La Rosa Roja Seguir historia

denise-aylen1558723047 Denise Aylen

Dos enamorados se han regalado una rosa roja, la cual, representaría el amor y respeto entre ellos. Pero, esta no era una rosa ordinaria, esta pondría a prueba sus sentimientos más puros e impuros hacia el otro.


Cuento Todo público. © https://www.safecreative.org/work/1907171457789-la-rosa-roja

#relato #drama #258
Cuento corto
1
694 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

La Rosa Roja

¿Recuerdas cuando niños éramos tímidos a conocernos y terminamos siendo los mejores amigos?

¿Recuerdas cuando jugábamos en el bosque al escondite o imaginar que tú eras un valiente guerrero y yo una poderosa hechicera de bandos rivales y luchábamos por el dominio de un reino?

¿Recuerdas cuando adolescente hablábamos del matrimonio con aquellas personas que nos gustaban, que resultábamos ser nosotros dos? Vaya sorpresa fue aquél anochecer, sobretodo nuestras declaraciones.

Tú me habías dicho: «Esa dama es como una rosa blanca: pura e inocente. Sus cabellos dorados radian con fervor ante los claros rayos del sol. Su cuerpo fue esculpido con la blanca porcelana, cuidando cada detalle, siendo creada solo para mí. Sus ropas, aunque fueran caras como las de nuestra clase, hermosas, no necesitaban ser radiantes ante mis ojos, su presencia era lo que importaba. Sus labios eran finos y de color rojo como las rosas del jardín. Y sus ojos celestes como el cielo. Todo en ella era perfecto».

Y yo te había dicho: «Ese caballero es un buen mozo; joven, gallardo y educado. Sus largos cabellos marrones danzaban al compás de la brisa. Su cuerpo fue hecho para proteger a su pueblo y a quienes ama. Sus ropas resaltaban cuán bello era físicamente. Sus labios rosados fueron diseñados para ser probados. Y sus ojos verdes como las esmeraldas. Cada detalle de él era perfecto. Único».

¿También recuerdas aquellas dos rosas rojas que nos regalamos como símbolo de nuestro amor? Yo sí lo recuerdo. Más ese poder que estas tenían: Si el amor aún perdura en la persona que te ha dado la rosa, nunca se marchitaría; pero si llegara a ser lo contrario, se secaría hasta morir. Esas rosas no eran ordinarias, ambos lo sabíamos cuando nuestros ojos captaron su atención y no dudamos en regalárnoslas y cuidarlas como si de nuestros corazones se trataran.

¿También recuerdas cuando nos distanciamos porque debías ir a defender a tu reino? Yo no quería separarme de ti ni tú de mí; sin embargo, juraste regresar a mi lado y me aseguraste de que la rosa nunca moriría. Te juré lo mismo.

Partiste y no volviste. La rosa era lo único que tenía en lo que aferrarme, intacta y bella.

Dos años después de tu ida, uno de los mensajeros llegó a nuestro castillo, dándonos una noticia que deseaba nunca oír: desapareciste. Asustada y derramando algunas lágrimas, corrí a mis aposentos en busca de tu regalo, y ahí estaba, aún firme y radiante ante la luz solar: seguías vivo, no había duda.

Monté mi corcel y fui a buscarte en el anochecer donde estuviste por última vez. El viaje fue largo pero llegué al lugar. Los cadáveres de tus hombres y de tus rivales estaban por todas partes, y el césped verde había sido bañado de sangre. Te busqué y te busqué pero no apareciste; una pequeña luz roja resplandecía con fervor sobre uno de los cuerpos, corrí hacia ella y hallé mi rosa, el brillo era fuerte, reflejando mi miedo de perderte. Mi búsqueda duró dos semanas y no te encontré.

Retomé el camino a casa para esperar tu regreso allí una vez finalizara la guerra.

Otros dos años habían pasado y tu ejército llegó victorioso, pero, ¿y tú? No sentí tu presencia. Pregunté por ti y todos tenían la misma respuesta: «Ya no estabas ante nuestros ojos». Negaba aceptar tu pérdida, tu rosa era la clara prueba de tu vida, nunca marchitaron sus pétalos y nunca extinguió su luz.

Tu cuerpo fue hallado un mes más tarde en un pequeño pueblo del norte, donde intentaron mantenerte atado a nuestro mundo y donde partiste de nuevo el día anterior. Tu funeral fue llevado a cabo el mismo día, tu cuerpo fue abrasado por el intenso calor de las llamas y tu alma fue ascendida al paraíso gracias a las palabras del sacerdote tras el sermón.

Al finalizar la ceremonia, me encerré en mi habitación y mojé la almohada con mis lágrimas saladas y ahogué mis gritos en ella. Descargada pero aún dolida, me acerqué al pequeño florero donde tenía guardada tu rosa, que ahora es acompañada por la mía, ambas tenían vida y aún resplandecían; fue entonces cuando entendí su verdadero significado: no representaban nuestra vida, sino el amor de los dos, por eso tu rosa roja nunca modificó su aspecto y por eso mi rosa roja resplandecía con ganas las veces que pensaba en ti y lloraba por ti, como ahora hace.

Planté las dos rosas en donde nos las regalamos, seguras de cualquier ser maligno que quisiera dañarlas, para dar el siguiente y último paso; mi corazón fue atravesado por una pequeña y filosa cuchilla de plata. Sentí como el frío se adentraba en mi cuerpo y como mi elixir se escurría y manchaba mis ropas. Caí al suelo tras perder el equilibrio y contemplé con el poco tiempo que me quedaba el hermoso y celeste cielo, su radiante y amarillo sol, y sus blancas nubes. Te vi descender y me estiraste tu mano, yo te estiré la mía y fuimos al nuevo reino, donde estaríamos juntos por toda la eternidad.

Actualmente, las rosas permanecen iguales, resplandecientes y bellas. Y con ellas, crearon una pequeña anécdota titulada «La Rosa Roja» que contaba el significado de esta y que, si una pareja enamorada se regalaban entre sí una para cada uno, su amor sería eterno. También dicen que la rosa es una especie de prueba para los enamorados por el hecho de que ésta podía marchitarse o mantenerse intacta dependiendo de sus sentimientos hacia el otro.

11 de Julio de 2019 a las 23:35 0 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

Denise Aylen La autora desea transmitir todo tipo de emociones con sus manuscritos, cada uno ofreciendo una historia diferente y tratando temas de la vida real. Su forma de trabajar es no recurriendo a clichés para facilitar el desarrollo de un libro sino que permite que sus personajes cuenten sus historias a los lectores, intrigándolos y con un toque de originalidad. También busca rescatar la esencia de la leyenda vampírica y mejorar algunos géneros literarios.

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~