo.

—Ahora es el turno para la clase plebeya —titubea el vigilante.

Por fin, es hora que consiga mi huevo bestia, lástima que soy el último por culpa de mi madre. El primer joven se acerca a la fuente, el espejo le entrega un huevo, al usar el poder espiritual, nace un cerdo de siete centímetros de estatura parecido al del señor de

Limpi.

— ¡Es normal! —dice el evaluador emocionado por la bestia guardián del joven.

Por la manera de mirar a la criatura intuyo que el crío está desanimado. De repente interfiere nuevamente el señor bailarín.

— ¿Por qué estás desanimado joven? Quiero que todos los presentes me escuchen, se lo pido de corazón.

>>Las bestias guardianes son seres vivos y nadie tiene derecho a discriminarlo. Desde hoy en adelante ellos se convertirán en unos grandes aliados— ¡hay que sonreír! —Baila felizmente.

Sus palabras nos dieron aliento y empezamos a pasar uno por uno, hasta que me tocó a mí. Hubo muchas especies en forma de serpientes como

Teli y cerdos como Tim. Ya es mi turno siento un escalofrió y mientras camino a la fuente Aisly me observa haciéndome caer. Todos los jóvenes se ríen, excepto ella y otro noble. Al estar al frente del espejo, el objeto no brilla y me lleno frustración.

—El plebeyo no tiene afinidad para las bestias —dice Andrus y se ríe a carcajadas.

Tanto esperar para nada, ¿acaso no tengo derecho a tener un aliado? Mi mente se nubla, siento una gran soledad, lo único que quiero es correr pero… Unas manos cálidas me detienen.

—Joven, no te rindas, inténtalo nuevamente. —Aisly sonríe.

Sus palabras me llenan de coraje y sin pensarlo miro a la fuente y luego cierro los ojos. Al abrirlos la fuente espiritual no reacciona, quiero dar la vuelta y darme por vencido.

— ¡Mira el espejo! —exclama la mujer emocionada. Efectivamente es mi huevo, mis ojos se aguan, no demuestro debilidad al frente de nadie. El huevo cae al suelo, emito un poco de energía espiritual y el huevo no eclosiona…

Continuara...

—Hola soy Owen Dreigón, si te gustó el capítulo te invito a votar. No te pierdas tierra de bestias porque esta aventura apenas empieza.

14 de Julio de 2019 a las 05:15 0 Reporte Insertar 3
Continuará… Nuevo capítulo Todos los viernes.

Conoce al autor

ralf dreigon Hola, todo mi nombre es Rafael espero llevarnos bien y que mis historias toquen sus corazones.

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