Gina Seguir historia

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Katja Laso


¿Quién pierde más cuando alguien muere? ¿Se puede perder la vida estando aún viva?


Drama No para niños menores de 13.
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Capítulo 1

Nadie podría imaginar a Gina en semejantes circunstancias, no era alguien que se metiera en líos constantemente o que diera problemas a los demás, excepto claro a su madre, su relación era tensa, lo fue desde que tenía 12 años, todo porque no podía soportar la escuela, en realidad no los soportaba a ellos y culpaba a su madre por eso. Pero después de “aquella conversación” su relación se rompería aún más, tal vez incluso, para siempre.

Esta vez ella era la protagonista de tan horrendo suceso, su cuerpo casi sin vida yacía sobre una bañera, el agua ya estaba fría y teñida de un espeluznante rojo. Su madre había llamado a emergencias y poco más de 10 minutos habían tardado en llegar dos para médicos y una enfermera en una pequeña ambulancia, el primero en verla y revisar sus signos vitales fue un hombre delgado y de piel tostada, era alto en comparación con las personas del lugar, llevaba uniforme azul y zapatos blancos, junto a él se encontraba otro hombre un poco más bajo y de tez clara, sus ojos marrones se abrieron como platos cuando encontró a Gina con la vista segundos después de entrar a la habitación. Fue él quién le realizó un torniquete en el brazo para evitar que la sangre siguiera fluyendo.

Acostada en una camilla con la respiración entrecortada y la piel pálida y fría la sacaban rápidamente de aquel cuarto en donde había pasado 18 años de su vida, ahí había reído, se había enfurecido sin control, las marcas en las paredes eran prueba de ello, había sentido temor, aún no superaba su miedo a los fantasmas, pero sobre todo había llorado, cada noche después de la “plática” del martes, ese martes que cambiaría su vida, siempre recordaría esa habitación por eso.

Los dos hombres bajaban con destreza las escaleras al mismo tiempo que cuidaban a Gina de los posibles golpes producto del movimiento para no hacerle más daño, su madre iba tras ellos con tantas lágrimas en los ojos que le impedían ver bien el camino que seguía, estaba sumamente alterada y repetía sin parar las frases “Por favor no te la lleves” y “Soy la peor madre del mundo”. Tres pisos más abajo, muy cerca de la puerta principal, esperaba una enfermera vestida de blanco, tenía el cabello pintado de rubio y aunque no era delgada se movía ágilmente, tomó la camilla y junto a su compañero la subieron a la parte trasera del carro mientras el hombre moreno corría a tomar su lugar en el asiento del conductor.

Emma bajó del taxi minutos después de que la ambulancia llegara a su destino, la enfermera no le había permitido acompañar a su hija por el espacio reducido que había dentro, su presencia ahí solo hubiera obstaculizado su trabajo y tal vez eso le hubiera costado la vida a Gina y también a ella. La amaba tanto.

Tras del carro camilla en donde transportaban a su hija ahora iban tres enfermeras, una en especial pronunciaba palabras en tonos muy altos dando órdenes a las demás, Emma estaba aterrada pues entendía esas palabras y lo que significaban para la vida de Gina.

Después de un tiempo, que para ella fueron siglos, de rellenar permisos y firmar papeles por fin se sentó a esperar noticias, el corazón le latía tan fuerte que no se explicaba como hasta entonces no se había desvanecido, sabía que su corazón era débil, se lo había dicho el doctor hace varios años ya, en uno de sus chequeos anuales. Pero ahí estaba, más consiente que nunca de la realidad, tenía que hacerlo por ella, tal vez después de escuchar que su cachorrito; como solía llamarla cuando era niña, estaba a salvo su cuerpo no resistiría mas, pero hasta entonces debía mantenerse fuerte.

Ann, la abuela de Gina llegó a paso rápido, lo más rápido que la artrosis le permitía, afectada profundamente por la noticia tenía una expresión entre preocupación y desesperanza, sofocada se sentó junto a Emma y la tomó de la mano – ¿está viva? – preguntó, Ann era del tipo de personas que no va con rodeos. Emma evitó mirarla y solo movió la cabeza en señal de afirmación, sabía que si volteaba a ver a su madre, todas las fuerzas que había reunido hasta entonces se esfumarían, la anciana la abrazó y Emma rompió en llanto, ya no podía aguantarlo más.

Una enfermera se dirigió rápidamente hacia Emma y sin esperar siquiera que esta se pusiera de pie le dijo – Señora Méndez, su hija sufrió un shock hipovolémico por la pérdida de casi un litro de sangre (…) – Emma sentía que perdía la conciencia, solo entendía frases cortadas, su corazón le estaba fallando – cerca de morir (…) transfusión de sangre a tiempo, está estable ahora (…) internada un par de días… – pero en que estaba pensando esa niña – dijo Ann – es muy egoísta –, Emma no lo soportó más y después de casi susurrar un – mamá cállate, su mundo se volvió gris.

13 de Julio de 2019 a las 15:01 2 Reporte Insertar 1
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Kim Jisoo Jinju Kim Jisoo Jinju
Me engancho el comienzo, es una historia que vale la pena leer, en realidad me atrajo.

  • K L Katja Laso
    Gracias por leerlo :3, espero te sigan gustando los capítulos que vienen :D 3 weeks ago
~

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