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Jonathan IR


La vida de la joven Meredith parecía ser la de cualquier chica ordinaria hasta que en su lecho de muerte su madre le revela un oscuro secreto familiar, a partir de ahora deberá adentrarse en el mundo de las brujas, conocer sus poderes y el porque esta en este mundo. Basado en historias como Coven de American Horror Story y Jóvenes Brujas.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

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Capítulo 01

¿Qué tan pronto es ahora?

Orschwiller, Alsacia1685.

Las fuerzas armadas del reino resguardaban el castillo, una turba de gente era visible a lo lejos, salían de entre las ramas de los árboles, una gran luz naranja era la revelación de que la multitud venía con antorchas, una parvada de cuervos acompañaba a la muchedumbre, de entre las sombras resaltaba un gran grupo de ojos amarillos penetrantes, todos los guardias armados se preparaban para el ataque, el rey Antón resguardado desde el matacán contemplaba la escena, una hermosa joven de cuerpo exuberante se hizo visible de entre la oscuridad, postro sus pies frente al puente levadizo, llevaba puesto un vestido largo y violeta con adornos dorados, su larga cabellera castaña se agitaba con el viento, tenía la piel bronceada y unos ojos penetrantes, los guardias le apuntaban con lanzas a su ejército, pero ninguno de ellos mostraba el más mínimo temor. Un cuervo se postro en el hombro izquierdo de aquella joven. – ¡Sabes perfectamente que no eres bienvenida en estas tierras Elly! – Exclamaba el rey desde lo alto del matacán. – Si no me estuvieras esperando, no estarías resguardado en mi castillo, con todos tus leales súbditos protegiéndote. – Le contestó y dio inicio a su discurso. – La hora ha llegado, yo te jure que volvería a reclamar mi trono, lo que me pertenece, y esta noche de luna llena, veras a mi pueblo levantarse en la espera de una nueva vida. – Todos sus acompañantes gritaban de emoción, los invasores se conformaban por un gran número de hombres y mujeres, algunas panteras negras, y desde el cielo la bandada de cuervos volaba en círculos sobre ellos. Bastaron solo unos segundos para que los arqueros que acompañaban a la joven atacaran con flechas el castillo, varios guardias fueron heridos, aquellos que aún permanecían de pie tiraron sus lanzas hacia la multitud, el cuervo en el hombro de Elly estiro sus alas y bajo al suelo, sus patas tocaron tierra convirtiendo el ave en un hombre alto de piel negra, el mismo que levanto sus manos para volver cenizas las armas que estaban por acribillarlos. La joven a la cabeza susurró paciente. – Animi deliquio, oborto aeternam. – inmediatamente todos los guardias que seguían vivos cayeron al suelo, el rey corrió a protegerse dentro del castillo, los cuervos cruzaron desde lo alto transformándose en humanos dispuestos a quemar todo a su paso, asesinando a todos los sirvientes del rey. Algunos pueblerinos se apresuraron a levantar el puente, pero Elly alzo sus manos y las agito con fuerza esto provoco que las cadenas se trozaran, el rastrillo se cerró frente a ellos, la líder miro sobre su hombro a su fiel acompañante. –Me parece que es tu turno Rupert. – El hombre le sonrió y soplando suavemente hizo caer la enorme reja, las panteras, que también eran brujas fueron las primeras en entrar buscando a sus presas, los demás se resguardaban dentro del castillo en una especie de persecución, en el gran salón el rey estaba por huir cuando de un golpe la puerta se abrió para dar paso a la joven bruja, la sombra de ambos en las paredes dejaba claro que esta le había clavado una daga en el pecho y con orgullo se sentó en el trono para presenciar aquella masacre en la que sus fieles seguidores acababan con todos los habitantes del pueblo.


Burkittsville, Maryland 2020.

La vida puede dar muchas vueltas y cambiar en una noche o en un momento. La venganza es un platillo que se sirve frió. Nunca pensé llegar tan lejos y cometer actos tan atroces, pero que puedo decir, lo cierto es que no era yo quien actuaba de esa manera, al menos no sola, si me hubieran visto aquella noche llena de sangre por todas partes y asustada me habrían encontrado culpable, bendita la gabardina de cuero que me protegía de todas esas manchas en mi ropa, cuello y brazos, como era de esperarse la policía llamo a mi puerta a la mañana siguiente, luego de que encontraran el cuerpo, y tras largos interrogatorios en la estación finalmente se descubrió a la responsable, Geraldine Dorty, ella confesó todo, les dijo a los oficiales que había ido a su departamento porque se enteró de que Devon y yo teníamos una aventura, lo afronto para que le dijera en su cara la verdad, luego un tanto desesperada tomo el cuchillo carnicero de la cocina y se abalanzo sobre él, lo degolló e hizo tantos cortes en su cuerpo que me da asco solo de acordarme, después se me echo encima yo solo trate de defenderme, tras ser considerada víctima de los eventos, abandone el lugar libre de culpas, sabiendo que se había hecho justicia y que habían atrapado a una criminal desquiciada como ella, si supieran que yo fui quien lo mato… pero como dije, la vida da muchas vueltas, y se culpó a una inocente, bueno no tan inocente. ¿Qué cómo lo logre? Pues, soy una bruja, se da en las familias, pero no aparece en cada generación ni todas las brujas tienen los mismos poderes sobrenaturales de los cuentos de hadas, existen muchas maneras de entrar en este mundo yo lo hice por casualidad, la gente piensa que una mujer se vuelve bruja luego de desposarse con el diablo en un aquelarre, pero la verdad es que para ser bruja se nace, si bien es cierto que no todas tienen desarrollado su poder y algunas como yo necesitamos de estudios y preparaciones para lograr encontrar nuestro equilibrio, muchas otras desde el nacimiento hasta la muerte conocen su linaje y su fuerza sin necesidad de estudiarse a sí mismas, aún recuerdo cuando mi madre me lo confesó estando en su lecho de muerte en el hospital: “Hay algo que debí haberte dicho hace tiempo, mi bisabuela fue la última en tener los dones y rece porque se saltara tu generación, pero desde tu nacimiento supe que eras especial, diferente, creo que ya es tiempo de que lo sepas, existe una tradición en la familia, de un poder oculto que va más allá de un padecimiento genético si algún día quieres conocer tu poder, busca en mi armario detrás de los abrigos, hay una tabla floja ahí está el Aradia, es un libro grande y rojo que te servirá como orientación, síguelo al pie de la letra y vas a estar a salvo”. Suena absurdo ¿No? Recuerdo que en la preparatoria nos llevaron al museo y había una exposición de los juicios de las brujas de Salem, creo que debí poner más atención, esas niñas ni eran brujas, las verdaderas brujas eran astutas y cuidadosas, de hecho, después de eso huyeron sin mirar atrás. Siempre extraño a mamá, guardo una foto suya en mi cartera y me gusta verla cuando me siento triste. Han pasado ya tres años de su muerte. Luego del funeral, papá y yo nos mudamos a Meryland desde Ohio, mi padre es policía, así que solicito un cambio ha Burkittsville, me inscribí en la universidad donde conocí a mi mejor amiga Anastasia, en casa ambos estábamos tan ocupados siempre que no habíamos terminado de desempacar, un día revisando algunas cajas encontré el libro que había forrado con periódico, aún recuerdo que la noche previa a la mudanza no podía dormir, las palabras de mamá me atormentaban en sueños, así que decidí entrar en la habitación de mi padre mientras dormía y husmee dentro del armario, había una tabla floja en la base que crujía al tocarla, un hueco de tamaño mediano me daba acceso con los dedos para levantarla, debajo estaba el libro, brillaba ante mis ojos. La voz de mi padre interrumpió mis recuerdos trayéndome de regreso a la realidad. - ¿Todavía estas desempacando? ¿Qué tienes en las manos? - Me preguntó. Tomé el libro y lo dejé dentro de una caja con mis pertenencias – No es nada, solo un libro que me servirá para la universidad. –Cargué las cosas en mis manos y fingí que eran pesadas. —Subiré a dejar esto. — El empezó a caminar por la sala. – No tardes en bajar, ya casi esta la cena. – Subí las escaleras hasta mi cuarto. – ¡De acuerdo! – Grite cerrando con seguro la puerta. Ahora la caja estaba sobre la cama frente a mí, saque el libro y le quite la envoltura con cuidado, tenía una pasta roja y gruesa, “Aradia” se podía leer en la portada con enormes letras doradas, las hojas parecían desgastadas, su color, la textura, incluso el aroma que desprendían era antiguo, al abrirlo salió un poco de polvo lo cual me hizo dar unos cuantos estornudos, levante la portada para pasar a la primer página, una leyenda en la base superior derecha capto mi atención: “Este es el momento y es la hora, nuestra es la magia, nuestro es el poder”. Le di la vuelta y procedí a leer en voz baja: - Lo primero que usted debe saber antes de adentrarse en este mundo es si usted es una bruja blanca o una bruja negra. -

Bruja blanca o natural.

Se basan por religión (Wicca) y por un ser supremo (un espíritu guía), utilizan su beneficio para proteger su naturaleza, dentro de sus dones más destacados esta la curación y sanación no solo de personas sino a situaciones conflictivas, se defienden de la magia negra buscan la prosperidad, integridad y desarrollo físico y mental en conexión con su espíritu, poseen el arte de la adivinación, la clarividencia sin necesidad de amuletos u objetos, todo se lleva a cabo por medio de visiones, sus hechizos y su poder se basan en la mente y en lo natural.

Bruja negra o creada

Tienen diferentes hechizos como pactos con potencias sobrenaturales como lo pueden ser dioses o demonios por lo tanto toda bruja negra será siempre de descendencia religiosa, disfrutan del usar libros sagrados que tienen tanta maldad que podrían matar a cualquier ser con solo tocarlos, necesitan de objetos y amuletos de las personas para influir en ellas tanto en mente como cuerpo y así provocar cambios en contra de su voluntad o creencias, practican la necromancia que es la adivinación por medio de espíritus, tienen acceso al mundo de los muertos, su principal aliado es el vudú, los loas y cualquier ente demoníaco, disfrutan de atormentar a sus enemigos.

Existe una gran guerra entre brujas blancas y negras, si una bruja negra es descubierta por una bruja blanca es tanto el poder que tienen con su espíritu que podrían matarlas, es por esto que las brujas negras se esconden de ellas y buscan dañarlas y matarlas a ciegas. Las brujas negras no pueden tener hijos si logran descendencia estará podrida y condenada a jamás prosperar, su belleza es efímera y al morir Satanás elige a unas cuantas para devolverlas a la tierra en forma de sapos, gatos y otras alimañas que servirán a las demás brujas de su aquelarre en un ciclo sin fin.

La piel se me erizaba con cada palabra ¿Cómo sabría qué tipo de bruja soy? Ni siquiera sabía qué tipo de persona era en esos momentos. Como si me escuchara la siguiente hoja fue mi respuesta. “CONOZCA SU PODER” decía el encabezado, use el dedo índice para guiar mi lectura: “En una habitación a oscuras, en completa paz y armonía encienda una vela blanca, de espaldas hacia la vela coloque una silla y siéntese con la mente despejada, tome un espejo que le permita reflejar sus ojos en la flama de la vela y medite hasta que logre una conexión con su espíritu protector”.

Antes de que pudiera continuar leyendo mi padre toco a la puerta. –Meredith ¿Estás ahí? Ya está la cena hija. -

-Ya voy papá. - Le conteste guardando el libro bajo mi colchón y bajando al comedor, durante las cenas mi padre siempre era muy callado, contemplaba mis cabellos rubios pues le recordaban a mi madre, lo único que hacia el pobre hombre era dormir, trabajar y comer, desde que mi mamá falleció él había entrado en una depresión profunda, un calvario que no podía superar, luego de cenar le pedí que se fuera a dormir, yo lavaría los trastes sucios y al terminar me iría a la cama, tenía que madrugar, eran los primeros días de un arduo semestre en la universidad.

Cumplí con lo acordado y apague las luces del comedor, en mi recamara me cepillaba el cabello luego de tomar una ducha, frente al espejo decidí intentar el hechizo de aquel libro, bajando a hurtadillas me adentre en la cocina, sabía que teníamos velas guardadas en algún lugar de la alacena, así que tome unas cuantas junto a una caja de cerillos, coloque un plato en mi peinador, en medio de este coloque la vela, de frente a la misma, pero dándole la espalda me senté en una silla de madera y tome el espejo de mano, me concentre lo más que pude, tratar de despejar mis pensamientos no fue fácil pero luego de un rato, visiones coloridas comenzaron a aparecer en lo profundo de mi mente, era como estar imaginando un caleidoscopio, no sabía si estaba funcionando o si tal vez me había intoxicado con la cena y ahora tenía alucinaciones, lo cierto es que fuera de eso nada más paso, mire al reloj de la pared y las manecillas marcaban las 11:45 de la noche, llevaba ya dos horas y cuarenta y cinco minutos sentada y nada había sucedido, era pura charlatanería, me levante de la silla bastante entumida, apague la vela y me recosté.

A la mañana siguiente sonó la alarma, era hora de levantarme, me alisté para ir a la escuela, bebí algo de jugo y me despedí de papá para caminar a la parada del camión, al subirme me puse los audífonos, escuchaba música tranquilamente viendo por la ventana, había comenzado a llover. No dejaba de pensar en que al llegar a la escuela y caminar hasta la entrada me mojaría. - Tal vez debí guardar el paraguas en la mochila. – Dije en voz baja. Cuando bajé del autobús saqué un par de libros para cubrirme del agua, justo en la entrada me encontré con Anastasia, mi mejor amiga tenía el cabello castaño con mechas californianas, llevaba un corte a la altura de los hombros, sus ojos eran vivarachos, su rostro inexpresivo y estaba flaca como una espiga. - ¡Hey! Ven, ponte bajo mi paraguas que te mojas. -

- Muchas gracias Anastasia, de la que me salvaste, el agua está bastante fría. -

Al llegar a la puerta del salón Geraldine se interpuso en nuestro camino, era una chica con cuerpo de supermodelo, con la piel bronceada, cabello teñido de rubio y raíces castañas, se delineaba bastante los ojos para resaltarlos. – ¡Meredith Johnson! -Creí que te irías de la ciudad luego de que tu padre intentará suicidarse por la depresión de haber perdido a tu bruja madre. –

- ¡Mi madre no era una bruja! La bruja eres tú. – Respondí, Anastasia me retenía a la fuerza.

Geraldine tomo su bolígrafo y lo mordía con una sonrisa burlona. - ¡No lo sé! Esperaba que, así como huyeron de Ohio también se fueran de aquí. –

Mi amiga trato de defenderme. —¡Deja de molestarla Geraldine! ¡Ten un poco de respeto! –

No podía evitar verla con odio, la desgraciada seguía mordiendo su bolígrafo, “ojalá le explotara en la cara”, pensaba y mágicamente la pluma así lo hizo, se reventó derramando toda la tinta en el rostro de Geraldine, todos los que la rodeaban reían sin parar, había quedado como un pitufo, me recordaba a Violeta de Charlie y la fábrica de chocolates cuando mascó el chicle con sabor a moras azules, sin embargo me había quedado quieta, incrédula de lo que pasaba, cuando volví en sí, entre al salón de clases.

Tuvimos una hora libre así que me senté junto a mi amiga en las gradas del patio, supuestamente tomábamos una merienda, yo contemplaba la nada, ella daba unos mordiscos a sus galletas haciendo un comentario que apenas y escuche. —Estas muy callada el día de hoy. – No recibió respuesta de mi parte por lo que prosiguió. — Sé que el comentario de Geraldine te hizo recordar tus problemas, pero deberías tratar de distraerte y no se…- Antes de que terminará esa frase la interrumpí. - ¿Crees en la magia Ann? –

Anastasia apretó los labios. — ¿Magia? Pues no lo sé, no dudo que exista, pero siempre he sido de la idea de que si no le tomas importancia a las maldiciones nunca te pasará nada malo, digo, si es que con “magia” te refieres a brujería, hechizos y esas cosas. –

Cruce las piernas antes de continuar. – Pero, y si realmente no solo se tratara de eso, si existieran las brujas y tuvieran poderes. –

Esta vez mi amiga frunció el ceño. – Amm, si lo dices por lo que dijo Geraldine no le veo el caso, es una tonta, no deberías de hacerle caso, toda ella es falsa, hasta su cabello teñido. –

- ¡No! Lo digo porque creo que tal vez las brujas no son como los demás creen, tal vez Geraldine tiene razón y se ven como personas normales. – Contesté nerviosa.

La chica puso los ojos en blanco -Que tonterías, deberías escucharte suenas tan ridícula. – Sin saber cómo había logrado escuchar sus pensamientos, justo después le lancé una mirada retadora y me puse de pie. – Si de verdad crees que son tonterías y soy ridícula entonces ¿Por qué te juntas conmigo? –

Anastasia se incorporó nerviosa. - Espera ¿De que estas hablando? –Baje uno a uno los escalones de las gradas sin detenerme. – Tú lo dijiste, no son inventos míos. –

Ella se quedó quieta. - No, yo no lo dije, pero… Lo pensé. –

Me di media vuelta para ver a mi amiga reparando en mi error, ¿A caso le había leído la mente? – Lo siento, yo… yo debo irme. – Me acomode el bolso en el hombro solo para salir corriendo dejándola atrás completamente helada.

Al llegar a casa subí a toda prisa las escaleras, tire el bolso a la cama, algunas cosas se salieron y rodaron hasta el suelo, eso no importo, yo no dejaba de caminar de un lado a otro por la habitación, me ponía las manos en la cabeza, en la cara, sabía que los sucesos de ese día en la escuela no habían sido normales, había provocado que la pluma de Geraldine explotara solo con pensarlo, y luego sin darme cuenta había entrado en la mente de mi mejor amiga, me quede quieta mirando a la puerta del armario, detrás de ella estaban las respuestas de todas mis dudas, tal vez si era una bruja y estaba lista para comenzar, abrí con temor el closet, tome en mis manos el libro y me puse en posición de sastre sobre la cama para leerlo:

Si se trata de su segunda sesión la bruja deberá comprobar si sus poderes han sido despertados, para saberlo tome una vela de cualquier color, colóquela frente a usted, extienda su mano sobre la misma y concéntrese en encender el pabilo con su energía, si cerrar los ojos le facilita las cosas hágalo.

Hurgue en uno de los cajones del buró y tome tres velas blancas que había guardado la noche previa, dos las deje recostadas encima del mueble, la tercera la puse de pie sobre el tocador, temerosa levante un brazo hasta que la palma de mi mano quedo justo sobre la vela, fije mi vista en ella con la mente en blanco, observe detenidamente el pabilo luego de unos segundos la vela lanzó una chispa hasta encenderse, Me llevé las manos a la boca sorprendida, al instante, las otras dos velas detrás de mí también se encendían y giraban hasta el suelo, me voltee asombrada para apagarlas y recogerlas, luego de reír algo nerviosa, volvía a tomar el libro y lo puse al lado de la primer vela, para continuar leyendo me deje caer en la silla.

Si la vela se enciende, felicidades usted está lista para iniciarse en el mundo de la magia como bruja natural, de lo contrario tendrá que practicar todas las noches el ritual con la vela y el espejo hasta que logre encender la vela siguiendo los rituales que aquí se presentan, no se preocupe si le toma más tiempo de lo que usted espera, para ser una buena bruja se requiere paciencia.

Había dado el primer paso, desde aquel día dedicaba todas las tardes a controlar mis poderes, siempre practicaba mientras mi padre no estaba en casa, una noche me disponía a dormir y me percaté de que había olvidado apagar la luz, como no quería levantarme de la cama así que me quede viendo fijamente al apagador por un prolongado rato y sucedió, me quede a oscuras, otro día en la escuela caminaba por el segundo piso y me tropecé con una lata de soda como cualquiera de mi edad estaba sumergida en mi teléfono, el cual se me escapo de las manos y cruzó por el barandal cuesta bajo, reaccione lo más rápido que pude y estire el brazo para tratar de alcanzarlo, antes de tocar el suelo se quedó levitando, “sube” pensé, e inmediatamente llegó a la palma de mi mano, mire a mi alrededor y no había nadie que lo notara. La telequinesis parecía ser muy útil, pero luego deje de usarla para las actividades normales con miedo a no controlarla, y es que un día mientras leía el libro sobre la cama comiendo un poco de fruta sin darme cuenta hice que todo empezara a levitar, al notar que estaba cerca del techo y mirando hacia abajo, Me asusté y la cama cayo de golpe al suelo, el ruido fue tan fuerte que mi padre corrió a la habitación para asegurarse de que estuviera bien. En el transcurso aprendí a abrir y cerrar puertas, podía cambiar el estado del agua de líquido a sólido. Me gustaba jugar con las plantas haciendo que florecieran. Lo más difícil era cuando salía de casa y estaba en la escuela, a veces sin notarlo escuchaba las mentes de todos en mi cabeza, un día descubrí que también poseía la telepatía cuando sin pedírselo Anastasia saco de su monedero veinte dólares y me los dio sin razón alguna, dinero que más tarde use para comprar los materiales necesarios para mi altar, toda bruja debe poseer uno, con un pentagrama en el centro, velas, inciensos y los elementos más importantes para los rituales la presencia de los tres reinos: Animal, mineral y vegetal. En cada pico de la estrella del pentagrama debe haber un elemento natural, incienso para el aire en la punta noroeste, agua en la punta noreste, sal como símbolo de tierra en la punta suroeste, una vela blanca como símbolo del fuego en la punta sureste y en la punta norte el símbolo del espíritu acompañado de una vela del color preferido de la bruja. Aprendí a consagrar mis materiales, descubrí que había días buenos para atraer cosas y otras tantos para alejarlas, a seguir los ciclos de la luna, y a escuchar a mi propia verdad oculta. Una noche mientras trabajaba en casa estaba frente al altar cuando una paloma golpeo mi ventana, era blanca como la nieve, pero tenía un ala manchada de sangre, parecía que un gato le había dado un mordisco, la pobre no podía emprender el vuelo, así que revisé en el libro alguna manera para ayudarla, con una mano encima recorrí las hojas hasta que se detuvo en la página setenta y siete, “capítulo de sanación”. Puse a la paloma en el altar y la rodeé con mis manos mientras pronunciaba el hechizo naturalis salutem, voca me audire, emendat errores auferantur. La primera vez no pasó nada, así que cerré los ojos y me concentré tanto que podía ver aún a través de mi mente, volví a repetir y una luz amarilla ilumino al ave, con calma abrí un ojo y después el otro. La paloma estaba de pie en el altar y su herida había desaparecido, la volví a tomar con cautela y me acerque a la ventana para dejarla ir, pude ver como se perdía en la noche oscura, sonreí de gusto, cuando cerraba la ventana escuché un golpe, me di la vuelta y el vaso de agua se había reventado, las velas estaban apagadas, me apresure para limpiar el desorden, sin saberlo una sombra negra flotaba fuera de mi ventana, mirándome detenidamente, como si se preparara para atacar.



13 de Julio de 2019 a las 04:23 0 Reporte Insertar 1
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